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1 de junio de 2011

Para hacer un retrato de un pájaro


                                                              

                                                                         por Jacques Prévert

                                                                                  A Elsa Henríquez

Pintar primero una jaula
con la puerta abierta
pintar después algo bonito
algo simple
algo bello
algo útil
para el pájaro
apoyar después la tela contra un árbol
en un jardín
en un soto
o en un bosque
esconderse tras el árbol
sin decir nada
sin moverse...
A veces el pájaro llega enseguida
pero puede tardar años
antes de decidirse
No hay que desanimarse
hay que esperar
esperar si es necesario durante años
la celeridad o la tardanza en la llegada del pájaro
no tiene nada que ver
con la calidad del cuadro
Cuando el pájaro llega
si llega
observar el más profundo silencio
esperar que el pájaro entre en la jaula
y una vez que haya entrado
cerrar suavemente la puerta con el pincel
después
borrar uno a uno todos los barrotes
cuidando de no tocar ninguna pluma del pájaro
Hacer acto seguido el retrato del árbol
escogiendo la rama más bella
para el pájaro
pintar también el verde follaje y la frescura del viento
el polvillo del sol
y el ruido de los bichos de la hierba en el calor estival
y después esperar a que el pájaro se decida a cantar
Si el pájaro no canta
mala señal
señal de que el cuadro es malo
pero si canta es buena señal
señal de que podéis firmar
Entonces arrancadle delicadamente
una pluma al pájaro
y escribid vuestro nombre en un ángulo del cuadro.

de Palabras


Jacques Prévert (Neuilly-sur-Seine, 1900 - París, 1977) Poeta, dramaturgo, letrista y guionista francés de carácter rebelde, que frecuentó todos los géneros como escritor, desde la poesía hasta los cuentos para niños. Cuando llegó a París no le resultó fácil que le admitieran en los cenáculos de moda, ya fuera por parte de los surrealistas de la calle Château, con quienes después entablaría amistad, o en las tabernas literarias de Saint-Germain-des-Prés.  Durante mucho tiempo la gente de las letras le mantuvo aparte porque consideraban que su poesía era repugnante por el hecho de ser popular. De modo que entró en la literatura por la puerta de atrás. En 1930 rompió con A. Breton, el representante de los surrealistas, pues le resultaba demasiado autoritario. Un poco más tarde se alejó también del Partido Comunista, en el que nunca llegó a militar.  En 1931 publicó Intento de una descripción de una cena de cabezas en París-Francia, poema compuesto por antítesis. Su primer guión fue El crimen del señor Langue (1935) de Renoir, en el que impuso el fresco aliento de su postura social contestataria. Para la película, Kosma, compositor húngaro, compuso la primera pieza de las muchas que harían juntos el poeta y el músico. Prévert formó un espléndido tándem con Marcel Carné que se inauguró con Jenny (1936) y prosiguió, en ocasiones incomprendido por la crítica, con obras como Extraño drama (1937) o Amanece (1939). Además trabajó con otros directores, aunque serán sus trabajos con Carné los que contarán.  En plena ocupación nazi y en condiciones precarias rodaron las joyas cinematográficas El muelle de las brumas y Las puertas de la noche (1942), y antes de la liberación Los niños del Paraíso (1945), considerada una de las mejores películas de la historia del cine. Apreciado en los estudios fílmicos como guionista y como letrista en el mundo de la música, la categoría y la fama como escritor le llegó tras la guerra con el libro de poemas Palabras (1946). Participó en los debates políticos e intelectuales con su sentido de la imagen insólita y del humor crítico. Con un estilo sencillo, cercano al lenguaje de la calle, Prévert reconstruye la vida cotidiana y se acerca al lector. © Biografiasyvidas.com     

31 de mayo de 2011

Tangencias




por José Lezama Lima

Después de haber inventado el cero, el príncipe Alef-Cero marchó a caballo hasta que el sueño le fue entrecruzado lanzándolo del caballo hacia la yerba cubridora de blandas rocas espongiarias. La flecha del caballo es su nariz. Interpuso su cuchillo entre la tierra y él, colocando después el escudo sobre el cuchillo con inclinación maliciosa, ya que por allí iba a pasar su sueño. Al recorrer el cuchillo la tierra, saltaba la fuente, pero moría la semilla. En los primeros naufragios del sueño se había apoyado con su arco somnoliento en la verticalidad de la fuente reciente, de tal modo que el arco apoyado de su entrevisto se aceraba horizontalmente; aumentando su potencia el chorro de la fuente tocaba al desprendido del aire y su sueño tan ligeramente que podía mantenerse horizontal sin abandonar el sueño que lo había desprendido del caballo. El sueño lo amputaba del caballo, sintiendo que al abandonarlo se abandonaba, pudiendo después readquirir la dureza infranqueable del mismo sueño cruzado sobre el reloj dentro del surtidor. De nuevo el caballo lanza por el sueño a su hialino tripulante. El caballo que saborea el arsénico, rechaza el polvo de carey. La carga lanzada por el caballo en el surtidor, insiste con su frente dulcemente apoyándose en el filo de la ventana. No es el inventor del cero, es el de la honda y semilla, el que espera que el agua se pudra para que empiece el recuerdo planetario de la semilla. El hombre maravilloso, por el contrario, esquinado en su jardín de losetas triangulares y losanges, cuclilla sus piernas y alonga sus brazos como un cisne nutrido con algodón diorita. Aún en la noche, tribuno gimnasta, desmemoriando, patinada acidez retrospectiva, acorralado por sus arañazos rítmicos, copiosos, estremecidos. En la medianoche, el caricortado de la semilla, cae con dulzura su cabeza en el filo de la ventana, que soporta también los dos pies del hombre en malla verde anaranjada y gris de acero tejido, esquinándose en su jardín como la soga de los puertos. Separados por el filo de la ventana, el hombre de tierra enarca su ojo para escuchar más que para descubrir; mientras el gimnasta, en la misma medianoche de lo normal sobresaltado, alza y baja sus piernas con un ritmo que parece el recuerdo de una marcha por el río. Al depositar la semilla no pudo saber que estaba traspasada, apoyo para una noche lanzado del caballo. El gimnasta al pasarse bruscamente la diminuta bola gomosa con núcleo de acero, de la mano de humo recordado a la de oro mordido, abre ojos y linealidad en su cansancio, fatigándose para alcanzar altura, duración y peso del saurio. No es mucho que cuando lance los instrumentos con los que fortalecía su pulso, tropiece con una flor por cansancio, y cada cansancio monstruoso se paralice con el terrígeno prendido escozor de la semilla traspasada por el hombre lanzado del caballo.

De su obra poética.


José María Andrés Fernando Lezama Lima, conocido sencillamente como José Lezama Lima (La Habana, 19 de diciembre de 1910-íbid, 9 de agosto de 1976) fue un escritor cubano. Aunque fue fundamentalmente poeta y ensayista, fue su novelística la que lo destacó en el concierto mundial de escritores. Su novela Paradiso, obra cumbre del autor, fue publicada en el año 1966. Considerada por muchos críticos como una de las obras maestras de la narrativa del siglo XX, en ella confluye toda su trayectoria poética de carácter barroco, simbólico e iniciático. Fue publicada en 1970 por la editorial mexicana Era, en una edición revisada por el autor y al cuidado de Julio Cortázar y Carlos Monsiváis. Paradiso fue calificada por las autoridades cubanas dos años más tarde como pornográfica debido al tema de la homosexualidad en su trama y esto sirvió de antesala a la acusación por actividades contrarrevolucionarias en 1971 que le amargó los últimos años de su existencia. Todos los que hemos estado en Cuba, conocemos qué y por qué la homosexualidad en el país. Profundo conocedor de Platón, los poetas órficos, los filósofos gnósticos, Luis de Góngora y las corrientes culteranas y herméticas, devoto del idealismo platónico y ferviente lector de los poetas clásicos, Lezama vivió plenamente entregado a los libros, a la lectura y a la escritura. Se ha dicho de él que fue un escritor de palabra golosa, henchida de barruntos sobre las más extraordinarias imaginerías. En él, el vocablo se hunde, como inmenso cucharón, en un caldo que contiene todos los saberes y todos los sabores y logra extraer, inimaginablemente entremezclados, bocados que son imágenes, que son poesía. Lezama es un poeta de lo sensual; escritor de una palabra que es deleite, que es placer, que es plenitud. (Rafael Fauquié, Escribir la Extrañeza). La estética de Lezama es la estética de la intuición y de lo intuitivo: percepción primaria donde se encuentran todas las clarividencias. Por lo que respecta a su poesía, no se alteró especialmente en la forma ni el fondo con la llegada de la Revolución y se mantuvo como una suerte de monumento solitario difícilmente catalogable. Para muchos especialistas, el conjunto su obra representa en la literatura hispanoamericana una ruptura radical con el realismo y la psicología y aporta una alquimia expresiva que no proviene de nadie. Julio Cortázar fue sin duda el primero en advertir la singularidad de su propuesta.
Fuentes: varias




30 de mayo de 2011

Texto del 2 de abril de 1942



Por Pablo Picasso

No les fue inútil a los tres cuerpos hechos de barro y de luz haber quedado envueltos en sombra y en tristeza superado el cuarto de siglo en reconstruirlos totalmente las alas que se arrastran colmadas de azul erizadas de todas sus flores construyeron sobre el granito de las rocas duramente en cada piso en la ventana está iluminada con el candil oscureciendo el borde roído del plato la interminable cadena de peplos agitada silenciosamente por la luna el olor tan violento del tono violeta oscuro esparcido sobre el verde manzana y el rocío que empapa de rosa el limón calman hasta el completo ahogo la acre música naranja que exhala sus cálidos suspiros a la indulgente oreja abierta del amarillo ocre bruscamente despierto por las palabras duras y tiernas del excesivo perfume blanco tornasolado del cristal que la refleja completamente desnuda miserable comida de bodas celebrada tan ruidosamente tan vergonzosamente en plena soledad llamada el 11 por la mañana destacándose del lago de suave oleaje la piel que sostiene la barca atada a la rama que olfatea un tazón de leche el sortilegio que actúa directamente sobre su destino lo engloba en el marfil pulido del que gotean fuegos fatuos encendidos bruscamente en cada hoja que mueve un dedo de aire pasea el aceite de sus labios por toda la extensión del brazo dibujado por la hierba.

Publicado en Cahiers D´Art Nº 1 (1948)
Incluido en Antología de la poesía surrealista. Selección y traducciones de Aldo Pellegrini. Buenos Aires, Cía Gral Fabril Editora, 1961.


Nació el 25 de octubre en Málaga. Su nombre completo es Pablo Ruiz y Picasso. En 1909 viajó a París, y allí se estableció definitivamente para iniciar una de las aventuras más asombrosas de la historia de la pintura. Participó en el movimiento surrealista desde 1925, año en que intervino en la primera exposición de la pintura surrealista realizada en la Galería Pierre de París. Hasta 1927 su pintura sufrió parcialmente la influencia de las concepciones surrealistas. Publicó poemas surrealistas en los números 5-6 de Cahiers d´Art (1935) y en la misma revista los años 1937 y 1948. En 1945 editó una obra de teatro surrealista: El deseo atrapado por la cola (Le désir attrapé par la queue). En el año 1944 adhirió al partido comunista francés. De Antología de la poesía surrealista, volumen citado más arriba.

Palabras



por Ingeborg Bachmann


¡De pie, palabras, síganme!,
y aunque hayamos ido muy lejos ya,
demasiado lejos, vayamos todavía,
más lejos, hacia ningún final.

No aclara.

La palabra
solo arrastrará, sin embargo, 
otras palabras consigo,
frases la frase.
Así quiere el mundo
imponerse,
definitivamente,
estar dicho ya.
No lo digan.

Síganme, palabras,
¡que no se vuelva definitiva
-esta avidez de la palabra
y lo dicho sobre lo contradicho!

Dejen ahora, por un momento,
que ninguno de los sentimientos hable,
que el corazón ejercite
el músculo de otro modo.

Deja, digo, deja.

No, al oído supremo
nada, digo yo, susurrando,
que sobre la muerte no se te ocurra nada,
deja y sígueme, ni dulce
ni amargamente
ni consolada,
no significativamente
sin consuelo,
así como tampoco sin signos-

Y sobre todo no esto: la imagen
en la telaraña de polvo, el vacío retumbar
de sílabas, palabras moribundas.

¡Ni una sola palabra,
palabras! 

Gentileza de Ana María Cartolano. Traducción de Ricardo Ibarlucía

 Poetisa, novelista y narradora de relatos breves austriaca nacida en Klagenfurt (Corintia). Hija de un director de escuela, estudió Filosofía, Psicología, Filología Alemana y Ciencias Políticas en Innsbruck, Graz y Viena. Se dedicó al periodismo antes de escribir su primer libro de poemas El tiempo postergado (1953). A partir de entonces se convirtió en un personaje público, no sólo por sus versos, sino por esa inusual combinación de sensualidad e inteligencia que llama la atención en un mundillo literario por entonces únicamente masculino. Mujer inaccesible y misteriosa, de extrema fragilidad, su voz quebrada y casi rota está llena de referencias filosóficas, desde Wittgenstein a Heidegger, pasando por Walter Benjamin o Simone de Beauvoir. Tuvo intensas relaciones con los escritores Paul Celan y Max Frisch, y más tarde atravesó duras crisis personales y de salud, evitando cada vez más las apariciones en público. Después de publicar su primer libro en prosa, A los treinta años (1961), se mantuvo durante diez años sin publicar apenas nada. Su siguiente libro, la novela Malina (1971), pasó directamente a la lista de los best-sellers, siendo considerada por eso la primera autora mediática de la literatura en lengua alemana. Otras obras suyas son, Tres senderos hacia el lago, Últimos poemas e Invocación a la Osa Mayor. Considerada como una de las más importantes poetisas post-bélicas, en los últimos años de su vida, Italia fue su patria adoptiva. Falleció en Roma, como consecuencia de las graves quemaduras que un incendio en su casa le produjeron; supuestamente se quedó dormida con un cigarrillo encendido. Desde entonces uno de los grandes premios literarios en lengua alemana lleva su nombre.  Biografía: © epdlp

Recomendable. De Ingeborg Bachmann: Debemos encontrar frases verdaderas –conversaciones y entrevistas-. Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2000. Edición: Christine Koschel e Inge von Weidenbaum. Traducción: Ana María Cartolano.

24 de mayo de 2011

Otro pan



El tiempo ejecuta su viruela
De muro amarilleado
Y escalera de apoyo.

Cuando el recuerdo en alza
Llega por tierra y navegante
Con palabra variopinta

Cuando está de pie
La conciencia en la harina
Sin edad. Aún sin agua:

Las voces vuelcan
Mares verdes
Cavan arroyos de levadura.

(c) Carlos Enrique Cartolano, 2011. De Bridaº

18 de mayo de 2011

Norman Mailer: La lección del maestro




A punto de editarse  Un arte espectral (Emecé, 2008), el testamento literario del estadounidense Norman Mailer -uno de los mayores narradores del siglo XX-, me entretuve en separar de la entrevista alusiva que publicó ADN de La Nación, ocho recomendaciones que juzgo básicas para la creación literaria. Y que –como fruto exquisito de este gran maestro-, deben ser impartidas además a nuestros talleristas. Los párrafos seleccionados han coincidido, obvio es destacarlo, con experiencias personales. Fue lo que me permitió recortarlas. Aquí van:


1. Sobre el logro del estilo personal: Todo lo que pasa parece capaz de ofrecer su propia suma al autoconocimiento. Uno ha llegado a una filosofía personal o ha alcanzado incluso esa rara meseta donde está atado a su propia filosofía. En esa coyuntura, todo lo que uno escribe, proviene de la atmósfera fundamental propia.(…) Porque algo antes decía: Cada frase, precisa o imprecisa, jactanciosa o modesta, cuida no meter un dedo hiperactivo a través del tejido de la atmósfera. Tampoco las frases se vuelven tan vacías de cualidad personal como para que la prosa se hunda en el suelo de la página. (…)

2. Escribir desintoxicado de… (¡tantas cosas, además del cigarrillo!): En aquellos días, mi psiquis se sentía tan distinta sin cigarrillos como mi cuerpo al pasar del aire al agua. Era como si percibiera con sentidos distintos, y las reacciones claras se vieran embotadas. Escribiendo sin cigarrillos, el mundo que buscaba casi nunca llegaba, no en un tiempo rápido. En compensación, tenía garantizada una sensibilidad al ritmo de lo que escribía y eso me ayudaba a volcar mi mano en dirección de la mejor prosa (…).

3. La utilidad de las tempranas dependencias: Y Algren, que tenía diez años más que yo y sabía mucho más, dijo: ¨Sabes, estos chicos están mejor si se atan a un escritor y empiezan a imitarlo, porque aprenden mucho haciéndolo. Si son buenos en algún sentido, tarde o temprano, se librarán de la influencia. Pero antes tienen que atarse a alguien¨. Eso fue útil (…).

4. ¿Qué escribir?: Lo ideal, y cuando te pones más viejo tratas de acercarte a lo ideal, es escribir sólo lo que te interesa. Puede resultar de interés a otros o no, pero si tratas de dirigirte hacia el éxito, no debieras ser un escritor serio. En cambio, harás bien en estudiar los trucos de los autores de bestsellers constantes mientras te aseguras de mantenerte apartado de cualquier cosa que esté bien escrita (¡sic!) (…).

5. Modelos vivientes: En este momento el único gran escritor que puede manejar cuarenta o cincuenta personajes y tres o cuatro décadas es García Márquez. Cien años de soledad es una obra asombrosa. Logra hacerlo, pero cómo, no lo sé. En mi novela sobre Egipto, me llevó diez páginas pasar más allá de una curva del Nilo (…).

6. Riesgos de la trama:  Una estrategia del bestseller es seguir agregando ingredientes nuevos a la historia. ¡Pero cuidado! La trama es igual que una droga. Puede estimular a un novelista hacia hordas de energía creativa, y por cierto mantendrá a un lector sobre la página, pero tarde o temprano, la trama presenta su factura, y exigencias graves caen sobre el escritor. El autor que está sobrecargado de trama a veces se ve obligado a entrar en la mente del personaje para mantener las cosas claras. Exactamente aquí es donde todo se empantana (…).

7. Las arrugas del idioma: Pocos bestsellers no sufren de una avalancha de adjetivos. Porque cuando un escritor no puede encontrar el matiz de una experiencia, por lo común la recarga de adjetivos (…).

8. El coraje de jóvenes editores: Cuando una novela seria de un desconocido se publica en estos días, por lo común es porque algún editor joven se lo ha tomado a pecho. Por lo general, el director editorial le sigue la corriente. De hecho, ése es el costado caritativo del mundo editorial, y seguirá siendo mientras los directores editoriales mantengan alguna fe en sus editores jóvenes, que, a su vez, logren apegarse a su coraje (…).

Traducción de Elvio Gandolfo
Artículo completo: http://adncultura.lanacion.com.ar 30.09.2008.

13 de mayo de 2011

Dos marinas



Hermes



Al retirarse las aguas
La luz reveló restos:
Esqueletos del naufragio
Donde superhombres respiraron

Armas del perfecto crimen
Secretos de familia
Mostrencos celestes
Prendas desechadas
(grandes por voracidad
o estrechas
como bocas miserables).

Fueron
Cadáveres en silencio
Paredes de osamentas
Retículas sobre el lecho vacío
Del mar océano.

Después sopló el pampero
Y subimos en dos hojas
Para alcanzar el nacimiento.

(c) Carlos Enrique Cartolano, 2011. De Brida



Cría cuervos


Pasadas las vaquerías
De la margen oriental
Fuimos alcanzados
Por la crianza de cuervos

El confín se alejó
Y las mesas de papel ennegrecieron.
- Son los mayores/ dije
Que vienen por los ojos
Sólo los detiene
La espada flamígera-.

Debajo los largos mostradores
De compra venta
Semejaban ciudades
Puertos comerciales. Pupitres
De rematador.

Eran verbos sin conjugación
Sustantivos olvidados/ Irrelevantes
Adornos del lenguaje.

Cuando alcanzamos el océano
Grité premonitorio:
- ¡Según el pájaro es el nido!
Y después me sumergí.

(c) Carlos Enrique Cartolano, 2011. De Brida

6 de mayo de 2011

Invasiones




Palpitaciones
Toma y deja
Helena y las riquezas
Arreos trasandinos
Horizontes
Campo adentro
Mordiscos del bandeirante
Vidas surcadas
Por el arado
Desembarco de lágrimas
Y esclavos
Mañana despierta
En mil motores
Asesinos afilando
Sus dagas
Todo
Enredado/ Suma
Presente en la playa
(yermo salón de ventas).

Y el león:
Uña en gatillo.

(c) Carlos Enrique Cartolano, Brida (2011)

Avistaje




Cuando llegué
El mar era un grifo
Velando en la playa.

(c) Carlos Enrique Cartolano, Brida (2011)

25 de abril de 2011

Mis libros digitales


HOY COMENZARON A DISTRIBUIRSE MIS TRES LIBROS:
DOS DE POESÍA Y UNO DE ENSAYOS

La editorial es EMOOBY, de Madeira, Portugal. Y se trata de e-books, libros virtuales, que se adquieren ¨en¨ Internet, se pagan a precio muy bajo mediante tarjetas de crédito, y se vierten en soportes informáticos para su más fácil lectura. Los dos libros de poesía corresponden al período 1998 – 2009, y cada uno de ellos reúne dos poemarios independientes: Cuerdas (1997-2003); El piquete y otros poemas (2002); Avisos y señales (2004-2007) y Poemas del amor que vence a la muerte (2007-2009). Por su parte, el volumen de ensayos, corresponde al período 2008-2009, y bajo el título de Tierra Regada –la independencia mal tenida-, se ha anticipado periódicamente a través de mi blog Diáspora Sur, un espacio asiduamente visitado por los paisanos del suroeste bonaerense.


CUERDAS –poemas-
EL PIQUETE y otros poemas

La crítica realidad económica y social argentina durante el período 1997-2003 y una situación familiar cambiante, fueron determinantes de los textos poéticos que integran este volumen.   CUERDAS es poesía en tránsito (Buenos Aires – Isla Negra – Valparaíso – Punta del Este – España – Buenos Aires otra vez), y de mirada profunda, decidida a conquistar brotes de esperanza. EL PIQUETE – y otros poemas- nace en el asesinato por la policía de dos jóvenes manifestantes en 2002 y proyecta el ojo lírico sobre el panorama general de un país crecientemente pobre, dependiente, entregado, saqueado, democráticamente inmaduro. 


AVISOS Y SEÑALES y
POEMAS DEL AMOR QUE VENCE A LA MUERTE

AVISOS … tiene mucho que ver con las sensaciones –siempre nuevas, aún las cotidianas-, con percepciones de la madurez, con límites físicos y fronteras espirituales. Hay que saber escuchar los avisos y saber ver las señales, dice la sabiduría popular. Estos poemas se lo proponen, algunos con mayor eficacia que otros. POEMAS DEL AMOR… vuelve sobre la cuestión matriz del género humano, intentando rescatar y ofrecer nuevas resonancias, o explorar en acústicas escasamente transitadas. Los recuerdos son la primera materia de estos poemas; lo que se observó años atrás, vuelve a colocarse en el centro y es sometido a esta nueva mirada, seguramente con mayor experiencia de vida.



TIERRA REGADA es un pasaje de regreso al escenario de mis primeros años. Claro que no se vuelve con la mirada original, sino que este segundo bautismo se concreta desde un par de ojos maduros. Y ya no es una mirada lírica, que simplemente proponga justicia y cambio. Se trata de prosa situada en la mesa de operaciones, que secciona y revela. Las coincidencias geográficas e ideológicas conducen esta secuencia de ensayos, desde las postrimerías de la conquista española hasta el último genocidio de los años setenta.




¿Dónde pueden comprarse?


En el blog de la editora:  http://emooby.blogspot.com/

Y, hasta ahora, en 9 librerías virtuales:










22 de abril de 2011

Viernes Santo 2011


¿Viste a Claudia?


Trenzar sus cabellos, cubrirse con uno u otro lienzo como eligiéndolos, frotarse las manos y las plantas de los pies para acostumbrarlos a una seguridad representada. Cuando todavía los patios no se despoblaban. ¡Si! Cuando eran más los que corrían hacia la plaza. La vi con un anillo aferrado en su mano derecha, fuera del anular, claro. Abrazado.

Claudia había recibido esa piedra morada como señal de amor; yo la vi. Así él advertía por segunda vez que aceptaba sus deseos; que no había estado errada acompañándolo al extranjero, allí donde una mujer nunca sigue a un funcionario de gobierno si la recta costumbre se cumple. Pero ya se sabe; una mujer sueña y profetiza. Interrogaba al anillo. Yo la vi. Desesperándose porque  los esbirros de su marido recorrían las calles requisando y cautivando a los seguidores del enjuiciado. Y la vi quejándose de políticas ordenadas por la mentira y el miedo. Porque el poderoso, como es sabido, disfraza sus errores con medias verdades.

Claudia se puso en camino cuando la advirtieron.  Ella –rumoreaban- conspiró a espaldas de su marido con los mismos perseguidos.  ¡Qué disparate!. Yo mismo la vi.  Deslizarse por la ciudad como un fantasma vaporoso, llorosa, aferrando la esperanza de que ésta no fuera la última de una vulgar colección de traiciones.

Y yo la ví a Claudia Prócula, nieta del César, descorrer con desesperación los cortinados de la casa de gobierno, en el mismo momento en que su marido, Poncio Pilato,  se enfrentaba al bramido de la multitud y respondía: ¡Aquí tienen al hombre!




El precio

Aunque amanecida la luz del viernes, las monedas sin dueño continuaron color noche y reflejaron sangre y negro. Cuando los doctores descorrieron el cortinado el hombre, manos de tizón y corazón envenenado, se alejaba de todos y de él mismo. – Compraremos campos, dijeron – Estas no son tesoro, no tienen dueño, consideraron. El hombre se detuvo y ajustó el nudo: ¿Por qué le puso precio a la traición, si no le interesó el pago? ¿Para qué busca un árbol si rechazó la cruz?

(c) Carlos Enrique Cartolano, de Hormiguitas operarias, 2010-2011

31 de marzo de 2011

Tres textos de Borges


A LEOPOLDO LUGONES

Los rumores de la plaza quedan atrás y entro en la Biblioteca. De una manera casi física siento la gravitación de los libros, el ámbito sereno de un orden, el tiempo disecado y conservado má- gicamente. A izquierda y a la derecha, absortos en su lúcido sueño, se perfilan los rostros momentáneos de los lectores, a la luz de las lámparas estudiosas, como en la hipálage de Milton. Recuerdo haber recordado ya esa figura, en este lugar, y después aquel otro epíteto que también define por el contorno, el árido camello del Lunario, y después aquel hexámetro de la Eneida, que maneja y supera el mismo artificio:
Ibant obscuri sola sub norte per umbras.
Estas reflexiones me dejan en la puerta de su despacho. Entro; cambiamos unas cuantas convencionales y cordiales palabras y le doy este libro. Si no me engaño, usted no me malquería, Lugones, y le hubiera gustado que le gustara algún trabajo mío. Ello no ocurrió nunca, pero esta vez usted vuelve las páginas y lee con aprobación algún verso, acaso porque en él ha reconocido su propia voz, acaso porque la práctica deficiente le importa menos que la sana teoría.
En este punto se deshace mi sueño, como el agua en el agua. La vasta biblioteca que me rodea está en la calle México, no era la calle Rodriguez Peña, y usted, Lugones, se mató a principios del treinta y ocho. Mi vanidad y mi nostalgia han armado una escena imposible. Así será (me digo) pero mañana yo también habré muerto y se confundirán nuestros tiempos y la cronología se perderá en un orbe de símbolos y de algún modo será justo afirmar que yo le he traído este libro y que usted lo ha aceptado.

Buenos Aires, 9 de agosto de 1960.

de ¨El Hacedor¨



DELIA ELENA SAN MARCO

Nos despedimos en una de las esquinas del Once.
Desde la otra vereda volví a mirar; usted se había dado vuelta y me dijo adiós con la mano.
Un río de vehículos y de gente corría entre nosotros; eran las cinco de una tarde cualquiera; cómo iba yo a saber que aquel río era el triste Aqueronte, el insuperable.
Ya no nos vimos y un año después usted había muerto.
Y ahora yo busco esa memoria y la miro y pienso que era falsa y que detrás de la despedida trivial estaba la infinita separación.
Anoche no salí después de comer y releí, para comprender estas cosas, la última enseñanza que Platón pone en boca de su maestro. Leí que el alma puede huir cuando muere la carne.
Y ahora no sé si la verdad está en la aciaga interpretación ulterior o en la despedida inocente.
Porque si no mueren las almas, está muy bien que en sus despedidas no haya énfasis.
Decirse adiós es negar la separación, es decir: Hoy jugamos a separarnos pero nos veremos mañana. Los hombres inventaron el adiós porque se saben de algún modo inmortales, aunque se juzguen contingentes y efímeros.
Delia: alguna vez anudaremos ¿junto a qué río? este diálogo incierto y nos preguntaremos si alguna vez, en una ciudad que se perdía en una llanura, fuimos Borges y Delia.

de ¨El Hacedor¨



ELVIRA DE ALVEAR

Todas las cosas tuvo y lentamente
Todas la abandonaron. La hemos visto
Armada de belleza. La mañana
Y el claro mediodía le mostraron,
Desde su cumbre, los hermosos reinos
De la tierra. La tarde fue borrándolos.
El favor de los astros (la infinita
Y ubicua red de causas) le había dado
La fortuna, que anula las distancias
Como el tapiz del árabe, y confunde
Deseo y posesión y el don del verso,
Que transforma las penas verdaderas
En una música, un rumor y un símbolo
Y el fervor, y en la sangre la batalla
De Ituzaingó y el peso de laureles,
Y el goce de perderse en el errante
Río del tiempo (río y laberinto)
Y en los lentos colores de las tardes.
Todas las cosas la dejaron, menos
Una. La generosa cortesía
La acompañó hasta el fin de su jornada,
Más allá del delirio y del eclipse,
De un modo casi angélico. De Elvira
Lo primero que vi, hace tantos años,
Fue la sonrisa y es también lo último.

de ¨El Hacedor¨



26 de marzo de 2011

Poemas inolvidables



Ya está a la venta –en la red mundial AMAZON- la antología de poesía hispanoamericana POEMAS INOLVIDABLES, que me incluye. Agradezco el interés que esta edición ha despertado y me apresuro en aclarar que en este caso se trata de ¨papel¨, no de e-book.

Amazon Japon:
http://www.amazon.co.jp/Poemas-Inolvidables-Latin-Heritage-Foundation/dp/0983245045/ref=sr_1_1?ie=UTF8&s=english-books&qid=1301146395&sr=8-1

Amazon Francia:
http://www.amazon.fr/Poemas-Inolvidables-Latin-Heritage-Foundation/dp/0983245045/ref=sr_1_3?ie=UTF8&s=english-books&qid=1301146202&sr=8-3

Amazon Germany:
http://www.amazon.de/Poemas-Inolvidables-Latin-Heritage-Foundation/dp/0983245045/ref=sr_1_2?ie=UTF8&s=books&qid=1301145919&sr=1-2-catcorr

Amazon USA:
http://www.amazon.com/Poemas-Inolvidables-Heritage-Foundation-Spanish/dp/0983245045/ref=sr_1_2?s=books&ie=UTF8&qid=1301145275&sr=1-2

Amazon Canada:
http://www.amazon.ca/Poemas-Inolvidables-Latin-Heritage-Foundation/dp/0983245045/ref=sr_1_2?ie=UTF8&qid=1301145624&sr=1-2

Amazon England:
http://www.amazon.co.uk/Poemas-Inolvidables-Latin-Heritage-Foundation/dp/0983245045/ref=sr_1_3?s=books&ie=UTF8&qid=1301145782&sr=1-3

El libro tiene 380 páginas y pesa 1.7 libras. Sus dimensiones son 6.69 x 9.61 pulgadas (ancho por largo). De serme posible, proporcionaré una estimación de los gastos de envío, ya que en Amazon –por el momento- sólo se consigna el precio de tapa. En pocos días más estarán dos de estos links disponibles en mis blogs: el de Estados Unidos para compras latinoamericanas, y el de Francia para compras europeas.

3 de marzo de 2011

Tres relatos brevísimos




El cepillo

Él sonríe cuando el cepillo de ella, que antes recorrió el saco, se empeña en restarle pelusas al pantalón. Sus ojos de él atraviesan paredes; parado en su día, repasa la víspera y proyecta. Ella  la arrodillada, muda, lívida, entre fronteras, sirve. No ve.

Pavana


Ha seleccionado la partitura y se sienta en el sillón, el atril por delante, empuñando la flauta oscura y brillante, con destellos de plata. Brota Ravel no sólo del instrumento, sino de todo plano que se le resista, inundando la atmósfera. Al fondo del estar, junto a una pila de libros cuyo orden alguien suspendió, comienza a crecer el ataúd de la infanta sobre dos bases con destellos de plata, negro el sudario, la madera brillante.

Insomnio

En el ladrido-llanto del perro lejano escucho la gruesa enumeración de faltas de las que (sin duda) será posible acusarme. Una vez más, trato de dormir.




(c) Carlos Enrique Cartolano. De Hormiguitas operarias, 2010-2011

3 de febrero de 2011

Wolfgang A





Algunos estudiosos aseguraron recientemente
que Mozart padeció el síndrome de Tourette,
un desorden neurológico quizás
relacionado con experiencias traumáticas
de la infancia.

El desobediente Wolfgang A murió
Habitado por su padre.
Intentaba abandonar
Caretas como grilletes
Y nunca acertó en el desalojo.

Leopold alumbraba un genio
Y alimentó la enfermedad.

Chirriaron los ejes del transporte
Fúnebre y un perro hambriento
Le ladró a las ruedas.

Salvo esta música fuera de toda razón
La melodía de fondo fue de factura divina:
Transformó al hijo en padre
Y a Leopold en simple desocupado.

Es que ya no había que pagar
Deudas del muerto:
Wolfgang A sentó al pueblo
En la platea. Triunfó en la flauta:
Iluminista y masón
Transgresor y revolucionario.

Fue un guerrero arrojado
En campaña musical. Obsesivo
En las repeticiones
Escatológico y cruel.

Y aún así
Doscientos veinte años
Después: paz se lee Mozart.

(c) Carlos Enrique Cartolano
de A ojo y de oídas, 2010-2011