CONTENIDO DEL BLOG


22 de mayo de 2014

homenaje


13 de enero de 2014.
Pocos se hacen eco de la noticia:
ha muerto Amiri Baraka.

quién puede decir que no es así
predecir        suceder como la ley
olvidar que es ajeno el cristal
de las ventanas       quién puede
arrojar los velos soltar el cuerpo
sumarse a la historia
vivir del otro lado la existencia.

porque es frágil el andamio y vana
la escenografía
quién puede decidir su nacimiento
decir el sol sale hoy
por el oeste   la tierra sopla
y el aire reverdece.

quién puede recordarlo todo
decir sin tropiezos    no dudar si reza
sentirse a salvo de la muerte
del poder toda garra y de sentencias
dictadas a distancia
quién            quién dicta y quién
tiene tiempo de apuntar.

porque nadie y porque nada
todo muta     la propiedad no existe
cuantos hombres hay
así lenguas
tuvimos potestad para crear
pero llenamos de pasos el subsuelo
bajo los pies de tantos
bajo una cultura de fantasmas volátiles.
no dimos vuelta los relojes
ni pudimos sobreponernos a fenómenos
de la naturaleza.

acaso alguien dijo la última palabra
aseguró su dios
como la puerta de su casa vivió
para contarla
ofreció todo el consuelo
olvidó como yo olvido
los signos de interrogación.
acaso alguien cambió su nombre
como la geografía.

quién
acaso nadie
amiri baraka es una respuesta
habrá otras.

© Carlos Enrique Cartolano. La lengua es un pestillo, 2014


Ilustración: Amiri Baraka

la lengua ve y relata


Por último, volverse al patio de butacas
-el público tiene mi rostro
y mi rostro es una careta rota-
y gritar, gritar, gritar:
si hay muertos, esto no es teatro.
Cuando hay muertos, es una guerra.
Ana Pérez Cañamares

que vea es extraño copie texturas se oriente
en las escenografías del sueño      porque al fin
y por el cabo
la lengua es lenguaje. y éste se sabe conoce
por rebote de ondas.

despertarse es chasquearla sólo por excepción
recordar la pesadilla de boca seca
y buscar camino desde la oscuridad. entonces
en este punto ella alumbra
aunque no nombre.

atribuirlo sería amasar pan de confusión
aunque por borde opuesto el calor haga sombra
alguien sin rostro aplique su rigor
de ausencia y condene en superficie.
la lengua se sabe es un pestillo allí se estrellan

mi vida y muertos de la última noche.
hasta que otra vez amanezca
y quizás no recuerde.

© Carlos Enrique Cartolano. La lengua es un pestillo, 2014


Ilustración: Molina Psicología (c)

regresos 8



exangüe la playa.

la mirada lastra igual la lengua
paralelas a la hilera de sombrillas prendidas
del banco de madera
son cautivas de tu ausencia.

vacía el idioma la tarde de enero ahora
ni un solo sustantivo se somete ya
al parloteo de pájaros devueltos
en peregrinaje.

yo aún te espero. me visto para recibirte
o si prefieres me desvisto
limpio mi cuerpo de arena plagada
de guijarros
y salgo en tu busca.

te recibo pleamar
y te bendigo en cada estrella.

© Carlos Enrique Cartolano. La lengua es un pestillo, 2014


Ilustración: Margen Cero (c)

primer agua



maestro arroyo fue mi infancia
agua mansa aplauso de piedra bocha
besos de sauce
y dibujo transparente del cardumen.

ese arroyo digo primera lengua
pestaña
espesura de la fresca
población de voces
fiel prosecuente de los años.

a veces
arma remolinos
embudos con que mi vida tira fondos
a la superficie
y la corriente pinta saino sus espumas.

entonces me vuelvo al recodo. son
remansos
para recordar
los primeros vientres.

mi cuerpo laxa
es un labio más del agua
bajo el astro que dora y florece
en sólo un tiempo.

porque el arroyo dicta cátedra no envejece.

© Carlos Enrique Cartolano. La lengua es un pestillo, 2014

Ilustración: Kura Kurú ©


15 de mayo de 2014

retrato de viaje



prestidigito tu sonrisa para detenerme
a contemplarla. cualquier punto
de esta mirada es sólo un punto ella vale
para relojeos de pirata codicioso
lo que un cofre de perlas
o el ticket a la eternidad.

por supuesto están tus ojos ellos llevan
roscas encastran con los míos.
pero no hablo de arrebato
no puede despojarse cuanto se preste
sin precio ni vigencia.
espero la palabra envuelta en tu sonrisa.

cuando ella suene eche a volar su zorzal
y preceda la mañana
dibujaré fecha hora y asiento de mi viaje.

© Carlos Enrique Cartolano. La lengua es un pestillo, 2014

Ilustración: Albert Besnard

13 de mayo de 2014

el deseo


cuando llueve sin saber cuándo escampa
la cuestión vuelve a ser quedarse solo.

aunque solo de cuál pregunta quien está
más allá del cristal éste que no ve
cómo las gotas horadan el reloj.

quizás del compartido hasta recién
(la vida cuenta su tiempo por ciclos y no
por horas o minutos como se piensa)
acaso de alguno que espera por meses
o de quien llegó sin ser notado.

si se acerca a la ventana si una gota
de lluvia le atraviesa la mirada también
la lengua
hasta su única oportunidad
lo prolonga varios metros al edificio próximo
o si lo dispara arriba al gris planchón
hasta la masa de nubes
la cuestión es otra vez quedarse solo.

porque sólo el deseo lo abandona de él
es esta soledad que empuja por los hombros.

© Carlos Enrique Cartolano. La lengua es un pestillo, 2014

Ilustración: Historias que nunca conté (c)

en síntesis


mi lengua garantiza ella responde
cuando sus letras asoman trémulas cada mañana
estas gotas de rocío que arman hileras
de escritura
disponen en mi plexo un astro.

después levantan antenas
pestañean.

el idioma es garantía
del sueño anclado en los ojos
con la piel conforme.

son placeres de manos navegantes.

las palabras digo ellas
me garantizan contra conjuras del tiempo
frente a la edad y sus sentencias
guillotinan la distancia.

por fin tu presencia enciende
su tilde en cada verso
y me invade un aroma de azucenas.

© Carlos Enrique Cartolano. La lengua es un pestillo, 2014


Ilustración: Roma Cervantes (c)

colores de lo imprescindible



Dos cosas no nos han de faltar:
 las delicias de la carne y las delicias de la literatura
Cita del Makura no Söshi, en The Pillow Book
Peter Greenaway, 1996
I.

lo sabes es la noche mi patera
con ella salí al índigo de tus costas
                            dos años atrás.

no buscaba un color tampoco tierra
firme donde vivirme o dejarme
                            sólo tus ojos
que por extraña ciencia
se dibujaron al centro de mi primer sueño.

ese del que nunca desperté.

II.

itinerarios fueron
cuando era ajeno al cálculo la senda
una grieta apenas por ella
                            sólo yo pasé.

añil la materia más que visual
táctil con rigor de lenguas en decolaje
derrota sobre extremidades porque
                            desde las piernas
abrí el jardín interior a total espectro.

allí donde la palabra atravesó mis muertes.        

III.

los placeres de la carne repetí
como el placer de la literatura fueron
lo único certero y con ellos
                            germiné.

azul de prusia pintó la descendencia
con rumor de pájaro
y de pétalo
o letra que acompaña al suspiro
pero no color
sino peso gravedad
unción eléctrica
cuerda atada a proa
cumbrera
calor
pero nunca extremo
sino miradas sucesivas.

el tiempo esa cornisa donde pobló el arrullo.

© Carlos Enrique Cartolano. La lengua es un pestillo, 2014

Ilustración: Pillow Book –Peter Greenaway, 1996-


desarme


                 
La memoria es una prueba de amor
más sólida que la entrega,
 más abnegada que la consagración,
 más definitva que la propia muerte
Pedro Miguel –Navegaciones-

cuando espero por presencia el ojo no engaña
y consagra la lengua tanta superficie
de porcelana y alabastro.

cuando el vestido es insulto
o acaso los espíritus
pueden acompañarnos cubiertos

porque todo cuanto tapa enciende hogueras de clausura
de silencio. los hábitos cargan bolsillos
con vanidades odios y muertos.

cuando espero el mar que es una lengua
barre la playa
                   la arena cede bajo mis pies y sólo
la memoria arma la tarde.

© Carlos Enrique Cartolano. La lengua es un pestillo, 2014


Ilustración:  emmaochconnie ©

9 de mayo de 2014

redención


8.30 de un jueves
poemas compartidos del desayuno
basta con asomarse a los ojos abrir
una ventanita de arriba en cada mirada
para verte
         a lo largo de la espera amanecida
esperando un pincel
y en su extremo la palabra.

te veo entonces como me verás creo
en esta percepción de dedos
sensibles por sus puntas
de lenguas convictas
enrulándose
y el amor es un sobresalto líquido.

hay un torbellino ascendente
sobre el que bien podríamos viajar
hasta encontrarnos.

© Carlos Enrique Cartolano. La lengua es un pestillo, 2014

Ilustración: Ana Patricia Fil (c)


8 de mayo de 2014

cascarones

   



la lengua va otra vez porque conoce
por dónde volver
de los relojes se regresa siempre
las agujas
ya no resisten.

es más
dicen que en toda hora hay retirada
las esferas despeñan
por picadas milenarias.

cuando se estira el pergamino
por dentro la losa se ilumina
y los años se suceden

como simples cáscaras de huevos.

© Carlos Enrique Cartolano. La lengua es un pestillo, 2014

Ilustración: Mi viaje a Itaca (c)

7 de mayo de 2014

aerostático


hay un origen que titila un plano del vestido
la orientación quizás de alguna brújula
el páramo de la desnudez y un abrazo del verbo
sobre mi escritorio.

la lengua duda por sabiduría su método es decir
en bancos de niebla después el silencio
cuando pica el sol. es tenaz valiente el sustantivo
y comprime su número mi puño.

ágoras afuera miradas dentro raspan el fondo
de la olla suman las piernas al veloz
entrecierro de mi realidad. sostengo cargo
el horizonte esa fotografía siempre en ventaja.

pintura y adjetivos son lastres que descarno.

© Carlos Enrique Cartolano. La lengua es un pestillo, 2014

Ilustración: Ponte en órbita (c)

adelantado


precursor del jazmín nacional es esta
guía brote valiente embarcado para descubrimientos
no sé quién esperaba a quién
quizás tardé demasiado parece interrogarme
en movimientos verdes su carne de niño
si acaso buscaba el mismo rumbo.

mi lengua lo reconoce es parte del pasaje
baja al sur tras la sombra
y un tronco donde subir una atalaya
con vista al mar.

con suerte llegará más grueso aunque verde todavía
hasta marzo porque después copiará a sus tutores
estará leñoso quebradizo
casi tanto como aquellos años de mi historia.

© Carlos Enrique Cartolano. La lengua es un pestillo, 2014

Ilustración: Guía de jardinería (c)

5 de mayo de 2014

la payana


eran cinco piedras aquí en la infancia
tan lejana
heredadas de padres tobas y wichís
                                      artilugios
de la mano que compartieron en áfrica
árabe y en tierras del al-andalus.

prodigios de niño sentado al umbral tardío.

tardé confieso en bautizar mis piedras:
arrojé el dinero al aire
por rescatar la inteligencia
y con ellos dos bien altos
manoteé el amor la amistad y mi palabra.

carozos de fruta o frágiles semillas
dió igual con tal de que no rodaran
ni se alejaran demasiado
                            el mundo pudo conquistarse
con estas cinco piedras
de payana payanca dinenti o kapichúa.

© Carlos Enrique Cartolano. La lengua es un pestillo, 2014

Ilustración: Río Wang (c)

almohadones


prosigo el rito de apilarle espaldas a la cama
primero el negro
el amarillo uno pardo
hay tres de ubicación variable
por fin corona del violeta.

mi existencia pienso transita con ellos
respaldando el descanso y las lecturas. fui
emil sinclair* a la carrera después
hinché el pecho con stratos el marino**
acaso ahora la paz me ocupe
como a un monje tibetano.

cuestión de almohadones y de cómo los apile.

que esta cama resulte una pira
sobre la que arder acaso la nave
de mis sueños o el piélago de barro
a ambos lados del camino.

la pretendo cornisa de esperas y zorzales.

© Carlos Enrique Cartolano. La lengua es un pestillo, 2014

Ilustración:  August Macke

* Personaje de Demián, de Herman Hesse

** Stratos el marino es un poema de Yorgos Seferis 

4 de mayo de 2014

ariadna


hay una palabra que desnuda
versos
de la mitad desconocida
la respuesta rompe
y también sentencia.

hay venenos
que derriban por la lengua
trampas del idioma
arroyos fuera de madre arrastran
humedecen.

las palabras bien y mal concentran
dividen desde el sol
con una luna a medias.
la palabra amor transluce
arma la boca devuelve
contra el olvido.

baste una letra para encontrarte.

© Carlos Enrique Cartolano. La lengua es un pestillo, 2014

Ilustración: Francisco Posse

punta diablo


recuerdo en la lengua una playa
donde las panzas de unas pocas barcas de pescadores
culminaban cada mediodía
su feria de artesanos. y los aromas. las sartenes.
y en cada esquina se amaba como antes nunca.

tiempos de galeano como siempre la lectura
allí descubrí los collares
de vértebras de tiburón quizás lo mejor que ofrecen
esos cetáceos que totalizan suma de miedos.

era en crisis allí el yoruga anunciaba punta diablo
con su cuento.

© Carlos Enrique Cartolano. La lengua es un pestillo, 2014


Ilustración: Nuestra ruta del sol ©

2 de mayo de 2014

de tarde

   

En mi principio
está mi fin
T S Elliot


será porque electra
mi lengua
desnudan densidad de mediodía
y si la plata orilla la carne es levadura
sin fin la memoria tiende su playa.

allí sobra espacio entre gorjeos.

por eso no están en la tevé
las cotizaciones que interesan
ni hay novedad en cirugías
cuatro ruedas o el color
brilla ya en los porchelanatos.

el único hallazgo consiste
en encontrar un lugar en este mundo.

un jardín donde proteger nidos de barro
abrirle sendero a las calandrias
mojar el pincel en la sorpresa
siempre mutante.

por eso en tu memoria habito.

la historia electra es este pan y él
jamás se quema.

© Carlos Enrique Cartolano. La lengua es un pestillo, 2014

Ilustración: Frederic Leighton

1 de mayo de 2014

secas


como lenguas de loro


si oculta el sol trastabilla el día un puente
seguro quiebra alcanzan vencimiento mis anteojos
diviso metas desde neumáticos extintos.
si se lleva el río la confesión escrita
las glicinas sufren decrepitud de hormigas será
porque congeló la lengua y tal vez
no despliega ya sus banderines.

o porque flechas del mundo ese curare
destilado de odio en las conciencias sopla hoy
su fatal sudeste. necesita ella tu llave la lengua
es un pestillo que traba el silencio y suelta
el eco de tu voz en el teléfono.

espero el llamado bajo gris impávido y este blanco
del papel inflama.

© Carlos Enrique Cartolano. La lengua es un pestillo, 2014

Ilustración:  Gospel Jovens (c)

mitades


Aquí no pasa nada,
salvo el tiempo:
irrepetible…
Ángel González (1922-2008)


detenida en extremos de la cuerda
me miró la existencia pasada. humeó
echó silbidos exhaustos el motor
iba seca su garganta de zinc 
los ojos en salmuera
y las piernas cortadas a la mitad.

confieso la mejor parte está aquí
sucede ahora se partió la historia en dos
de este lado está el océano
lo consumido
es aquel desierto inmóvil.

me miró con ojos de arena hirviente
allí la noche iba en tren.

pasé las manos por el hierro de la valla
ni siquiera lo reconocí.
mi lengua no servía ya para el rescate
y la juventud iba muy lejos.

© Carlos Enrique Cartolano. La lengua es un pestillo, 2014


Ilustración: Litos Payaso ©