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6 de octubre de 2013

abrazo



me detengo en descampado
por administrar
abundancias y miserias al fin
fantasmas
ambos
de idénticas alturas

en cada mirada se agolpan
las escenografías
todas las que alguna vez
me colmaron
y otorgaron claridades

viéndote regresar
puedo suspender la tormenta
porque articulo
unas pocas letras

bendita palabra

ahora el fin del mundo
y esta felicidad
son equidistantes

es que el de pronto sucede
está aquí
yo lo bautizo con tu nombre

© Carlos Enrique Cartolano. Regresos, 2013


Ilustración: Gaby Jaime

2 comentarios:

Begoña M. Rueda dijo...

el poder suspender la tormenta cuando notamos la presencia de alguien querido nos hace sentir en paz con nosotros mismos. hay que vivir el ahora, exacto. precioso poema.

Anónimo dijo...

Recuerdo claramente ese momento.