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9 de marzo de 2012

Quintetos al volver




Hay días en que importa más volver que haber salido
La segunda visión logra detalles velados de mañana
Y no es el sol. Ni los anteojos ni que han higienizado
La atmósfera: es lo mismo y todo está donde lo vimos
Antes sin mirarlo. De frente el árbol del abrazo fósil

Y los rojos de la calesita destellando inmóviles hasta
Las cinco. Quienes circundan una vez más la plaza y
No han cambiado: el señor de gorro gris que arrastra
Con su angustia brazo y pie derechos pero continúa
Hasta cansarse. El pastor alemán que se agazapa

Más por conflictos con su cadera que porque se tense
La correa. La chiquita de pelos rubios pegándosele
En la risa y las mejillas o el atleta solitario que sube
La pierna la exige reeditada en tanta altura: ¡Ay!
Revelando tendones nervaduras sobrevida de reserva.

Están también quienes detuvieron sus coches tan solo
Y contemplan la tarde y dejan pasar tanta iluminación
Sin tomar nota sin subírsele para rumbear al infinito
O tal vez sí. Quizás sea yo quien aún ve mucho menos
Debe esperar la noche y buscar su lugar en la luna.


© Carlos Enrique Cartolano. De Negro de hueso, 2012 

Ilustración: Horacio Guillermo Montes

Quintetos del equilibrio



El malabarista tensa cuerdas: fe del equilibrio
Y quejas del cuerpo que sigue leyes inmutables.
El equilibrista en la soga como el mar confían
Pero tiemblan si miran atrás. El alma es flujo
Resaca de arena y piedras la piel atormentada.

Así mi infancia apoyada en las puertas batientes
Del jardín ensayó mil palabras y cargó su carcaj
Buscaba ese equilibrio interior que reclamaban
Sus manos los oídos el pecho inflado ambos pies
Por copiar oír respirar profundo y salir del marco.

El mar como arteria cantora va siempre lanzado
Si fracasa vuelve a intentarlo. El papel y la arena
No perdonan: sus marcas esas gruesas estrías
Que mueve la luna entre dunas días y noches
Hablan por sí mismas y esconden malabarismos.

© Carlos Enrique Cartolano. De Negro de hueso, 2012 

Ilustración: Escultura de Gehrard Demetz

8 de marzo de 2012

Quintetos de ausencia





Aunque no alcanzan son mías tu alhaja olvidada
Entre las sábanas tu risa besando las paredes
Y alguna mirada navegando todavía en mi redil:
Tu estilo fue demorarte presente en las cosas
Después fugaste con ellas al naufragar la luna.

Dejaste crispadas mis mucosas: sal agujereada
Por la lluvia. Varios años fui ciego careciente
Transpiré pañuelos que bordabas con tu nombre
Anduve hambreado de tu rubor -amado temblor
De pajarito-. Caminé lejanas geografías sin pasaje.

No volviste. Va una vida de piedras huecas soles
Repetidos sobre el dintel de la puerta historias
Que cuento cada noche para explicar tu ausencia.
Va una vida entre rejas porque fugó mi libertad
Porque ya no recuerdo ni tus ojos ni tus labios.



© Carlos Enrique Cartolano. De Negro de hueso, 2012 

Ilustración: Alejandro Marco
 

7 de marzo de 2012

Quintetos para el lector




Ya sé que el peso mayor está de tu lado:
En tu catalejo plantaré el mismo paraíso.
Sé también que casi todo ya fue dicho:
Inventaré palabras ritmos paisajes aún
Sin autor ni pintura color que no alcance

Tu mirada: te sorprenderé mezcándolos.
Conmigo recuperarás tus primeras galas
El anillo de Mahoma unos aros brillantes
De la reina Nefertiti la brocha que usó
Dios para las cebras y la última lágrima

De Pedro perdonado. Me alcanzarás papel
Espacio estiletes moldes grafito o teclas
Al recibirme abrirás el libro cada noche.
Ya sé de tu voluntad tu tiranía: tú ansioso
Lector llave y alfabeto padre del Quijote.

© Carlos Enrique Cartolano. De Negro de hueso, 2012

Ilustración: José Bresó

6 de marzo de 2012

Quintetos de la justicia




Tuve edad en que resultaron insuficientes quid
Progresos naturales y además el descubrimiento
Se agotó allí por mis treinta con hijos de blanco
Rivalizándome en lecturas. Busqué laboratorios
Que me respondieran de las químicas humanas.

Ni tormentas ni músculo o cristalino sin interés
En los espejos oros o hierros fundidos poderes
Con que gobierna el hombre. Sí el horno forjas
Donde se cuece el sentimiento se destila amor
Y se arma el odio. Fisiología digo de lo justo

Y de lo injusto el punto por el que pasa la línea
Aquí y el otro punto con el que se une al norte
Ese repositorio de palabras donde van a beber
Los lectores sabios ese lago de aguas turbias
Donde funden conciencia y Dios se despereza.

© Carlos Enrique Cartolano. De Negro de hueso, 2012 

Ilustración: John William Waterhouse

5 de marzo de 2012

Quintetos con agua





Quintetos con agua


A espaldas de mis amaneceres algo se jugaba
Allí arriba: en el celeste ruedo los toritos fieros
Competían calibrando impactos. Al descender
El tiempo sellaba ritmo y dimensión un orificio
De salida sobre mi mesa lámpara y papeles.

Antes en la noche había flotado en aire tibio
Indeciso en peso y circunvoluciones. Canes
Hubo adivinando lunas chisporroteos sordos
Campanadas remotas raramente ampliadas
Trabajo de cadenas y sudor sobre mi pecho.

Al fin la intimidad cautiva cayó con la lluvia
Al frasco del feriado fue la angustia y goteó
La miranda franca en libertad sobre la tierra.
¿Hacia las corrientes negras? ¿Donde la carne
Se cuece corrompe y desaparece? Ya no:  

Es precipitación del espíritu regazo materno
Antigua lengua idioma devuelto de mañana
Cuando la luz demora y opera el miedo.
Nada queda que el espejo ratifique: liviana
La lluvia alcanza conciencia de raíz y aseo.


© Carlos Enrique Cartolano. De Negro de hueso, 2012

Ilustración: Nicolás Lamas

4 de marzo de 2012

Quintetos del hombre nuevo




Por la mañana el agua y las palabras verbal
Bautismo primera pálida rosa del desayuno
Con calandrias trocándonos por su reinado
Este ser nuevos al despertar: ¡Oh cortes
De espuma en la masa! ¡Praderas del mate!

Sorprendernos de mañana más que en noches
De piel suelta y frases descascarando. Nuevo
Es que estoy aquí por algo más que palabras
Bonitas no celebro a la soledad y al afeitarme
Un primer verso asoma si sorbo la bombilla.

No hay café como en otros cuadros grises
De desayunos sin la debida realeza ventanas
Sin abrir al canto de calandrias. Sin resucitar
Profetizar: es oficio del sacerdote obtener
Este mate que aguanta casi toda la mañana.


© Carlos Enrique Cartolano. De Negro de hueso, 2012 

Ilustración: Desayuno, de Juan Gris

3 de marzo de 2012

Quintetos con Joaquín




La poesía estaba sucediendo podía vérsela
Inundando tu frente –como un film sobre
La pantalla: negro sobre blanco- también
En la disposición de tus objetos: anteojos
Funda libro bolígrafo tus partes calladas.

Y sucedía en la evolución de tus manos
De un objeto a otro como de tu inocencia
A las certezas crueles del siglo veinte. Sí
Era real palpable este arroyo de imágenes
Flotantes aún corre por la mesa y el aire.

Continúa sucediendo como un insecto
Sobrevolándonos las cabezas la poesía
Arma tu recuerdo esta forma de leerte
Descubrir desposarte en generaciones
Recientes porque sucede: se concreta.





© Carlos Enrique Cartolano. De Negro de hueso, 2012

Ilustración: Joaquín Giannuzzi, fotografía de la década de 1960
 

1 de marzo de 2012

Quintetos de lo gradual y paulatino




La angustia de ser sucesivo pero a la vez lento
Compasivo con cada crepúsculo a un costado
Del sendero. Gradual en la sorpresa paulatino
En la conciencia. Se ignoran suertes acechanza
En cada cruce pero nunca fue eterna la noche.

Siempre alumbró la madrugada siempre varió
El reflejo con los años y la piel un pergamino
Que la historia sobrenada. Los relojes miden
Atardeceres esperas  las más crueles agonías
Con la fe presente encendiendo sus candelas.

Pero el tiempo real escapa a los cuadrantes
El que se mide mirando atrás claro profundo
Con sucesión de dolores y venturas con goteo
Paciente tormenta crónica fogonazo y lágrima.
Al fin: cuando muere la brisa y la voz cesa.


© Carlos Enrique Cartolano. De Negro de hueso, 2012

28 de febrero de 2012

Quintetos del veintisiete




Palabras dichas junto al mar con él van son
Del agua las verán surcar océanos de edad
Alzarse en atolones asomar en delfines
Hundirse con anclas gravitar naufragando:
Las palabras como sus poetas son del mar.

Ellas respiran en profundidad no se inundan
Flotan si beben aire que el agua suspende
Surcan escrutando nadan copian la brisa
Que barre superficies: ellas voces del fondo
Brotes ramos de estrellas arenas numerosas.

A veces arrastran sus poetas si pobrecitos
Han querido beberse el mar pero entonces
Las palabras hacen monarcas a sus bocas:
Poetas que rigen las mareas reflejos del día
Y de la noche lamentos de rocas y petreles.

© Carlos Enrique Cartolano. De Negro de hueso, 2012


Este 27 de febrero, mi hermano de infancias y versos se ahogó en el mar. He salido a buscarlo y encuentro sus palabras: ellas viven. ¡Viven!

26 de febrero de 2012

Quintetos con azul y blanco




en la vida real o en esa vida
paralela que son las novelas…
Juan Forn


En el domingo ácimo de nubes a la carrera hojas
Desprendidas de un tiempo propio inconstante
La vista en algún punto donde nubla y viste hoy:
Ellas se alzan las pinturas claras lacas del sol y ellos
Barnices exteriores desnudo de las conciencias.

Mientras los interiores vienen exhaustos de días
Tardes salpicados manchados goteados pinceles
En perpetua imaginaria. Ellos teñidos con azul
Descascarados surcados por gruesas telarañas y
Plumas sueltas y piñas con dedos abiertos y hojas.

Las lecturas se alzan esperan en el banquito ellas
Discontinuas tras la previa hoja de afeitar blancas
Antes de la inmersión tersas cuando es pendiente
Deglutirlas. Teñidas mezcladas en azul en ultramar
De tanta sorpresa tanto contagio prontas al salto.


© Carlos Enrique Cartolano. De Negro de hueso, 2012 

Ilustración: Pablo Picasso
 

24 de febrero de 2012

Quintetos con amnesia




Cada vez que te recuerdo me respondo: te olvidé
Porque no distingo entre otros tu perfil a contraluz
No está tu mirada escrutándome la piel ni logro
Distinguir tu voz en las jaurías del sueño. Es así
Mi andarivel es otro sin lunas para encontrarnos.

Tu olor voló desde mis sábanas no existe paradero
De tus labios ni me enlazan tus dedos no siento ya
Sedas de tu pelo en mis sienes y sigue fría
La tenaza de mi sexo. Dulces amnesias barnizan
Estancias de mis tardes entre libros y escritura.

No digo que los quiera pero tampoco me desvelan
Historias sin concluir porvenires tronchados amores
Perdidos entre abrojos. Desde la palabra final todo
Vuelve a comenzar: tu paz mi libertad las infusiones
Que cada cual templa cuela y bebe sin más necesidad.


© Carlos Enrique Cartolano, de Negro de hueso, 2012

23 de febrero de 2012

Quintetos de uno





 Termina uno acostumbrado a la píldora
A levantarse varias veces con la noche:
Es que mantiene su equilibrio y ritmo
Cree que lo esencial late aún más fuerte
Que con uno la libertad sienta y desayuna.

Por eso elige una casa una fecha el libro
Salomónico divide augusto impera escribe
Define en versos la medida de su canto.
Uno deja detrás selección de piel y chispas
Pero eso también lo porvenir lo arrebatan.

Abre uno la ventana (bien podría ser hoy
Nápoles o Capri): no está seca la ropa pero
La brisa un pájaro bien valen asomarse:
El tiempo vuela con la independencia va
Vuelve todo cambia recrea de lejos imagina.


© Carlos Enrique Cartolano. De Negro de hueso, 2012

21 de febrero de 2012

Quintetos del sueño


Un té de melisa precede la siesta. Se duerme
Porque los sueños empujan por sobresalir
Y además porque son cicatrizantes. Ordenan
La mente al cuerpo –ahora desentonado-:
Sus túneles depuran limpian y domestican.

Sobre la piel no se trazan planes ni se tatúan
Parlamentos y acuerdos de la cabeza. Aletargan
Té y sueños porque el cuerpo escuche acate
Órdenes de lucha o retirada: en tierra arada
No caben rebeldías ni locura ni tan siquiera celos.

Vuelto del laberinto subcutáneo hay un recuerdo
Que vale más: generalmente un clima sensación
De compañía voces rodeando el conflicto. El faro
De la otra orilla enciende hasta que suba el telón
Pintado con historias previas: mañana y mediodía.

© Carlos Enrique Cartolano. De Negro de hueso, 2012  

Ilustración: Rod Steiger en El hombre ilustrado
 

20 de febrero de 2012

Quintetos de guerra y agonía




Amadas heridas nobles cascarones sangrados
De la memoria que fijan geografías. Filigranas
De la historia mapas que sujetan entre nubes
Y tierra ¿Desde dónde gobiernan al muñeco?
¿Quién blande espadas quién trae las vendas?

Sabia hemorragia de noche a filo de las luces
Tirana del insomnio emperatriz del terror juez
De la línea más delgada que evoca soledades
Y desierto. ¿Quién ve quién logra presagiar
En plena oscuridad? ¿Aciertan entre lágrimas?

Allí los barcos bogan sordas oquedades. Velan
Aquí las armas al pie de la muralla: por Helena
Y las riquezas. Las tiendas se vacían y el viento
Barre dudas. ¿Acaso apuestan por la muerte?
¿Sin rumbo quién alienta nortes y  hogueras?

Sólo una mano sueña con néctares alambiques
Que destilan poesía: alma y labios húmedos
De vino empuñan carbón sus dedos y tiende
Puentes a la agonía. ¿Quién podrá someterla?
La heroína de los ejércitos asegura su victoria.

Monta un corcel de cabellos reales osamentas
Ciudadanas se alimenta de miserias y dolor. Va
Cantando y enamora la siguen bruma y miedos:
La palabra libera estirada al horizonte enciende
Ríos de sangre los hace brillar con soles nuevos.

© Carlos Enrique Cartolano. De Negro de hueso, 2012

17 de febrero de 2012

Quintetos por otro autorretrato




¿Soy yo el del espejo? Esa vaga sombra atada al día
De hoy junto conmigo éste del gesto ambiguo clavado
Al vermes de mi espalda: no me contesto ¿Soy yo
La sombra o es el reflejo en que me miro la copia
Que no reconozco el visitante ausente o desaparecido?

¿Visto yo este largo sayo con botones o es él: el bufón
De tiempo completo que lo ha adoptado? ¿Y los anteojos
El bigotito la barba rala el cuello de pieles flojas: míos
O del otro el del reflejo? ¿Quién sabe? No me contesto
Sólo arrojo algodones al fondo del abismo: ¿Quién sabe?

Si estos surcos en la cara son fronteras si limitan
Con desiertos o vergeles. O si son ríos y el agua corre
Por mis piernas enjuagando reflejos engañosos responde
Por mí y espeja un camafeo en cada piedra. Nadie sabe
Ni yo siquiera abismado contemplando tras los vidrios.


© Carlos Enrique Cartolano. De Negro de hueso, 2012

Ilustración: Rembrandt, Autorretrato
 

15 de febrero de 2012

Quintetos de San Valentín (y una enfermera)





La enfermera elogió mi vena y dijeron que afuera
Festejaban San Valentín. Claro que yo no creía
En un día de amor por más enfermera zumbona
O alabanzas a la vena que por entonces se veía
Azul bajo la piel: un talud conteniendo desbordes.

Entonces el día de San Valentín transcurría manso
Entre dos bordes como casi todo lo que me ocurre:
Claro que un extremo era yo bajo la aguja
Y el otro las pulseras brillantes de una enfermera
Que parecía haberse enamorado de mi vena azul.

Cuando ella retiró la jeringa (yo no quería más
Por supuesto) los dijes de semillas agitaron azules
Rojos y amarillos. Después uno de los bordes fue
Mi piel y del otro lado el sol brilló hasta tatuarme:
Al medio San Valentín se nacionalizó argentino.


© Carlos Enrique Cartolano. De Negro de hueso, 2012

12 de febrero de 2012

Quintetos de cura






Remedios y milagros: la vida se rebela
Y entre pliegues canta glorias o derrotas.
Bajo un cielo amarillo lo inexplicable ata
Amarras con la cura y lo irremediable
Compara muelas con albas transparentes.

Hay magia en las manos: bisagras y aleros
Siempre brillo en la hoz del tiempo. Lágrimas
Entre carnes del mediodía y luna amortajada
Porque ganan a nuestro lado cantan victoria
Y estamos solos cuando empujan las mareas.

Dormir o despertarse vivir entre agujas:
Hay medicamentos en el aire y condenas
Que lleva el río. Canta el benteveo y suena
La radio el conteo interminable del sucederá
Ese latido que traslada de marca en marca.

Hechos asombrosos que no dejan polvo
Ni señales de saliva ni ardor en comisuras.
Tanto puede abrirse la boca como clausura
El pecho visitantes: donde sangró aroman
Rosas y contagia esencias de amor este veneno.

9 de febrero de 2012

Quintetos sobre evidencias



El mar, el cielo, fuerzas sin fatiga,
Concurren bajo luz serenadora.
Sólo soy yo en la tarde el fatigado.

Jorge Guillén. De El cuento de nunca acabar


Son de todos las riquezas mayores las que algunos
No divisan en sitios como éste: la librería de viejos
Que alguien puso sobre pasos cansinos y acalorados.
Febrero en Buenos Aires sólo puede ofrecer brisas
Como ésta: Guillén Jorge -¡el cántico lo lleva el aire!-.

El poeta de evidencias nos arrastra con su mirada
Como quien encañona una presa sólo por verla
Iluminarla de digna creación contemplarla en otra
Balaustrada (diversos son rostros y nombres de Adán
Y por descifrarlos albrician gloria y prodigios).

La luz fecunda el día: es su evidencia clara y rotunda.
La noche se demuestra con la luna aún mancha fugitiva
Tras cortinas y celajes. El hombre entonces ¿cuál
Será la gota con que horade la piedra y su horizonte
El tiempo? El amor sin duda don Jorge: el amor.

Pero la memoria -esta edición farragosa y agotada
Esta fatiga de la vida naturalmente extensa o aún
Quien angosta toda realidad en competencia- falla:
Vuelve atrás con frecuencia borrando y diluye lija
En franca dispersión. ¡Cuenta sólo quien cuenta!

El relato varía eternamente como cambian apariencias
Terrenas del alba hasta la noche. Las miradas
Son múltiples infinitos los lectores y quien repite
Vuelve a traducir creación o alteración del molde:
La realidad es líquida la palabra semeja el agua.


© Carlos Enrique Cartolano. De Negro de hueso, 2012

5 de febrero de 2012

Quintetos por palabras




Mirándonos el ombligo que iguala por buscarnos orígenes
Fiel y destino: las fuentes del arco iris advierten los plásticos
Acceso a yacimientos diamantes y sus predecibles pepitas
Encuentran los financistas. Yo sólo veo palabras: pájaros volando
En parlantes que revolotean por poetizar y acaso para narrar.


Van por un paraíso de etimologías. Flamean contra el viento
Por Dylan Thomas o Whitman también por Cardenal por frágiles
Huidobros y Felisbertos y Federicos. Las sostiene el otro. Bob digo:
Contra el viento y tanta borrasca del maldecir. Algunas
Me abandonan. Otras morirán conmigo: con ellas copulo.


Pretensiones de biblioteca arriesgó el maestro pero basta
Con sólo una y vibrante. Su filo es de puñal su vuelo de verónica:
Desborde o languidez abedul vastedad hembra y sonrisa. O
Escuela abrazo y brasa. Colorado y no rojo. O verde y amarillo.
Revolotean anchas las palabras: con sangre sugieren vida y muerte.


© Carlos Enrique Cartolano. De Negro de hueso, 2012

3 de febrero de 2012

Quintetos de viaje




Negro para blanco niebla para argumento carne
De cartón húmedo para hueso noche por mediodía
Estruendo de la risa tras lágrima y estiércol. Primicias
Por sequías por impotencias y aridez lastimadura:
No se detiene el poema estanque de llantos y sonrisas.

De larva a resurrección de vísperas a aniversario
Desde el estallido los latidos y por un ojo de aguja
La mirada adelgaza la vista es infinita canto alabanza
A la libertad: de anciano a feto de caníbal a lactante
El poeta ojo en equilibrio ilumina la noche oscurece el día.

Suma riquezas y adornos esta vida en alto de tribunas.
Quisiera llevarme algunas fotos (mis hijos sonriéndoles)
El rumor entre piedras del río. Ensueños de las seis
Bajo las causarinas: bienvenidas abrazos y festejos
Compartidos. Me llevo poco. Restan líricas herencias.


© Carlos Enrique Cartolano. De Negro de hueso, 2012

2 de febrero de 2012

Quintetos del fin



Quintetos del fin

Será que nos gana el miedo que esa tierra final
A medida de cada uno es un espejo de sí una broma
De atmósferas y temperatura ni siquiera una puerta
Por la que entrar en otra realidad. Será que finisterre
Es simplemente nada y ante su espejo nos plantamos.

O será que de allí vinimos y extraviados vivimos
Regresando sin saberlo. Porque quién puede asegurar
Destinos y camino o cuál es el mapa la derrota ideal
El culmen de las mejores intenciones. ¿Será finisterre
Una barca una cornisa: otra oportunidad de observación?

Será que estaremos solos o con afines compañeros
De camino y de posada. Será Finisterre una estación
Más: que vinimos engañados y habremos de marchar
Otra vez en tren de oriente o al atlántico occidental
Y cruzar las cordilleras por fotos de paisajes ideales.

O será que alcanzamos finisterre hace tiempo ya pero
No lo comprendimos. Ciegos a la gloria mudos frente
A la belleza cada uno fuera de sí medroso en el espejo
Sin saber si esperar o saltar si disponer o que le ordenen.
¿Será que llevamos finisterre adentro y lo ignoramos?


© Carlos Enrique Cartolano. De Negro de hueso, 2012