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19 de noviembre de 2019

Ella está allí ...




  Ella está allí, ella –la Iztatzihuatl– yace con todas las demás, bajo mortajas de límite, diferencia y leyes humanas. Con su belleza impasible (…) boca sellada/por nieves perpetuas. Allí, donde la escarcha muerde y desangra, donde Hércules resucita de la quemadura y vuelve a batallar. Allí, cuando la bestia aprovecha su ventaja.

Nahui Olin III

En bastardilla, fragmento de Bajo la mortaja de nieve duerme la Iztatzihuatl en su inercia de muerte, texto integrante
de Óptica cerebral. Poemas dinámicos -19??-,
de Carmen Mondragón Valseca –Nahui Olin–

(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Ruth Bernhardt (c)

Vos también cuando ...




  Vos también, cuando estás en medio de tu batalla y esa agonía alcanza a la totalidad. Vos también, mujer, como ella víctima de la necesidad de amar y de comprender esa prisión que es este mundo.  Como yo, vos también medís en tu abrazo el horizonte, y te demora la palabra, pronta turbación ineludible.

Nahui Olin II

En bastardilla, fragmento de La vida bajo la sensación de vacío,
en A dix ans sur mon pupitre -1924-, de Carmen Mondragón Valseca –Nahui Olin–


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Nahui Olin (c)

Nahui Olín ...




  Nahui Olin: ¡miren! Sin principio ni final. Frente a quien dio y gozó sin ambages, también entonces mamaron respuestas de explotadores y estúpidos. Hembra próxima en las cosmogonías, con nombre de quien sufre la sed feroz de comprender, de saber más hasta llenar el inmenso vacío (…) y que al final (…) no habrá aprendido, sabiendo lo que habría podido aprender. La belleza escruta y se alimenta con belleza; eso se nos ha ofrecido, y aún vamos ciegos de ella. Y de esa otra ella, que dice.

Encuentro con Nahui Olin

En bastardilla, fragmentos de  ¿Quién te agita?, en  Á  dix  ans  sur  mon  pupitre -1924-, de Carmen Mondragón Valseca –Nahui Olin–

Ilustración: Nahui Olín

Arqueologías ...




  Arqueologías. Lo ya dicho y cuanto resta decir. La capacidad de sorpresa, la pulsión de amor. Ambas sensaciones –goces, quizás– van juntas. ¿Hoy, acaso siempre? No lo sé. Ahora no germinan; cargo un bloqueo. El tallo de esta mirada se encorva; ignoro si sucede por el peso que sobre él gravita, si porque las fuentes agotan, o quizás porque río arriba los derrumbes detuvieron la corriente.

Búsqueda y sequía

(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilusrción: Psicocorreo (c)

Estos días con ...




  Estos días con letra retobada, cuando el dibujo dispara hacia atrás, sopla las cenizas, busca una brasa. Horas. Son largas horas: la hilera de rostros, la secuencia de respuestas. Como levantarse cinco veces, atropellar relojes habidos y por tener, mientras se ensayan parlamentos que a pocos segundos del anuncio, vuelven a silencio y oscuras de la arena.

Insomnio


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Xul Solar (c)

Até puntos del dolor...




  Até puntos del dolor con grafito. Esa línea quebrada fue verbal después, y ya en andadura el filo de sus puntas interesó músculo y voluntad. Yermo, aserrado, cerradura del tiempo, soy eso que descarna y el desgarro mismo. En mí debate la asamblea permanente; hay un coro de silencios y esta memoria todavía fiel ocupa sus vacancias.

Oportunidades perdidas


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Laocoonte

Hoy me alcanzó Ariadna ...



   Hoy me alcanzó Ariadna, la de sueño fácil y mágico despertar. Dicen que cuando se durmió por última vez, a finales de 2010, su piel atendida volvió a lozanías del carrara original. Tal, la restauración que le permitió yacer con ella misma, devuelta de una suma de fragmentos. Sé que su primer sueño la atravesó mientras esperaba en la playa de Naxos aprestos de Teseo, y nuevamente cuando sabiéndose abandonada, la sedujeron abrazo, ternura, bebida y candores dionisíacos. Ignoró invasiones, mudanzas, guerra sinfín, represión religiosa y oprobios del maltrato romano, hasta que la despertó Cristina de Suecia –el triunfo de una mujer entregada a ciencias y cultura, con la que pudo dialogar en ocho idiomas, trazar mapas terrenos y estelares, volver a modelar para artistas-. Y nuevamente fue despierta en manos de Isabel Farnesio de Parma, por justificar su imperio femenino. Dormida en El Prado, ambos brazos la protegen aún de sobresaltos por tanta existencia enamorada del blanco de su carne transparente, al cabo de mil novecientos años.

Ariadna dormida en El Prado

(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Ariadna dormida 

15 de noviembre de 2019

La noche, desmesura ...




  La noche, desmesura y cálculo, probabilidad, una estética del sueño, lo real bajo plantas y alertas en mirada. Este soy. Quien prosigue, ciego a voluntad. Sobre rodillas de artrosis cultivada por prolongación de espera. Mi escritura largamente demorada; cuanto no logra ser dicho, aun visto, aunque verbalizado. Calzo sorderas de ansiedad o celo. La cuna equivocada y sangrados del viejo amor. Sufro escoriaciones de tránsito, porque el retorno es imposible, dicen.
La noche más larga


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: I´m still growing (c)

Al cabo me nace...




    Al   cabo   me   nace   Talbot- Michael-James –Staffordshire, 1959–: filos del cincel, fidelidades su vaciado, brillo cuando el metal funde. Oro rezuma la mirada. Este es tiempo de Briseidas sin cadenas, Ofelias de tierra firme, cuando hay  para Fridas consuelo,  y el poder rescata Marilines del infierno.

Michael James Talbot


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Michael Talbot (c)

Entonces es cuando ...




  Entonces es cuando Valeria cruza vitrales de Rouen y pregunta. ¿Qué sé en dichos, de letra escrita? ¿Qué juicio selló el poema? ¿Otra Juana acaso, otra hoguera? El silencio imanta un orden de palabras sin dientes. No se muerde, es de lengua libre su poder de incendio y arenado. Una bandera en altos del castillo, su flama, cuanto el poema sopla. Valeria brisa.

Valeria Pariso
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Rouen

Tus ojos en mí...




  Tus ojos en mí, porque progresa la mañana. La distancia no existe; tan solo el recuerdo opera. Él cabalga armaduras sin piel de olvido, cuando todo otra vez sucede y cambia, cambia y sucede.

Distancia violada


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Nick turner (c)

13 de noviembre de 2019

Es hora de ...




  Es hora de poblar, cuando vuelvo hasta Bolaño. Repaso la última lectura. Comparto con él plazos y urgencias, la espera, otra fuga. El cuchi creyó que ni el diablo podría salvarnos; sus desórbitas ya no son de este siglo, pero sí su voz. Lo que permanece, puebla. Sé que así la naturaleza cree conformarnos por igual.

Memoria porvenir


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Max Cachimbra (c)

Alguien compuso ...



  Alguien compuso el mortero esta mañana. No yo. Algo celebró alianza de relojes con espera; yo tan solo flexiono las piernas –no sin algún esfuerzo– y dejo la cama. 7:46 y la bandada más cercana recuerda la ausencia de pajareras, el feriado además, último día de otro otoño. Sin contemplarlos, sé que volverán al ritual de sobrevuelos: un orden indefinible que también algo gobierna. Al rondar alturas ellos –alados– niegan protagonismo al otro mortero: el del constructor cuando vuelve a mezclar cemento, cal y arena con fecha de vencimiento.
Morteros


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Estorninos ...

¿Hay alguien ahí?



  ¿Hay alguien ahí? La pregunta se hace una vez, y no se agota; continúa girando, oscilante, penetra y atraviesa, desviste y transgrede. Giannuzzi-Joaquín, mi maestro vivo desde el primer poema, continúa preguntando. Intento responderle, pero no traigo conmigo al dios de signos y sentencias; apenas si cuento con un cuerpo maltrecho, el fárrago de presencia ausente y soledades.

¿Hay alguien…?
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Francisco Toledo (c)

9 de noviembre de 2019

Lo que pregunte hoy ...




  Lo que pregunte hoy, más todo cuanto cuestioné, será pronto sometido a la gran trompa del hielo, al cedazo de un cazador taciturno que corre tras respuesta a idénticas cuestiones.

Un tiempo de preguntas
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Joey Lawrence (c)

Bajo caricias de tu mano ...




  Bajo caricias de tu mano está el telón de fondo. Tras mi última palabra, un suspiro de franca ignorancia. El Éufrates lleva desaguando ciento veinte siglos y en Anatolia sus fuentes resisten, pese a la metralla y miles de cadáveres que el golfo aún devora.

Telón de fondo
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Sputnik News (c)

De ellas mismas ...



  De ellas mismas difieren mis palabras. Lo dijo Gadamer, y es mi experiencia. Me despido y conozco a un tiempo único, cuando al regresar rechazo lo evidente y compruebo lo indecible.


Acción y reacción
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Unam (c)

Qué haré con mi ...




    Qué haré con mi univocidad sino encender polisemia en otro. Lo dicho quiebra el murmullo y convoca silencio. Lo no dicho cuestiona y empuja estallidos; el eco despierta y sosiega en extremos del lenguaje.

Por igual escribidor y escucha


Ilustración: Miguel Ángel López Medina (c)

5 de noviembre de 2019

No parezco, sino ...




  No parezco, sino que soy uno más en pie de músculo.
La compañía

(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Miguel Ángel Buonarotti

Del lenguaje es ...




  Del lenguaje es mi naturaleza. Reclamo el contagio, la pura infección del habla, para acompañar marejadas de mutancia.

Tránsitos del cambio
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Tilmatti (c)

Acaso enmudecer ...



  Acaso enmudecer, o admitir en uno peldaño de pie  ajeno.   La  palabra,  como  el sentido  común  –Descartes diría– se distribuye por igual en multitudes, pero no todos son buenos amantes. El beso y la segunda copa, agregó Galeano, y lo reafirmo, seleccionan entre amantes al mejor. Me resisto a ver peldaños en quien me acompañe de cerca; antes veo aberturas, las bisagras que entre reclamos se someten.
Respirar desde el otro


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Julieta Strasberg (c)

Es único el poema ...





  Es único el poema. Arde tras mueca y maquillajes, ordena asientos y carreras. Reina sobre el silencio y la mirada.

El único poema
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración:  Arte Arq (c)

31 de octubre de 2019

Mi patria está ...




  Mi patria está donde respondo preguntas a Marco. Él quiere conocer estadística en mi poesía, cuando yo creía imposible el número en ella. Le digo: trato de escribir el único poema, y aún no lo he conseguido. Aunque lleve guardados cuatro mil, sin sentir que esa cifra sea número. Después recorro el último, introduzco varias modificaciones, descreo de su carácter porque vine extremando la forma, hice liviano y plástico el poema, para que volara, resistiera a flote, le dibujé manos y pies con qué sostenerse en la lectura, abrojos para contener adversidad y ráfagas, le planté superficie para visos de realidad y para el tacto que es compañía y tranquiliza. Finalmente, lo pongo en pie enderezándole el cuello. Pero creo que por hoy canto bajito y nadie escucha.

Estadística y poema


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Wiriko (c)

Solo se llega al ...




  Solo se llega al poder/ en otra bestia, dice Leopoldo-Teuco-Castilla. Es Ngorongoro, donde el poeta muestra testimonio de cuanto queda en África, la cantera del imperio.  Y otros dicen que suba a lo más alto del Mont Oké-Egnité para copiar la visión de los reyes mutantes, las cuarenta y dos colinas, Dassa-Zoumé que cuelga sin lugar a deslizamientos, y la sabana en torno. Allí todo vuelve a animarse en la mirada, y cada ser cuenta con múltiples versiones según esté, celebre rito, o se vista. Porque no hay disfraces sino prodigios de mudanza.
  Pero también ahora, el tiempo opera cambios en poderosos que cuentan proezas a la par del botín. Como en Benin, los potentados de mi tierra tienen claro qué depredar y salen de caza diariamente. Yo, que llevo mi cuerpo sobre piernas que ya no sirven para escapar, logro presenciar las metamorfosis y sus resultados en hienas, dragones de comodo, moscas tsé-tsé, leopardos, víboras gariba, arañas bananeras, pulpos de anillos azules, hipopótamos, cocodrilos de aguas saladas y mosquitos, en orden creciente de ferocidad.

África de Teuco
Ilustración: Dassa

A mi lado, la mujer...




  A mi lado, la mujer redime. Me hace lugar en su barca; rectora en los rescates, capitana de tormentas, reina la luna sin eclipse. Ahora he de escucharla y patriar en mi regreso.
Congreso argentino

Ilustración: Leila Amat (c)

También yo miro ...



 También yo miro mis manos, como si te viera. Los sarmientos recuerdan la edad de oro, mientras vierto el último licor y la miel licúa.

Sin terciopelos
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: También yo miro ...

Fue deuda quedarse ...




  Fue deuda quedarse, y morir donde indicaron. Cada una de mis cicatrices se abrió en herida.  A lo lejos vos reías sin presentir al victimario.

La existencia, base imponible
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Paraíso Feixista (c)

Mientras nos golpean ...


23 de octubre de 2019

Al cabo la ...




  Al cabo la vistieron filigrana y encarnados. La serpiente transitó su espalda, de cerviz a isquion.

Tatuaje es transparencia
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 20'19

Ilustración: Tatuajes 123 (c)

La realidad es otra ...




 La realidad es otra cosa. Carece de boca, jamás responde, lastima en palmas y rodillas. No para de gritar.
Gritos


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Gonzalo García (c)

Todavía me sabe ...




  Todavía me sabe el beso: su carga de profundidad recorrió el tablón de anuncios, memorias de la carne, clavas al deseo, nubes y más nubes que soplaban delirios. Después firmó con nombre y apellido; fue cuando miré sus labios.

Aquel beso


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Ilusionarte (c)

Tampoco dije que ...




  Tampoco dije que caigo. Es el amor, que letra a letra, de mí se desguaza. Cayó su ropa y después la desnudez. Las partes animales resisten todavía, aunque sé que precipitarán.
Qué precipita


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Antonio Berni (c)

No hablo de la muerte...




No hablo de la muerte. Ella dice en mí.

Acaso la muerte


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Hofburg (c)

20 de octubre de 2019

Sé que el tiempo ...




  Sé que el tiempo, los agentes corrosivos, el espacio, el punto de vista. Es cierto, pero mutancia cobra peaje a sus agentes. Lo efímero habita el hueso.
Deseterno


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Apolonio de Atenas

Cuando antes miré ...




  Cuando antes miré, algo en mí pegó su imagen. Hablo de un agente, definido o no. Del objeto. Este mismo que contemplo ahora; cuando encima de él aplico la imagen previa. Vértice y borde sobre borde y vértice, buscando en cuatro referencias la coincidencia que no existe.
Lo visto muta


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Conciencia El Ohim (c)

Caer hacia arriba ...




  Caer hacia arriba como sostuve páginas atrás, o acordar con Newton en la manzana: simplemente derrumbarse. Pero siempre, caer. Nada más variable que la mirada, más cruel o benévolo, más parcial, menos objetivo. Caer con la mirada, entonces; desde ella hasta quién sabrá dónde. Los dioses –si es que pretendés una explicación divina– tampoco saben, porque ellos asimismo caen, y ¡cómo caen!.

Caer
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Web Farm (c)

El día en que nací ...




  El día en que nací, una mujer y su hija hallaron, mientras paseaban,  a “la Dalia negra”. En realidad encontraron su cuerpo seccionado. El descubrimiento fue en Los Ángeles. Aunque mamá y yo estábamos lejos de allí, creo que mi vida y la del resto tuvieron mucho que ver con el hermoso horror, los pájaros negros y probables pajareras de la voz.  Claro que, por cuestión de fechas, quienes nacimos ese día estuvimos especialmente implicados en la cuestión de desagravios al género.

Minotauro vencido por Ariadna


  El cuerpo desnudo había sido cortado por la mitad a la altura de la cintura y drenado de sangre, y su rostro estaba cortado desde la comisura de los labios hasta las orejas, al estilo de una sonrisa  de  Glasgow.     El cuerpo   había   sido  lavado -seguramente en una bañera- y seccionado limpiamente en dos. Ya en el solar la habían tendido de espaldas con sus manos por encima de la cabeza y sus codos doblados en ángulo recto. Le fueron arrancados el bazo, el corazón y los intestinos. Le mutilaron el pezón izquierdo, le cortaron el vientre un poco por encima de la entrepierna, le seccionaron un trozo del muslo izquierdo e insertaron el pedazo en su vagina, la asfixiaron y fracturaron las piernas con un bate, al igual que la cabeza. Pistas: En la tierra cercana, la huella del talón de un zapato masculino junto a la impresión de un neumático de automóvil y, al fondo del terreno, un saco de cemento vacío con algunas gotas de agua ensangrentada. © Wikipedia

(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración:  Minotauro - Man Ray (c)

16 de octubre de 2019

La pregunta por amor ...




  La pregunta por amor, vida y muerte, enfrenta con un tablero de múltiples conductos y contactos. La elección de llaves e interruptores –con el forzoso ejercicio ensayo y error– me deja sin aliento. Estoy para completar la historia y transparentar algún acierto. Lamento que muchas veces esto suceda mediante entregas frondosas.

La fronda

(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Spencer Tunick (c)

Ninguna lectura ...



  Ninguna lectura conforma en plenitud. Este es el tiempo del recortá y pegá. En toda manifestación hay falsas memorias, remedios ilusorios, excesos y reduccionismo. Vamos al rescate de lo auténtico; este camino es áspero y tortuoso. La creación permite oponer la propia realidad. Y ya en ella, los aires del poema causan vuelos por sobre tierra y agua, en verdad y satisfacción.

Mundo interior: única realidad


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: RTVE (c)

Único espacio ...




  Único espacio del infierno es lo privado, y en él coexiste con un paraíso asimismo personal. Quiero decir que hay tantas acepciones de impiedad, y tantas de belleza, como humanos convivimos. Por ubicuidad entonces, la maldad consiste en verter lo destinado al continente en otros; y la belleza en espejar la perfección de la naturaleza que nos rodea, sus interpretaciones y manifestaciones artísticas; siempre empieza por uno mismo para comprender al resto. Y esto último, sin cabo ni pausa.

Infierno y paraíso
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Purgatori (c)

10 de octubre de 2019

Sonaron ...




Sonaron últimos acordes y al cabo Mingus provoca a sus músicos predicando su melancolía. ¿Acaso nos ha servido el desenfreno tras la frontera? Después crece un murmullo, a un tiempo su color provoca y protege con ritmo y lengua reconocidos. Resta tensión de último orgasmo en su garganta, y el saxo rebuzna largo hasta afonía y derrame entre los pies. El baterista sugiere otro repique latino, pero después se detiene. Todo ha sido dicho, y sin embargo la causa musical adeuda otro cielo a su promesa. Eso sugiere Mingus con el último pellizco sobre la quinta en do. La castañuela se perdió y el amor pasa.

Ánimos Tijuana
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Charles Mingus


Supe de ella ...




  Supe de ella. Aquel dijo, y después agitó farolas tras su cuerpo. Alguien sabe del otro. Y nada impide que los mire, los deseos del tiempo alcen la pirca de sueños, que desde mí los llame y coloree. Pero nadie logrará desnudar de este siglo al otro, ni otro verá en mí por debajo del detrito de la historia, tras secuela de mareas y explosiones. Cuando nueva-mente sé, y todo suena diferente de una y otra margen del día. ¿Es ella? Los sentidos engañan, según ahora alguien repite.
Contraluz


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Guenter Knop (c)

Cuanto ardió ...




 Cuanto ardió, el fuego mismo y las chispas viajeras de brillo a opacidad, su consunción, cuanto a todo alcanza, aun a tiempo y palabras. El olvido de piel y labios, recuerdos que en otro ignoro, pérdida del abrazo y la oportunidad que pasó a mi lado, encalma de turgencias, soplos de noroeste. Cuando no resta vegetación en cadáveres de otoño, el más canoro enmudece y las persianas no sujetan mirada desde varias semanas atrás. Entonces vale el entusiasmo que acude al agua y hunde manos en la tierra. Por todo lo que evoquen las cenizas.

Manchado con cenizas


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Blog del fotógrafo (c)

Cuanso las respuestas ...




  Cuando las respuestas me abandonan, sé que la generosidad fue guillotinada. Y que el monarca engrosa en soberbia.
Sin respuesta. 8 de junio 20


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: ABC (c)

He necesitado ...


  He necesitado el concurso de agendas y manuales de sintomatología. Ahora el corazón sopla con ritmo diferente. Debo domar al nuevo dios del cuerpo.

Soplos

(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: William Blake (c)

Duele y azuliza ..,,.




  Duele y azuliza mi pierna derecha. El pellejo, o lo que queda de piel reseca, deposita diariamente detritos en playa de toallas y sábanas, tras impacto de mareas. También precipitan sobre el tapete los recuerdos más recientes. Me olvidan los goces, aunque paradójicamente sean los que más engrosan la memoria.
Las agujas del calendario



(c) Carlos Enrique Cartolano. PajarerasImaginarias, 2019

Ilustración: Lucian Freud (c)

Me identifico hoy ...




  Me identifico hoy con el epónimo de Leopoldo von Sacher-Masoch –Leópolis-Ucrania 1836–, aunque distante de la mutación sexual, refiero mi costumbre de informarme con últimas noticias. Y digo: hasta ayer me encontraba dentro de la boca del lobo. Hoy, creo que la bestia cerró su mandíbula aprisionándome. Ya me desgarran sus colmillos.

Libre flotación de bolsillos gobernantes


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imginarias, 2019

Ilustración: Infobae (c)

6 de octubre de 2019

Al atardecer ...




 Al atardecer nos regaló todos los epílogos. Continúa escribiendo con la voz ¿Podés escucharla al palpar? ¿Y leerla al contemplar? Dice otra vez: es lo que tengo, la caligrafía de las sombras como herencia. En Alejandra penetramos al nacer, y solo con ella confluimos por regresar.
Epílogos

En bastardilla, fragmentos de Los poseídos entre lilas, en Textos de sombra y últimos poemas -1982-

(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Caligrafía de las sombras (c)

Su reina loca ...



    Su reina loca oculta la corona, tras el muro blanco del fracaso. Sin poema, la princesa no nace ni ve. Solo a la protagonista privilegia la capacidad de extraer de sí la locura, pero todavía juega a ser esclava para ocultar su corona. Todos miramos, pero solo Alejandra ve; por eso ha llegado hasta aquí y encabeza el cambio. Ella: el tiempo que transcurre en nuestra piel.
Precursora

En bastardilla, fragmento de Extracción de la piedra de la locura -1968-

(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2019

Ilustración: Oscar Larroca (c)