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24 de junio de 2011

Tres poemas



por Amiri Baraka (nuestro Leroy Jones de los setenta)

Prólogo a una nota suicida de veinte volúmenes

Tardíamente, he llegado a acostumbrarme
A la manera en que el suelo se abre y me abarca
Cada vez que salgo para pasear al perro.
O a la clara, afilada y tonta musiquilla que produce el viento
Cuando corro para alcanzar el bus…

Las cosas han llegado a esto.
Y ahora, cada noche cuento las estrellas.
Y cada noche obtengo el mismo número.
Y cuando ellas no se presentan para ser contadas,
Cuento los agujeros que dejan.

Nadie canta ya más.
Entonces, anoche subo en puntillas
Hasta la habitación de mi hija y la escucho
Hablándole a alguien, y cuando abro
La puerta, no hay nadie más allí…
Sólo ella, sobre sus rodillas, atisbando hacia adentro

De sus propias manos cerradas.

Ka’ Ba

Una ventana clausurada baja la mirada
Hacia un sucio patio, y la gente negra
Reclama y grita y camina siempre en contra
Desafiando a la física con su torrencial voluntad.

Nuestro mundo está lleno de sonidos
Nuestro mundo es más encantador que el de cualquier otro
A pesar de que sufrimos, y nos matamos el uno al otro
Y a veces fracasamos en caminar en el aire.

Somos gente hermosa
Con imaginaciones Africanas
llenas de máscaras y danzas y cantos portentosos
con ojos y narices y brazos Africanos
aún cuando nos repantigamos en grises cadenas
en un lugar lleno de inviernos, cuando lo que queríamos
era el Sol.

Hemos sido capturados,
y trabajamos duro para conseguir escapar
hacia la antigua imagen, hacia

una nueva correspondencia con nosotros mismos
y nuestra familia Negra. Necesitamos la magia,
y necesitamos los encantamientos, para surgir,
retornar, destruir y crear. Cuál será

la palabra sagrada?

(Nota del traductor: la Ka´Ba o Kaaba es el lugar de peregrinación más importante de los musulmanes; se encuentra en La Meca)


leroy

Hubiese querido conocer a mi madre cuando se sentaba
A mirar a través del campo en los últimos años 20
Hacia en futuro del alma, había ángeles negros
Revoloteando sobre su cabeza, trayendo la vitalidad de nuestros ancestros,
Y el conocimiento, y este formidable sentimiento negro. Se sentaba
(en aquella foto del álbum que le mostré a Vashti) consquistando
Desde las viejas melancolías una nueva, los viajes y pasiones
Derramadas sobre ella por ella misma. Me hipnotiza, desde hace tanto
Tiempo, desde aquel conocimiento trasmitido a ella trasmitido
A mí y a toda la gente negra de nuestro tiempo.
Cuando muera, la conciencia que poseo la legaré a
Los negros. Podrán ellos entonces desplazarme y tomar
Lo que es útil, la dulce pulpa de mis sentimientos. Y dejar
Las alegrías y pútridas partes blancas
Aparte.

(Nota del traductor: “leroy” o LeRoi, el nombre original del poeta)


Leroy Jones, dramaturgo y poeta norteamericano; cambió su nombre por el de Imamu Ameer Baraka al convertirse a la religión musulmana en 1967 y en la década de 1970 por Amiri Baraka. Nació en octubre de 1934 en Newark, Nueva Jersey; fue  un activista político de los derechos de los afroamericanos en EE.UU. Al trasladarse a Nueva York hizo amistad con varios poetas de la generación Beat, entre ellos Allen Ginsberg. En 1958, Baraka y su mujer, Hettie Cohen, fundaron la revista beat, Yugen. A principios de la década de 1960, Baraka empezó a distanciarse de los beats y de la cultura de los blancos y, en 1965, cuando fue asesinado el líder de los negros musulmanes, Malcolm X, Baraka rompió definitivamente con la cultura blanca radicalizando sus posiciones políticas, lo que incluso lo llevó a divorciarse de su esposa que era blanca, empezando a participar de grupos políticos asociados al nacionalismo negro estadounidense, estableciéndose en Harlem, donde se dedicó a crear una cultura negra a través del arte. En los años 60, sus poemas, novelas, obras y ensayos impulsaron una ruptura de la literatura afroamericana de los temas integradores para centrarse en la propia experiencia de su raza. Fundó el Congress of African People (Congreso del Pueblo Africano) y en 1972 organizó el Black National Political Convention (Convención Política Nacional de los Negros). En 1974 abandonó el movimiento nacionalista negro y se hizo comunista. En 1983, después de dar clases en las universidades de Yale y Columbia, fue nombrado director del programa de estudios africanos de la Universidad del Estado de Nueva York. Publicó 14 libros de poesía, como Preface To A Twenty Volume Suicide Note; The Dead Lecturer; It's Nation Time; Spirit Reach; and Reggae or Not en los que se pueden leer versos incendiarios invitando a la sedición y a la destrucción de la sociedad y las instituciones que oprimieron y oprimen a su raza. Fuente: Las Letras Salvajes.

Tres poemas




por Antonio Requeni

Oscuro fuego

¿Quién necesita que yo escriba?
Sin embargo es hermoso
vivir por la belleza, aproximarse
al fuego oscuro en el que arde
la fiesta y el misterio de la vida.
Aunque a nadie le importe.
Brilla en la noche el verso
bello y desamparado
como un cuerpo desnudo.

Yo fui poeta

I was a poet, I was young
James Elroy Flecker


Yo fui poeta, yo fui joven.
En mi pecho, hoy vacío, resonaron
los latidos del cosmos, la alegría
de vivir o morir por las palabras.
Recuerdo que una noche, de rodillas,
vi brotar de la tierra un manantial
y oí, extasiado, su secreta música.
El agua es forma de eternidad
y levantarla es detener el tiempo.
Otra vez ante mí se abrió la ofrenda
de un cuerpo tembloroso. Susurraba
dulcemente mi nombre. Era verano.
Y amé con el amor de los amantes.
Aromas de azahar. Lentos ocasos.
Certeza de vivir en el prodigio.
Las palabras crecían, asombradas,
en un jardín borrado por las lluvias.
En mi pecho, hoy vacío, se alojaron
vida, milagro amor, eternidad.
Yo era poeta, yo era joven.

El vaso de agua

Cuando me acuesto, desde que era niño,
pongo a mi lado un vaso de agua.
Al apagar la luz, si lo contemplo
brillar en la penumbra, me imagino
que el agua es otro nombre de mi madre
y estoy seguro de que, ya dormido,
alumbrará el acuario de mis sueños.
Sombra, misterio, música nocturna
que bebo a los lentos sorbos o me bebe.
¿Eres tú quien me sueña en ese extraño
país donde algún día nos veremos?
¿Dormir es un ensayo de la muerte?
Por las mañana, cuando me recuerdo,
muchas veces el vaso está vacío.
Y vuelvo, desganado, a la rutina
de calles y de rostros, mientras llega
la oscuridad, el rito silencioso
de llenar nuevamente el vaso de agua
para ponerlo al lado de mis sueños
y saber que allí estás, que me proteges,
que hay algo puro en medio de la noche.

Antonio Requeni.  Nació en Buenos Aires en 1930. Pasó los primeros años de su infancia en Valencia, España, y cursó después estudios en Buenos Aires. Libros publicados – Poesía: Luz de sueño, 1951; Camino de canciones, 1953; El alba en las manos, 1954; La soledad y el canto, 1956; Umbral del horizonte, 1960; Manifestación de bienes, 1965; Inventario, 1974; Línea de sombra, 1986; Poemas 1951-1992; Antología poética, edición del Fondo Nacional de las Artes, 1996; El vaso de agua, 1997;  Antonio Requeni, antología de su obra poética, Ediciones Culturales Argentinas, 1977, con un estudio preliminar de Ángel Mazzei. Crónicas de viaje: Los viajes y los días, 1960.  Cuento para niños:  El pirata Malapata, 1974.  Ensayo:  Cronicón de las peñas de Buenos Aires, 1986.  Antologías compiladas por el autor:  González Carbalho, selección y prólogo, Ediciones Culturales Argentinas, 1961;  El libro del padre, selección y prólogo, Ediciones Corregidor, 1984. Fue Faja de Honor de la SADE (1953), por Camino de canciones;  Premio del Fondo Nacional de las Artes y Premio de la VI Fiesta de las Letras de Necochea (1965) por Manifestación de bienes; Pluma de Plata del Centro Argentino del PEN Club Internacional (1974) por Inventario;  Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía (1984); Primer Premio Municipal de Poesía (1986) por Línea de sombra;  Premio Municipal "Ricardo Rojas" de ensayo y Premio Konex en el rubro "Literatura testimonial" (1986) por Cronicón de las peñas de Buenos Aires Aires; Laurel de Plata a la personalidad del año (rubro poesía) del Rotary Club de Buenos Aires (1989);  Premio Esteban Echeverría del Club Gente de Letras (1990);  Condecorado por la República de Italia con la Orden al Mérito en el grado de Cavaliere Ofíciale. Desde 1998 es Miembro de número de la Academia Argentina de Letras y correspondiente de la Real Academia Española. Fuente: tuspoemas.com.

Solidaridad con Gabriel Impaglione




Poetas blogueros, hermanos poetas, escritores, pensadores subidos a la red: solidaricémonos con Gabriel Impaglione (el tano), cuyos blogs volvieron a ser bloqueados, silenciados, censurados. ¡No podrán taparnos la boca a todos sin molestarse, sin resultarles incómodo y antieconómico!

La poesía está servida

por Gabriel Impaglione


¡La poesía está servida y llama a cada casa!

Donde quiera una puerta se abra, a la calle, verso en ristre, a pulsar la voz que siempre es hora.

Nos dicen que la "crisis" es nuestra culpa, que somos responsables - ¡nosotros!- del gran lío,
que debemos pagar hasta el último centavo
y si debe haber sacrificio, que sea el nuestro.

A los mercados - siempre tan sensibles- cuando se ponen nerviosos les dan dinero, toneladas de dinero,
al pueblo nervioso: garrote.

Inventan guerras, virus, democracia
y nos venden armas, pildoritas y presidentes.

Los telenoticieros y los diarios han perdido la vergüenza.
Como algunas "izquierdas" que son tan elegantes.

No existe democracia sino gobierno de casta que cuida y multiplica sus privilegios. ¿Verdad España? ¿No es así Italia?¿Que nos pueden decir tantos hermanos?

Un marine, un virus, un crédito... la oferta es amplia para ganar mercados.

Mientras los desocupados se ocupan en tomar calles, lanzar libros contra los palacios de gobierno en Italia, la TV italiana nos habla de los nervios de los involucrados en los escándalos sexuales del primer ministro.
Los italianos caen en la pobreza y la tv les vende coches y relojes, perfumes, vacaciones en crucero. Aquí no pasa nada, señores... esto no es Grecia ni España, dicen los opinólogos.
Los políticos ganan enormes sumas de dinero, tienen hasta cine gratis, guardaespaldas, chofer, boletos de avión y restaurant (la lista sigue).
en tanto... aparecen comedores populares en algunas ciudades.

Toda una señal de los tiempos. En rebaños han convertido a los pueblos.
Lo peor que puede pasarle a una sociedad no sólo es la ignorancia, sino la indiferencia.

Europa está en medio de una guerra, no tajean la noche las sirenas, no se corre al refugio antiaéreo.
La Gran Casta cumple su genocidio desde los escritorios de Economía, desde los bancos y la TV.

Una buena cantidad de españoles ha reaccionado. ¿Serán imitados por todos sus vecinos?

En Chile los estudiantes resisten recortes educativos y planes privatizadores, se los ve acompañados de profesores, algunas representaciones gremiales. No están solos. También en Puerto Rico los universitarios desafían la destrucción del futuro.
En Italia los recortes tuvieron éxito a pesar de las marchas estudiantiles. ¡Pobres chicos! solos, hicieron lo que pudieron, solos, reprimidos y castigados por los mass media del poder.

La resistencia a los planes del FMI en Grecia es a todo o nada.
De la resistencia del pueblo griego en Italia no se habla. Ni siquiera en los programas de tv "progresistas", no sea que cunda el ejemplo y se termine el privilegio.

¡Cuánta distancia nuestros pueblos latinoamericanos han marcado con sus hermanos europeos!

La ola de rebeliones en el Magreb, inducidas o espontáneas, de todas formas marcan un basta que señará a esas sociedades.
La masacre que los héroes de la santa alianza están haciendo en Libia terminará indignando Europa.

¡Los fabricantes de armas gobiernan el mundo!
¡Y los banqueros!

Los pueblos pagan.
Con el hambre y la miseria.
Con las víctimas de la represión.
Con el futuro maniatado.

¿Y si la OTAN viera las matanzas en Palestina?
¿Y si la ONU viera a los niños en Honduras, Haití, Guatemala, Sudan, Costa de Marfil, Rumania, Marruecos, Chad...? ¿Los balazos en Siria, los ojos de la gente en Irak, la sangre enarenada en Afganistán...?

La humanidad está llegando a un límite impensable, pero ya imaginado.
Y no por el cambio climático y los desastres naturales generados por industrias contaminantes o la superpoblación (solamente).
Los FMI, BM, OTAN, ONU, OEA y tantas otras cuevas de serviles al Poder Unipolar están llevando el planeta a su destrucción
en nombre de la ganancia.

¡Pocos con todo!

¿Pero quién es el mandante de los gobernantes en democracia?
¡Cómo es posible que no se entienda que los funcionarios del primero al último son empleados del pueblo!
Bajémosle el sueldo a los truhanes, pidámosle rendición de cuentas, reduzcamos burocracia, establezcamos el poder en donde debe estar: la gente.

Llevemos la poesía a la calle, que de mano en mano encienda el nuevo día, caliente el pan, embandere la marcha.

Todos en este mundo tenemos varias cosas en común, entre ellas: el futuro y el planeta. Y esto es de Todos y para Todos.

La poesía está servida
la humanidad, sin solidaridad es no futuro

no vivirá en fraternidad, en igualdad, en libertad,
no será humana.


·         Gabriel Impaglione. Editor y difusor de la notable revista Isla Negra, uno de los preferidos vehículos de LA POESÍA, de la poesía con mayúsculas. Ésa que llega a todas partes, está en las cosas más pequeñas y brilla en lo esencial.


20 de junio de 2011

Fundamentos



por Amelia Biagioni

Lluvia

Llueve porque te nombro y estoy triste,
porque ando tu silencio recorriendo,
y porque tanto mi esperanza insiste,
que deshojada en agua voy muriendo.

La lluvia es mi llamado que persiste
y que afuera te aguarda, padeciendo,
mientras por un camino que no existe
como una despedida estás viniendo.

La lluvia, fiel lamido, va a tu encuentro.
La lluvia, perro gris que reconoce
tu balada; la lluvia, mi recuerdo.

Iré a estrechar tu ausencia lluvia adentro,
a recibir tu olvido en largo roce:
Que mi sangre no sepa que te pierdo.

de  “Sonata de soledad”- 1954-

El azul

Si te acercas
a su reino ovalado,
la puerta
te engulle suavemente,
y adentro
en lugar de la puerta
está la ley,
que ordena:

Hay que fijarse al tema azul
cantando sin pasado:
“Azul, azul, azul”,
y alcanzar la soga que pende azul
y enroscarla en el propio cuello
distraído,
y apoyando un pie, un párpado azul
-con el otro encogido-
en el vacío azul,
en su mano sin palma,
darse un gran envión
en torno al eje, al ojo azul,
girar desarrollándose
sobre la mano del vacío azul,
y cantar sin pasado:
“Azul, azul, azul”,
hasta que llegue el miedo,
o el rojo con espuma.
O el frío.

de “El humo” – 1967-




No puedo privarme, aunque esté enfermo,
de algo más grande que yo, que es mi vida:
la potencia de crear.
Vincent Van Gogh

Coronado de llamas en la noche cerrada
por mirasoles muros ciegos
pinta el transido Vincent del espejo
mientras la oreja ilimitada
una mitad sujeta y la otra andante
escucha en el dolor y el cosmos.

de  “Estaciones de Van Gogh- 1981-

En el bosque

Cada día una ráfaga me empuña
procurando mi identikit.
Siempre traza el rumor
que llega a la espesura y sopla:

Soy mi desconocida.

Tal vez
tu mensajera sin memoria
o tu evasión,
sopla el pájaro espejo
cancelándome.

Tan sólo sé
que el bosque errante de los nombres
es mi hogar.

de “Región de fugas”- 1995-

Cavante, andante

A veces
soy la sedentaria.

Arqueóloga en mí hundiéndome,
excavo mi porción de ayer
busco en mi fosa descubriendo
lo que ya fue o no fue
soy predadora de mis restos.

Mientras me desentierro y me descifro
Y recuento mi antigüedad,
pasa arriba mi presente y lo pierdo.

Otras veces
me desencorvo con olvido
pierdo el pasado y soy la nómada.

Exploradora del momento que me invade,
remo sobre mi canto suyo
rumbo al naufragio en rocas del callar,
o atravieso su repentino bosque mío
hacia el claro de muerte.

Y a extremas veces
mientras sobrecavándome
descubro al fondo mi
fulgor inmóvil ojo
de cerradura inmemorial,

soy avellave en el cenit
ejerciendo
mi remolino.

de  “Región de fugas”- 1995-



Amelia Biaggioni (1918-2000) ... La biografía exterior de Amelia Biagioni carece de datos demasiado interesantes; fue una historia sencilla pautada por títulos y poemas que resplandecen entre los más originales y hermosos de nuestras letras. Nació en Gálvez, provincia de Santa Fe, en 1918, y se recibió de profesora de literatura. Ejerció la docencia mientras practicaba, casi secretamente, el culto de la poesía. A instancias de José Pedroni, se dio a conocer en 1954 con el libro "Sonata de soledad", que obtuvo una faja de honor de la Sociedad Argentina de Escritores. Con ese libro bajo el brazo vino a Buenos Aires y aquí se desempeñó como docente. Se jubiló siendo vicerrectora de un colegio de San Telmo. En aquella etapa aparecieron dos poemarios, "La llave" (1958) y "El humo" (1967), en los que se mostró testigo implacable de su propia aventura interior. Esa mujer delgada, de apariencia quebradiza y tímida, puso de manifiesto en esos libros, junto con una singular destreza literaria, un acento indiscutiblemente personal, a un tiempo lúcido y doloroso. Luego, de manera muy espaciada, publicó tres volúmenes que conforman un itinerario metafísico ascendente. En "Las cacerías" (1976), la poeta es tanto la cazadora como la presa. Transfigurada en tigre, en hormiga, en rana, en león y la espesura, sus palabras exploran el misterio del existir en la selva desconocida. "Estaciones de Van Gogh" (1984) es otro hito indispensable. Sus versos apasionados, clarividentes, asumen una suerte de celebración de la vida, como los cuadros aparentemente atormentados del pintor holandés, cuyo espíritu se funde y confunde con el alma de la poeta.  Y por último, "Región de fugas" (1995), una poesía muy trabajadora en la que el lector asiste al enigmático tránsito por ese "errante bosque de nombres" que es el mundo, territorio misterioso del que finalmente nos arrebata el zarpazo de la muerte. Un libro no elude el costado sórdido de la condición humana, pero se remonta también al milagro sonoro de Bach y al silencio de las galaxias, como antes se había sumergido en la noche estrellada de Van Gogh.  La poeta (…) obtuvo el primer premio municipal y el segundo nacional de poesía, un premio de la Academia Argentina de Letras y el galardón que lleva el nombre de la autora de "Mascarilla y trébol", ya mencionado. No fue una escritora de cenáculos o tertulias. Vivió una vida recoleta, ensimismada, ajena a la "vida literaria", para entregarse plenamente, con verdadera devoción, a la poesía. Alguna vez confesó que concebía el poema como una forma de plegaria. © Antonio Requeni, de La Nación (fragmento), 21.11.2000.

Definiciones



por Rafael Felipe Oteriño

 

La gaviota

La gaviota vuela siete jornadas
detrás de la estela que el mar borra.
Vuela desde antes de la tentación
como si no hubiera regreso.
Hacia espejismos donde toda ilusión
se descompone y comienza a caer.
Sobre ciudades que de pronto se cierran
o melancólicas se abren a la extenuada fe.

Y arriba a momentáneas delicias:
ser puro espíritu lejos de la tierra,
ojo ingrávido que deja su sitio aquí
y sueña en la luz del día
y sueña
mientras el corazón fija un rumbo falso
para que el deseo de volar no acabe.


de El príncipe de la fiesta, 1983

La piedra

Yo soy el que arroja la piedra,
el que le da su ímpetu y dirección,
el que aporta el músculo y la libertad.

Ella es la que cruza el aire
y se clava lejos, donde no se oye
mi voz ni el eco de su partida.

De este lado sólo queda el peso
de una llama que abriga con leves
parpadeos. Del otro lado

está el misterio de la tierra nueva,
los círculos cada vez más anchos
de la nueva edificación.

Pero de eso nada sé: allá no pueden
mis ojos ni mi oído alcanza
a entender su voz. Sólo he visto

que la piedra partió; clavada está
en alguna parte, adonde no llega
mi voluntad, ni la imaginación.


de El invierno lúcido, 1987

La poesía

La poesía
no es
croar de ranas
en un estanque vacío
un amanecer de invierno.

Tampoco es
laboriosa
carta de amor
escrita
en nuestra memoria.

Es invención
de reglas:
una suspensión
entre emoción
e ideas.

El rítmico abrazo
–el beso–
de palabras
recogidas
en la calle.

O, cuanto menos,
“occasioni”:
barquillo de papel
que debes conducir
a un puerto seguro.

Pues,
salvo la Musa,
¿quién puede decir
que esto
es un poema?

Cuando, en verdad,
no hay reglas;
cuando cada poema
crea sus propias
reglas.

Y cada poema
destruye
esas reglas.
Cada poema
es un sacrificio


de Lengua madre, 1995


Rafael Felipe Oteriño. Nació en La Plata (provincia de Buenos Aires, Argentina), en 1945. Ha publicado los siguientes libros de poesía: Altas lluvias (Cármina, 1966), Campo visual (Cármina, 1976), Rara materia (Cármina, 1980), El príncipe de la fiesta (Cármina, 1983), El invierno lúcido (El imaginero, 1987), La colina (Ediciones del Dock, 1992), Lengua madre (Grupo Editor Latinoamericano, 1995), El orden de las olas (Ediciones del Copista, Colección Fénix, 2000), Cármenes (Vinciguerra, 2003), Ágora (Ed. del Copista, Colección Fénix, 2005). En 1997, el Fondo Nacional de las Artes publicó su Antología poética. Reside en la ciudad bonaerense de Mar del Plata. © Poemanía.

Dos poemas

 

MI CASA ES UNA PARTE DEL UNIVERSO
 
por Alfredo Veiravé
 
Los que la vieron dicen que la tierra
es una esfera en el espacio, un planeta
más bien pequeño
del tamaño del dedo pulgar de los astronautas.
Yo no lo dudo porque he visto las fotografías
y porque ahora estoy a casi medio planeta de mi casa.
Lo mejor de todo esto es que en ese pulgar
también mi casa es una parte del universo.
Cómo no serlo si en el patio del fondo
hay un filodendro de gigantes hojas y también gusanos bajo
    la tierra 
aptos para la pesca, y ahora que me acuerdo
el olor de los helechos contra la pared
la cara de Delfina o Federico entre los árboles
y aquel canario que se nos voló de noche.
de Puntos luminosos, 1970
 
 
 
 
EL SAPO
 
por Alfredo Veiravé



Toda la poesía está “henchida de dobles sentidos” 

que resultan imposibles traducir:

Li Po en el otoño del 724 D.C. escribe un poema de 14 

versos sobre un eclipse lunar, causado, según la tradición china

por un batracio que vive en la luna y que de cuando en cuando 

devora un trozo del astro. 

El Emperador y la Emperatriz en el poema son el Sol y la Luna.

En el poema de Li Po, la luna representa a la Emperatriz y el 

Sapo a una favorita del Emperador; en el poema

el árbol que no da frutos denuncia la esterilidad de la Emperatriz

y el sapo 

las noches de amor de la cortesana, la parte 

que se comen mutuamente los amantes.

Toda la poesía está henchida de dobles sentidos, 

por eso se sigue utilizando al sapo en las pruebas de embarazo.





de Historia natural, 1980






Alfredo Veiravé. Nació en Gualeguay, Entre Ríos, en 1928. Falleció en Resistencia, Chaco, el 22 de noviembre de 1991. Entre sus libros figuran El Imperio Milenario (1973), La máquina del mundo (1976), Historia natural (1980), y Radar en la tormenta (1985).  Alfredo Veiravé vuelve a nombrar las cosas del mundo. A nombrar y a crear de nuevo, porque ese es el destino de todo poeta que entiende la poesía como una ceremonia inaugural. No en vano uno de sus libros se titula Historia natural y otro, cuya lectura puede resultar en extremo provechosa para quienes han andado otros caminos y han perdido la brújula, se titula El Imperio Milenario. Y para que no quede duda sobre el espíritu fundacional de esta poesía, otro libro de Veiravé se llama Laboratorio Central, guiño de homenaje al gran Max Jacob, pero nueva señal también, para que el lector sepa que el poeta continúa fiel a su delirante y eficaz propósito de que cada objeto, cada ser, cada paisaje y cada ámbito vuelvan a nacer aquí por obra de un milagro incesante que se llama poesía y que durará lo que dure el hombre sobre la tierra. Por eso Veiravé es, a mi juicio, uno de los grandes de nuestra época y de nuestra lengua. Para quien dude de que toda poesía de esta condición es una manera de orar, que lea los libros de Veiravé con el espíritu preparado para las más altas sorpresas. © Antología de poesía argentina, de Ketty Alejandrina Lis.

12 de junio de 2011

Esa venganza estéril

                                                                                                          


 por Elizabeth Azcona Cranwell

 


Esta carga de luz que a veces duele,
condena o gozo, es un destino necesario.
¿Cuál es el reino del poeta, su privilegio,
el poderío de sus ojos?

Nuestro albergue es pequeño.
Como el canto del gallo nos lastima tres veces
la medida del tiempo.
Y hacemos una frase con el Réquiem de Mozart
y el resabio de una tarde de sol.
Un personaje con harapos se nos antoja bello
en el andén de la mañana,
las palabras se cargan como un rito
y es el mandato que nos urge la vida.
Toda salmodia se comenta en rezo, vibra y cae
y es la palabra un fuego que consume las cosas
cuando las cambia con lo intangible de la voz
y las convierte en tiempo por una enunciación que roba
su gravedad y su cuerpo.

¿Es privilegio esa venganza estéril
sobre la tiranía de las cosas?
Yo te pregunto por la tierra,
qué formas nuevas rescatamos en este hablado amanecer.
Yo te pregunto por los árboles,
por su sereno resplandor en la lluvia
y por las calles y los diarios y los objetos cotidianos
por las tareas, los saludos y los enseres de la vida.

Nuestro desorden, esa región que nos hermana
en la lengua feroz, la rebeldía,
la intención de domar el equilibrio de las cosas
no alcanza para un reino
donde un gesto crispado nos convenza
de que esta insurrección es el amor.

de "El Escriba de mirada fija". Editorial Fraterna
Elizabeth Azcona Cranwell fue una poeta, narradora, articulista, traductora y crítica literaria argentina, nacida el 10 de marzo de 1933 en Buenos Aires y fallecida en la misma ciudad el 4 de diciembre de 2004. Se recibió en la facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad de Buenos Aires. Se desempeñó además como docente, dictando talleres y seminarios. También realizó críticas literarias en el Diario "La Nación". Fue traductora de los poemas de Dylan Thomas y William Shand y de cuentos de Edgar Allan Poe. Su estilo se enmarca dentro de la poesía surrealista, con influencias de Olga Orozco/// Con verdadera demora, mi homenaje a Elizabeth, a cuyos talleres asistí entre 1982 y 1983.

A propósito de Félix -Grillo- Della Paolera




Borges, Grillo, Eduardo y Fanny

por Carlos Rodríguez Braun (*)

Borges es Borges. Grillo es Félix della Paolera, autor del espléndido Borges: develaciones, con fotografías de Facundo de Zuviría, publicado hace un tiempo en Buenos Aires. Eduardo es Eduardo Costantini, compañero mío de estudios. Y Fanny es Fanny Braun, mi madre.
Grillo della Paolera, notable hombre de letras y amigo de Borges durante casi medio siglo, tuvo la feliz idea de componer un libro que refiriese los sitios y circunstancias y personajes de Borges a sitios y circunstancias y personas reales, a los que el escritor aludía o sobre los que proporcionaba pistas más o menos indescifrables, particularmente en una bella localidad al sur de Buenos Aires, muy cara a Borges y al propio autor: Adrogué.
Puede comprobarse así el error de Emir Rodríguez Monegal, que vio al padre de Borges en el personaje de Herbert Ashe de Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, cuando en verdad es William Foy, ingeniero del Ferrocarril del Sur y huésped del Hotel de Adrogué. Y brotarán carcajadas ante una profesora que divaga sobre la presunta invención de la estación de Turdera, que en realidad existe entre los partidos de Almirante Brown y Lomas de Zamora, en la provincia de Buenos Aires. De todo esto hay fotos excelentes, como también de la llamada Costa Brava, en alusión a la peligrosidad de los hermanos Iberra, uno de los cuales también aparece.
El lector podrá enterarse de que Grillo fue responsable de un encuentro entre dos grandes: él presentó a Borges a Piazzolla en 1965. Compartirá la conjetura de que Borges, igual que Midas, mejoraba lo que tocaba, como autores que prologaba o traducía (siempre he creído que su versión de Orlando es mejor que el original de Virginia Woolf). Se asombrará con la regularidad que descubre Della Paolera: varios personajes de Borges mueren de aneurisma: El término ha sido tomado del griego sin alteraciones, es fonéticamente grato al oído y prescinde de connotaciones álgidas y cruentas como las que, por ejemplo, podrían evocar palabras tales como cáncer, infarto o accidente. La lectura de aneurisma transforma la muerte en un hecho más limpio que patético y la hace pasar casi inadvertida, aséptica, encubierta por una bella sonoridad. Y los liberales disfrutaremos con esta ironía, cuyo final me place enlazar con los inevitables sinsabores de nuestra doctrina, incluida en Discusión y también en Tlön, Uqbar: Hume notó para siempre que los argumentos de Berkeley no admitían la menor réplica y no causaban la menor convicción.
Son muy sugerentes las reflexiones del autor sobre la manipulación de la historia. Informa Della Paolera que José Bianco le había señalado a Borges antes de la Segunda Guerra Mundial un artículo que denunciaba que Stalin había decidido excluir de todas las publicaciones soviéticas el nombre de Trotsky, su camarada y seguidor. Ese rencor estalinista hacia una historia que convenía anular se encuentra en Tlön, Uqbar y, por supuesto, claramente en La muralla y los libros. Tiene ecos en la España de nuestros días, donde los nacionalistas en Cataluña y el País Vasco han emprendido una reescritura del pasado con análoga aspiración a la de Shi Huag Ti, que ordenó que la historia comenzara con él. El escritor no aplaudía tales campañas, ni siquiera cuando las encabezaban sus amigos; recuerda Grillo que en 1956 invitó a Borges a Mendoza y, pese a su antiperonismo, se opuso públicamente al disparate del Gobierno (que había derrocado al peronismo el año anterior) que pretendía prohibir la palabra Perón. Según Borges, esos afanes eran inútiles y mencionó en Nueva refutación del tiempo al invulnerable pasado. Quizá tenga razón, pero dicha invulnerabilidad requiere el transcurrir del nada refutable tiempo.
Un párrafo, hablando de tiempo irrebatible, para Eduardo Costantini, a quien no veo desde hace casi treinta años. En nuestra hornada universitaria padeció apuros económicos. Era el único casado. Su mujer, entonces, Teresa, tejía unas bufandas que él vendía en las boutiques de la calle Santa Fe. Más de una vez lo acompañé en su recorrido. ¡Para que digan que no hay en el mercado libre justicia social ni aprecio por las artes! Él se volvió el más rico, con diferencia, de nuestra promoción, y es hoy un célebre multimillonario y mecenas, cuya fundación ha editado el libro de Grillo. Olé, Eduardo.
Fanny Braun, que puso primero en mis manos los textos de Borges, me presentó a Grillo della Paolera. También conocí a través suyo a unos grandes amigos de Grillo, los Ansaldo, distinguida familia de Adrogué, que Borges trató y apreció; uno de ellos, el arquitecto y profesor Santiago Yaco, residió en España y falleció en Málaga. Yaco me leyó unos magníficos cuentos de Grillo, que sospecho nunca publicó. Varias imágenes de los Ansaldo figuran en el libro.
Mi madre hizo algo más, que me permite acabar estas líneas inspiradas por coincidencias personales en torno a Borges: develaciones. Trabajaba ella en una agencia de viajes en la desembocadura hacia la calle Maipú de la porteña Galería del Este; era la época que precedió a la fama de ese sitio y la galería estaba semivacía, con un par de locales sobre Maipú, otro par sobre Florida y un lúgubre pasillo en el medio. Borges, como es ahora muy sabido, vivía cerca de allí. Cuando iniciaba su paseo matinal, mi madre, que lo conocía y había estado con él en Adrogué, lo veía, salía, lo ayudaba a cruzar Maipú y lo acompañaba a lo largo de la galería. Borges le hablaba sobre lo que había soñado la noche anterior o inventaba historias en la penumbra del corredor.
A menudo le he recriminado por no haber registrado lo que el escritor le relataba, y ella siempre alega que al menos recuerda un sueño de Borges, que él le contó y que comentó después con sus amigos de Adrogué. Lo expondré telegráficamente, para que el lector imagine cómo quedaría tras una pluma diestra o cuáles fueron las palabras exactas que escuchó mi madre aquella mañana. Le dijo Borges que había soñado que estaba en una cabaña en lo alto de una colina y que un hombre envuelto en una capa oscura se aproximaba a paso lento pero inexorable. Comprende que viene a asesinarlo. La búsqueda de armas en la cabaña se revela infructuosa. Cuando el extraño está a punto de franquear el umbral, Borges atina con la única defensa posible: la hospitalidad. Así, lo atiende amablemente, pero el otro declara vano el empeño; él está allí para matarlo, no hay principio hospitalario que valga y Borges no tiene ninguna escapatoria. Sí, tengo una, responde el escritor: despertarme. ¡Y se despertó!

(*) Carlos Rodríguez Braun es catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid.

Félix (Grillo) Della Paolera. Uno de mis guías, a cuyos talleres asistí obteniendo frutos notables. Participé de Poesía Varia, una antología de poesía originada en el particularísimo grupo humano que disfrutaba junto a Grillo (así le decían porque de muy pequeño, en las noches, en vez de dormir, jugaba y cantaba). Dicen que nunca durmió demasiado y continuó así haciendo gala al apelativo. Su taller literario originalmente era compartido por el fallecido poeta César Mermet; en mis tiempos (1980-82) participaba de la coordinación Hugo Correa Luna (del cual muy poco más supe después…). Es conocida la amistad de Grillo con Borges, del cual fue lector en inglés, lo cual significa decir algo así como su lazarillo en el idioma materno tanto del escritor como de Grillo. Compartieron además algunos proyectos, tales como la factura de una completa antología de haikus que nunca vi publicada, y que sospecho finalmente profanó María Kodama. En una de las reuniones de taller organizamos una entrevista pública a Borges; el encuentro se desarrolló en un amplio departamento de uno de los talleristas, en la calle Uriburu de Buenos Aires. En esa oportunidad, una de nuestras compañeras arriesgó desde la primera fila: -Borges… estamos encantados de verlo. A lo cual, el maestro respondió con su habitual humor: -Lamento no poder decir lo mismo. También se organizaron memorables reuniones con Sabat, Madariaga, Alonso (el poeta) y Adolfo Bioy Casares (esta última en casa de Esther Cross). Sé ahora que Grillo nació en 1923 aunque confieso ignorar si está vivo (tendría hoy nada menos que 88 años). Es posible que siga en este mundo, aunque también es muy probable que nadie se haya ocupado de su biografía. Grillo siempre se cuidó de dar a conocer sus textos. Personalmente, lo primero que leí de él fue Develaciones.



11 de junio de 2011

Tres poemas




por Carlos Alberto Débole

18
La sombra y el espejo
me atardecen.
Sólo soy el que soy
en la noche del sueño.

20
Sueña mi sombra que es un rey
y me sueña a sus pies como su sombra.
Yo me sueño a mi vez,
entre boatos y blasones,
como la sombra de ese mismo rey.
Hay algo de común en ambos sueños:
Soñándome y soñado soy la sombra.*

29
Cruzan cinco palomas
sobre mi sombra.
Una queda atrapada.
Oscuro es su aleteo.

de Árbol de sombra,  1978 (*) Bastardilla en el texto original
 
Carlos Alberto Débole, por Nisa Forti Glori © Carlos Echinope Arce, titular, editor y director de esta revista ((Espacio Latino)), de entrada  dejó bien en claro que si bien le interesan los escritores   actuales, más tiene a corazón evitar que resbalen en el olvido  los que ya se fueron pero nos dejaron su voz en sus obras. Dediquémosle , pues, un  merecido recuerdo al poeta argentino Carlos Alberto Débole, que se hizo cargo de la Sociedad Argentina de Escritores en 1983, cuando esta institución era todavía fiel al legado  de sus fundadores y a sus intenciones.. Ahora nos damos cuenta de cuan poco importante es evocar las facciones de los que ya pudieron prescindir del  cuerpo.  Sin embargo las canas, los  bigotes blancos de Débole y su sonrisa benévola ayudan a reavivar su presencia inteligente  entre nosotros. La enumeración de sus premios resultaría tediosa y de todas maneras  sus datos están en Internet. Prefiero revivir  su conmovido entusiasmo cuando relataba su gira en compañía de su mujer y de amigos por la Sicilia de sus ancestros, el “profundo sur” como lo llaman los italianos, en un minibús  alquilado.   Hacía  relevar que Débole poeta era otra cosa, no tenia nada que ver con el Presidente de SADE. El cuento le preocupaba menos; sí, le importaba la poesía. Su libro  “Piedra de  Apariciones ”, era sobre escultura. Tenía que ver mucho con su actividad durante diez años como director de la galería “NEXO” de Arte y Cultura, en contacto con grabadores, pintores y escultores. Con algunos había quedado muy amigo. Giannetti, quizá uno de los más grandes escultores argentinos según él,  había grabado, en su obra Premio  Pallanza, un verso de Débole  cuyo libro  le estaba dedicado. Es muy sencillo, decía el poeta: cuando un escultor toma una piedra, ¿qué tiene dentro la piedra?  Repetía unos arteforismos que de alguna manera dan una idea de los poemas: “La  piedra es una forma en espera que se heredará a sí misma”. Así pensaba Michelangelo  Buonarroti, en efecto, cuando iba a las montañas de Massa  Carrara, en Toscana, para  seleccionar los  mármoles de los cuales literalmente extraía sus magnificas obras de arte. Dejaba siempre una parte sin tocar, justamente para que, por contraste, saltara a los ojos de todos el alma que había brotado del bloque en  bruto . “Abrir la  piedra es despertar el pasado, darle forma al futuro”, afirmaba Débole.  Luego recitaba un poema muy pequeño que decía: “Cava, cava invasor, descorteza el ayer / su memoria dormida/ y el ojo de la piedra te rendirá …” En esta pasión por la piedra, que según algunos estudiosos tiene aura igual que una criatura orgánica, podríamos asociarle la voz de otras poetas actuales. La  de Luisa Berutti, por ejemplo,(Pedernal, Viento y piedra) y de Juana Arancibia (Porque es de piedra el corazón de todo), ambas compatriotas suyas. Bueno, inferiría Carlos Alberto Débole: el asunto es que “toda piedra es un muro propicio para inscripciones./ De eternidad es la materia/.”

Dos poemas



por Jorge Calvetti

La basura

Yo saco la basura a la calle
envuelta con papel y cuidado.
Quedan allí mezcladas, las sobras de la vida,
cáscaras del tiempo y recortes del alma.
Las dejo en la vereda con tristeza
porque son restos de fruta, de comida,
y de literatura
con las cuales
uno jugó a vivir, o se creyó existente.
Y también porque, acaso sin nosotros saberlo,
alguien nos haya envuelto
con papeles de cielo, con nubes de cuidado
y estamos a la orilla del universo
y nadie nos despide.
Yo saco la basura, la dejo en la vereda,
y le digo: Adiós.

de Imágenes y conversaciones, 1966


Habla un soldado de la conquista
 
Vine porque me pagaban 
y yo quería comprar espadas y mujeres. 
Vine porque me hablaron de montañas resplandecientes 
como un atardecer en el mar 
y con el oro con que me iba a vestir cuando volviera. 
Pero sólo encontré flechas envenenadas, 
humedad y mosquitos. 
Conocí el terror, noches sigilosas, 
indios vestidos con su belleza siniestra, 
la fuerza de una tierra que nos doblegó 
como la sed a los animales, 
y la móvil mortaja de la selva. 
A bordo alguien habló de "honor". 
A bordo 
hablaban y rezaban con lentas manos sobre libros de oro. 
Con esas manos se ayudaron el grito y la desesperación; 
con esas manos escarbaron la tierra que nos iba a cubrir. 
Alguien habló de "historia" y de "futuro"; 
yo sólo pienso en lo que perdí. 
Creo que todo es igual, 
las mentiras que nos dijeron y las verdades que encontramos. 
Siempre habrá tontos que vivirán de palabras, 
y siempre el mundo mezclará en la misma indiferencia 
la vida, que en el olvido crece, 
la gloria, que se arrastra, 
y la codicia laboriosa de la muerte.

de Obra Poética –Antología-, 1997

Jorge Calvetti.(c)  El susurro del siempre amor, por Alfredo Guilarte: Florecían los durazneros bajo el cielo de Maimará aquel 4 de agosto de 1916. Tierna promesa de primavera, dulce pronóstico de un tiempo de poemas brotando del manantial de un alma cristalina. Su infancia y adolescencia transcurrió allá, en Buenos Aires. Llegaba siempre a Jujuy, su tierra, y desgranaba su ternura silvestre, profunda, en el verdor maimareño, su cuna, su invocación de siempre, desnudando su orgullosa estirpe. Siembra fecunda, la de este labriego. Canto formidable, el de este trovador. Susurro del siempre amor, en el pecho. Pluma vigorosa, audaz, desentrañando misterios ancestrales. Su palabra, cincel acerado esculpiendo memorias a destajo. Navegante de las brumas, creador de universos, autor de cuentos para no apagarse jamás, para no morir después de la muerte. Ser roca en las cumbres bebiéndose todos los vientos. Ser río caudaloso nacido de las nieves, allá, donde la cordillera serpentea a las espaldas de la América joven. Ser paisaje, árbol, cardón majestuoso. Ser manos niñas, jugando a la felicidad sencilla de todos los días, remontando sueños y fantasías, como traviesos barriletes. Ser libro y ser plegaria, en la quietud de la soledad concebida como íntima, leal compañera. Esa soledad que no hiere, no destruye, y que desafía al tenaz galope de las ideas, cual briosos corceles, piafando al despuntar el alba, hambrientos de campos y senderos. Jorge Calvetti. El maestro en esas cosas que se aprenden y embellecen un poco más allá de las aulas, desde la propia conducta, desde la propia palabra que se enciende con la luminosidad de un cirio ante el altar. Nada más simple. Nada más hermoso. Nada más aleccionador para los espíritus ansiosos de calma y serenidad. Jorge Calvetti se ha dormido, justo cuando el sol emergía soberbio desde el horizonte. Quizá habrá buscado con la mirada, la última estrella de la noche para confesarle su secreta nostalgia por este Jujuy que nutría su sangre, acunado tibiamente en sus desvelos. Hoy, el hombre dormido es Poema. Su nombre es brisa y eco de aquellas voces bravías que de tanto luchar y crear, fueron sembrando historias pequeñas y maravillosas a lo largo de los tiempos. Historias donde el dolor sólo sirve para hacer del hombre, más Hombre.  Frente a la quietud de la pluma augusta, se impone el silencio reverencial ante tanta entrega, ante tanto amor, ante tanta docencia. ¡Bendita sea tanta siembra, y benditos sus frutos! DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS (1916-2002) Nació en Maimará, provincia de Jujuy, Argentina, en 1916. Vivió la literatura argentina de casi todo el siglo. Entre sus amigos se contaron Roberto Arlt, Alfonsina Storni y Carlos Mastronardi (de quien fue su albacea), Jorge Luis Borges y Xul Solar, entre muchísimos otros.  En 1955 fundó el grupo Tarja, de Jujuy, y la revista del mismo nombre cuya dirección compartió con los escritores Mario Busignani, Andrés Fidalgo, Néstor Groppa y el artista Medardo Pantoja. Formó parte de numerosas instituciones culturales de nuestro país. Fue miembro de la Academia Argentina de Letras durante nueve años, e integrante de la comisión directiva de la Sociedad Argentina de Escritores (S.A.D.E.). Durante 30 años se desempeñó en el diario La Prensa, y fue colaborador de innumerables revistas. Libros publicados: Poesía, entre otros: Fundación en el cielo, 1944; Libro de homenaje, 1957; Imágenes y conversaciones, 1966; La Juana Figueroa, 1968; Solo de muerte, 1976; Memoria terrestre, (antología), 1983; Poemas conjeturales, 1992 ; Obra Poética –Antología-, Colección Poetas Argentinos Contemporáneos, Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, 1997.  Narrativa: Alabanza del Norte, 1944; El miedo inmortal, 1966; Escrito en la tierra , 1993.

10 de junio de 2011

Cuatro poemas




por Joaquín O Giannuzzi

La promesa

En la cocina la eterna esposa joven
descuartiza la gallina y absorta
descubre en un hueco de la carcasa
un racimo de pálidos huevecillos
como el fracaso y el crimen de una promesa.
La noche se aproxima a la ventana
en busca de su comida. Pero ella piensa
cuánta riqueza puede morir
con una vida, carcomer su futuro.
Se inclina soñando
hacia un posible fuego que fermentará
el solar destino de su vientre
y el futuro del próximo semen conyugal
después de la cena y la televisión de cada día.


La jirafa

La distancia entre el corazón y la cabeza
es la más larga entre todas las especies.
Esto origina un enorme
trabajo cardíaco hacia arriba
para una justa nutrición del cerebro.
Cuando inclina hacia la tierra el cuello
aquel podría estallar por inundación
si no fuera por una sucesión
de válvulas arteriales que regulan
delicadamente la marcha de la sangre.
Tal es la esclusa interior
que determina el éxito
del tensado equilibrio
en la ondulante masa corporal.

El dentista

El dentista es fanático de Mozart.
En  el consultorio, la música en la casetera
es un universo continuo a la sordina.
El terror es desmentido con esa dignidad.
Simpatiza con sus pálidos pacientes
y mientras prepara aguja y jeringa
acompaña y confirma los acordes
con un silbido enamorado y creador:
él también compone su Mozart.
La anestesia acorrala el dolor
hasta la entraña del hueso
y cuando arranca la muela muerta, la música
parece oscurecer en un caos.
Pero el gusto a sangre en la boca
despide la podredumbre
y el oído se entrega
a la finalidad de un auténtico destino.

Dramaturgia de los objetos

Apacibles, en su reino seráfico, estables
en su crédulo corazón. Así,
esta mesa domina el arte
de persistir en su sitio. La inercia
es el compromiso de la materia. No obstante,
no parecen ajenos a nuestra conciencia.
Su silencio ejemplar mide la inocencia
pero a veces, en medio de la noche,
crujen y gimen por sus tendones más débiles
buscando su reposo natural.
De este modo, revelando sus pesadillas
su oscura dramaturgia nos recuerda
la responsabilidad humana
de no haber creado sino cosas mortales.


de Apuestas en lo oscuro, 2000.


Joaquín O Giannuzzi. Nació en 1924 en Buenos Aires y murió en 2004 en la provincia de Salta. Su obra ejerció una gran influencia en poetas de las generaciones posteriores. Comenzó estudios de ingeniería pero los abandonó para estudiar periodismo. Escribió desde noticias policiales hasta críticas literarias en los diarios Crítica, Crónica, Clarín y La Nación. En 1958 publicó Nuestros días mortales y ganó el premio de la Sociedad Argentina de Escritores. En 1962 empezó a colaborar con la revista Sur que dirigía Victoria Ocampo. Por esa época publicó Contemporáneo del mundo. En 1967, Las condiciones de la época y en 1977, Señales de una causa personal. En 1980 apareció Principios de incertidumbre; en 1984, Violín obligado y en 1991, Cabeza final. Su último libro,¿Hay alguien ahí?, se publicó poco antes de su fallecimiento en enero de 2004. Giannuzzi ganó los premios Municipal y Nacional de Poesía. Fue un hombre de vida austera y ejercía un suave humor negro. La alusión al entorno social y cotidiano, la muerte, la incertidumbre, fueron frecuentados por su poesía tersa y de sorpresivos remates. El crítico Mario Sampaolesi escribió: Abrirse a la obra de Joaquín Giannuzzi es, de alguna forma, exponerse a la constatación de que la poesía - esa escritura de la incertidumbre pero también de la intensidad, esa escritura del no saber, del desconocimiento, esa escritura que habla también de su contrario - puede convertirse en una experiencia concreta. Todo en la poesía de Giannuzzi, impulsa hacia el mundo real; un mundo sólido, compacto, por momentos opresivo; un mundo donde el sentimiento dramático de la vida adquiere consistencia; un mundo en el cual los objetos revelan - al ser reconocidos en su completa dimensión de objeto - la propiedad central de su desnudez, de su despojamiento, de su precariedad. Así escribía: Sobre el pasto declinante / un grillo se arrastró hasta mi sombra / y se detuvo, perplejo, / ante una amenaza de disolución. / Después se aplastó, buscando / su propia tumba / y sintió cómo el mundo se enfriaba. / Así fue el comienzo / de la verdad de un año que no amé. © Wikipedia.com.