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4 de septiembre de 2022

De consciencia a inconsciente ...

 


223.

  De consciencia a inconsciente, el cuerpo merma y supera en voluntad al propietario. Sensaciones insospechadas: lo inédito ocupa un ojo frío, el desierto vuelca arena en la pradera, un silencio de olvidos navega ríos interiores y se prolonga en remansos de la mente. Porque hay otro lado amenazante. Y es una condena a gritos el coro de la patria.

 

  El cuerpo y la letra vital de mi lenguaje, han montado diferentes ascensores. En vilo, la mirada precipita su deshielo de las cumbres. En tanto, me invaden los constructores, con su golpeteo de ladrillos y cemento.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Lexi Ames (c)




La reunión de poiesis ...



222.

  La reunión de poiesis, fotografía y actuación, permitió a Anne Brigman contener en piel femenina permanencia y devenir. Sus desnudos son finas ironías triunfales, derroches y fracasos de la naturaleza, el pasmo de opuestos, arborescencias de una voz. 

  Tal como la ironía del desnudo, y el desnudo mismo, el trabajo con opuestos, básico en la literatura, consiste en aproximar o distanciar hogueras de la lectura. Me refiero a la pasión, que por letra seduce para proseguir con la lectura o sencillamente abandonarla. Es la experiencia que recojo en textos  en los que adrede mi material poético alejó los opuestos para intentar seducir territorios de mayor profundidad. Imágenes para las que no estoy preparado, como por cierto Anne Brigman sí lo estuvo. ¿O acaso habrá minusvalía imaginativa en el común de los lectores, y se prefiera la imagen plástica?

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Anne Brigman (c) 

Hasta el fin ...

 


221.

  Hasta el fin, podrán sobre mi nombre turbulencias y el cambio. Moriré –dice Borges– y conmigo la suma/ del intolerable universo. Nada puede contenerse; la realidad fluye líquida entre las manos, para abrevar sorpresas  y terror.

 Tal lo que supe en últimas experiencias de mi cuerpo: en este tiempo, la carne prefiere sorpresas  inconvenientes a los dictados de la esperanza.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Revista Esfinge (c)

 


Por qué se me niega ...

 


220.

  Por qué se me niega el verso: la única memoria, lo llama Borges. La mirada atrás jamás cancela, aunque es variable hasta la incertidumbre. Nada es igual a lo que vimos, y cuanto veremos no tiene ni precios ni vidrieras. La escritura es voto de confianza, pero es también un acto  de debilidad, y a su vez de valentía. Todo cambia, y este yermo estraga imágenes que antes veneré.

 

  Con herramientas en crisis, armas cuyas empuñaduras  cambiaron, el interior muestra paisajes diferentes, rutas bloqueadas, derrumbes que alteran la superficie navegable, torrentes por doquier, borrascas sin nombre.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Elsie Tenca Mariani (c)


El mismo aire salado ...


 

219.

  El mismo aire salado al término del verano, ese que blanquea la madera y taja carnes, aquel que siseaba en los pinos de la séptima batería, con mártires de pie y agujas atravesando el miedo. Este digo, que ahora aúlla en la costanera a cuatrocientos metros de mi ventana. Vuelve por su presa y deudas que acrecienta el tiempo.

 

  El viento: personaje común a toda estación de mi existencia. Cuando fui pequeño, los ángeles soplaban en lucarnas y banderolas de mis abuelos, y sonaban con un silbido lúgubre, angustioso. Por las noches, en el dormitorio, acompañaron mis sueños los bramidos del sudeste, y siseos del cañaveral que limitaba la casa. Cuando llegó el tiempo de construir mi hogar del parque, quise contar con esos mismos sonidos, y busqué las banderolas y lucarnas de otro tiempo. Siempre el viento, aunque con otras rosas y vegetaciones diferentes.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Telew


Esta es la enumeración ...


 


218.

  Esta es la enumeración de heridas y armas causantes. Un tajo de cimitarra en el vientre superior; mide unos veinte centímetros. Un disparo de mosquete en el costado derecho –de aquí pendía una de las descargas de líquidos–. También diferentes desgarraduras a ambos lados del vientre, que atribuyo a invasores venusinos convivientes, que abundan en los quirófanos. Después, el cirujano me dijo que allí se enterraron la luz y la cámara. Y en manos, muñecas y brazos: disparos de cien dardos que arborizaron con azul la transparencia. Hay heridas ocultas a la vista, como las de cuerdas vocales dañadas por el entubado.

  Los sentidos recuperan paulatinamente su temperatura. La mente está a salvo. El poema retoma la senda de mi anhelo.

 

  Hubo aviesas traiciones de la herida principal y sus costuras. Emergentes incómodos, que sobrenadaron los diluvios de interior. Los cuidados prosiguieron, después en mi dormitorio,  aunque sin lograr la asistencia de mis médicos, cuando ya en vísperas de la emergencia sanitaria, solo logré la colaboración de prácticos circunstanciales. Siempre presente, mi amor de pareja compartió angustias inocultables.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Fogonazos (c)

Ya en el piso ...


 

217.

  Ya en el piso de terapia común, contemplo sobre mi frente una retícula roja: es el indicador de luz de emergencia. Al proyectarse en los alvéolos del policarbonato, dibuja un encadenado de mayor a menor intensidad. De a ratos, creo fugar de la habitación, montando una estela roja. Entonces vuelvo a mi escritorio, y aprovecho los primeros rayos de sol, que atraviesan la vidriera martillada. Luz para contemplar mi cuerpo en libertad.

 

  Pero son sensaciones alcanzados en sueños, o en la semivigilia que alumbra el entusiasmo. En todo tiempo ha sido irrefrenable el deseo de volver al escritorio y a mi tarea sin tasa ni precio materiales.


(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Psicología del color (c)


Finalmente comprendo ...


 

216.

  Finalmente comprendo: mis sentidos se acomodan a la écfrasis y la imagen visual sobrenada las palabras. Por eso, creo siempre actuales mis libros ajustados a dicha técnica: guíaLUCIANfreud y La imitación de Marc Chagall.

  La écfrasis interpreta mi disposición emocional. Por eso, pienso escribir desde la obra de Henri Matisse, con quien tengo bastante en común: él pasó por esta misma operación. Claro que en otros tiempos de la medicina, ya operado no soportaba estar de pie. Por eso debió abandonar el caballete y optó por la habilidad de unas tijeras. La forma fue su continente, como en mí lo visual.

 Pienso aún en escribir sobre Matisse cuando crea concluido Scherzo. Pero ahora me agrada más la idea de hacerlo simultáneamente con Matisse y Picasso.


(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Henri Matisse (c)


Ya en terapia intensiva ...



 215.

  Ya en terapia intensiva, cada una de dos noches prendido a los dictados de una consola a mis espaldas, continúo escribiendo. Esta tarea de todos los días no me abandona, pero ahora es diferente. Primero encuentro una imagen, y después pretendo sumarle el texto. Claro que es imposible. Todo sucede en el sueño, operando un teléfono que no tengo, y lamentando no estar sentado en mi escritorio. ¿Cuánto se habrá perdido? ¿Arrancaré unos pocos versos a la esclavitud de esta sala de cuidados intensivos?

  Las enfermeras y sus voces mínimas. Tras el mostrador, la jefa de piso, y su energía de voz baja. Quejas de otros enfermos. Una mujer que ha sido operada de tumores cerebrales, no permite que los demás enfermos duerman, ya que pide a los gritos que la desaten una, otra vez, y mil veces. Tratan de calmarla, pero no la desatan. Le explican que está atada porque antes se ha arrancado sondas y cánulas. Necesito dormir, como todos los demás.

(c) Carlos Enrique Cartolano "Scherzo", 2021

Ilustración: Los cuentos de Panapa (c)

Cuando volví a encontrarme...

 


214.

  Cuando volví a encontrarme conmigo eran las 15 horas del 18 de febrero. Largamente había luchado con las ligaduras de mis sentidos, batiéndolos uno a uno, hasta liberarme. Por cierto: una de las experiencias más extrañas y aterradoras que he vivido.

   Como al volver de un sueño; claro, que en este caso no hay un retorno a la realidad anteriormente conocida, sino a otra totalmente distinta.


(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: La Página (c)


25 de agosto de 2022

Antes del sueño...



 

213.

  Antes del sueño, también vacío, he visto a tres o cuatro mujeres envueltas en mantas, cada una en silla de ruedas. He escuchado a dos técnicos repasando el instructivo de manejo de algún aparato médico desconocido. Y también a mi cirujano que dialoga con su compañero de tareas acerca de la cantidad de estudiantes inscriptos este año en la Universidad, y en la carrera de medicina. Son la mayor cantidad, concuerdan. ¿Cuántos llegarán? ¿En qué tiempos y proporciones irán abandonando la carrera?

  Después me entero de que ambos médicos son profesores de la carrera universitaria. Es una arista más donde apoyar la confianza.

 

  Es difícil ahora separar lo que tuve por supuesto, de lo efectivamente escuchado y vivido. Sobre todo cuando he partido de tres o cuatro palabras escritas para ayudarme a comprender y revivir una experiencia extraña e irrepetible.


(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: PSAFE (c)

Máximo es el primer ...


 

212.

  Máximo es el primer recuerdo. Antesala del quirófano; nuestras camillas han quedado arrinconadas en paralelo. Máximo Lucaroni, Máximo… ¡Máximo Lucaroni! Le gritan. Estamos en situación diversa; yo espero al anestesista, y Máximo debe volver de la anestesia. Yo en la previa; él ya operado. Llevo la cabeza a mi izquierda: ha de contar con mis años, más o menos; su perfil es potente: nariz aguileña y buenos perfiles bucal y de barbilla. Vamos ambos vestidos de blanco; ambos compartiendo un tiempo inexplicable. Finalmente responde; ha logrado salir de la inconsciencia y se lo llevan. Me quedo solo; el cirujano me envuelve las piernas con sábanas, ignoro por qué. Finalmente, abandono la realidad sensible.

 

  Con dificultad interpreto las anotaciones en mi teléfono celular, para dar forma a estos textos. La memoria es definitivamente incompleta, o las sensaciones vividas son de imposible codificación ulterior.


(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Francisco Catala (c)


Horas antes ...

 


211.

  Horas antes de la cirugía apunto en mi cuaderno, al proseguir con lo inacabado. Es un tiempo vacío, digo; todo queda al otro lado de los sentidos y el deseo es territorio yermo que solo el recuerdo contempla. Mucho cicatriza cuando se enfría el ojo, mientras el torrente interior arremolina y amenaza desbordar.

 

  Las fuerzas ingobernables pasan del cuerpo a la escritura. Son las de la enfermedad medida por el tiempo. Presente y pasado se muestran en un prisma de cristales empañados.


(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Espai Viral (c)


Y al otro lado ...


 

210.

  Y al otro lado del Atlántico me reitera y se repite Miguel Veyrat,  quien parece componer poemas con puño paralelo a mi teclado. Hoy mismo dice el poeta: Pero yo seguiré por aquí/ despierto y extendido, arañando la niebla/ con las manos. Deseando/ ser metáfora de nuevo. Y lo comparto; en consecuencia escribo.

 

  En una imagen, en color y saber de las palabras, en línea y vértice, en ritmo y melodía, el poeta echa fruto de claridad y certeza. Y Miguel es grande en maestría.


(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Diana Dowek (c)

20 de agosto de 2022

Mi pareja de este tiempo ...



 209.

  Mi pareja de este tiempo, amada visitante que repite viejos ritos al compartir satisfacciones, es Helena en mi Troya devastada. Hay otros mitos. En tanto, la misma y otra historia continúan gravitando en volúmenes de paces tras la guerra. Es la razón de los aromas en mi cuarto de baño y en las calles, una presencia cuya disolución demora nombres para sábanas y sueño. Y es también la luz que brilla al despertarme.

    Ella logró en mí la risa, sorprendiéndome y sorprendiendo a todos quienes me conocen.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Lucian Freud (c)

Ella, dice Watson...




 

208.

  Ella, dice Albert Watson, y dispara; ella, pajarita final bajo la ropa, advierte Lucian –de gesto adusto, ceñido su abrazo al despertar en compañía–. E increíblemente para tantos, la menciona Jorge Luis Borges en el poema que volví a leer esta mañana: Una sola mujer es tu cuidado/ igual a las demás, pero que es ella. Ignoro por qué en algunos habitan recelos o temor; si algo tenemos los humanos en común es ella, quien nos alumbra y propina sinfín la descendencia.

   Ella: germen, socia y legado.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Albert Watson (c) -Kate Moss-


Colmados con velas ...


 

207.

  Colmados con velas no ardidas, dejo escritorio y cama. Ya nada puede hacerse con pabilos quemados, pero siempre habrá alguien que encienda nuevas mechas. La existencia, este prisma en viaje, carga amados convivientes, que comparten la mirada. Amores de ciclos breves o extensos que ya no confesaré, aunque son flamas que arden todavía al salir del laberinto.

 Fue cuando una inclinación culminó en miradas, o con un simple roce. Historias que encierra un nombre, nombres que cautivan un tiempo jamás perdido. Siempre bien gastado.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración:  Torange (c)


Salíamos del cine...

 


206.

  Salíamos del cine, como de otro mundo. Con otra ropa interior, porque una realidad desconocida hasta entonces nos poblaba. No nos reconocíamos por la voz, ni en los espejos. Por un tiempo nos veíamos en los personajes, en los sueños; quizás solo ellos nos devolvían. Con el tiempo maduramos, y entonces descubrimos en la lectura un efecto de extrañamiento todavía mayor. Y llegó la escritura, germen del propio dios.

   Películas que me impresionaron cuando niñaba: Rashomón, de Akira Kurosawa -1950- y Los cuentos de Hoffman de  Emeric PressburgerMichael Powell -1951-, entre otras. Curiosamente, eran poéticos los contenidos de ambas películas. En la primera, que volví a ver hace muy poco, me sentía transportado lejos por la voz y las palabras incomprensibles de la mujer violada. En la segunda película, realización inspirada en la ópera del mismo nombre de Jacques Offenbach, me sedujo la muñeca mecánica Olympia, interpretada por Moira Shearer. La imaginación transcurrió después desde la facundia natural hasta la belleza del sexo femenino. Fue en un tiempo, próximo a mis doce años, y las primeras lecturas estuvieron relacionadas con las mitologías greco-romanas, germánicas e indias.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Helmut Newton (c)


HIcieron centro en el significante ...

 


205.

  Hicieron centro en el significante: la palabra, su imperio de apetitos y conocimiento. Poblaron significados, al giro de su rueda de alumbramiento y despojo, encuentro y distracto, rebeldía y colonia, conchabo y abismo. El poema es acto de amor, y su palabra, matriarca fértil, sobrevive. Es la dulce, cruel batalla de opuestos: carne y cavidad de senos.

   Si el poema es viaje que acaba con los relojes, poeta es quien resulta capaz de dominar a Bucéfalo con solo una caricia. Al caballo de Alejandro, que vivió treinta años,  lo recordó una ciudad –Alejandría Bucéfala–, que dicen fue ciudad de excelsos poetas, aunque para algunos historiadores se haya perdido todo rastro de ella y su legado poético.  Otros dicen que es la actual Jhelum paquistaní, cuyo nombre deriva a la vez de agua clara y nieve, ya que se sirve de deshielos del Himalaya.


(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Helmut Newton (c)


15 de agosto de 2022

Casi todos mis días ..

 


204.

  Casi todos mis días son de la intertextualidad: cinco o seis seguidos-seguidores en twitter, bastantes más en facebook; ellos son qué leo, quienes me leen, la realidad multípara del poema. Reencuentros por la lectura, presentaciones entre comunes asiduos, recortes de Sergio A. Giuliodibari, que me permiten reescribir con sobrantes de la campaña anterior, recorridos, descubrimientos en seis direcciones, aunque el latido continúe siendo monocorde.

  Hoy repetí tras la ausencia de Jorge Paolantonio querido: es posible la neblina sobre el aguaviva del entendimiento/ que un domingo me levante y no sepa tu nombre/ ni qué hago en esta casa/ llena de recortes y libros. Por cierto, también aquí flamean o arden fragmentos en paredes, cajones, entre páginas de mis libros, en bastión de la memoria. Y otro lejano Miguel Veyrat, desde Sevilla exclama: A menudo/ la niebla me habita. / Con su abrazo rasga el fulgor/ a jirones de miedo/ - ¡Ah de la lumbre!, porque también él presta Instrucciones para amanecer. Ya se ve que sea bruma, niebla o neblina, es común el despuntar, que nuestros cantos vayan imperdibles al poema, sean únicos pretensión y combustible en la adánica Babel que reconstruimos.

  Nos queda la emoción, gemidos, un abrazo o su recuerdo, para proseguir el día de trabajo: eso sí    no me hagas caso si lloro   o te maldigo/no tiene caso dicen/ una vez que el nubarrón está instalado/ sobre el aguaviva del entendimiento, ha concluido Jorge. Y terminamos todos dispuestos, limpios para otro amanecer de la escritura.

 

  Mis guías en la escritura, estos tres geniales comunicadores de interior, que saben contagiar sus emociones, a despecho de tiempo y distancias. El poema es un viaje de solo segundos al punto más remoto en la galaxia.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Cultura inquieta (c)