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20 de septiembre de 2012

De chispas




Leve la palabra mientras humea sopla bruma propia
Ella no tiene destinatario nace se desmemoria siempre
Está en los orígenes. No elige se entrega no fija precio
Todos la pretenden es la lengua ligera en umbrales ella
La palabra del arroyo disuelta al nacer de puro humo.

Está en la madera en la soga de atar hombres y está
En filosos cuchillos de cortar maneas es que ella brota
Cada vez que muere al comenzar termina al humearse
Ya se reconstruye. La palabra que va contra la tierra
Chisporrotea en suela de zapatos la lengua que salva.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Matthew Davis

19 de septiembre de 2012

Gimnastas




También el corazón memoriza el movimiento: sismos
Pliegues de infancia o juventud llanura donde alguien sopla
Huellas del camino. Los miembros reconocen y atávica
La cabeza recupera movimientos de crianza viola candados
Anuda acuerdos que olvidó el conciente. Siente su animal:

Pedaleras equilibrios atado del cabello ángulos del cristalino
Maniobras de tránsito vueltas en la cama alturas pescantes
Largos de paso profundidad del grito apetitos horarios
Cada cual es copia de otro dueño. El amor nos ha cambiado
Pero los cuerpos van inalterables de ellos son los nombres.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Lorenzo Homar

18 de septiembre de 2012

Corazón testigo




…porque tu boca es sangre
y tienes frío…
Mario Benedetti –Corazón coraza-

Siempre ve y siente siempre gotea llamea el corazón
Testigo el que pone dos manos en este plato hondo
Del existir. Que no me hablen de vendas cadenas
O antiflamas: todo dentro de él consume es cascada
Torrente briosa red de arterias. Suya es la pradera

El picacho el abismo hoyuelos del océano. Él no otro
Quien me lleva del brazo me habla reza con justas
Palabras él mi padre que ahora cabalga desde la historia
Abre picadas propietario él amante y hermano él hijo.
Suena el corazón mío ¿Tocas alarma?¿Eres un síntoma?

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012 

Ilustración: Bidolegui

Suma y resultado




Huye, se va de las manos, se vuelve al manuscrito…
Arnaldo Calveyra

Gorrión en la tormenta follaje en el nido árbol a contra
Relámpago: Plumas por barrera invasión del blanco aguas
En vigilia el letargo es una sábana que copia volúmenes
Imagina la intemperie rezuma óxido la despedida una luz
Su parpadeo a plazo fijo. Mi gorrión es un navío escora

Sobrenada rasa a baja altura su mejor rama irá ausente
Mientras falte el sol la lluvia baje con agujas cada chispa
Una afrenta y la sangre irá al río la corriente al árbol otro
Nido prenda de mi boca cuando alcance el quinto verso:
Rebelde medroso pajareador busque norte en la tormenta.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Magritte

16 de septiembre de 2012

Delirio



 
Va siendo hora del iluminado del jamás sediento ya
Amanece en pendiente de manubrios alumbra sólo
El fijo diario ojo exquisito azul liláceo escarlata. Ella
De jaulas abiertas espera no vuela sus ojos de jilguero
En los míos mis gruñidos de palomo enamorado van

Revoloteo. Sí: por vos me fui volé respiro y también
Sueño sabor de surco de siembra de cosechas. Llego:
Ahora resulta fácil volar limpiar las ojos tender palabra
En este tiempo de contemplar ambas mieles reunidas
De sordos espejos programados hasta delirios de dos.

© Carlos Enrique Cartolano. Leyes, 2012

Ilustración: Matt Held

Hallazgo




Y sin que te disperses todavía bajo las lámparas del día
¿Creerás que voy a todo lo que das? Glorias del tesoro
-había cofres en tu mirada-. Pero debo irme volver
Atrás por arenas del camino limpio de huellas siglos
Hace que llegué tan sólido era tu tiempo del abrazo

Las caricias la dicha sin tasa no se funden permanecen
Cuelan futuro en las pestañas. Noche de aperturas fue
anoche sin importar si sueños o velada rotos cerrojos
sumergidos en diamantes galanos de tu sonrisa laurel
Canela tu carne oro el vellocino que eché al cuaderno.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Adrián Borda

14 de septiembre de 2012

Distante





Benditas sean las musas
por su estirpe
bailando alrededor de mi cuello…
Allen Ginsberg

Siembra con alas el aire la tierra rueda y hay cantos
Del agua: texturas de la distancia. En la escena vas
Al centro de la mirada con tus campanas tu fogata
Amaneciente. Para mi mundo: lo que muerde respira
Lo que escucha siempre está lo que más alto suena

Aún sin eco. Mi volante mi barómetro mi fiel medida
Mi butaca de esperar la luz un caracol sobre mi oído
El polvo musical que difunden mis ángeles venidores
Tu voz es sangre en la sangre manos en mis manos
El jilguero distante que contuvo el día en la ventana.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración:Deac Mong

Mutante






No soy yo quien todo cambia sino el ocupante ése
Que bate la barra con crestas o firmas personales
El que azota con palabras espumosas en ocasiones
Con olas gigantes y sobre ellas trepan surfistas
Soplando vientos. Yo sólo me siento al escritorio.

No soy el que fui lánguido el atardecer derrama
Aceite en mí –no son del agua ni peso ni torpeza-
Y escasa la mirada brota menos. Pero él es el rebelde
El íntimo océano el mutante: él esparce vírgenes
Descalzas en la playa. Yo sólo me siento al escritorio.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración:   Robin Eley

12 de septiembre de 2012

La espera






…pues vuelo, adelanto y
retrocedo tras un triunfo diferido e indeciso…
Walt Whitman, Canto a mí mismo.

Mañanas éstas del hado ausente quizás se despidió
No lo advertimos fuimos al papel por consuelo o sólo
Por costumbre enjugamos lágrimas en el primer verso
Para iluminar alto el sendero. Ilusiones sí quedan:
La mueca puede variar hacia sonrisa en minutos más.

¿Soledades aún? Sólo decidir sobre qué objetos brillan
Espejismos motores del alma. Si es precisa la mañana
Todo cuanto vemos es nuestro y lo oculto continúa gris
-rictus de boca ajena-. Ilusiones por tanto esperanzas
Son anticipos de fiesta propia arrojando leña al fuego.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Erik Thor Sandberg
 

11 de septiembre de 2012

Batalla






Interiores amoldados a nuevos personajes: la mirada
Es de las lecturas para este tiempo de prendas tendidas
Cuando no resta deuda entre maxilares manos ni episodios
De piel bajo la luna. La rebeldía entonces consistió
En elegir el grito cuando la segunda opción era el silencio

Ése del abrazo de Héctor que sólo amansó tiros o de la flama
Que engordó lágrimas en Andrómaca después del abandono:
Sus palabras de viuda prematura quebraron como el acero
Sin fragua en escudos aqueos el destino derramó cantos
En Homero y la rapiña resembró picadura en los cadáveres.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Bajorrelieve griego

Andadura





…Sólo me llega en el venero
de tus ojos, la lóbrega noticia
de Dios…
Dámaso Alonso
Y tu mirada se queda conmigo:

En tardes de invierno –cuando el viento tira para atrás-
Arden los mechinales donde otras estaciones apoyaron
Sus andamios sus garras inexplicables infértiles cepas
De piel arrebujada con siluetas torpes que no calzan
Yermas. En caminos polvorientos pedregales del cauce

En arroyos como lacrimales desahuciados lechos secos
Del mar manos vacías de victoria que ya no perderán
En un horizonte que salta con cada tranco en solitarios
Planos de esta espera me reaviva el venero de tus ojos
Amor transido en tardes de invierno –y el viento cede-.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012  

Ilustración: Diego Dayer

Llanto del jardinero




¡Mas es mía el Alba de oro!
Rubén Darío –Canción de otoño en primavera-

Alguna vez fui joven vestí señorío para las cosas abrigué
Primeras intenciones no necesité leer letra chica diariamente
Me perdí en praderas blancas con aromas de mujer. Nada
Nadie pudo detener mi borrascar aquel apurar mañanas y
Tinieblas sin tasa: mi ganancia táctil en la noche interminable.

Cuando alguna vez desperté no era joven algo había cribado
Mis bolsillos en la carrera regué cosechas impuse precios
Por lo que nadie paga elegí mal dispuse miserias creyéndome
Aún monarca de mis humos. Por eso recién en la nueva noche
De silencio y ascuas descubro luces en rosales del naciente.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Francisco de Goya y Lucientes

10 de septiembre de 2012

Cuajar





Afortunadamente el imperio de la sombra fue limitado a cada hombre
Conjuro del contraluz nocturno el que arrastra su barrilete negro
Al día siguiente. Tampoco hubo nunca palabras sin borra ni evocación
Sin rostro sueños embotellados que no llevasen tapón de corcho ni pincel
Que no trabajase por fuera o sobre la torpeza del artista. Es que el amor

Siempre cuaja si arde el hombre la pasión es comburente. La mujer es
Sonrisa que se envaina: cuando ríe se abren abismos bajo pies de macho
Si ella canta él volatiliza. La cama es el hoyo vital su barra: todos
Los declives conducen a ella con fortunas palacios galas y sentencias
Enterrados en su playa cuerpo y alma tal como bivalvos que el amor cuaja.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Erika Kuhn ©

8 de septiembre de 2012

Encuentro





Porque no hay flor más solitaria que el faro de medianoche ni
Opacidad en aromas de plaza pública un domingo ocho de la mañana
Cuando se arrancan sueños de mármoles blancos ya las palabras
Chillan como cabestros en sus jumentos y las escasas miradas surten
Con bebederos de celeste recién alumbrado. Pascuas en los ojos:

Los que anuncian en cualquier otro la primavera los revolucionarios
De interiores los que disparan sus bengalas inexplicables tan repentinas
Que me parecen tatuajes del alma. Porque pongo mis pies en el sendero
Cuando iniciaste el derrotero inverso y porque dibujo en tu paso
Mi huella: hoy compruebo al espejo enamorado. Él acorta distancias.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Laura Grauman © 

Ficciones


Me despierta el anzuelo clavado en la lengua: esta palabra
De ayer que no obedeció a las mareas y quedó enterrada en la arena
Por eso digo hoy que la existencia se somete a barrancas taludes
Crestas de piedra banquinas con serpientes de cereal. Y la poesía
Amigos: ella monta autopista en sólo una palabra no precisa más.

Porque de ayer a hoy pueden verlo todo es distinto la ficción
De inmutabilidad  no responde tanto se diferencia hoy la patria bajo
Las suelas como el condimento que finalmente adoba en el verso
A mi palabra pendiente. Este anzuelo oxidado ya que igual brilla
Y variará en horas leves lo mismo que el pronóstico meteorológico.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Pablo de Pino

7 de septiembre de 2012

Mutilación de la duda






Cuando amanece, busco razones para aceptar
que la vida es una fiesta,
y abro una ventana al domingo anterior.
Ángeles Mastretta. El mundo iluminado.

Eriza la piel gastada la duda que salpimenta soba encrespa
Sacude pero es hija de la noche y rehúye resplandores al primer
Ramo de albahaca desafiante. Ella cae por debajo de los tobillos
Cuando la recolección apunta se calibran la luz con la mirada
La razón del día fluye explícita. Porque ya festeja su verde el mate

Hay exteriores cifrados: no se confunde este sol con el destino
Ni conjura sentimientos mi poema. Flota estrecha en sobrenado
La duda con esposas ¿Preguntan por futuros? No conoce la piel
Las voces de mañana. El hoy estira queso blanco en pan moreno
Se desmemoria resucita. ¿Quién podrá imaginar qué continúa?

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Bartolomé Murillo

5 de septiembre de 2012

A ultranza





El antepasado prehistórico tendrá miedo de mi motor
Aterrizaré y construiré un hangar para mi avión con huesos fósiles de mamuts
Blaise Cendrars. El Transiberiano y la pequeña Jehanne de Francia

A los poetas nos resulta difícil explicar el mundo su obligación
El óxido asesino de pulmones y pétalos los apagones repentinos
La inteligencia en máquinas acéfalas el parque automático cómo
Viajar en mapas luminosos de los transoceánicos. Éso: nada peor
Que cumplir trámites obedecer reclamos gestar ganas conductas

Del deber. Porque: ¿Qué es respetable o categórico o lo que urge?
¿Con qué química se modelan protagonistas mutan a jabón de manos
A un poeta dejándole palabras en la boca? Porque no hay peor condena
Que doblegarse ante luces del cajero bancario repetir dictados
No importarnos el aire consagrado las lágrimas el nervio del idioma.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012  

Ilustración: Francis Picabia

Panorama




Iluminando el teatro ciego

Domestiqué espejos en los cajones cuando temía perder
Tactos del alma entonces la piel entenó rugosidades ojos
Vacilantes materia disuelta en la palabra. Pero ahora sé
Que no apaga usinas en feriados o fiestas de guardar esta
Porosidad con la que fuimos pensados por el padre río

De tierra y aire: el que transita nuestra carne nocturna
Con pasos de escarabajo y pone fuego en las antorchas.
Me he parado sobre el puente de nuestro tiempo: brillas
Dentro de los cajones en los libros que subrayo y bendita
En la mano invadida que te dibuja con certeza creciente.

27 de agosto

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración:Van Gogh

4 de septiembre de 2012

Concordia





Viejo compañero: aprieta si no hay remedio
pero no ahorques


Urgido corazón te sé salitral celoso del río alto reinado
De manto rojo tu color amatista de baja tarde sobrio censor
En cortinados espesos como pestañas porque permitiste
Mi entrecierro. Solitario monarca: turges sobre el pecho hierves
Bramas tu alma es lobo separado del mar austral y sus mareas.

Si al menos los griegos no te hubieran expuesto en los propileos
A las canículas de la carne con sus goces con sus llantos
Si no continuaran pintándote rosacarmín en los altares fueras
Gobernador de desbordes de drenajes según es tu patria
No te hicieran montura de urgencias ni corcel del sinfín festivo.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012


Ilustración: Dino Valls

Entra y no entra





También palabras sorprendentes
estallido de puertas y besos
fosforescentes


No sólo a las intemperies también en paisajes interiores
Profusamente sobresalen catedrales torres inclinándose
Baptisterios tullerías rescatadas galerías de turbio espejo
Viveros o corrales jaulas del desenfreno desactualizados
Cuadernos del idioma enciclopedias colaborativas cartas

De amor botellas arrojadas al océano respetuosos aceros
Praderas del cereal o la langosta presuntuosos directores
En sus platós telones de improviso lechos con renacuajos
Y con hogueras pizarrones humeantes ollas del podrido o
De rebrotes virales huevos rotos sangrados y con plumas.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Dorothea Tanning

2 de septiembre de 2012

La espada






Antonio cifra el verso con rezagos él sobrevive
De cuanto resta dispone del amor inmerecido:
Él desayuna en cópulas del vino su dios amargo.
Después tras confusión la reina sólo se aproxima
Y suma lágrimas a vacuas palabras derramadas.

Ni griego ni del Nilo él es romano parece brillar
Su fortaleza desde la fama y el nombre del tutor
Pero el suicidio no oculta su egoísmo ¡Qué poco
Importa el falo si muere la mirada y qué pobre
Este acero cuando expira su dulce empuñadura! 

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Anicet Charles Gabriel Lemonnier

Gloria de la Patria






Es púrpura la marcha que corta líneas enemigas
Ella en fama primera detrás su amante -humo disperso
De las velas-. Última navegación sin plañideras anterior
A ese otro viaje que funde sombras de la reina con la diosa
En mitologías de una única mujer y su orden la belleza.

Se renueva en cada niña desde el áspid o la cobra
-No sabemos cuál mordió ese día- en sueños de imperios
Aliados Afrodita con Dionisio en cada hoguera de amor
Sin importar el lecho. Pero ella siempre un paso por delante
Previsora del letargo atando desatando secándose la boca.

© Carlos Enrique Cartolano. De Leyes, 2012

Ilustración: Lorenzo Castro