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8 de agosto de 2019

Uno, dos ...




  Uno, dos, cuatro, nueve, veinte pajareras. Podría disponer cientos. Pero no resta en mí afán de orden ni menos la clasificación. ¿Qué orden? Apostamos al caos para remediar la herencia, dijeron y repiten. Pretendo la guarda, un punto de vista, tender la mirada como ropa de cama, la mejor imagen. En síntesis: la traducción, como superación de soledades y melancolías. ¿Para qué clasificar si no hay regencia posible? Ir al encuentro de la fealdad entonces, o de la belleza, porque da lo mismo. Los pájaros azules –si los hay se verán mejor junto a los blancos. Y los pardos, estos que alardean y clavan zarpas del final, son los del más hermoso horror. Aún hay oportunidad de pájaros negros, capaces de recortar la noche. Pajareras para traducir.

Fogwill II


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Irene Hardwicke Olivieri (c)

3 de agosto de 2019

Es fácil ...



  Es fácil encontrar en la plástica moldes para mi voz; ya no tanto en las lecturas. Tal el mito de distancia, y cautela al escribir. La plenitud me alcanza a la hora de seleccionar ilustraciones. La mirada prioriza formas y color.


Forma y color

(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Graphic Design (c)

Porque es imposible...




  Porque es imposible saciar ciertos apetitos; lo malo en ellos es que repiten y con cada nacimiento pretenden originalidad. No hay boca para ellos, ni es gástrica la satisfacción. Ellos: ríos y vertientes de crítica confluencia; párpados atrás, de encarnado y ocre. Leer, leerse.
Hermético, dicen
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Karel Balcar (c)

Sinnúmero de páginas...




  Sinnúmero en páginas o libro de arena. El pulso en el período, midiendo extremos. Sentar conformidad y echar culpas, porque todo queda en uno –en mí–: saga de la voz es historia y naturaleza. Y un denuedo en la expresión, eso que llaman forma y sólo ajusta al nacer.


Me repito en pueblos blancos
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Estefanía Ortega (c)

El mito de la distancia...




  El mito de la distancia; he aquí lo literario. El abrir y cerrar de ojos. La frontera sensorial. Cambios que abisman. Engaños de la melancolía; los viajes sin retorno. También es mítica la proximidad. Sólo erupciona en torno al amor perdido; sin otro discurso. Ser en lo escrito, fuera de sí.
Fogwill I

(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018



Ilustración:  René Magritte (c)

26 de julio de 2019

Pizarras, pantallas ...




 Pizarras, pantallas, páginas transidas de tinta lavable, riquezas que el insomnio agota. New York, bajo Manhattan, entre Broadway y el río Este: en una tienda de fantasmas silenciosos invocan al demonio.
Pero ¿cuál es el fin?


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Dylan Hoffman (c)

En tanto llueven ...



  En tanto llueven tiempo y circunstancia; la memoria es masa acuosa que agoniza el entubado. Sólo sería estable la mirada si no fuera por tanto filtro como imponen los concilios. Y además, rige aquí –y en Francia, en Israel, en Oriente extremo– la antipoesía, y ¡cómo pesa, Dardo!


Cae Wall Street decía entonces el poeta

(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Dreamstime (c)

Algún manuscrito ...




  Algún manuscrito arderá, o será barrido por un río ajeno.  La supervivencia es inconstante; sólo estabiliza en mi horizonte esta guerra y la ignorancia.
Parte el silencio


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Cabo Leeuwin (c)

Otro domingo ...




  Otro domingo destempló, desasido, desnudándose desde el ventanal este. Mis lunes recelan por ceses de la lluvia, aguas de bautismo, secretos de la más íntima humedad. Cuando el film se detiene, la memoria satura y parece que por delante el cauce es ciego. Entonces bendigo la sonrisa.

Lunes sartreano
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: José Manuel Capuletti (c)

Qué queda al poeta ...




  Qué queda al poeta, entonces, sino permitirse violín o cítara, altavoz para su mundo en pie: un estadio. Así agigante el susurro compartido, como fiebre de Afganistán, (…) deliberada morfina.

Juan José Saer II


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Mex BCN (c)

Hasta conocerme ...




 Hasta conocerme cimas y mesetas, caer en vacíos de conciencia mi consciente. Ojos bien cerrados, o descorrer telón a la mirada; en cualquier caso descubrir en sí lo natural y al fondo la poesía: esa multitud que suma cuerpos al poema, fosforesce. Asumida historia dice, en ida y vuelta, hasta tocar la esencia. El misterio es la expresión, y él dice: un río incierto (…) me lleva del recuerdo a la voz. Así: he venido descifrando murmuraciones, susurros y misivas de la noche.
Juan José Saer I


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Spencer Tunick (c)

Este suspiro ...




  Este suspiro no es lo que aquel era. La existencia muta hasta el desborde. Aunque vea con nitidez, debe saber con los sentidos, después conocer y memorizar. Son tantas las pajareras, tantos vuelos por remontar, infinitos piares sacuden el cerco de aire.
Suspiros


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Enviar flores (c)

Hay un tiempo ...




  Hay un tiempo de encuentro. Cuando la búsqueda monta la realidad; es un tiempo de frutos y memoria. Rara vez se alcanzan los orillas, aun cuando los ríos confluyan y al unísono latan los corazones. Siempre baldíos, murmullos indescifrados, bruma, blancos que mantienen espera en alto, y sin suspiros.
Cuentas sobre la mesa


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: José Chávez Morado (c)

21 de julio de 2019

Yo hablé ...




 Yo hablé con el pájaro. Mientras le explicaba cómo abrir y cerrar el pico, le dije dónde el manzano del poeta, cuál la dirección del viento y para qué murmullos prosiguientes. El discurso fue biografía, confesión y sentencia. Asumía formas de ojal o bocallave y al fondo alumbraba el cristalino.

El poeta confía
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Arshile Gorky (c)

La presión ...




  La presión en párpados es deidavuelta: mi noche intenta sobrevida y la realidad apuñala, multiplica altavoces. Van ya muchos días donde la espera, por mirarme en la mirada, de me sorprender con el primer descubrimiento, revelar cuanto no corporal florece y ahija letraletra. Cuando quito puerta y trampa a las pajareras.

Turbulencias de exterior
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Tatuajes Tatoos (c)

Entidad del bosque azul ...




  Entidad del bosque azul en las piernas. Donde lo transcurrido arboriza: pasión, dolores con luz y gozos a la sombra. Eso que la suma de miradas creyó totalizar se desliza por las piernas, sujeta al erectus hasta quién sabe cuándo.

De pie mientras duele
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Chronic Ink Tatoo (c)

La cera del borde...




  La cera del borde, un diente al ensamblar, apetitos de la forma, subyugación en las arterias, diversidades del ánimo, valencias que despierta una mirada al pasar, aspereza en las yemas, olores de imagen si supone, salpicaduras de luz, lágrimas durante el sueño, el despojo y quien despoja, lo inesperado y cuanto confirma la sospecha, eso que prosigue si es así, la alusión: soplos en la persona que está por ser, lo mínimo como certeza, el agua que escurre tras enjuagar manos, días y espera. Mi escribidor es material crítico, y sólo pocas veces logra orbitar un resultado.

Leyendo a Fernando Sánchez Sorondo
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Vanessa Roca (c)

17 de julio de 2019

A bordo, y empujando el bote...




  A bordo, y empujando el bote. Los opuestos cumplen su tarea. Estoy secándome al sol y hundido en opacidad. La existencia consiste en superar las agonías y tender la vista para ganarle al tiempo, dicen. Estoy en el capítulo de sumas y saldos, con puntos y comas.

Estoy
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Luca Pierro (c)

Entonces soy este que dice ...


  Entonces soy este que dice, cuanto queda dicho, la línea que contiene y el medio que alcanza la ribera. Acaso estuario, cuando las islas se deshicieron terrón por terrón, piedra por piedra de entregas a deshora. Soy mi sombra y soy el gris profundo del error, a rastras me veo, cercado por horarios de mareas, mitos de amor, cicatrices del sexo. Cargo el latido y la mirada.

¡Este soy!

(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Fabrizio Cornelli (c) 

Porque hay un tiempo de esperas...




  Porque hay un tiempo de espera, la paciencia que dibuja más allá del cuerpo olimpos de placer, nombres al altar, justicias del idioma, amistades que vindican la memoria; puertas adentro es universo. La intimidad: conducto que perfora la mirada por contemplar la suma y el tesoro.

Síntesis y nuevo punto de partida


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Stabat Mater (c)

Allí el poema sale ...



  Allí el poema sale a flote: sobrenada aguas-aires de encuentro en las miradas. El a través de la palabra corona color en lo diverso: es la botella que arrastra la esencia mar adentro, el punto en que la gravedad diluye, el plazo que define desenlace y marejadas.

Dos horas antes del amanecer

(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Astra Volga (c)

12 de julio de 2019

La introspección ...



  La introspección orienta -y siempre persuade- sobre el empleo de medios y herramientas. La extroversión pone a flote de atmósfera y aguas del común y general.

Doble destinación a un solo fin


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilusteación: Florencia Gómez (c)

Y entonces es posible




  Y entonces es posible invertir la secuencia. Primero el arte, después forma e imagen, y finalmente la mirada. Aunque para integrar la secuencia creativa habrá sido necesaria la contemplación en ambas direcciones. Ella fortalece y prodiga.

Secuencia creativa


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Escher remixado

El misterio del arte...




  El misterio del arte se devela en todo tiempo, pero aun así es impenetrable. Consiste en preexistencias del poema, del color sobre la tela, o sendas del cincel sobre la piedra, en pasos, voces, ecos y armonías. Formas a seducir y conformar –aunque el último infinitivo parezca redundante–. Sólo  es necesario emplear el don de la mirada; algunos se asombran frente al descubrimiento porque han sido capaces de verlo.

El don
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Theo Jansen (c)

La contemplación, superadora...




  La contemplación, superadora del pensamiento, percibe “las metanecesidades, los valores últimos, la consciencia de unidad, las experiencias cumbre, el éxtasis, los encuentros místicos, el ser, la autoactualización, la esencia, el asombro, el sentido final, la trascendencia del self, el espíritu, la unidad, la conciencia cósmica”. Todas cuestiones que abarca “la cuarta fuerza” o “psicología transpersonal”, según definió en 1969 la revista “Journal of Transpersonal Psychology”.

La cuarta fuerza


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Aliexpress (c)

Una vez descubierta ...




  Una vez descubierta la belleza, sólo se desea estar en presencia de ella. La cercanía y la contemplación son fundamentos del ser, y en consecuencia de su hacer.

Estar, ser y hacer
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Edouard Manet

La mente, el corazón...



  La mente, el corazón y los sentidos, se comprometen por igual en la mirada amorosa, dice Lao Tsé. Entonces, la visión responde al ideal, y el concepto de belleza integral, se ajusta a la forma interior. No existe mayor gozo.

La belleza
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Conciencia sin fronteras (c)

8 de julio de 2019

Y volverá a nacer...




  Y volverá a nacer: más pura, más dulce mañana, próxima al retrato que anidó forma en mi interior.

Memorias al trasluz
JCGorlier
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Joan Massanet (c)

Qué hacer con ella ...




  Qué hacer con ella, con esta rapaz pregunto: trae las piernas mojadas, brotado el vello, es un ramo de pajarita y semillero, la más firme encarnación de sobrevida. Cómo montar esta mirada cuando no le quedan dientes al molino, y está seca la garganta, enredado el verbo. Acaso dilapidar cordura, tan sólo contemplar cómo mi deseo desviste agujas sobre la esfera del reloj. No admite cárceles la imagen; crece hasta abrazar mundos por descubrir.

Nacimiento de venus


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Manolo Fuster (c)

No olvidar el silencio ...




  No olvidar el silencio, la página en blanco, constancias del fuera de foco, los días sin nombre, caminar a solas, la inmersión prolongada en el agua. En todo ello se abrevan fuerza y sobrevida. Tampoco evitar el contacto con la piel amada, tanto en labios como mirada. Porque prolonga y fructifica.

Respirar, como mirar
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Domestika (c)

En el centro...



  En el centro está la respuesta: quién soy y qué quiero. También está el nudo que sujeta el cuerpo a cuanto siento, y las cuerdas que vinculan mi existencia con las semejantes. Nudos y vínculos pueden tensarse y ajustar más de lo deseado, y en ocasiones será oportuno aflojarlos. Sólo la propia mirada dispondrá cortes o desajustes; ella difícilmente yerre.

La marioneta y Lao Tse.


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Domestika (c)

1 de julio de 2019

Cuando una mirada...




 Cuando una mirada se busca oído, la palabra es niña del ojo, manzana de privilegio, la realidad es un segmento donde se apiñan letras como insectos. Cada palabra primero, cada verso luego, son frescos que hacen justicia. No hay dos palabras para una imagen, ni más de una imagen para la mirada, porque ésta es arma: funda, vocifera, convoca, escandaliza, y mucho más.

Arma la mirada
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Doméstika (c)

Circa y metamorfosis ...




  Circa y metamorfosis marcan los extremos, y entre ellos dilata el circuito. La mirada recorre la esfera, un andarivel o surco, el bolillero, en busca de accidentes y excepciones. Cada imagen traza un horizonte entre taludes; en él se miden tiempo y vocaciones de color, sonido, aroma y tacto. No hay viajero del iris que sepa cuál será su último circuito.

Circuitos sinfín
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Bernard Williams (c)

Por dónde empezar ...




  Por dónde empezar, pregunto. La mirada recorta, acerca, distingue y deja detrás el fondo. Entonces, se coloca por delante, asegurando la visión. Al fin nombra y planta punto de partida. En torno a la forma algo y todo pasa y continúa sucediendo; la imagen permanece superpuesta. Ella no cambia mientras resulte inalterable la mirada.

El origen, la fuente
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Doméstika (c)

Mirada y poema...



  Mirada y poema son único individuo de la misma especie. Él trepa en ella con sólo un abrir y cerrar de ojos. Aunque parta después viajero, en su estancia original se queda a controlar el tiempo: atrásalante dijo Gelman, pero también alanteatrás digo ahora, y me sostiene el viento.

Memorial y destino

(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Jan Saudek (c) 

Qué anima ...




  Qué anima transparencia en la mirada cuando ella dice, toca, salta de ojo en ojo como pajarita tras su enamorado.

Transparencia.
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Street Art (c)

Así continúa ...




  Así continúa la guerra, los poderosos dictan y someten, se atormenta al más débil porque es mayoritario y su pan se divide entre unos pocos. Cada vez menos ven por otros. Urgen gracos, sus miradas inclusivas totalizan.

El azote transparenta la mirada.
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Los gracos

25 de junio de 2019

La atrofia en ...




  La atrofia en la mirada sigue lógicas de troya –esa contienda desata humanidades cada día-. Ver en otro muralla inexpugnable y a espaldas sólo a cambio de victorias el retorno. Saberse la verdad sólo en los bordes, esos que contagian y acercan oponentes, aunque temer reflejo en ojo ajeno, huir de sí, diferenciarse.

Existencia de contrarios.
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: 123rf (c)

En Grytviken ...




  En Grytviken se capturó el mayor cetáceo jamás medido: una ballena azul de treinta y cuatro metros de longitud. Y allí se decretó su fin, junto a la del noventa por ciento de la población mundial de ballenas. Mirar muerte ajena para confirmar propia supervivencia es adicción de humano.

Cien años hace, y prosigue.


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Pafeltet (c)

Sin olvidar ...



  Sin olvidar de que a isla San Pedro –un Himalaya del sur-, van a morir todos los témpanos de hielo antártico. Sólo hay que verlos llegar y disolverse, tal como en cada cual la existencia.

Destino del hielo.
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Somos Oboj (c)

Allí mismo...




  Allí mismo, se puede dar la vida a cambio de cuatro pimpollos de la Georgia Rostkovia Magellánica. La gloria al término consiste en ordenar secuencia de miradas.

Georgia Rostkovia.


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Georgia Rostkovia Magellánica

Mirar a Georgia ...




  Mirar a Georgia del Sur, y en sus playas descubrir tres millones de pingüinos en temporada de alto amor. Hasta doscientas mil parejas buscan a sus polluelos en la multitud. Y al unísono graznan en infinitas tonalidades. Supongo que entre risas se burlan de las nuevas pretensiones coloniales del banquero occidental.

Juanitos y reyes en la playa.
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Georgias

Sé que la distancia...



  Sé que la distancia abruma. Aunque por devolver franqueza a la mirada y visión a la esencia, habré de volver al qué, cuándo y cómo de la infancia. La belleza compone recortes de aquel tiempo de olvidos, donde todo está lejos.

Belleza en la retina.

(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: María Magdalena Oosthuizen (c)

22 de junio de 2019

Como la mirada...



  Como la mirada ha de ser franca o no es mirada, condenada al espionaje y sujeta a recato en el amor, la humanidad creó el celaje y se entregó a la guerra. Desde entonces y hasta hoy, ventanas afuera sólo transcurren armadas y ejércitos, bosques de lanzas, Uccello y su crepúsculo con caballos. Venimos ahora a rescatar la mirada para el hombre. Acaso sea tarde.

Toda ventana es Uccello. Punto de color


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Paolo Uccello

La mirada ocurre...




  La mirada ocurre a medida de ventanas y primicias. El olimpo formuló la necesidad de mirar de marcos afuera. Tal, el destino del hombre y sus ojos. Después, el cristianismo impuso mirar de cristales a interior sujetando al mortal con cadenas de imitación y brevedad.

Visiones tres.


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Neciklopedio (c)

Me desvela ...





  Me desvela el conteo de vértebras al guepardo. Pero sólo las de su cola, el arco gamado ámbar negro que le sucede en equilibrio a la carrera. Cuántas vértebras habrá supuesto el primer dibujo del demonio, con cola feroz por ser animal. Sería aquel de Hieronymus Bosch, o quizás diablos que dibujaron los monjes copistas en pergaminos, santiguándose cien veces antes de quedar conformes.
  Resultan de la cuenta veintiuna vértebras en cola del felino, y veinticuatro en humano maduro que no tiene cola, aunque yo y todo hombre o mujer seamos a la vez hijos de ángel y demonio. En pleno siglo veintiuno cargamos el vestigio de la cola, y la medicina documenta cien casos de colas crecidas hasta unos veinte centímetros. Constan sólo de tejido conectivo; carecen de vértebras.
  Pese a la opción de nuestros antiguos, no somos sino animales mutantes en franca extinción. De demonios, nada.

Visiones dos


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Monster Brians (c)

Se detienen...



  Se detienen el tiempo, la corriente a la vez, cuando la estética se inmola y renace en solo un abrir y cerrar de ojos. Hay miradas que fundan la realidad a medida de una existencia individual, fieles a la representación artística. Pero no se repiten con frecuencia, como cuando la vecina frente a mi ventana se desviste olvidando recato y transparencias del cristal. El tiempo y la corriente, que en realidad son la misma cosa, se restablecerán poco después, cuando la vista resigne protagonismo y se reduzca a punto en la memoria.
  Quién sabe si otra vez dejará la persiana en alto, vuelva a mí su seducción a punto de rocío. Porque como dice Jorie Graham en Ámbar gris: Cosa que huye con tanta constancia ha ser deseable. La contemplación intenta fijar periodicidad a visiones placenteras; pero furias de la corriente y fragilidades del tiempo no acompañan.
 Visiones

(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustraciónes: La vecina de enfrente Irina Shayk


15 de junio de 2019

Caras Ionut ...




  Caras Ionut trae su anteojo, un nuevo orificio por donde mirar la realidad, un dique en la corriente de imaginación, un nuevo brazo para desviar tiempo y territorio. Mutancia del labriego y revolucionario de lo posible.

Caras Ionut.
(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Caras Ionut (c)

Cuando la corriente ...




  Cuando la corriente penetra el arenal nace la representación. La tinta y el silencio compiten en la batalla con curso y desagüe. Balcones que ingresan al mutismo y vociferadores, saltos de página, fisuras de la realidad, breves hilos de agua entre letras, liquidez en afluentes que atan o alejan palabras. El único intento válido por sujetar el tiempo ha sido el arte. Todo el blanco a su servicio, el riego de ojo y corajes sobre el surco, la inteligencia del lector, y propiedades de un idioma.

Escribo para detener el tiempo.


(c) Carlos Enrique Cartolano. Pajareras Imaginarias, 2018

Ilustración: Arte Maya