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30 de septiembre de 2012

Salida




Para encontrar el fin
busco el principio

Pese a tormentas que lo envuelven el fin parece ser
Una rosa blanca de pétalos firmes. Sobre él tendieron
Escalas los idiomas sestearon los mitos bien almorzaron
Las religiones la historia aún pocea se prescriben ciegas
Éticas conforme geografías y bautismos. Pero ahora

Hasta mi confín llegan correos de Tito Nicómaco Filemón
Alejandro Timoteo. Ellos pretenden afirmar algún principio
Y está bien –creo- salir a la ventana al comenzar la lluvia
Fotografiar las primeras gotas sus huellas en el polvo cifrar
Fuentes del llanto al fin concederle fuga a tanta catarata.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Fundación Proa, ilustración sin identificación de autor

Áspid




Pero quizá no haya ni ganancias ni pérdidas.
Para nosotros, sólo hay el intento.
El resto es algo que no nos concierne.
T S Eliot, según J R Wilcock
East Coker –V-

Brotes sobre amarillo de Van Gogh viboree en tanto
El resplandor que llegado del vientre planetario –debajo-
Les reclame fantasma original entre ruedas y balcones
A tanta vigilia delatora de insipidez cuando el inesperado
Apunte su dios demonio sus manos desasidas su ojo

Por delante. El hueso índice sobreimprime ropa vieja:
Eso ya no brota. Siempre queda lo que vendrá escena
Propia entre caireles de incertidumbre: viene con tintas
Negras imposible destilar al nonato es una ola que levanta
Cortina a lo lejos un vagido que el resplandor deja atrás. 

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Van Gogh

29 de septiembre de 2012

Edades




No hay ideas generales – dijo Oliveira -
Julio Cortázar, Rayuela -15-

No son los años que fluyen inexorables sino huesos músculos
Las pieles de amplio espectro quienes triunfan sobre las edades
Mantienen su costado fresco atan fragilidades con juncos del lago
Y de la casuística montan sus historias. Ábacos abolidos ellos
Baten los parches celebran bajo la luna sus diarias reconducciones.

También yo llego buscando cambiar algunas ideas gastadas: yo
Que siempre pensé que soy quien quería ser aunque nunca llegué
A serlo en realidad. Es que nadie se conduce como algún proyecto
Inconcluso sino con la dignidad de su coronación. Y menos ahora
Después de muertos los relojes con tiempo para todo y respirando.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Pinturas egipcias


28 de septiembre de 2012

Artificio





En la mimesis no hay espejo
sino artificio. Y en él se imprime un estilo.

Contenido océano vaso de mi tránsito meandro salobre
Que se asoma a las uñas para enaltecer mis tardes:
Ondas de salpicadura en el cabello rugido de marea por
Los dientes hoyada arena en la mirada ¡Playa angosta!
¡No puedes mantenerme erguido! ¿Océano o sólo jagüel

Apenas húmedo incapaz de devolver juventudes linduras
Del horizonte amanecido abrazos anchos de coral silencio
Profundo del fondo auténtico? Suceden tempestades pero
Mi ocaso vive en ellas. Son furias de gatos de almohadón
Faltan garras. La saña vive en artificios de pieles atigradas.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Kush

27 de septiembre de 2012

La voz




El artista debe hacer creer
a la posteridad que no ha vivido
Flaubert
Llanura más por extensa que por plano sin guarnición sin
Sombra de antiguas cuevas los pies obedecen ambiciones.
Recién lo débil y pendiente cayó bajo ruedas con que destella
La obertura de Don Giovanni: en ella hay lámparas aleatorias
Que suenan al encenderse y titilan en corazones comunitarios.

Todo consiste en escuchar usar ese pabellón interior enfocado
En diálogos pendientes. Porque la capacidad de amar es infinita
Sólo perseguimos las fronteras el mínimo audible: es de Dios
La voz que nos completa. Honrar las praderas galopar madurar
Al sol forzar ruinas por reconstruir ciudadanías varias veces.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012.

Ilustración: Salvador Dalí

26 de septiembre de 2012

Soplos




El vacío es otra cosa
Con este mismo aire que se coló en mi abrazo junto
Al vaivén del murmullo aire democrático con que el fagot
Sueña arrullan palomas alimenta el fuego dibuja un pendiente
Gravedades y absorben los abismos: con el mismo aire
-Digo- late la arteria su deshielo el meandro la invasión

El río cautiva prisioneros que sube a sus espaldas. Ése
Es el aire de la liberación el que deriva en verde sana
El sueño sirve un ancho cielo en copas encanta acaricia
Mece regalando flotación. El aire: primicias de su torno
Su pálida flor sus ecos y sus lances su pasión al galopar.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: José Luis Borau


25 de septiembre de 2012

Alambradas




Fue al mostrar aquella foto: la señora de dobles letras con boca
Torcida intencionada sonrisa a punto de asaltarnos que te miré.
Habíamos emergido diferenciándonos del cepo de una noche como
Pocas: en su interrogante prado con brotes húmedos de lágrimas
¿Por qué no quedaban pegados mis ojos por qué no sujetaban fuego

De tu alambre dulce maleable y capaz de atar de todo? Sí: menos
La mirada ahora huidiza la escarpada pared de piedra allí me resisto
A clavar peldaños antes el declive era suave subidor un aperitivo.
Será esto de la mutación constante del cristal que se licua al infinito
De lágrimas besando fotos: picachos de hielo sobre antiguas gemas.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Warhol

Panales




Camino a la colmena vuelo en realidad de insecto desposado
Del ámbar: en panales luna de día nocturno sol alta marea
Floral. Este idioma traslada jaleas a él recurren zumbadoras
Palabras: impactos donde arden primaveras. Estoy al pie
De la biblioteca y mi insecto liba el tibio jardín de los sentidos.

Ya puedo permitirme chorreados desde la abeja oscurecida:
Tu mirada anuncia pariciones de volumen por volumen celda
A celda panales colmados del sonido interior tierno enjambre
De epidermis al filo. Vuelo y en cada lectura de diversa cepa
Va la miel: monarquía de la lengua visión en vivo contrapunto.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Sigmar Polke

24 de septiembre de 2012

Imperio




In pectore o in mens

Llevo la cepa de Noé en el ombligo la mía es realeza
De palabras y esperanza no me importa la moneda. Allí
Soldaron su poder espadas de Alejandro hasta Nepote
Pero el metal condena con pesadillas de fatal silencioso
Laberinto. Reservemos presencia en arcas del misterio

Que atraviesan los anales –el óxido ya no las penetra-:
Cuando la espera libra contiendas en mi pecho habitan
Musarañas del génesis regresos de reina mariposa ojos
De domesticidad felina néctares del arroyo depurador
Brazos de mujer que devuelven memorias del paraíso.

(c) Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Antigua pintura china

23 de septiembre de 2012

Silencio




… Se está y no se está en si mismo
muy limpio y ancho…
Jacobo Fijman –Barrio-
La libertad me confina al interior de caracoles
A pentagramas de Mozart en aserrines de papel
Centenario es la primera lumbre que se apoya
Sobre la platea del escritorio la linterna vacilante
Del botero este espacio que media entre dientes

Y sonrisa espiral de arenas que llegan y abrazan
Las mareas. La libertad ocupa mi bolsa de noche
En horas de laxa espera los músculos del deseo
Que abren un abanico de agujas romas el trigal
De mis vellosidades en dulces ondas que besan.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Gian Paolo Dulbecco

22 de septiembre de 2012

Por el camino




… yo soy un hombre sincero
de donde crecen las palmas
y antes de morir yo quiero
cantar mis versos del alma.
Celia Cruz –Guantanamera-

Ubres y cuernos llevar para agotar fuentes de la palabra
Exprimirle la vida al reflejo del espíritu en la carne
Y esperarle flores al ñandubay mañanero. Una cicatriz
Ha de llevarse un rumbo a espesar una herida seca: por allí
Que mane el nombre que llevamos puesto ese que se cifra

En destino incierto. Calzar sandalias que traguen polvo
Y tracen un mapa desandar la brecha de mis generaciones
Después buscando el río bajar al prado: en gradas populares
Se escuchará llegar la primavera los metales en silencio para
Encender madera. Cambio de montura horizonte en estampida.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Carlos Verdial Soltura

21 de septiembre de 2012

Gaviota




Una metáfora de la libertad

Entre cuatro muros al centro de cuatro puntos con
Cuatro huecos voy y vengo viajo lejos estoy al día
Con las fílmicas del mundo atravieso paredes del vecino
También las mías el presente se estira esta anémona
Agraciada por su aroma. Cuatro huecos cuatro puntos

Cuatro muros donde cien futuros abren párpados allí
Donde hubo piedras. Con celuloide los deseos con papel
De bombón el temor que es otra flor (es de asfodelos
el giro ante un sol de parturientas). Cuatro pétalos
Puntos muros huecos brotan: uno dos tres cuatro.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Magritte

20 de septiembre de 2012

De chispas




Leve la palabra mientras humea sopla bruma propia
Ella no tiene destinatario nace se desmemoria siempre
Está en los orígenes. No elige se entrega no fija precio
Todos la pretenden es la lengua ligera en umbrales ella
La palabra del arroyo disuelta al nacer de puro humo.

Está en la madera en la soga de atar hombres y está
En filosos cuchillos de cortar maneas es que ella brota
Cada vez que muere al comenzar termina al humearse
Ya se reconstruye. La palabra que va contra la tierra
Chisporrotea en suela de zapatos la lengua que salva.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Matthew Davis

19 de septiembre de 2012

Gimnastas




También el corazón memoriza el movimiento: sismos
Pliegues de infancia o juventud llanura donde alguien sopla
Huellas del camino. Los miembros reconocen y atávica
La cabeza recupera movimientos de crianza viola candados
Anuda acuerdos que olvidó el conciente. Siente su animal:

Pedaleras equilibrios atado del cabello ángulos del cristalino
Maniobras de tránsito vueltas en la cama alturas pescantes
Largos de paso profundidad del grito apetitos horarios
Cada cual es copia de otro dueño. El amor nos ha cambiado
Pero los cuerpos van inalterables de ellos son los nombres.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Lorenzo Homar

18 de septiembre de 2012

Corazón testigo




…porque tu boca es sangre
y tienes frío…
Mario Benedetti –Corazón coraza-

Siempre ve y siente siempre gotea llamea el corazón
Testigo el que pone dos manos en este plato hondo
Del existir. Que no me hablen de vendas cadenas
O antiflamas: todo dentro de él consume es cascada
Torrente briosa red de arterias. Suya es la pradera

El picacho el abismo hoyuelos del océano. Él no otro
Quien me lleva del brazo me habla reza con justas
Palabras él mi padre que ahora cabalga desde la historia
Abre picadas propietario él amante y hermano él hijo.
Suena el corazón mío ¿Tocas alarma?¿Eres un síntoma?

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012 

Ilustración: Bidolegui

Suma y resultado




Huye, se va de las manos, se vuelve al manuscrito…
Arnaldo Calveyra

Gorrión en la tormenta follaje en el nido árbol a contra
Relámpago: Plumas por barrera invasión del blanco aguas
En vigilia el letargo es una sábana que copia volúmenes
Imagina la intemperie rezuma óxido la despedida una luz
Su parpadeo a plazo fijo. Mi gorrión es un navío escora

Sobrenada rasa a baja altura su mejor rama irá ausente
Mientras falte el sol la lluvia baje con agujas cada chispa
Una afrenta y la sangre irá al río la corriente al árbol otro
Nido prenda de mi boca cuando alcance el quinto verso:
Rebelde medroso pajareador busque norte en la tormenta.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Magritte

16 de septiembre de 2012

Delirio



 
Va siendo hora del iluminado del jamás sediento ya
Amanece en pendiente de manubrios alumbra sólo
El fijo diario ojo exquisito azul liláceo escarlata. Ella
De jaulas abiertas espera no vuela sus ojos de jilguero
En los míos mis gruñidos de palomo enamorado van

Revoloteo. Sí: por vos me fui volé respiro y también
Sueño sabor de surco de siembra de cosechas. Llego:
Ahora resulta fácil volar limpiar las ojos tender palabra
En este tiempo de contemplar ambas mieles reunidas
De sordos espejos programados hasta delirios de dos.

© Carlos Enrique Cartolano. Leyes, 2012

Ilustración: Matt Held

Hallazgo




Y sin que te disperses todavía bajo las lámparas del día
¿Creerás que voy a todo lo que das? Glorias del tesoro
-había cofres en tu mirada-. Pero debo irme volver
Atrás por arenas del camino limpio de huellas siglos
Hace que llegué tan sólido era tu tiempo del abrazo

Las caricias la dicha sin tasa no se funden permanecen
Cuelan futuro en las pestañas. Noche de aperturas fue
anoche sin importar si sueños o velada rotos cerrojos
sumergidos en diamantes galanos de tu sonrisa laurel
Canela tu carne oro el vellocino que eché al cuaderno.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Adrián Borda

14 de septiembre de 2012

Distante





Benditas sean las musas
por su estirpe
bailando alrededor de mi cuello…
Allen Ginsberg

Siembra con alas el aire la tierra rueda y hay cantos
Del agua: texturas de la distancia. En la escena vas
Al centro de la mirada con tus campanas tu fogata
Amaneciente. Para mi mundo: lo que muerde respira
Lo que escucha siempre está lo que más alto suena

Aún sin eco. Mi volante mi barómetro mi fiel medida
Mi butaca de esperar la luz un caracol sobre mi oído
El polvo musical que difunden mis ángeles venidores
Tu voz es sangre en la sangre manos en mis manos
El jilguero distante que contuvo el día en la ventana.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración:Deac Mong

Mutante






No soy yo quien todo cambia sino el ocupante ése
Que bate la barra con crestas o firmas personales
El que azota con palabras espumosas en ocasiones
Con olas gigantes y sobre ellas trepan surfistas
Soplando vientos. Yo sólo me siento al escritorio.

No soy el que fui lánguido el atardecer derrama
Aceite en mí –no son del agua ni peso ni torpeza-
Y escasa la mirada brota menos. Pero él es el rebelde
El íntimo océano el mutante: él esparce vírgenes
Descalzas en la playa. Yo sólo me siento al escritorio.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración:   Robin Eley

12 de septiembre de 2012

La espera






…pues vuelo, adelanto y
retrocedo tras un triunfo diferido e indeciso…
Walt Whitman, Canto a mí mismo.

Mañanas éstas del hado ausente quizás se despidió
No lo advertimos fuimos al papel por consuelo o sólo
Por costumbre enjugamos lágrimas en el primer verso
Para iluminar alto el sendero. Ilusiones sí quedan:
La mueca puede variar hacia sonrisa en minutos más.

¿Soledades aún? Sólo decidir sobre qué objetos brillan
Espejismos motores del alma. Si es precisa la mañana
Todo cuanto vemos es nuestro y lo oculto continúa gris
-rictus de boca ajena-. Ilusiones por tanto esperanzas
Son anticipos de fiesta propia arrojando leña al fuego.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Erik Thor Sandberg
 

11 de septiembre de 2012

Batalla






Interiores amoldados a nuevos personajes: la mirada
Es de las lecturas para este tiempo de prendas tendidas
Cuando no resta deuda entre maxilares manos ni episodios
De piel bajo la luna. La rebeldía entonces consistió
En elegir el grito cuando la segunda opción era el silencio

Ése del abrazo de Héctor que sólo amansó tiros o de la flama
Que engordó lágrimas en Andrómaca después del abandono:
Sus palabras de viuda prematura quebraron como el acero
Sin fragua en escudos aqueos el destino derramó cantos
En Homero y la rapiña resembró picadura en los cadáveres.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Bajorrelieve griego

Andadura





…Sólo me llega en el venero
de tus ojos, la lóbrega noticia
de Dios…
Dámaso Alonso
Y tu mirada se queda conmigo:

En tardes de invierno –cuando el viento tira para atrás-
Arden los mechinales donde otras estaciones apoyaron
Sus andamios sus garras inexplicables infértiles cepas
De piel arrebujada con siluetas torpes que no calzan
Yermas. En caminos polvorientos pedregales del cauce

En arroyos como lacrimales desahuciados lechos secos
Del mar manos vacías de victoria que ya no perderán
En un horizonte que salta con cada tranco en solitarios
Planos de esta espera me reaviva el venero de tus ojos
Amor transido en tardes de invierno –y el viento cede-.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012  

Ilustración: Diego Dayer