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8 de julio de 2009

Aliento americano


Nueva poesía mexicana: Marlene Pasini

LEJOS DESDE LA NOCHE

para Taby

In memoriam


Vuelves rondando caminos invisibles,

el viento es la patria que te arrulló con sus alas de indulgencia,

arrecifes de aire para el mar que estrella su lamento

sobre la noche de tu sueño.


Gravita niebla, su resplandor contra tu rostro,

el cristal donde vislumbras el fondo del ayer,

los restos de un tiempo sin tiempo en el temblor de tus visiones.


¿Qué murallas derriba tu voz en el sigilo de la noche?


esa distancia que cae como un telón entre el vacío y la memoria

ardiente de los días.


¿Qué emisaria luz convocas desde el jardín insomne, bajo las piedras

que resguardan el color de las eneidas?


Semejante a rumor de fábula,

creciente llama en el umbral desierto,

te miras en un espejo de humo

y eres el humo mismo que arde al otro lado del inmenso túnel;

vértigo con sabor a pálida marea,

agua muda donde anclaste el árbol de tu misteriosa sombra.


Pides al alba que desgarre su luz

donde la soledad es el rito acostumbrado

bajo el polvo de los siglos,

bebes tu copa de miedo bajo la sal de los augurios,

el aposento más oculto entre la urdimbre que maquina el destino.


Y llegaste poco a poco a fundirte en el silencio,

a ser la brizna que golpea indiferente,

un cuerpo de bruma sumergido en su Orión de seco escalofrío,

con tu mañana envuelta en burbuja inmóvil,

último eco de arena pasajera.


Pesa en ti la estación de la nostalgia,

la demencia gris de la tormenta pudriéndose en la boca oscura de la tierra.


¿A quién le clamas por este abismo?


Canto mutilado de cuervos que horadan el profundo cielo.


OBSIDIANA

Olor a niebla

disuelto entre mis manos.

Extraña sombra

desdoblando sus contornos.

Erosión mineral del tiempo.

Ignoro

la sucesiva escritura de la noche,

su altitud de universo disgregado.

Soy apenas murmullo

en la eternidad del vértigo.

Esta penumbra:

diluvio de obsidiana

es hiedra enraizada

hasta la recóndita

ramazón de mis huesos.


Xinantecatl (*)

Estación de agua

sobre la copa de sauces.

En brillos derramados

pupilas de lluvia

diluyen caminos de otro tiempo.


La tarde se cierra.


Ocre resplandor envuelve

en taludes de aguanieve

la cúspide volcánica.


Tajada de tiempo,

en las alturas el silencio,

alas de águila sueñan

ser la luz del relámpago,

el imperio de los dioses.


Desde las lagunas del cráter

ascienden vahos de azufre

y antiguo copal,

mientras un dios lluvia

vigila su oro azteca,

su códice de astros.

(*)El Xinantécatl o Nevado de Toluca: Volcán extinto mexicano situado en México , entre los valles de Toluca y Tenango (Valle del Matlazinco). Precisamente a 22 km al sudoeste de Toluca.

LA AUTORA INVITADA:

MARLENE PASINI es comunicóloga, escritora y poeta mexicana. Tiene publicados los poemarios “Cristal del tiempo”, “El silencio es otra noche”, “Recintos bajo el sol”.

Ha sido incluida en las antologías: “Desde el fondo de la gruta” de la Universidad Autónoma del Estado de México y “Cuando las olas se hicieron palabras” (Poetas del nuevo siglo mexiquense).

Poemas suyos han aparecido en las revistas: “Magisterio”, “Casa del Tiempo” “Molino de Letras”, “El búho”, Norte/Sur, “Letralia”, Arte poetica.com y en el programa radiofónico “Arinfo” de Argentina.

14 de junio de 2009

En un mar de palabras huecas:


LAS VOCES DE LA TIERRA
Estamos rodeados de palabras, sumergidos o inmersos en ellas; apenas si asomamos la cabeza del océano verbal cuando alcanzamos a hilvanar alguna que otra definición. Este medio líquido en el cual nacimos y ahora mutamos, boqueamos fracasando o flotamos al fin como elegidos del Supremo Hacedor, es francamente temporal.
Quiero decir que vivimos escuchando lo que se dice y lo que se repite en nuestro tiempo, con el idioma de nuestra época; somos contemporáneos de una lengua en particular. O a lo sumo nos proponemos desoírla, rebelándonos furiosos frente a las imposiciones mediáticas, ante la difusión pública, ante verborragias políticas –que por lo general terminan siendo fascistas o materialistas-. Inútil, por supuesto. Las palabras continúan fluyendo; todas enfiladas y parejas en significados y significantes. No hay términos medios ni concilios de la lengua.
Está La Palabra, claro. Pero… ¿Quién la lee? ¿Quién la escucha? Se la reputa antigua, extemporánea, distante de las prioridades del tiempo que vivimos. Y también están todas las palabras que alguna vez se dijeron en el mismísimo espacio que ahora ocupamos, o alrededor de él, en este distrito al que pertenecemos porque por él fuimos paridos. Tanto para la una –la eterna- como para la otra –la olvidada- el público está ausente. Sólo unos pocos merodeadores, cavadores de cenizas, místicos incorregibles, escuchas de sonidos ocultos en el silencio, deambulan alrededor de la vaguedad, la ambigüedad, lo indefinible por naturaleza.
Estos son los fabricantes de fronteras. Los que consiguen distinguir entre mar y farallón, entre seco e inundado. Entre Dios y demonios. Aún entre mallín y sendero firme. Ellos forjan la lengua verdadera. Aquélla a la que amaneceremos en poco tiempo, cuando una nueva edad dorada supere la gran depresión en que nos debatimos.
Francamente yo me conformaría con volver a escuchar lo que se dijo durante los últimos mil años, a lo largo de las últimas treinta generaciones. Me bastaría con trazar una línea que uniese los puntos más altos y otra que emparejase los menores; aún trazaría una media que me permitiera cualificar la lengua de treinta generaciones. Y esta sería una fina medida, frente a la miserable e insuficiente referencia de nuestros veinte o treinta años atrás y adelante.
Una vez, hace muchos años ya, un profesor me dijo que en época de los romanos no existían los grabadores. Y que por eso era imposible saber cómo pronunciaban su latín. Tampoco existían los grabadores dos generaciones antes de la mía, y mucho menos treinta y dos veces treinta años atrás. Apenas si conocemos algunos nombres propios, las palabras con las que se designaban algunos objetos, o se llamaban los animales más frecuentes. Aún así, la pronunciación de estas palabras es materia opinable al infinito porque se carece de referencias; la mayor parte de las lenguas nativas fueron ágrafas o comenzaron a ser escritas en el mejor de los casos llegadas a su madurez, si no cuando ya estaban definitivamente muertas.
Me conformaría, entonces, con conocer la música que se desprendía del murmullo de las gentes pampeanas. ¿Qué sonidos primaban? ¿A qué lenguas actuales se parecían? ¿Había dulzura o acritud en estos sonidos gregarios, en las primeras voces que poblaron las planicies salobres, o el mar que aún hoy no termina de nacer?
¿Era ésta una comarca violenta o pacífica, según cómo manifestaban y se relacionaban sus pobladores originarios? ¿Eran esos hombres felices o infelices? ¿Ricos o miserables? ¿Qué nos hubieran aportado si los hubiésemos respetado, si nos sobrevivieran?
Hay una experiencia posible; ella consiste en recordar sus nombres y en repetirlos. En escucharnos cuando lo hacemos, y en descubrir la cadencia de una cultura combatida y exterminada por intereses prosaicos. Hagamos la prueba:
Ancalaoan, Angká-namún, Bagual, Carilef, Chanquetrox, Dionisio, Epugner, Foigel, Guatoc, Hunee, Iemul, Joujuna, Kalaqapa, Lincon, Manquelaf, Nacucheo, Okénel, Painé, Quinteleu, Rapuin, Shaiweke, Tretruell, Utraillán, Venancio, Wutrak, Xalamelec, Yanquetruz, Zapa.
Y hagamos otra prueba con una nueva secuencia:
Antipán, Akual, Bala, Carrayné, Chagallo, Chanil, Detuella, Entraigas, Fabri Llanquetrú, Galelián, Haisho, Iankütrú, Jünna, Kiñegür, Lailó, Llanquitruz, Maiká, Nahuelquir, Paillatur, Quiñé, Roco, Sacamanil, Tapalquén, Umiguanqui, Viñol, Wánchik, Xalamelec, Yanketruz, Zomó.
A continuación, propongámonos armar secuencias fonéticas con otros nombres, más cercanos por cierto: los que hasta ahora conocemos como pertenecientes a jóvenes secuestrados, ilegalmente detenidos en centros clandestinos, torturados y exterminados. Ellos también deambularon por nuestro distrito; pueden considerarse el otro extremo de nuestra cultura linguística. Sólo que en este caso, no se trata de descubrir o despolvar herencias, sino de jamás olvidar; se trata de nombres que mantendremos vigentes en la memoria colectiva.
¿Qué hay de común entre aquellas generaciones de cazadores y raspadores que defendieron familias y madre tierra y esta otra de nuevos libertarios que imaginaron una sociedad sin desigualdades ni injusticias? Ambas sirvieron como pretexto para la imposición de soluciones fascistas. Los dos episodios fueron rubricados con sangre inocente. Tanto ¨la conquista del desierto¨ como ¨la guerra antisubversiva¨ estuvieron movidas por intereses económicos. Ambas encumbraron a positivistas que dieron justificación doctrinaria a los exterminios. Tanto una como otra permitieron que arribaran al poder regímenes omnímodos, a su vez mesiánicos, defendidos como ¨soluciones finales¨ frente al desorden, el caos y la inseguridad. Tanto ¨la conquista del desierto¨ como ¨la guerra antisubversiva¨ permitieron que ¨el partido militar¨ se consolidase.
Finalmente: ambos exterminios desoyeron La Palabra. O a lo sumo se ocultaron tras las formas mientras traicionaban los contenidos. Abusaron de los significantes y contribuyeron a descargar un torrente de palabras huecas. Como este mar en el que estamos inmersos; éste, en el que intentamos afanosamente poner a flote las definiciones superando la oscuridad, la confusión y la mentira.
Porque tenemos esperanza. Porque hay otros que nos necesitan. Y porque Dios existe.

(c) Carlos Enrique Cartolano. De Tierra Regada -La independencia mal tenida-, fragmento del prólogo, 2011.

Otra Cartografía:

Salida de emergencia


Para evacuar conciencia
En emergencias dolorosas
Será menester buscar
Una puerta al fondo. O si no:
Un hoyo simple de araña
O de termita. Pozo azul
Donde el tiempo vuelque
Sus babas cazabobos.

Habrá que acudir a solas
Porque el paso es solitario
Sin barqueros/ Sin mundo
Encendido de mujeres
Sin planes presuntos
U obligados.
Y sin cartografías.

Bastará con levantar la vista
Recibir el soplo fresco
Y superado el umbral
Mirarse en la promesa
Del padre encriptado
Con códigos nativos.

La pregunta final
Alcanzará su sueño
En trompo serpenteante:
¿Será fácil reconocerme
Desde el espacio exterior
Cuando de mí esté olvidado?

(c) Carlos Enrique Cartolano, de ¨Poemas del amor que vence a la muerte¨, 2011.

10 de mayo de 2009

Finalmente hubo requisitoria fiscal en Bahía Blanca




Expte. 05/07 Requisitoria parcial de elevación a juicio

Señor Juez Federal:

Hugo Omar CAÑÓN, Fiscal General; y Antonio Horacio CASTAÑO, Fiscal Federal; ambos con la intervención acreditada en autos, en el expediente Nº 05/07 caratulado “Investigación de delitos de ´Lesa Humanidad´ cometidos bajo controloperacional del Comando Vº. Cuerpo de Ejército”, a S.S. decimos:


1) OBJETO.

Que venimos a formular la requisitoria parcial de elevación a juicio de acuerdo a lo normado por los artículos 346, 347 y concordantes del Código Procesal Penal de la Nación (C.P.P.N.). La misma se formula respecto a Juan Manuel BAYÓN (…), Hugo Jorge DELMÉ (…), Miguel Ángel GARCÍA MORENO (…), Jorge Enrique MANSUETO SWENDSEN (…), Jorge Aníbal MASSON (…), Mario Carlos Antonio MÉNDEZ (…) y Osvaldo Bernardino PÁEZ (…),

HOY CONTINÚAN SIN INVESTIGACIÓN NI CAUSA JUDICIAL LOS DELITOS DE LESA HUMANIDAD COMETIDOS EN INSTALACIONES DE LA BASE NAVAL DE PUERTO BELGRANO. NO SE CONOCEN IDENTIDADES DE SECUESTRADORES, INTERROGADORES, TORTURADORES NI ASESINOS QUE OPERARON EN LOS DOS CENTROS CLANDESTINOS DE DETENCIÓN, TORTURA Y EXTERMINIO DE PERSONAS. Y ESTO, PESE A QUE EXISTEN TESTIMONIOS DE SOBREVIVIENTES.

25 de abril de 2009

Distinciones obtenidas en 2009


* Noviembre de 2009: Cuentos y poemas incluídos en CREATIVIDAD INTERNACIONAL, portal estadounidense de literatura y cine.


* Noviembre de 2009: Poemas recientes obtuvieron una mención en el Certamen José Pedroni de Acebal, Santa Fe.


* Noviembre de 2009: Publicado un ensayo en la revista marplatense LA AVISPA.


* Noviembre de 2009: Selección de poemas de los últimos diez años en POEMANIA.


* Octubre de 2009: Incluído en La Iguana 124.

* Octubre de 2009: Páginas de Poemas del amor que vence a la muerte publicadas en Mar del Poesías. www.margencero.com/poesia_http

* Octubre de 2009: Poemas incluídos en http://laantología.blogspot.com

* Octubre de 2009: Poemas incluídos en www.poesiasalvaje.org

* Octubre de 2009: Poemas incluídos en http://noticiasliterarias.bitacora.com

* Setiembre de 2009: Poemas de Avisos y Señales e integrantes de Poemas del amor que vence a la muerte, incorporados en la última edición de PALABRAS DIVERSAS (REMES), España.

* Ancalao Furioso, o la justicia insuficiente, publicado en EL CUERVO de Poe, N° 3, Entre Ríos, Argentina. Setiembre 2009.


* Setiembre de 2009: Los mismos poemas publicados por PALABRAS DIVERSAS fueron incluídos en "La antología de la musa de los siglos XX y XXI", blog de LUCÍA A FOLINO (Buenos Aires)

* Setiembre de 2009: Libros y Letras, Revista cultural de Colombia y Américan Latina, en El Rincón de los Poetas, publicó un viejo poema de La Pitia de Buenos Aires (¡1968!) - Bogotá

* Setiembre de 2009: Se publicó CALCE, de Poemas del amor que vence a la muerte, en AZULDELMAR, Blog del Poeta  Javier Martín Pedrós (Aljaraque, Huelva, España).

* Agosto de 2009. Se publicaron diversos poemas en SOLO POEMAS... www.solopoemas.com.ar

* Julio de 2009: Se publicaron en el portal Letras de Uruguay - Espacio Latino, un ensayo y un poema.

www.letras-uruguay.espaciolatino.com

* Julio de 2009: Poemas de contenido ecológico, integrantes de ¨Poemas del amor que vence a la muerte¨ fueron publicados en el portal argentino Ecoloquia, de Torre Solar.

www.ecoloquia.com

* Julio de 2009: Se publicó un ensayo en el portal español ¨ARTICULOZ¨

www.articuloz.com

  • Mencionado en Concurso de Cuento Breve ¨Homenaje al Escritor da Terra Chá Don Manuel María¨, convocado por el Centro Cultural Rosalía de Castro (Argentina)

  • Finalista en VI Concurso Anual de Cuento Breve y Poesía de la Librería Mediática (Caracas, Venezuela), en la especialidad ¨Poesía¨ , con ¨Primer poema del agua¨, de ¨Cuerdas¨.

  • Se incluyó en la revista ¨Letras en rebeldía¨ Nº 11, correspondiente a Febrero-Abril 2009 (Yucatán, México), el poema ¨Con alas mejor¨, de ¨Avisos y Señales¨.

  • Se incluyeron poemas de ¨Cartografías¨, integrantes de ¨Poemas del amor que vence a la muerte¨ en el Blog de Juan Pomponio (Barcelona, España).

  • Se incluyó un fragmento de ¨Ríos y Altares¨, integrante de ¨Poemas del amor que vence a la muerte¨, en el número de frebrero 2009 de la revista virtual ¨Cinosargo¨, de Santiago de Chile.

  • Se incluyeron algunos ¨Poemas del amor que vence a la muerte¨ en la sección ¨Mar de Poesías¨ de la Revista Almiar (Madrid, España).

22 de marzo de 2009

Tras la cuchilla

--En el Bar Central--

A mi compañero de la infancia, José Jaime

El manco Vara había vivido dentro del impreciso espacio que media entre el dicen que dicen y el yo lo he visto con mis propios ojos. Espacio que a veces es como el tiempo ido. Escaso, borroso y fatuo. Insuficiente, además, ya que los personajes que son más por mentas que por historias enteras, viven en una proeza permanente, incapaces de echar raíces, montar y desmontar dormitorios donde descansar y reponerse, bancos o escritorios en los que estudiar o trabajar, hijos –sobre todo hijos- en los que legar miradas que terminan siendo densas como religiones personales. Así –oscuro y de evocación difícil- fue el manco Vara, del cual al día de hoy se testimonian once muertes, excarcelaciones decretadas mediante salvoconductos políticos y vapores etílicos compartidos noche tras noche siempre en el mismo arrabal de tras los rieles. Liturgias del malevaje que consagraba liderazgos, respetos bastante parecidos al santo temor y esa educación informal pero completa que permitía entenderse en tan estrecho espacio hasta con la mirada o con alguno que otro ademán.
¿Y cuál era ese tiempo? Parece imposible que se pongan de acuerdo los que cuentan los cuentos que vienen circulando desde quién sabe cuándo, con los que afirman haberlo visto de muy pichones, como el Beto o el propio José que quizás confunden contemplaciones con una prodigiosa imaginación juvenil que entonces todo lo pudo. Por eso, unos lo ponen al servicio de la causa del yrigoyenismo, otros del complot antipersonalista y aún algunos más del peronismo. Vara tras la cuchilla, poder popular definitivamente consagrado, al cual se temió y se respetó en todo tiempo. Patrocinio orillero del que supo valerse tanto el doctor Ayala Torales, como el sastre Torrente, al que temieron sin duda los últimos esbirros de Justo, ¨el carne picada¨ y pocos más, y al que respetó a conciencia el marxista leninista Alexis Echegaray.
Había además un carrero Vara y un manco Vara, según se hablase de él cuando era antes o cuando era después del escopetazo de Anguita. Uno y otro eran inseparables de la cuchilla, o bien oculta tras el vellón de oveja pampa que cubría el pescante del carro o bien prieta en el puño derecho de Vara, estuviera antes o dejara de estar después el brazo izquierdo.
Esa cuchilla, que de la mitad de su hoja hasta la punta se parecía bastante a una daga de tanta afilada precaución, y que de su filo posterior hasta el cabo de madera aceitada parecía igualarse con la piel del propietario, de tan íntima, de tan liviana y entrañable. Esa cuchilla fatal que domesticó el aire en tanto duelo criollo habido entre carros en descanso y boliches apenas iluminados, casi donde la ciudad atlántida desvanecía de tanto campo en torno, con paisanos silenciosos cabeceando y mujeres que berreaban sus inseguridades.
Demostraciones de hombría en las que terminaba por mandar el vino, al punto de que los recuerdos se evaporaran de cada uno como el mismo néctar de las damajuanas. Claro que nunca tanto como para modificarles honorabilidad y lealtades de paisanos sureños bonaerenses a esos hombres enjutos, sacrificados de día y libres por la noche de peludeo en peludeo.
Una cuentan en que le perdonó la vida al negro Machado, el peón de carga de la ferretería de Merino, que enredado con las riendas de la caballada en pleno duelo criollo cayó desarmado al piso. Y supo tenerlo en tales circunstancias al arbitrio y disposición de su cuchilla el manco Vara, que digno fue al respetar la humanidad de su ocasional enemigo, y muy lejos de ultimarlo lo ayudó a reincorporarse abandonando al cabo el campo de batalla. Varias más, de las necesarias tareas de limpieza que ejecutó para sus jefes políticos en vísperas de elecciones. Contradictorio en ocasiones, cuando transitaba del rol de perseguidor al de perseguido, solidarizándose con víctimas sufridas por injustas encerronas. O perdido durante días enteros entretenido en proteger la sonrisa complacida de su fresca concubina.
Se decía del manco, pero se decía sobre todo de su cuchilla. Digna cuchilla como que detrás de ella estaba Vara, y que ambos eran sólo un arma, independiente, individual, completa y eficiente. ¿De qué serviría el filo si no tuviera el ímpetu de Vara urgido desde el cabo? ¿Y de qué se valdría la furia moral del gaucho si no fuera por esa punta brillante y filosa, capaz de trazarle sangrías hasta a la misma luna?
Y por supuesto vuelve a contarse una y otra vez el relato del brazo izquierdo, volado una noche a puro escopetazo de don Anguita, el dueño del boliche, cuando el hombre era enfrentado sin remedio por la cuchilla y por la sinrazón detrás del indoctrinado Vara. Claro que al final de este relato vuelven a recordarse todos los vinos que el autor del escopetazo compartió con Vara ya sin su brazo izquierdo, superados enconos y ocupados como estuvieron después en sorber sus vidas.
Historias que se contaron en las rondas de los bares de arrabal, en El Gaucho, o en Adelante los que quedan, o en el de Gonzalito, bolichero vestido de blanco perpetuo, como un pasajero del más allá incontaminable. Y hasta en el boliche que andando los años abrió en la calle Colón, el mismísimo Alexis, transformado por influjo doctrinario en antro de la izquierda, cuando se vivían vísperas de la masacre de Trelew.
Algunos que se apuntan como cronistas o historiadores dicen que Vara llevaba sangre tehuelche. Hasta que estaba emparentado con los Antenao, y que por eso siendo más mapuche que tehuelche, acostumbraba a cargar vellones de ovejas pampas y supo hacerle los transportes al alto Nardini y a su socio Suardi.
Los más románticos cuentan que ya manco, Vara supo enamorar a la Mirta, hermana de Norma Juárez, y que convivieron bajo el mismo techo en Villa Mora. Y que como las chapas del rancho estaban pobladas de agujeros, los paisanos las fueron cubriendo con quinua, el cereal litúrgico de los incas. Un yuyo, dicen, que crece en los baldíos de la orilla, y que mantiene bien alta la dignidad criolla.

(c) Carlos Enrique Cartolano. De Completar la mirada, 2011.

27 de enero de 2009

Primera catedral

I.
El carro de caballos en la puerta
Santa Cruz:
Los bandoleros medrando
Y Triana al otro lado del río.

Los mármoles bajos congelan
Y es necesario subir
Por las panas rojas del coro
Las alas recogidas
Cuidando las pupilas
Hasta donde la palabra destile
Sudor humano.

Sustantivos y verbos
Orillan los tubos dorados
Por capiteles arriba avanza
El adjetivo prosaico henchido
Suspirando. ¡Oh las bóvedas
Mesiánicas! Miradas de Dios:
Pinceles del alma popular.

Después está la tumba
Dicen que de Colón.
Y el rompimiento al norte
Colmado de rayos o estrellas
Con ángeles en columpios
Y el corcel pendiente
Del giro de la doncella.

Mármoles ametrallados
Vapores musicales. Escarcha
En cada lengua:
La catedral de Sevilla
Parada en sus columnas vastas
Salpicando guadalquivires
Dando cuerda a la giralda.

Si aún no salí
¿Por qué volver? Si todavía
Me persiguen las sombras
De la catedral helada.
Si continúo atornillado
A los mármoles del piso
Y participo del espectro.

El carro de caballos en la puerta
Santa Cruz:
Los bandoleros medrando
Y Triana al otro lado del río.

II.
Con el primer acorde se liberan
Vías interiores. Carreteras como espinas
En espaldas/ Piernas/ Brazos
Con ojos dados vuelta y ardor
Complaciente.

¡Están cantando!/ ¡Está sonando
El tímpano en la catedral!
De Sevilla. Inundando carros
Santas cruces/ giraldas y caballos
Puentes oscuros están iluminados.

¡Están cantando! Es Palestrina
Giovanni Pierluigi coro y cinco voces
A capella cantándonos
La Misa Salve Regina. Inundados
Vamos perdiendo fríos interiores
Ardemos transportados.

¡Están cantando! La historia
Nos penetra. La ciudad transmuta
Y el río invierte codos/ Lleva dos corrientes
Una llena la torre de oro y la otra
Cumple su retorno devolviéndonos.
¡Salve Señora! A tu regazo acudimos.

¡Están cantando! Es el culmen:
Y vamos a vivir de nuevo henchidos
De tu gloria. Corderos. Corderos
Somos sin distingo en tu rebaño:
Te rogamos ten piedad.
Y ya limpios de pecado/ Danos la paz.

(c) Carlos Enrique Cartolano. -Ríos y Altares-, de ¨Poemas del amor que vence a la muerte¨ (2009)

27 de octubre de 2008

Cambio de cuerpo




La ciudad desagota en avenidas
Nudos de ansiedad y fobia. Y en Alvear
Entre espejos voluptuosidad dorada:
En mi antiguo cuerpo también yo
Desbordo al volante.

Chuf-chuf: motor y mañana funden
Caucho/ aire/ cemento/ sudor.
Extrañamente pego mi frente al parabrisas
Y oteo azul a las diez limpia y vertical
Para encontrarme un cabo suelto.

Cable o cabo. Cinta negra pendiente
Del infinito y caracoleando en mi cabeza.
¿Quién la sostiene? ¿Con qué material
Comunica? Flamea invitando al nudo.
Nadie mira. Solo yo asalto el cristal:

Aunque no hay lugar para colgarse
Se me sube al capot la senda blanca
Y primero las sandalias/ Después el lienzo
Blanco del ángel caído blandamente
Desde el cabo al asiento a mi derecha.

Chuf-chuf dicen que avanzo por Alvear
Entre palacios de nobles por imperio
Del saqueo. Atrás queda inalcanzado
El cable boyando entre mil torres.
La embajada de Francia: ya es Cerrito.

Sobre mi piel la mirada del convidado.
Su voz inundándome de acordes
Trepa mi alvéolo individual. Rejuvenezco.
En instantes me quito los andrajos
Y luzco un poema: el nuevo cuerpo.

- ¿Cómo sos? ¿Quién sos?
Su cara va oculta en la oquedad del tiempo
Pero mecido por la palabra voy viéndola
Amándola y besándola. Copiloto de Dios
Que entra al centro tintineando ropas
Versos brillantes: copas de eternidad.


(c) Carlos Enrique Cartolano.¨Poemas del amor que vence a la muerte¨, 2009.

15 de octubre de 2008

Hermosos poemas procedentes de México, que es norteamérica, y que es indoamérica...




Angel Rafael Nungaray (Yahualica, Jal., 1968) Es autor de los poemarios: Estaciones de la noche (2002), En el vacío de la luz (2002), Morada ulterior (2004) y Plexilio (2008). Está incluido en Poesía viva de Jalisco (2004), Muestrario de letras en Jalisco (2005), Los mejores poemas mexicanos (2006), Mapa poético de México (2008) y Animales distintos (2008). Actualmente es becario del CONACULTA y del Programa de Estímulos a la Creación y al Desarrollo Artístico Jalisco 2008-2009.


Poema 9

________________

Hemos muerto
No donde la distancia
es el esquema
de toda algarabía
sino en la semejanza
de la sombra
que se desarrolla
en el linde corporal
del silencio


Poema 10

________________

Canto del límite
del inerte signo
El signo vaciando los cantos
de la cristalina presencia
en los cercanos lindes

Alba limitada
en la penumbra de un dios
que escala el seno apacible
de la caída

Alba del canto
Dios y sus lindes
En el remanso infranqueable
está el cristal de la presencia


Poesía en estado puro




Melissa Nungaray
nació en Guadalajara, Jalisco. Tiene diez años y cursa el quinto grado de primaria. Ha publicado poemas en las revistas: Casiopea, Ventana Interior, Alforja, La Rueda , Reverso , Ciclo literario y Letras en Rebeldía y Periódico de poesía. Es autora del libro: Raíz del cielo (Secretaria de Cultura de Jalisco/ Literalia, 2005).Está incluida en el Muestrario de letras en Jalisco (2007) y Medusas (2008). Colabora en el programa de radio Dimensión Colorida (Radio UdeG).

Alba-vigía

1

El canto
canta en mí,
donde palpitan
los sentidos
de Nadie.

2

Mis pasos
le dan sombra
al obstáculo
de la muerte.

3

No soy
lo que digo
en la lámpara
del vértigo
que lame
mi ceguedad
humana.

4

Ausencia:
donde el alba-vigía escucha
las cenizas de mi cuerpo.

5

El cielo se cierra,
el fin de la Tierra se presiente.
Finalmente el paraíso se desplaza.

6

Yo soy el cielo,
el paraíso del verdadero ojo
donde vuelan los sentidos
de la imaginación oculta.

7

El necio es provocado
por la locura
mientras la muerte
trabaja en los sabios de Dios.


8

Prosigo en el cielo
del infinito
del desigual
que acepta la agonía
del vigía.

9 de octubre de 2008

ANATEMA(*) DEL CREPÚSCULO (**)


por Alejandro Mitre

desde Guadalajara, Jal., México,

para La trampa de arena

(**)

La tierra es un poco más que azul.

Bajo esa transparencia la náusea se redime,

se convoca a los excesos y el hábito sucumbe.

Será tal vez que hemos llegado a otras cimas,

otros climas cobran vida,

otra vida se mueve en las alturas,

las alturas sucumben como peces.

Desde esas nubes todo es más azul.

Todo equívoco renace.

Las nubes nunca tomarán las formas de los sueños,

a menos que sean los de un vetusto infante.

(*)

Busco colocarme en el ámbito del eje.

Busco el sonido inmóvil,

que ahí está imperceptible

en la trémula maraña,

invisible a los ojos de la búsqueda.

La palabra que repica en el centro

y en las orillas es muda,

como el anatema del crepúsculo.

Vivo casi siempre buscando el centro,

el refugio de los agonizantes

o de los que creen

que este teatro cierra a las 15 para las 10.

Y la búsqueda cobra sentido

cuando el día se abre con una nueva luz.

Alejandro Mitre (1980) ha colaborado en las revistas Metrópolis, Ventana Interior y Azul@rte. Es autor del poemario Diáspora de la mansedumbre.

6 de septiembre de 2008

Oda a la crítica, de Pablo Neruda

Yo escribí cinco versos:
uno verde,
otro era un pan redondo,
el tercero una casa levantándose,
el cuarto era un anillo,
el quinto verso era
corto como un relámpago
y al escribirlo
me dejó en la razón su quemadura.

Y bien, los hombres,
las mujeres,
vinieron y tomaron
la sencilla materia,
brizna, viento, fulgor, barro, madera
y con tan poca cosa
construyeron paredes, pisos, sueños.
En una línea de mi poesía
secaron ropa al viento.
Comieron
mis palabras,
las guardaron
junto a la cabecera,
vivieron con un verso,
con la luz que salió de mi costado.
Entonces
llegó un crítico mudo
y otro lleno de lenguas,
y otros, otros llegaron
ciegos o llenos de ojos,
elegantes algunos
como claveles con zapatos rojos,
otros estrictamente
vestidos de cadáveres,
algunos partidarios
del rey y su elevada monarquía,
otros se habían
enredado en la frente
de Marx y pataleaban en su barba,
otros eran ingleses,
y entre todos
se lanzaron
con dientes y cuchillos,
con diccionarios y otras armas negras,
con citas respetables,
se lanzaron
a disputar mi pobre poesía
a las sencillas gentes
que la amaban:
y la hicieron embudos,
la enrollaron,
la sujetaron con cien alfileres,
la cubrieron con polvo de esqueleto,
la llenaron de tinta,
la escupieron con suave
benignidad de gatos,
la destinaron a envolver relojes,
la protegieron y la condenaron,
le arrimaron petróleo,
le dedicaron húmedos tratados,
la cocieron con leche,
le agregaron pequeñas piedrecitas,
fueron borrándole vocales,
fueron matándole
sílabas y suspiros,
la arrugaron e hicieron
un pequeño paquete
que destinaron cuidadosamente
a sus desvanes, a sus cementerios,
luego
se retiraron uno a uno
enfurecidos hasta la locura
porque no fue bastante
popular para ellos
o impregnados de dulce menosprecio
por mi ordinaria falta de tinieblas
se retiraron
todos
y entonces,
otra vez,
junto a mi poesía
volvieron a vivir
mujeres y hombres,
de nuevo hicieron fuego,
construyeron casas,
comieron pan,
se repartieron la luz
y en el amor unieron
relámpago y anillo.
Y ahora,
perdonadme, señores,
que interrumpa este cuento
que les estoy contando
y me vaya a vivir
para siempre
con la gente sencilla.


Ilustración: Obra de Tatiana Parcero, sobre Tatiana Parcero

Pablo Neruda: subir alto llevando LA poesía



Neftalí Reyes Basoalto, más conocido con el nombre de Pablo Neruda, nació el 12 de julio de 1904 en Parral. Dos años más tarde se trasladó junto a su familia a Temuco, donde estudió en el liceo de Hombres y publicó sus primeros poemas en el periódico La Mañana cuando tenía apenas 13 años.
En 1921 se radicó en Santiago para estudiar pedagogía en francés en la Universidad de Chile, y ese mismo año obtuvo el primer premio en el concurso de los Juegos Florales con el poema “Canción de la Fiesta”.
A mediados de 1923 Neruda dejó sus estudios para dedicarse a la poesía. Publicó “Crepusculario” y un año más tarde apareció “Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada”.
En 1927 el Presidente de la República Emiliano Figueroa lo nombró Cónsul de Chile en Rangún, Birmania, con lo que empezó una larga carrera diplomática. Este nombramiento le permitió viajar por todo el mundo y conocer a escritores como Federico García Lorca y Rafael Alberti. En este periodo aparecieron las obras “Residencia en la tierra”, “España en el Corazón”, “La Copa de Sangre”, y empezó a escribir “Canto General”, obra que tiempo después llegaría a ser ¨pintada¨ por los artistas mexicanos Diego Rivera y Davis Alfaro Siqueiros.
En 1945 obtiene el premio Nacional de Literatura (Chile).
Además, en 1945 fue elegido Senador de la República (Chile), cargo que ocupó hasta 1948, cuando fue desaforado por el presidente Gabriel González Videla.
En 1950 publicó “Canto General”; dos años después apareció “Los Versos del Capitán” y más tarde “Las Uvas del Viento” y “Odas Elementales”.
En 1965 recibió el título de Doctor Honoris Causa en la Universidad de Oxford y en octubre de 1971 recibió el Premio Nobel de Literatura.
Murió en Santiago el 23 de septiembre de 1973, tras lo cual se publicaron sus memorias: “Confieso que he vivido”. 


Gentileza de http://letrauniversal.blogspot.com

1 de julio de 2008

Cadáver exquisito de MARATHONICA Punta Alta




Potpurrí infinito: miles de kilómetros de lírica inolvidable


Por el fresco olor salvaje a primavera
que te crece
palabras sin
rostros volvían de los vientos...

Un abril telúrico y aciago
me surcaba cicatrices:
cinchado entre la sonrisa y mi pereza
cinchado entre lo brusco y lo que es:
Mi temor de estar encadenado
con oscuras y vagas ilusiones
encendiendo las velas
invocando milagros
para deshacer el maleficio heroico
del poder.

La ráfaga azul de un hada
del sinsentido me abrazó
y luchar y sufrir, juntar espinas
es mi oficio, tal vez, en esta vida
distante aunque te ame
para no extrañarte.

Olor a especias, a vapor de olla,
a pino, a mermelada, a beso
la foto de una madre
que nunca tuvo hijos...

No era tu tiempo de guerrera,
bandera blanca.
Tu memoria alojada en anaqueles
es una mancha de tabaco.


Durante los días 27, 28 y 29 de junio, un grupo de poetas y narradores se reunió en Punta Alta, desarrollando la Marathónica convocada por la Fundación de Poetas René Villar. Se trabajó mucho, y como en toda Marathón, no quedó tiempo para otra cosa que no fuese la literatura. De un lado al otro, del Teatro Colón a la Biblioteca Alberdi y viceversa, muchos versos cayeron del recuerdo, de la imaginación, de las bocas, de los bolsillos, de las carteras... Me puse a juntarlos y traté de armar con ellos un poema. Costó mucho porque al principio no cuadraban... Finalmente, quedó como pueden ver más arriba. ¿De quién es este cadáver exquisito? Subtítulo: Cofradía del Salitre; versos 1 y 2: Héctor Soulé Tonelli; versos 3 y 4: René Villar; versos 5 y 6: Sergio Soler; versos 7 y 8: Manuela Calvo; versos 9 y 10: Horacio Gómez; versos 11 y 12: Lucía Benedetti; versos 13 y 14: Gladys Acha; versos 15 y 16: Amaranta Guevara; versos 17 y 18: Virginia Rubio; versos 19 y 20: Matías Saitam; versos 21 y 22: Sonia Hegen; versos 23 y 24: Alejandro Paiva; versos 25 y 26: Iris Cadelago; versos 27 y 28: Carlos Cartolano. Como podrán notar quienes compartieron la Marathónica, hubo algunos que no perdieron un solo verso... O muy cuidadosos, o demasiado amarretes... ¡Los desafiamos a que nos manden alguno que otro hijo!

3 de junio de 2008

En la esquina


Se sienta solo:
Espera su sombra.
¿Quién la trae?
¿El viento/ La escarcha
Su reflejo acaso?
¿O la llave hurgará
En los fríos estantes
De su biblioteca
Hasta que alumbre el día?

(c) Carlos Enrique Cartolano, de ¨Poemas del amor que vence a la muerte¨, 2008

1 de junio de 2008

El enviado del rey


Plantado en la pampa nocturnal y fresca
Como un gran cigarro articulado. Andenes
A Grünbein (lugar de paso y de poesía)
Yendo o volviendo del humo encolumnado.
Allí debajo está el enviado a toda luz
Refulgiendo entre rastrojos/ Brillando
Contra el zinc de los espejos de cereal.
Es el enviado del rey: ¡Miren qué lujos!
¿O es la serpiente que aún somete Evas?
Mi médula espinal que muerde rebelada
O el infaltable profesor pontificando.
Representante del rey. Del más antiguo:
Condenado por sueños subversivos
Por seducir y convocar miles o millones
Salteador/ Raptor/ Iconoclasta
Revolucionaria hierba de la pampa.
Hasta que suelta un alarido. Se tensa
Como arbolito con Rauch sobre la chuza
Y lanza su malón. Sus pingos en carrera
Cambian tierras/ Reinados y pasajes.

(c) Carlos Enrique Cartolano, de ¨Poemas del amor que vence a la muerte¨, 2008