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14 de diciembre de 2012

Boca entreabierta




…como si por primera vez tu boca
se entreabriera…
Julio Cortázar –Rayuela-
Despostar la palabra presa de la noche aletargada
Como un hurón ovillada en la lengua dando gritos:
Pide sal pimienta limón algún color templanzas nube
Teñida azogue de emergencias. Cortarla en pedazos
La cautiva desmembrada víctima de las postreras

Confesiones. Con tanto desentono en inmensidades
Del silencio ése sin fronteras sin otras señales fuera
De foco y a oscuras: mis manos te recorren mi boca
Te bautiza amansándote en línea de susurros dibujos
Del alma. Vos aparecida-palabra-luminaria-amanecer.

© Carlos Enrique Cartolano. De Plumas y susurros, 2012

Ilustración: Warhol

13 de diciembre de 2012

Hoguera




Hay noches que desatan incendios bajo la ropa de cama
Olor de primaveras en la carne insomnios glaucos pintas
En la frente como estrellas y un invierno que claudica tal
Como el último elogio entre mis dientes. Son esas noches
Que vigilan profundidad y peso en las huellas con un color

Que germinó cristales bajo párpados con postigos del sueño
Desplegados y preguntas bajo cero apuntándome sus filos.
Es entonces amor cuando reclamo tu presencia nuda: roces
De tu rosal brotado estrechez en tus oídos cuando te levanto
Pluma a pluma entre los brazos y susurro tu nombre ¡fuego!

© Carlos Enrique Cartolano. De Plumas y susurros, 2012 

Ilustración: David Inshaw

12 de diciembre de 2012

Astor




… tiene las manos vacías, la cabeza vacía (…)
sólo conoce la escritura seca y desnuda…
Marguerite Duras


Concluir que el tiempo no es sino hoy: palpable y material.
Está cuanto ya vivimos aquello que orillamos en la espera
Si algo pasó continúa sucediendo ahora se desovillan carretes
De mañana cuanto escribimos continúa estirando líneas ¡Ave
Poema! el desencuentro humedece todavía un nuevo encuentro

Ilumina enceguece. La lectura del futuro es ésta un aeropuerto
De noche en la mirada las palabras por asalto sin gobierno sin
Velamen SÓLO LA ESCRITURA SECA Y DESNUDA: impredecible
El timón en puños de semilla. Suena bandoneón viejo y ahora
Por igual Piazzolla tus ojos negros en mi pelo tu recuerdo pasa.

 

© Carlos Enrique Cartolano. De Plumas y susurros, 2012

Ilustración: Melina Litauer

11 de diciembre de 2012

Fuentes 2




…Sólo conocí el suave viento de las hojas del manzano…
P S Rege –Me preguntaron-

Mi vida es un pájaro azul su vuelo entre dos ventanas
La ráfaga que corta al mediodía palabras en libertad
Sus alas de ángel su canto al viento norte su hechizo
De plumas amores les carga el pico y como pichones
Poemas con esperanzas de nido que pilotean pasajes.

Entre tu ventana y la mía hoy un pájaro azuliza vuelos
Qué próxima es su ruta cuán caudal su prodigiosa cola
Resuelve hoy la suave brisa entre hojas del manzano.
Mi vida es vertiente mi vida sorbe mi vida este venero
Del aterrizar en pajaródromos: el amor licua distancias.

© Carlos Enrique Cartolano. De Plumas y susurros, 2012

Ilustración:Verónica Paula Barac

Sopa de letras



                                                                                                    … me quedé atrás como los viejos que oyen
hablar de cibernética y mueven despacito la cabeza
pensando en que ya va a ser la hora de la sopa…
Julio Cortázar –Rayuela, 46-
Cuánta razón don Julio a mi viejo no le quedan
Ángeles más que en la sopa desplumado de ilusión
Sin saber quién vació sus escaparates arrojado
Al escenario sin libretos ni apuntador lo preocupan
Joyas de la mirada pero va con anteojos vencidos.

Sabe que sin cesar se escribe la historia: la escena
En que él debe tomar del talle a la joven platinada
Y besarla con ganas. Pero lo avergüenzan postizos
De la boca lo abandonan deseos de comer de beber
El sexo le parece un espejismo bajo tanto resplandor.

© Carlos Enrique Cartolano. De Plumas y susurros, 2012

Ilustración: Joan Gardi

9 de diciembre de 2012

Revés




… todos todos sabíamos que aquello se acababa…
Juan Agustín Goytisolo

Otra realidad oculta tras los diafragmas una que quizás
No elegimos para el primer plano lo que respira en una
Palabra que tragó doble silencio harta materia del tiempo
Que perdimos esa cesura donde tropezaron tacto y soplo
El polvo amarillo que vuela sobre el cereal algo después

De la cosecha. Revés del verso una canción de espaldas
O condena del sueño que reitera el comienzo y amartilla
Finales diferentes. Esta agonía de escuchar subversiones
De la historia cuando las brasas arden todavía: enterarse
De cuánto callamos de la torpe antigüedad del argumento.

© Carlos Enrique Cartolano. De Plumas y susurros, 2012

Ilustración:Brueghel

Tino




Te pasa lo mismo

del otro lado de la noche



Cuando vaciamos sobre el mármol de la cocina la memoria

De la noche si empleamos un lenguaje binario del desgrabar

Por una vez en el día –la mañana paulatina/ no la instantánea-

Cuando arrancamos los remezones del último sueño cuando

Paramos junto al mate aquellos intervalos los desconsuelos



Que nos tuvieron despiertos alguna parte del tiempo ausentes

Abandonando sitios y reconociendo planos de visita previa o

Bajo el agua -puentes inundados- o en el aire sujetos del cordel.

Nos preguntamos si el sueño es máscara del dolor ¿Somos acaso

Vasos servidos para un abrazo que se aleja más con cada noche?



© Carlos Enrique Cartolano. De plumas y susurros, 2012


Ilustración:Yanina Hualde

7 de diciembre de 2012

Ciclo





…alzas con nuevo brío tus pirámides…
William Shakespeare –Soneto CXXIII-

Pájaros verdes encuadran este gris que podría ensombrecer
Pero hay una danza en derredor la brisa entra en las hojas
Del primer verano como en mi boca las palabras. Yo que soplo
Soy el viento musicante del follaje yo no repito sólo tu nombre
¡No! Otros caben en estos cuatro muros videntes y aún batallo:

Follajes en vuelo ruedos del alma pedrerías en la madera fui
Una marca en la hojarasca un ciclón enfurecido me retracto
De grabar mis iniciales tantas veces del lavado de lágrimas en
Noches que al final se olvidan. Si vuelvo a soplar piel dorada
Quizás me detenga en tu temblor: ese viejo crepitar del fuego.

© Carlos Enrique Cartolano. De Plumas y susurros, 2012

Ilustración: Carol Cavalaris

Monigote




El actor sin hilos
la mano aviesa

Alguien hay que en las sombras me forma un expediente
Sin judicatura dicta sentencia y me condena. Hay brumas
Que precipitan desde las manos cuando ellas no alcanzan
Oscuridades que me sorben por los ojos. Si no desciende
La palabra ocupan agonías que afuera sobran o no entran.

Y el silencio suena aceros entrechoque de armaduras ceños
Indescifradas torceduras. Cuando voy cercado por las aguas
Donde más duele atraviesa la espina: allí no me defiendo.
Desde esa zona escribo con fe de iluminación inocente miro
Al protagonista en vilo: enmudece calla (él no supo mi parte).

© Carlos Enrique Cartolano. De Plumas y susurros, 2012 

Ilustración: Joan Miró

6 de diciembre de 2012

Otro sur




… soy un viento que gira por la razón del viento…
José María Castiñeira de Dios –Preludio-

El vórtice del atardecer frescuras del parral cuando nuncios
Mis teros se adivina bermellón el horizonte y se está solo:
Extremidades del verde las miradas del verano debutan con
Guiños de marea. Hora de naufragios cuando los sueños inflan
Botes de goma y no hay tener que logre mantenerse a flote.

Es la crisis. Roto el lazo en collares de la historia personal voy
Pastoreando imágenes del sur primero: verde claro océanos
De la caricia y médanos que sujetan una memoria de óxidos
Tempranos. Quizás sea en este cruce el eje de mi hora círculo
De eternidad residuo de otra vida y un esperado reencuentro.

© Carlos Enrique Cartolano. De Plumas y susurros, 2012

Ilustración: Maru Cerain

5 de diciembre de 2012

Imágenes dos




Aquí estaban esperándome ellas sobre la cuerda dispuestas
A seguirme en fiel hilera que jamás permanece estampa
Muestran para iluminarme nunca duermen viborean entre brazos
Derriten palabras en los puños. Ellas imágenes de cada día
Las astillas que demorarán implosiones hasta mi tarde de candil

Detrás del humo. Aquí estaban savia en la mirada destellos
En el verbo no siempre justas: buscan un alojo propicia guarida
De los ojos desprenden su tiempo cristal ametrallado son filtro
Siempre cuelan y después yacen inanimadas. Ellas son barniz:
Separan mi esencia de otras miradas a las puertas del santuario.

© Carlos Enrique Cartolano. De Plumas y susurros, 2012

Ilustración: Dororthea Tanning

4 de diciembre de 2012

Extravío




A veces se me sube el silencio del campo y quedo
Largo rato buscándome los pájaros siseo de las espigas
Alguna floración de lágrimas queriendo sacarme punta
Con que romper la calma que me vacía impiadosa. Voy
Abriendo surcos de la mañana algunos nuevos redimen

Permiten flotación y miradas casi cinematográficas pero
Son breves se terminan suenan chasquidos en la cara.
A veces se me sube el silencio de oscuras en continuado
Trato de alcanzar la orilla opuesta si es arroyo la lomada
Más cercana en fundamentos. ¡Cuesta tanto alzar la vista!

© Carlos Enrique Cartolano. De Plumas y susurros, 2012

Ilustración: Mariana Sandes

Futuro escribe





El poder de la palabra escrita
se vincula pues con lo vivido
como origen y como fin.
Ítalo Calvino –Por qué leer los clásicos, en Jorge Luis Borges-

Puedo escucharte aunque vayas por tus sueños el sonido
De tu voz prefiere estas torpes caracolas que llevo alzadas
Aquí se queda amodorrada allí te quedas mientras el día
Carga mucha poesía flota y pervive enciende el porvenir:
Que hará justicia nos llevará al jardín en sus literas de oro.

Futuro planta columnas de libertad entre los labios su color
En tu mirada. Suena a las diez su alma de sales con olvido
Esos del mar –sus hoyuelos- y también escobillón de brisa:
La memoria huelga me despierta. Tu voz libre en corredores
Dibuja futuros en la puerta blanca mientras rebalsa el día.


© Carlos Enrique Cartolano. De Plumas y susurros, 2012

Ilustración:

3 de diciembre de 2012

Imágenes




Con dispersión de minutos en la retina: aquéllos del primer día
El cruce en las miradas ser claros (también los ojos bailan) un brillo
En la piel de franca exclusividad volúmenes del secreto y la libre
Imaginación (también danza la mente en sus caprichos) Otra vez:
Con dispersión de minutos al yacer se arma una velada de dos

Pero es con ardor de oxígenos al descubrir rodeos del caracol entrar
Tan quedo el uno en otro ya sin ojos sin censor casi los espejos
Del otro en uno: en fiordos bahías látigos del agua en sus acantilados
Síntesis entre cabos las bocas son para fluencia.  Hay reunión a la luz
De minutos derramados: el recuerdo filma edita y siempre estrena.

© Carlos Enrique Cartolano. De Plumas y susurros, 2012

Ilustración: Gustav Klimt

2 de diciembre de 2012

Siembra




Al surf de mis manos

¿Llueve ya? ¿Llevás tu sombrero de papel? ¿Escarbaste
La tierra junto a tus pies? Las semillas parecen impredecibles
Esta mañana: el sol apunta aunque ahora nos llueva pasado
Y otro día por-venir levante tallos frágiles. Pero el aceite
Que cargan mis ojos alcanza para encender tus lámparas

Y creo que no te perderás hoy cuando surfees estas manos
tirando los hilos de tanta cerrazón. Quiero salir caminar ahora
bajo el sol ¿Llueve? Necesito empaparme con tu sombra ¡No!
No llevaré sombrero sí cráneo permeable el verano a la vista
Tantas palabras que caerán en mis bolsillos desde tu tiempo.

© Carlos Enrique Cartolano. De Plumas y susurros, 2012

Ilustración: Leon Wyczolkowski

1 de diciembre de 2012

Cuentito del sábado: La declaración




Dijo que se quedó dormido pensando cómo y cuándo formalizar la denuncia a la compañía se seguros. También declaró que al llegar no encontró a su mujer ni a nadie en la casa. Que el coche habría quedado en el mismísimo sitio del accidente, y que recordaba haber caminado, algo atontado, hasta la casa. Dijo que descontaba haber llegado porque concilió el sueño en su cama, después de abandonar por estériles sus reflexiones sobre el seguro. Y declaró también que se había despertado un par de veces durante la madrugada y que le llamó la atención no ver a su lado a su mujer.

A la mañana siguiente lo despertó el rayo de luz que se colaba por la persiana a medio cerrar. Caminó hasta el baño pensando en su necesidad de bañarse y comprobó, ante el espejo, los ojos hinchados, las ropas rotas y ensangrentadas. Notó la ausencia de la cadenita de oro y del reloj pulsera. Se miró las manos y las vio cubiertas de cortes, aún cuando no sentía ningún  dolor. Pensó en desvestirse, pero asaltado repentinamente por la curiosidad, volvió a la habitación y levantó la persiana para ver la calle. Entonces fue  cuando reconoció su coche incrustado en el muro inferior y el cuerpo de su mujer, exánime, asomando por la puerta delantera del vehículo. Nada de lo que había antes. Es decir, ahora nada más que su casa, el automóvil dañado, el cadáver y la ventana desde la que miraba existían a su alrededor. La tierra, yerma, cubierta de un polvo amarillo y suelto. Sobre el horizonte, teñido de rojo, se levantaban cientos de columnas de humo.

Más confundido que antes, volvió al baño. Se quitó la ropa reflexionando sobre el futuro inmediato. Pensamiento habitual en él, porque para ocupar su lugar en el mundo necesitaba programar, prevenir, planificar. Era su defensa y también su responsabilidad. Pero ahora no le encontraba punta al porvenir. Cuando quedó desnudo, abrió el grifo de la ducha.

El hombre declaró después que no había salido agua de la ducha, sino fuego. Una llama roja amarillenta primero, azulada después, que lo acarició cerrando sus heridas y que finalmente inició una combustión lenta que comenzaba por la carne y continuaba en la intimidad. Un ardor que prometía durar una eternidad.

© Carlos Enrique Cartolano. De Hormiguitas operarias –microficciones-. Serie Tormentos.

Ilustración: Hieronymus Bosch

Poema del día. Hoy: Luis María Sobrón





VIII 


Para descubrir
el origen de mis pasos
         buceo el pensamiento;
rescato del jardín y del infierno
         todo lo vivido.

Descubro entonces,
que la palabra
         se enamoró de la memoria,
y la memoria
         se enamoró del pensamiento.

En ese universo
         de amor confeso, vivo,
con este amor confeso estoy.

Del Canto III –Ceremonias-. Tu voz, mi voz. Edición bilingüe, 2012

Luis María Sobrón. Nació en Nogoyá, Pcia de Entre Ríos. Fue poeta y ensayista. Su obra se destaca como fruto de madurez expresiva y, ante todo, por su compromiso irrenunciable con la Poesía. Ha publicado Ya caminero (1975), Poemas de la vida y la palabra (1990), Salmo de cenizas (1993), Máscaras sin rostro (1996), La memoria encendida (2002), El otro (2003), Odas (2004), Tu voz, mi voz (2006), Estado de vigilia (2009). Su obra integra varias antologías nacionales y extranjeras. Obtuvo en 1990 la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), por Poemas de la vida y la palabra, editada por el Instituto Caro y Cuervo. Recibió el Premio Alfonsina Storni a la creación poética, en el año 1997, y el Lobo de Mar, edición 2001, correspondiente a la Cultura, en reconocimiento de su labor literaria, ambos otorgados por el Ente de Cultura del Partido de Gral Pueyrredón. En 2005, fue distinguido con el Gran Premio de Honor que otorga la Fundación Argentina para la Poesía. Murió en 2010.

Ilustración: Tomado de la red, sin identificación de autor

Bordes




No hay algodón que cubra estas púas ni velas al mar
Que lleven lejos de la playa. Se está de pie. Es posible
Sí: el sueño transporta sin dejar marcas al menos no
Hasta devolver su precipitado de espejos. Sin algodón
Ni venda que proteja el paso del calvario y sin descanso.

Extraña mañana sin palabras que alguien encontrará
En mi pecho. Cuando todas las voces señalan crepúsculo
Yo digo: nuevos dados al cubilete. No temo a los ardides
A demonios que asalten dimensión a racimos de la muerte
En los jilgueros a laberintos en los labios. Ahora no temo.

© Carlos Enrique Cartolano. De Plumas y susurros, 2012

Ilustración: Francisco de Goya

30 de noviembre de 2012

Taco




Juguemos
Sofoco en la pista de los tres tristes jugadores tigres
Del billar sobre la felpa: ahogada tríada de madrugada
Y el sueño ausente. Convierto los tigres sus fauces
En tres palotes tristes rayando la madera después los
Cruzo con mi horizontal como si ya no fueran: en fuga

De tanta urgencia al depósito entre memorias. Pero llevo
Marcado el cuello todavía: comillos de tres tristes tigres sol
En la cama y sin descorrer sus tulipas que jugaron tanto
Con tu piel pasadas noches. Un imperativo el bostezo
Una pista la felpa para eludir tres dentaduras furibundas.

© Carlos Enrique Cartolano. De Plumas y susurros, 2012

Ilustración: Tríada de Micerino