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17 de agosto de 2011

Declaración del Movimiento Poético Mundial




El Movimiento Poético Mundial fue fundado en el contexto del Encuentro mundial de directores de 37 festivales internacionales de poesía, celebrado en Medellín, Colombia, entre el 4 y 8 de julio de 2011.
Allí se discutió la relación entre la poesía y la paz, la reconstrucción del espíritu humano, la reconciliación y recuperación de la naturaleza, la unidad y la diversidad cultural de los pueblos, la miseria material y la justicia poética y sobre las posibles acciones a tomar en pos de la globalización de la poesía.
Un mes después, el Movimiento Poético Mundial cuenta con la participación de 77 festivales internacionales de poesía y 318 poetas de 83 países de todos los continentes.
Uno de sus objetivos es incluir a la mayoría de los más sólidos festivales internacionales de poesía, los poetas, las escuelas de poesía y las publicaciones impresas y virtuales, para incrementar nuestra mutua cooperación y así vigorizar la voz individual y colectiva de la poesía en nuestro tiempo.
Recientemente se ha integrado al Movimiento Poético Mundial el proyecto 100.000 Poetas para el Cambio, una audaz iniciativa de los poetas Michael Rothenberg y Terri Carrión, en California, quienes han propuesto la realización de una acción poética planetaria, el próximo 24 de septiembre de 2011, en 350 ciudades del mundo.
Por la naturaleza de la poesía, el Movimiento Poético Mundial apoya y apoyará siempre las reflexiones, acciones y medidas que puedan contribuir a la paz mundial, a la defensa de toda vida sobre la tierra, al desarrollo sostenible de un mundo nuevo, al restablecimiento de la belleza, la dignidad y la verdad, en el proceso de un persistente fortalecimiento de la presencia de la poesía en la sociedad contemporánea.
La poesía es conocimiento, reflexión e iluminación, liberación, contemplación y acción, relámpago, imaginación creadora y fraternidad, unidad espiritual de los individuos y los pueblos, pasado, presente y porvenir  de la humanidad.
El Movimiento Poético Mundial llama a todos sus integrantes, poetas y festivales internacionales de poesía, a planificar, desarrollar y difundir acciones poéticas y lecturas de poemas simultáneas, a lo largo y ancho del planeta, el próximo 24 de septiembre de 2011, para consolidar nuestro proceso organizativo, haciendo posible un despliegue formidable de la energía poética del mundo en centenares de ciudades y aldeas sobre la Tierra.
Les pedimos informarnos en breve sobre las decisiones tomadas en torno a esta propuesta y sobre las adhesiones que puedan producirse por el trabajo de difusión, al email worldpoetrymovement@gmail.com
COMITÉ COORDINADOR MOVIMIENTO POÉTICO MUNDIAL

Peter Rorvik (Suráfrica), Bas Kwakman (Países Bajos), Jack Hirschman (Estados Unidos), Rati Saxena (India), Alex Pausides (Cuba),
Amir Or (Israel), Iryna Vikyrchak (Ucrania), Fernando Rendón (Colombia).


Agosto 16 de 2011


Los festivales, organizaciones y poetas que participan en el Movimiento Poético Mundial son:
Eduard Escofet, Martí Sales, poetas y representantes Barcelona Poesía (España)
Silvestar Vrljić, poeta y representante, Brutal International Poetry Festival (Croacia)
Kwame Dawes, poeta y representante de Calabash International Literary Festival (Jamaica)
Norma Cárdenas, directora del Encuentro Iberoamericano de Poesía Carlos Pellicer Cámara (Tabasco, México)
Oscar Saavedra, Marcela Saldaño, René Silva, Eduardo Leyton, Juan José Podesta, Alejandra Contreras, Cristian Saldivia, Poli Roa, poetas, Descentralización Poética, Encuentro Itinerante de Poesía de Chile
Adhely Rivero, poeta y director, Encuentro Internacional de Poesía de la Universidad de (Venezuela)
Otoniel Guevara, poeta y director del Encuentro Internacional de Poetas El Turno del Ofendido (El Salvador)
Guillermo Naranjo, director del Encuentro Internacional de Poesía Occidente (Costa Rica).
Iliana Godoy, presidenta, Encuentro Hispanoamericano de Poesía Independiente en México D.F. (México)
José María Memet, poeta y director del Encuentro Internacional de Poetas Chile Poesía (Chile)
Sixto Cabrera, poeta y representante del Encuentro Latinoamericano de Poesía en Veracruz (México)
Roberto Reséndiz Carmona, poeta y director, Encuentro Internacional de Poesía de Zamora (México)
Pedro Enríquez, poeta y director, Festival de Poesía al Laurel, Granada (España)
Gustavo Caso Rosendi, poeta y coordinador, Festival de Poesía de La Plata (Argentina).
Lucy Cristina Chau, poeta y directora del Festival Internacional de Poesía Ars Amandi (Panamá)
Jelka Ciglenečki, poeta y director del Festival Days of Poetry and Wine (Slovenia)
Jacques Rancourt, poeta y director, Festival Franco-Anglais de Poésie y de la Revue la Traductière (Francia)
Aaron Rueda, poeta y director del Festival Iberoamericano de Poesía Salvador Díaz Mirón (México)
Fernando Valverde, poeta y director del Festival Internacional de Poesía de Granada (España)
Rafael del Castillo y Fernando Linero, poetas y  representantes del Festival Internacional de Poesía de Bogotá (Colombia)
Benjamín Chávez, director del Festival Internacional de Poesía de Bolivia.
Graciela Aráoz, poeta y directora del Festival Internacional de Poesía de Buenos Aires (Argentina)
Miguel Iriarte, poeta y director, Festival Internacional de Poesía en el Caribe, PoeMaRío, en Barranquilla (Colombia)
Juano Villafañe, poeta y director, Festival Nacional y Latinoamericano de Poesía en el Centro (Argentina)
Norberto Salinas y Rodolfo Dada, poetas en representación del Festival Internacional de Poesía de Costa Rica
Rigoberto Paredes, poeta y director del Festival Internacional de Poesía de Honduras
Alex Pausides, poeta y director del Festival Internacional de Poesía de La Habana (Cuba)
Giovanni Gómez, poeta y director del Festival Internacional de Poesía Luna de Locos (Pereira, Colombia)
José Zuleta, poeta y director, Festival Internacional de Poesía de Cali, Colombia
Tati Hernández, poeta y directora,  Festival de Poesía en la Montaña, Jarabacoa
(República Dominicana).
Fernando Rendón, Gabriel Jaime Franco, Jairo Guzmán, Luis Eduardo Rendón (poetas) y Gloria Chvatal,
en representación del Festival Internacional de Poesía de Medellín (Colombia)
Renato Sandoval, poeta y director, Festival Internacional de Poesía de Lima (Perú)
Casimiro de Britto, poeta y director, Festival de Poesía en Portugal.
Marvin García, poeta y director del Festival Internacional de Poesía de Quetzaltenango (Guatemala)
Gabriel Impaglioni y Giovanna Mulas, poetas y directores del Festival Internacional de Poesía Palabra en el Mundo (Argentina/Italia)
Vilma Reyes y Vicente Rodríguez Nietzche, poetas, en representación del Festival Internacional de Poesía de Puerto Rico.
José Mármol, poeta y director del Festival Internacional de Poesía de República Dominicana
Sergio Iagulli, poeta y director, Festival Napolipoesia (Italia)
Leonardo Onida, director, Festival Ottobre in Poesia, de Sardegna (Italia).
Bob Holman, poeta y director, HOWL! Festival (Estados Unidos)
Rira Abbasi, poeta y directora de International Festival of Peace Poetry (Irán)
Jidi Majia, poeta y director de International Poetry Festival of Qinghai (República Popular de China)
Lisa Makarchuk, poeta y coordinadora, International Festival of Poetry of Resistance (Canada).
Gaston Bellemare, presidente, Federación Internacional de Festivales de Poesía y director del Festival International de la Poèsie de Trois-Rivières (Canadá)
Lucile Bernard, poeta y directora, Les Rencontres Internationales de la Poésie de Marrakech (Marruecos).
Hans van de Waarsenburg, poeta y presidente, Maastricht International Poetry Nights (Países Bajos)
Marcel Kemadjou, poeta y director, International Poetry Festival 3V (Camerún).
Iryna Vikyrchak, poeta y directora ejecutiva de International Poetry Festival Meridian Czernowitz (Ucrania)
Lello Voce, poeta y representante de International Poetry Festival Roma Poesía y de Absolute Poetry (Italia)
Metin Celal, poeta y coordinador, International Istanbul Poetry Festival (Turquía)
Amir Or, poeta y director de International Poetry Festival Sha'ar (Israel)
Rati Saxena, poeta y directora de Krytia International Poetry Festival (India)
Céline Hémon, directora de Relaciones Internacionales de Les Printemps des Poètes (Francia)
Jean Portante, poeta y director artístico de Les Printemps des Poètes (Luxemburgo)
Thomas Wohlfahrt, director de Literaturwerkstatt Berlín (Alemania)
Sergio Iagulli e Raffaella Marzano, poetas y coordinadores, Festival Lo Spirito dei Luoghi (Italia)
Sergio Iagulli, poeta y director,  Incontri Internazionali di Poesia di Sarajevo (Serbia)
Endre Ruset, poeta y director de Norsk Litteraturfestival (Noruega)
Peter Rorvik, director de Poetry Africa (Suráfrica)
Bas Kwakman, director de Poetry International Rotterdam (Países Bajos)
Regina Dyck, directora de Poetry on the Road (Alemania)
Pavle Goranović, poeta y representante, Ratkovic Poetry Evenings (Montenegro):
Zabier Hernández, poeta  en representación del Recital Internacional de Poesía desde el
Sur, en Pasto (Colombia)
Hadžem Hajdarević, poeta y representante, Sarajevo Days of Poetry (Bosnia)
Héctor Berenguer, poeta y director, Semana de las Letras, Rosario (Argentina)
Jack Hirschmann, poeta y director de San Francisco International Poetry Festival (Estados Unidos)
Ewuare X. Osayande, poeta y  director, Spit Fire Poetry Fest (Estados Unidos)
Mendy Knott, directora, Spleet This Rock (Estados Unidos)
Ataol Behramoglu, poeta y consejero de  Smyrna Poetry Festival (Turquía)
Boel Schenlaer, poeta y director, Södermalms Poesifestival (Suecia)
María Elena Mesa, coordinadora, Sunday Poetry, Toronto (Canadá).
Eleanor Livingstone, directora de StAnza: Scotland’s International Poetry Festival (Escocia)
Nikola Madzirov, poeta y representante de Struga Poetry Evenings (Macedonia)
Humberto Mello, poeta y codirector, Teknospoieis Festival (Brasil)
Ban'ya Natsuishi, poeta y director de Tokyo Poetry Festival (Japón)
Pepe Olona, coordinador de Arrebato Libros y del Poético Festival 2011 poetas por km2 (España)
Ide Hintze, poeta y director de Poetry School of Vienna (Austria)
Michael Rothenberg, Terri Carrión, poetas y directores, 100.000 poetas por el Cambio del Mundo (Estados Unidos)
Ton van de Langkruis, director of Writers Unlimited, The Hague
Roberto Fernández Retamar, poeta y presidente, Casa de las Américas (Cuba)
Jean-Claude Awono, poeta y presidente de la Ronde des Poètes y director del Centre Culturel Francis Bebey (Camerún): awono_cm@yahoo.fr
Jaime Quezada Ruiz, poeta y presidente de la Fundación Premio Nobel Gabriela Mistral (Chile)
Casa della Poesia (Baronissi/Salerno, Italia)
Helena Villar Janeiro, poeta y presidente, Fundación Rosalía de Castro (España)
Francisco Garzaro, poeta, grupo Mesa de Poesía (Guatemala)
Lola Koundajkian, poeta y directora, Armenian Poetry Project (Armenia)
Alpidio Alonso Grau, poeta y director, Revista Amnios (Cuba)
Norberto Codina, poeta y director, Revista La Gaceta de Cuba
Fidel Diaz C., director, Revista El Caimán Barbudo U (Cuba)
Edel Morales,  poeta y director, Revista La Letra del Escriba (Cuba)
Jorge Boyuseño, director, Portal Digital Alas (Cuba)
Roberto Manzano, Jesús David Curbelo poetas), y Susana Haug,  directores, Proyecto Pedagógico Laboratorio de Escrituras de La Habana.
María Teresa Cuesta, directora, Sello editorial Colección Sur Editores
Marlene Alfonso Ulacia, coordinadora, Proyecto comunitario CubaPoesia
Nina Reis, Roberto Bianchi, poetas y directores, Movimiento Cultural aBrace,
Milena Ercollani, poeta y presidente: Associazione Culturale La Sammarina (San Marino)

Poetas:

Yevgeny Yevtushenko (Rusia)
Lawrence Ferlinghetti (Estados Unidos)
Bernard Noël (Francia)
Amiri Baraka (Estados Unidos)
Amina Baraka (Estados Unidos)
Christian Karlson Stead (Nueva Zelanda)
Thiago de Mello (Brasil)
Pablo Armando Fernández (Cuba)
Marcelino dos Santos (Mozambique)
Julien Kilanga (Congo)
Alhaji Papa Susso (Gambia)
Kamran Mir Hazar (Afganistán)
Jotamario Arbeláez (Colombia)
Sigurdur Pálsson (Islandia)
Oscar González (Colombia)
Jüri Talvet (Estonia)
Omar Castillo (Colombia)
Quincy Troupe (Estados Unidos)
Rafael Patiño (Colombia)
Werewere Liking (Camerún)
Javier Naranjo (Colombia)
Agneta Falk (Suecia)
Nicolás Suescún (Colombia)
Giovanna Mulas (Italia)
Carlos Ciro (Colombia)
Tomás Arias (España)
Juan Diego Tamayo (Colombia)
Cristian Avecillas (Ecuador) 
Ricardo Luis Plaul (Argentina)   
Gaston Saint-Fleur (Haití)          
Nechi Dorado (Argentina)    
Winston Morales Chavarro (Colombia)          
Jorge Campero (Bolivia)           
Soledad Benages Amorós (España)          
Jeronimo Castillo (Argentina)         
Clemente Padin (Uruguay)         
Carmen Campos (Venezuela)       
Carlos Arboleda (Uruguay)           
Martín Micharvegas (Argentina)       
Yiorgos Chouliaras (Grecia) 
Jairo Godoy (Argentina)
Doina Ioanid (Rumania)
Cristina Castello (Argentina- Francia)
Maruša Krese (Eslovenia-Alemania)         
Monica Muñoz (Argentina)          
Adela Guerrero Collazos (Colombia)         
Alberto Chessa (España)              
Duni Chambial                     
Clemente Padin (Uruguay)              
Ngwatilo Mawiyoo (Kenia)  
Gabriel Rosenstok (Irlanda)
Koulsy Lamko (Chad)              
Álvaro Miranda (Colombia)               
Luz Mary Giraldo (Colombia)              
Canéla A. Jaramillo, (Estados Unidos)          
María Paula Alzugaray     (Argentina)  
Philip Cummings (Irlanda)
Ligia Anadón (Argentina)
Louis-Philippe D´Alembert (Haití)       
Marcela Armengod (Argentina) 
Juan Pablo Bertazza (Argentina) 
Gustavo Garcés (Colombia)
Fernando Caniza (Argentina)   
Mario Caparra (Argentina)      
Carlos Cartolano (Argentina)   
Fernanda Colombo (Argentina)              
Sandra Cornejo (Argentina)       
Ricardo Costa  (Argentina)       
Haidé Daiban (Argentina)         
María Julia De Ruschi (Argentina)       
Liliana Díaz Mindurry (Argentina)
Anandi Fernandez (Argentina/India)   
Yoli Fidanza (Argentina)           
Gisela Galimi (Argentina)         
Juana Guaraglia (Uruguay)  
Leticia Herrera (México)                             
Mirta Hortas (Argentina)           
Eduardo Hurtado (México)                  
Estela Kallay (Argentina)                             
Teodoro Lecman (Argentina)     
Laura Lerner (Argentina)            
Gustavo  Lespada (Argentina)    
Florencia Lo Celso  (Argentina)  
Juan López (Argentina)    
Laura López  (Argentina)          
Rosa Machado (Argentina)  
Jorge Ariel Madrazo (Argentina)
René Maillier (Argentina)                   
Wenceslao Maldonado (Argentina)  
Irma Marc (Argentina)                       
Diego Mare (Argentina)            
Ana María Martínez (Argentina)  
María Rosa Mó (Argentina)       
Miguel Mori (Argentina)  
Hugo Mujica (Argentina)          
Frede Peralta (Argentina)          
Julio Pirrera Quiroga (Argentina) 
Cristina Pizarro (Argentina)  
María Pugliese (Argentina)       
Hugo Rivella (Argentina)           
Jorge Rivelli (Argentina)                     
Juan Manuel Rodríguez Tobal (Argentina/España)  
Olga Romero (Argentina)  
Susana Rozas (Argentina)  
Téofila Ruiz (Argentina/España)   
Hugo Salerno (Argentina)                            
Mario Sampaolesi (Argentina)   
Fernando Sanchez (Argentina)                               
Miroslav Scheuba (Argentina)  
Luis Tedesco (Argentina)                             
Gonzalo Vaca Narvaja (Argentina)                
Mario Valdez (Argentina)   
María Vilalta (Argentina)            
Paulina Vinderman (Argentina)             
Eduardo Wheeler (Argentina) 
Dileep Jhaveri (India) 
Hassan El Ouazzanni (Marruecos)
Qasim Haddad (Bahrein)
Adnan Ozer (Turquía)
Imtiaz Dharker (India)
Achour Fenni (Argelia)
Sergio Badilla (Chile)
Rashid Boudjedra (Argelia)
Kouméalo Anaté (Togo)
Eduardo Espina (Uruguay)
Nidaa Khoury (Palestina)
Al Hunter (Nación Anashinabee, Canadá)
Vince Fasciani (Suiza)
Samuel Jaramillo (Colombia)
Khazal Almajidi (Irak)
Neeli Cherkovski (Estados Unidos)
Yván Silen (Puerto Rico)
Abdul Hadi Sadoun (Irak)
Osvaldo Sauma (Costa Rica)
Frederic Pacere Titinga (Burkina Faso)
Fathie Saudi (Jordania)
Nujoom Alghanem (Emiratos Árabes Unidos)
Khalid Albudoor (Emiratos Árabes Unidos)
Jim Byron (Estados Unidos)
Trica Ioana (Rumania)
Philip Hammial (Australia)
Raúl Henao (Colombia)
Eduardo Llanos (Chile)
Satoko Tamura (Japón)
Everett Hoagland (Estados Unidos)
Fawzia Alsindi (Bahrein)
Janak Sapkota (Nepal)
Jean-Claude Awono (Camerún)
Juana García Abás (Cuba)
José Luis Fariñas (Cuba)
Susy Delgado (Paraguay)
Ernesto Carrión (Ecuador)
Carlos Carbone (Argentina) 
Enrique Sacerio-Garí (Cuba)
Jorge Ángel Fernández (Cuba)
Paul De Brancion (Haití)
Rizio Yohanan (India)
Robin S. Ngangom (India)
Satchid Anandan (India)
Galo Vega (Ecuador)
Luis Rafael (Cuba-España)
Aju Mukhopadhyay (India)
Josué Guebo (Costa de Marfil)
Cristina Barcelona (España)
Antonio Ruiz Cabrera (España)
Gearoid Mac Lochlainn (Irlanda)
Tatiana Oroño (Uruguay)
Peter B. Whazammo (Estados Unidos)
Ernest Pépin (Guadalupe)
Merlie M. Alunan (Filipinas)
Adamou Idé (Niger)
Aldo Tambellini (Italia)
Federico Díaz Granados (Colombia)
Juan Nicolás Padrón Barquín (Cuba)
Jorge Landoni (Argentina)
Armando Orozco (Colombia)
María Isabel García Mayorga (Colombia)
Mark Lipmann (Estados Unidos)
Antonieta Villamil (Colombia-Estados Unidos)
Sukrita Paul Kumar (India)
Ricardo Cuéllar (Colombia)
Alex Fleites (Cuba)
Ángela de Mela (Cuba)
Shambhu Badal (India)
Vishvnath Prasad Tiwari (India)
K. Satchidanandan (India)
Amit Kalla  Rajsthan ((India)
Kirpal Singh (India)
Rajendra Patil (India)
Monaliza Jena (India)
Jaysree Nair (India)
Kumar Ambuj (India)
Liladhar Mandloi  (India)
Udai Narayan Singh (India)
Shankar Singh Rajpurohit (India)
Madn Saini- Rajsthani (India)
CP Aboobecker  (India)
Diti Ronene (Israel)
Menna Elfyn (Reino Unido)
Joneve McCormick (Alemania)
Silvana Berki  (Finlandia)
Hemant Divate (India)
Mamang Dai (India)
Tanella Boni (Costa de Marfil)
Julio Pazos Barrera (Ecuador)
Annabel Villar (Uruguay-España)
Julio Pavanetti (Uruguay-España)
Alexander Besú Guevara (Ecuador)
Aju Mukhopadhyay (India)
Carlos Eduardo Jaramillo (Ecuador)

16 de agosto de 2011

Brida





Una espuma blanca mancha la llanura con la baba
que sale de los pulmones de los caballos
Esquilo, en Los siete contra Tebas


Al atardecer aterriza el dolor
Su aguja fina que ordenó la luna.
Justa la brida en la cabeza
Y en acción poderosa arrastro
El caballo tras de mí:
Freno/ Correaje/ Bocado y riendas
Somos uno en sombra y nudo.

A ambos lados de la grupa blanca
Dos ciudades: la que ríe festejando
La que llora disconforme. Pintan
Cabalgadura desmontada
Y jinete de a pie una mueca
Incolora sobre el suspiro final
Del día.

Suelto el caballo. Contemplo
A través del tiempo: los campos
Sahúman niebla densa.
Se hace eterno el espejo
Y múltiple la imagen desvaída. 
El animal se aleja: va manchando
Pajonales con su espuma blanca.


(c) Carlos Enrique Cartolano. De Brida, 2011

15 de agosto de 2011

Tres poemas sobre odas de Horacio




1. Viajes

Nihil astra praeter
Vidit et undas
(No se ve más que estrellas
y ondas)
Horacio. Odas III, XXVII

Quién sabe si en partidas
O tras la fortuna del destino conté
Y reconté esos mil olivos
Alzados entre piedras al fondo del telón
Y desde el riel que tensa su velocidad.

Algunos crispados apuntan al vacante
Espacio del dominio público. Otros sumidos
Sobre la piel del planeta (epidermis áspera
por cierto) flexionan sus humanidades
Vegetales ovilladas/ Desovilladas hasta el infinito.

Así también el viaje. Deslumbrante
Y monótono a la vez. La naturaleza
Puede siempre descifrarse desde la ventana
Sin ovillos. Sin caracoles
Ni vueltas ni engaños. Sin cortinas egoístas.

El inexperto/ Parcial e impotente: ése es el ojo
Avizor críptico. Cristal de mentiras y estafas:
No ha completado su ciclo con el hombre
Viene confeso de culpa. Anda perdido sin remedio
Y no alcanza a ver sino árboles y piedras.


2. La marca

No te está permitido (…)
explorar la frontera en que los dioses
detendrán (…) tus días y los míos.
Horacio. Odas I, XI

Será un punto en la piel. Un gesto tardío o un perno
Que oprimir u olvidar erguido. Algo que convocar
O eludir: una línea que separa hechos visibles
De recuerdos. Ardor de sedas. Quietud y agitación.

¿Este estar visible y ser sobre la silla
Del estar entre letras o ser detritus de quimeras
Es frontera del tiempo sensible? ¿O es compartimentada
Memoria del mar universal en constante avance?

¿Quién mira desde una marca en el tiempo
Y quién se deja contemplar? ¿Quién tensa el arco
Es dueño del dardo? ¿O acaso son desconocidas
Estas manos que escinden vida de muerte al avanzar el día?

3. Colores

Con pie imparcial golpea la pálida muerte
en la morada del pobre y del rey ¡Oh Feliz Sestio!
Horacio. Odas I, IV



Nada te sorprende Quinto Horacio Flaco
Nacido en Venusia Potenza en tierra de lobos
Ni siquiera que compartamos raíces como interiores:
Claro que los tuyos llevan iguales crepúsculos
Que instantes parpadeaste.

Y alumbran mi corazón en cambio
Tantas resurrecciones como pueden contarse
Amores de sobrevuelo y también celestes
Despojados de piel y sin embargo apasionados:
Felizmente todo me sorprende todavía.

No corrió un río por tus venas ya que en Roma
Se arrojaban al Tíber deudores y rebeldes
Por tornar más placentera la existencia.
Y aunque el verso fuera áureo argumento
La espada y la muerte condenaron al poeta.

Yo en cambio canto a favor de todo río
Ignoro la palidez que de la muerte tanto mentas:
Pueden sumarse brillo de guijarros y riquezas interiores
Amaneceres con gorjeos. Piel de tigres sometidos
Con voluntad divina y esperanza.

(c) Carlos Enrique Cartolano. De Brida, 2011.

6 de agosto de 2011

Una imagen





Entregó a cada soldado una trompeta,
un cántaro vacío y una antorcha
Jueces 7, 16


Al trepar la cuesta habrá sólo una imagen
Difícil más si es que hay alguna
Trasponiendo el color y las edades. Sonido
Será con tres palabras suficiente:
El sustantivo pesa y determina la central
Detrás sella el modificador su soplo
(resurrección sucinta del mar sobre la arena).


Sólo tres palabras para hilar imagen
Que bien podría ser final (la poesía
Admite despojos y ceñirse en gesto breve
Sobre complejo de voces e instrumentos).

No es visual. Ni propiedad ni nombre.
Ni herencia indivisa. Ni recuerdo ni homenaje.
No comparte la angustia de Gedeón
Por reconocer el rostro del divino. Ni tampoco
La inepta memoria de quien precise revisar.
Son palabras/ Es sonido. La lengua concita
Estar y encuentro/ Paz en comunión
Así como Elías asomado su temor de piedra fría
Recibe en el Horeb la brisa suave
Como hilo de palabras en imagen pura.

Sabe que en su vuelo lo alcanza el beso
Que en él acaban soledades e infortunio. Borra
Dolores de persecusión y de tormentos
Cubre el rostro y precipita su intemperie.



© Carlos Enrique Cartolano. De Brida, 2011.

4 de agosto de 2011

Acero




El tiempo:
Este acero que parte ejércitos en dos
Aquí canta su presencia. Troca en diáfana
Musical estancia su cepa horizontal.

Rebeldes de frente
O bodegas con esclavos
Poblaron memoria en los murales

Y este juicio despierto:
Tras espadas sin cabeza y cabezas despojadas
El pueblo esclarecido se desviste
Reina en lengua. Si nos vamos permanece.

Gravitante velo séptimo:
Nada sostiene
Ya bruma en copas y conciencias
El tiempo es acero/ Estira
Su paciencia apasionada.

Sierra de la Ventana, julio 2011

© Carlos Enrique Cartolano, Brida -2011-
Ilustración: Mural de Omar Sirena –San Cosme 2011-.

14 de julio de 2011

Autoretrato



Yo soy de letra y palabra pendientes
Más de verso que de frase
Soy quien escribe como escribo
No alcanzo la boca del maestro.
El que ven soy yo. Casi nunca reconozco
Un reflejo de piel imaginado:
Las glorias se reservan al espejo
Del abismo ¡La vasta intimidad!

Tengo las edades de este amor
Prolongación de espera. Y son más sueños
Que ficción los que estampan el papel
Van mi adeene/ Mi escasez/ Mis breves
Lunas derramándose en teclados
Sin piedad perdí el tiempo. No caben
Ya ciencias/ Lecturas ni partidas
Diferentes. En culmen las opciones.

Estoy en harto franca rebeldía.
Soy clásico y antiguo/ Innovador
Escasamente original/ Irreverente
Copista y vulgar: lugar común
Donde caiga y donde toque levantarme
Soy provisorio y temperamental.
De oficio escrutador y turno noche
Sin vecinos ¡La vasta intimidad!

Sobre un madero llevo mi linterna
Estas cuerdas y unos pocos clavos.

(c) Carlos Enrique Cartolano. De Brida, 2011

13 de julio de 2011

Dos poemas




por Robert Frost
Abedules

Cuando veo abedules oscilar a derecha
y a izquierda, ante una hilera de árboles más oscuros,
me complace pensar que un muchacho los mece.
Pero no es un muchacho quien los deja curvados,
sino las tempestades. A menudo hemos visto
los árboles cargados de hielo, en claros días
invernales, después de un aguacero.
Cuando sopla la brisa se les oye crujir,
se vuelven irisados cuando se resquebraja
su esmaltada corteza. Pronto el sol les arranca
sus conchas cristalinas, que mezcla con la nieve...
Esas pilas de conchas esparcidas diríase
que son la rota cúpula interior de los cielos.
La carga los doblega hacia los mustios
matorrales cercanos, pero nunca se quiebran,
aunque jamás podrán enderezarse solos:
durante muchos años las ramas de sus troncos
curvadas barrerán con sus hojas el suelo,
igual que arrodilladas doncellas con los sueltos
cabellos hacia atrás y secándose al sol.
Mas cuando la Verdad se me interpuso
en la forma de un hecho como la tempestad,
iba a decir que quizás un muchacho,
yendo a buscar las vacas, inclinaba los árboles...
Un muchacho que por vivir lejos del pueblo
sólo sabe jugar, en invierno o en verano,
a juegos que ha inventado para jugar él solo.
Ha domado los árboles de su padre uno a uno
pasando por encima de ellos tan a menudo
que nada les dejó de su tiesura.
A todos doblegó; no dejó ni uno solo
sin conquistar. Aprendió la manera
de no saltar de un árbol sin haber conseguido
doblarlo contra el suelo. Conservó el equilibrio
hasta llegar arriba, trepando con cuidado,
con la misma destreza que uno emplea al llenar
la copa hasta el borde, y aun arriba del borde.
Entonces, de un envión, disparaba los pies
hacia afuera y saltaba del aire hasta la tierra.

Yo fui también, antaño, un columpiador de árboles;
muy a menudo sueño en que volveré a serlo,
cuando me hallo cansado de mis meditaciones,
y la vida parece un bosque sin caminos
donde, al vagar por él, sentirnos en la cara
ardiente el cosquilleo de rotas telarañas,
y un ojo lagrimea a causa de una brizna,
y quisiera alejarme de la tierra algún tiempo,
para luego volver y empezar otra vez.
Que jamás el destino, comprendiéndome mal,
me otorgue la mitad de lo que anhelo
y me niegue el regreso. Nada hay, para el amor,
como la tierra; ignoro si existe mejor sitio.
Quisiera encaramarme a un abedul, trepar,
por las ramas oscuras del blanquecino tronco
y subir hacia el cielo, hasta que el abedul,
doblándose vencido, me volviese a la tierra.
Subir y regresar sería muy hermoso.
Pues hay cosas peores en la vida que ser
un columpiador de árboles.

Versión de Agustí Bartra

Alto en el bosque en una noche de invierno

Me imagino de quién son estos bosques.
Pero en el pueblo su casa se encuentra;
no me verá parada en este sitio,
ante sus bosques cubiertos de nieve.

Mi pequeño caballo encuentra insólito
parar aquí, sin ninguna alquería
entre el helado lago y estos bosques,
en la noche más lóbrega del año.

Las campanillas del arnés sacude
Como si presintiera que ocurre algo...
Sólo se oye otro son: el sigiloso
paso del viento entre los copos blandos.

¡Qué bellos son los bosques, y sombríos!
Pero tengo promesas que cumplir,
y andar mucho camino sin dormir,
y andar mucho camino sin dormir.

Versión de Agustí Bartra

Robert Frost.  Poeta norteamericano nacido en San Francisco en 1874. Al terminar estudios básicos en Darthmouth College de New Hampshire, ingresó  a la Facultad de Derecho de la Universidad de  Harvard carrera que suspendió en 1899 debido a problemas de salud. En 1912, buscando un mejor futuro, viajó con su familia a Inglaterra  donde permaneció tres años en los cuales publicó su primera colección de poemas "La voluntad de un muchacho" en 1913. De regreso a Norteamérica apoyado por amigos poetas como Ezra Pound, adquirió gran fama y fue reconocido como uno de los grandes poetas de su país, con trabajos como "Intervalos en la montaña"  en 1916, "New Hampshire" en 1923, "El arroyo que fluye al oeste" en 1928, "Una cordillera de más allá" en 1936, "Máscara de la razón" en 1945  y "En el calvero" en 1962. Recibió el premio Pullitzer en cuatro ocasiones. Falleció en Boston en 1963. © A media voz.

12 de julio de 2011

Fronteras I



En los bordes de la mejor definición
De nuestro amor. Aquélla de las murmuraciones
Y de palabras con alas/ Aún de alas batiendo el idioma.
En los lindes repito del acierto gozoso donde estabas
Y estamos abrazados murmurándonos cosas de mañana
Que es hoy. Al borde del beso estuvo la confusión
La misma bruma que disipamos con manotazos sabios
Todavía seguros de las murmuraciones/ Ansiando amaneceres
Encendidos-hoy-todavía-continuos-en eterna melodía-brisa azul.

¿Qué palabras son las de tu infancia entre mis manos?
¿Y las de esta quietud en orden de herencias dispuestas?
¿Con qué ropas salgo a recibirte amor? Despojado amor riente
¿Cuáles sustantivos te definen y sobre qué verbos te afirmaste
Palabra entre brasas/ Vida al borde de derrames/ Frontera?
El está todo dicho no ha llegado. Es un vagón que resta al tren
De este mundo/ O alzado en adjetivos nuestro amor es estallido
Del recuerdo que alumbra en todo idioma:
Parlantes besos-aleteos murmurantes-intentos fragorosos del tiempo.

(c) Carlos Enrique Cartolano, de Brida -2011- 
Ilustración: Música de palomas, de Soledad Mansilla 

11 de julio de 2011

¿Alguien leyó EL DIOS EBRIO? ¿Alguien conoce a su autor?

 

Hermínsul Jiménez Mahecha

Nació en Pasto (1960). Licenciado en Filosofía y Letras (Universidad de Nariño, 1982), Magister en Etnoliteratura (convenio entre las Universidades de la Amazonia y de Nariño, 1996) y Doctor en Ciencias Pedagógicas del Instituto Central de Ciencias Pedagógicas de Cuba (2005). Profesor de las Universidades de Nariño (1982-1985) y de la Amazonia (desde 1986). Poemas, cuentos, ensayos y reseñas han sido publicados en varias revistas universitarias y periódicos regionales del país. Dirige, desde 2006, Maniguaje, taller de escritura integrante de la Red Nacional de Talleres de Escritura Creativa del Ministerio de Cultura. El dios ebrio y otras ficciones (Colección Los Conjurados) es su primer libro.

Hasta aquí, estamos hablando de un escritor como muchos, pero en la página http://conjuradoscuento.blogspot.com/2006/10/herminsul-jimenez-mahecha.html nos encontramos con una perla. Si bien no logramos leer el texto del cuento EL DIOS EBRIO, que no nos es accesible, en su síntesis creemos reconocer ¨cabalmente y en su totalidad¨, el cuento LA ESTATUA DE SAL de nuestro gran Leopoldo Lugones. Y séame permitido considerar que LAS CASUALIDADES EN ESTE TERRENO NO EXISTEN.

Espero información de quien la tenga. Muy necesaria en este caso.

9 de julio de 2011

Asfódelo, esa flor algo verde

Homenaje a Facundo Cabral 



Los homenajes no pretenden explicaciones. Sólo ésto: homenajear. A quien apostó por el mensaje poético y que en las primeras horas de hoy resultó brutalmente asesinado... Aquí un texto de un gran poeta americano. Que sí trata de explicar algunas cosas...


por William Carlos Williams
(fragmento)

Del asfódelo, esa flor algo verde,
igual que un botón de oro
sobre su tallo bifurcado
—si no fuera porque es verde y leñoso—
yo vengo, querida,
a cantarte.
Vivimos mucho tiempo juntos
una vida llena,
si quieres,
de flores- Así que
me alegré
apenas supe
que también había flores
en el infierno.
Hoy
estoy lleno de la memoria borrosa de aquellas flores
que a los dos nos gustaban
incluso esta pobre
cosa descolorida
—la vi
cuando era un niño—
poco apreciada entre los vivos
aunque los muertos la ven,
preguntándose entre ellos:
¿ Recuerdo algo
que estuviera modelado
como esta cosa?
mientras nuestros ojos se llenan
de lágrimas.
De amor, constante amor
contarán que
aunque demasiado débil un baño de carmesí
le da color
para hacerla totalmente creíble.
Hay algo,
algo urgente
que debo decirte a ti
y sólo a ti
pero que debe esperar
mientras bebo en
el goce de tu cercanía
quizá por última vez.
Y así,
con el miedo en el corazón,
dejo que pase el tiempo
y sigo hablando
porque no me atrevo a detenerme.
Oyeme mientras hablo
contra el tiempo.
No durará
mucho
He olvidado
y veo sin embargo con bastante claridad
algo
central en el cielo
que
¡Un olor
emana de él!
¡Un olor dulcisimo!
¡Madreselva! Y ahora
llega el zumbar de una abeja
y toda una marea
de memorias hermanas.
Sólo dame tiempo,
tiempo para recordarlas
antes de que deba hablar.
Dame tiempo,
tiempo
Cuando era muchacho
tenía un libro
al que, de tanto en tanto,
agregaba flores prensadas;
luego, tras cierto tiempo,
tuve una buena colección.
El asfódelo,
agorero,
entre ellas.
Te traigo
resucitada,
la memoria de esas flores.
Eran dulces
al prensarlas
y retenían
algo de su dulzura
por largo tiempo.
Es un curioso olor,
un olor moral,
éste que me trae
cerca de ti.
El color
fue lo primero en irse.
Tuvo que llegarme
un desafío,
tu querido ser
mortal como yo lo era,
¡la garganta del lirio
ante el colibrí!
La riqueza sin fin
pensé,
me tiende sus brazos.
Mil tópicos
en un florecer del manzano.
A sí misma
se dio de buena gana la tierra generosa
¡El mundo entero
llegó a ser mi jardín!
Pero el mar
que nadie cultiva
también es jardín
cuando el sol lo hiere
y las olas
despiertan.
Lo vi
lo mismo que tú
cuando hace avergonzar
a todas las flores.
Además, allí está la estrella de mar
endurecida por el sol
y las otras hierbas
y algas marinas. Sabíamos esto
y lo demás acerca suyo
porque nacimos junto al mar,
conocimos sus setos rosa
al mismo borde del agua.
Allí crece la malva coral,
y cuando es época
las frutillas
y allí, más tarde,
fuimos a recoger
la ciruela silvestre.
No puedo decir
que llegué al infierno
por tu amor
pero muchas veces
me descubrí allí
al ir en tu búsqueda.
No me gustó
y quise estar
en el Cielo. Oyeme.
No te alejes.
Aprendí mucho durante mi vida,
en los libros
y fuera de ellos
acerca del amor.
La muerte
no marca su fin.
Hay una jerarquía
que puede ser recorrida,
creo,
en su servicio.
Su galardón:
es una flor mágica;
un gato de veinte vidas.
Si nadie viene a ponerlo a prueba
el mundo
saldrá perdiendo.
Ha sido
para ti y para mí
como el que vigila una tormenta
viniendo sobre el agua.
Estuvimos
año tras año
frente al espectáculo de nuestras vidas
con las manos juntas.
La tormenta desenvuelta.
El relámpago
juega sobre el filo de las nubes.
Hacia el norte el cielo
es plácido,
azul en los arreboles
mientras la tormenta crece.
Es una flor
que pronto alcanzará
el máximo de su florecer.
Bailábamos,
en nuestras mentes,
y leíamos un libro juntos.
¿Recuerdas?
Era un libro serio.
Y así los libros
entraron en nuestras vidas.
¡El mar! ¡El mar!
Siempre
cuando pienso en el mar
me viene a la mente la Ilíada
y el yerro público de Helena
que engendró el poema.
De no haber sido por él
no hubiera habido poema y el mundo,
si hubiésemos recordado
esos pétalos carmesí
desparramados sobre las piedras,
lo hubiera llamado simplemente
asesinato.
La orquídea sexual que floreció entonces
enviando a tantos
hombres
desinteresados a sus tumbas
les dejó su memoria
a una raza de locos
o de héroes
si el silencio es una virtud.
El mar solo
en su multiplicidad
guarda alguna esperanza.
La tormenta
resultó abortada
pero nosotros seguimos
tras los pensamientos que ella despertó
para
cimentar de nuevo nuestras vidas.
Es la mente
la mente
que debe ser curada
antes de la intervención
de la muerte
y se volverá otra vez
un jardín. El poema
es complejo y también el lugar que hay hecho
en nuestras vidas
para el poema.
El silencio puede asimismo ser complejo también
pero no se llega lejos
con el silencio.
Empieza otra vez.
Es como el catálogo
de naves en Homero:
ocupa el tiempo.
Hablo con figuras
lo suficiente, los vestidos
que llevas puestos también son figuras,
no podríamos encontrarnos
de otro modo. Cuando hablo
de flores
es para recordar
que en un tiempo
fuimos jóvenes.
No todas las mujeres son Helena,
ya lo sé,
pero tienen a Helena en sus corazones.
Querida mía:
lo tienes en el tuyo, por eso
te amo
y no podría amarte si no fuera así, de otro modo.
Imagina que ves
un campo hecho de mujeres
todas de un blanco-plata.
¿Qué habrías de hacer
sino amarlas?
¡La tormenta estalla
o se disipa! y no es
el fin del mundo.
El amor es algo más,
o al menos así lo pensé,
un jardín que se expande,
aunque te conocí como mujer
y nunca pensé de otra forma,
hasta que el mar entero
haya sido tomado
y todos sus jardines.
Era el amor del amor
el amor que devora todo el resto,
un amor agradecido,
un amor a la naturaleza, la gente,
los animales,
un amor que engendra
la gentileza y bondad
que me movieron
y eso fue lo que en ti yo vi.
Debí haber sabido
aunque no lo supe,
que el lirio del valle
es una flor que causa mucho mal
al que la sopla.
Tuvimos nuestros hijos
rivales en la furiosa arremetida general.
Los dejé a un lado
a pesar de cuidarlos
tanto como un hombre
puede cuidar a sus hijos
en la medida de mis luces.
Tú lo entiendes
tenía que encontrarte
después de lo que pasó
y tengo todavía que encontrarte.
Amor
al que también tú reverenciarás
conmigo;
una flor
una flor muy frágil
será nuestra alianza
y no porque
seamos demasiado débiles
para actuar de otro modo
sino porque
en la cumbre de mi potencia
arriesgué lo que debía hacer,
para probar que no obstante
nos amamos
mientras mis huesos sudaban
porque no podía gritártelo
en el acto.
Del asfódelo, esa flor algo verde,
yo vengo, mi amor,
a cantarte!
Mi corazón revive
cuando piensa que te trae noticias
de algo
que te concierne
y concierne a muchos hombres. Mira
lo que se hace pasar por nuevo.
No lo encontrarás allí sino
en los poemas despreciados.
Es difícil
obtener noticias de los poemas
aun cuando los hombres mueren miserablemente todos los días
por carecer
de lo que se encuentra allí.
Oyeme
que también a mí me conciernen
y a cada hombre
que quiere morir en su cama pacíficamente
reconciliado.



Traducción de Jorge Santiago Perednik

William Carlos Williams. Nació en 1883 y murió en 1963. Médico. Su labor poética comenzó después de la primera guerra mundial. Amigo de Pound aunque sus caminos literarios fueron muy diferentes. Fue la gran figura de la poesía norteamericana contemporánea. Vivió casi toda su vida en Patteron, New Jersey y su libro más importante llevó el nombre de esa ciudad. Fue muy activo literariamente hasta el momento de su muerte. Asfodel, esa flor algo verde corresponde al período de sus últimas creaciones. © Nueva Poesía Usa –De Ezra Pound a Bob Dylan-, Selección de Marcelo Covián. Buenos Aires, Ediciones de La Flor, 1970.