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4 de agosto de 2022

Por cierto, no hay idas...


 

191.

  Por cierto no hay idas a Troya, sólo regresos –de Néstor, Agamenón y Menelao en diferentes textos–. Claro que por sobre todos importa el de Ulises, origen de la Odisea, la búsqueda de Ítaca.  Esta característica de los textos homéricos, es interesante para al lector de todos los tiempos, porque aparece como un recurso literario moderno. Supongo que en todos emociona más, como en mí mismo, regresar antes que ir.

  La tradición prehomérica, sin embargo, contiene multitud de relatos de las idas, y preparación de la campaña militar contra Troya. Revela Robert Graves, que se dedicó a estudiar dichas tradiciones previas a los textos escritos, que Ulises fue vital en la tarea de convencer a los diferentes monarcas de su tiempo para avanzar sobre Troya.

 

  Hoy, 31 de octubre de 2020, murió en Madrid Javier Reverte Martínez, un par de años mayor que yo, conocido como el amigo de Ulises. En él, escribir y estar de regreso de sus viajes, fueron uno. Reverte consideró de la naturaleza del hombre, el dar vueltas permanentemente. Este solitario navegante del horizonte me aventajó, porque su profesión de periodista y corresponsal le quitó contrapesos. Ahora lo veo en un documental de la televisión española, comiendo pescado con su amigo Dimitris, en una playa de Ítaca. Dimitris recuerda entonces a Konstantinos Kavafis, y repite: No hables; el silencio lo dice todo.


(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Regresos (c)


Para la performer...

 


190.

  Para la performer serbia Marina Abramovic, no existe en Occidente nada que permita al artista descargar la energía excedente. Quizás su rutina artística de repetición y lento desarrollo, con fuerte exposición, permitan la tan ansiada liberación de cargas, y reemplacen el recurso a las drogas.  

  Gran noticia, de ser así. Marina representa con excelencia a la primera mujer sobre el planeta.


(c) Carlos Enriqe Cartolano. "Scherzo", 2021

Marina Abramovic (c)


Mi amigo Sergio...


 

189.

  Mi amigo Sergio A. Giuliodibari acaba de enviarme Intertextos, una colección de observaciones tras la lectura de Pajareras Imaginarias. Él subtitula Recortes y plagios, y digo que no hay mejor recorte que el de un lector inteligente –mi principal lector hoy, afirmo–, ni puede haber plagio ninguno, cuando con esta nueva versión de mi trabajo yo obtengo un manantial de consignas. El talante del lector es mi desafío, y estos textos superan la condición de intertextos. Digo, Sergio, que el libro de arena no es sino uno, y que venimos hojeándolo a la vez, sin término posible.

 

  Por cierto, la demorada presentación de Pajareras Imaginarias –enero 2020–, me da letra para este Scherzo que parece no tener fin. Y nunca un lector de la envergadura de Sergio, confesó escritura a partir de alguno de mis libros. Estoy profundamente emocionado, porque esto me pone en franco contacto con la belleza. 

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Mariano Sardon (c)

Tras fantasear ...


 

188.

  Tras fantasear con cuanto quizás suceda, sólo me queda imaginar qué sucede. Y aseguro que es mucho más interesante.

 

  He aquí la  herramienta que pone en contacto con un dios propio, individual.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Emol (c)


2 de agosto de 2022

Inmerso en continente ...

 


187.

  Inmerso en continente de poema y narración, en medio de tanto objeto sublimado, corazones disueltos y siembras a la grieta, me pregunto si acaso me alcanza alguna línea, si hay rescate y mutación de carne en retirada.  ¿Alguien me llama su amor? ¿Quedan bocas que apetezcan mi querencia? Huelo mal. Deshago la cama en estas noches de septuagensaurio disconforme, y demorado hipercinético.

 

  Por qué los síndromes de infancia, pregunto. Y me respondo que la esfinge tenía razón, y ya próximo a las tres piernas, quizás vuelva a gatear.

(c) Carlos Enrique Cartolano, "Scherzo", 2021

Ilustración: Michelangelo Pistoletto (c)


Es un dios que no es nadie...

 


186.

  Es un dios que no es nadie, y es un dios, dice Jorge Boccanera. Y coincidimos: habrá tantas deidades como días del humano, aunque solo un artículo confunda jaurías del olimpo: el deseo, la certeza y lo imposible.

 

  En la dicotomía hombre-dios fui educado. Con el afán de alcanzar lo imposible, abracé lectura y escritura. Forjé vida y memoria. Al cabo, experiencia y recuerdo son mis herramientas divinas.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Tivadar Kosztka (c)

 


El poema es esta ...


 

185.

  El poema es esta última mujer, cuando suma y hace digna la palabra. La única, cuando trae a muchas otras en el vientre, próxima en significados aunque distante en geografía. Ella usa piedra por moler ajonjolí, es india: su piel oscura, alba a la vez si abre de par en par el balcón de grandes pechos.

  Matrona que dice en mí hasta agotar el mundo de ambas manos, perfil de última mirada, la que se lleva puesta.

 

  El arte es balcón del encuentro de razas, testimonia patronazgos, discriminación, y hasta esclavitud. Aunque al fin libera y empareja. ¡Que se nivele hacia arriba!, casi grito. ¿Alguien me escucha?


(c) Carlos Enrique Cartolano "Scherzo", 2021

Ilustración: Laura Dodsworth (c)


Vivo desde hace poco...


 

184.

  Vivo desde hace poco más de doce meses en un complejo habitacional, conocido popularmente como Las torres. Aunque son solo tres torres, rodeadas por un cuadrángulo de edificios achaparrados de tres pisos. Ocupo la planta baja de uno de esos bloques exteriores. Soy la antítesis de una torre, aunque me ocupe de la palabra para volar, e intente poner en vuelo a otros.

  Ocupo una pajarera de puertas abiertas; nada tengo que ver con las torres de cristal.

 

  Cómo devinieron en Scherzo las Pajareras Imaginarias, me pregunto ahora. Existe una sencilla continuidad, a la que se agrega la intención siempre presente de que el lector se identifique y me comprenda.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Zacagnini


La cajera de la carnicería ...

 


183.

   La cajera de la carnicería me ha dicho del placer que sentía al escucharme hablar. Yo mantenía al momento de pagar, una conversación telefónica con una hermana poeta de mi ciudad. Quedo sorprendido por la observación, pero recuerdo el dicho de Rafael Felipe Oteriño, cuando manifestó que la poesía ennoblece y atilda sin fin la palabra.

  Dos días después, en una entrevista radial me preguntan qué hacer con el mal uso de la lengua en boca de nuestros convivientes, más allá del Plan Nacional de Lectura que se ha anunciado. Y vuelvo a sorprenderme, y pienso en las conversaciones a la hora de las comidas entre padres e hijos en mi país y en mi tiempo. E intento medir la enorme tarea pendiente de la educación por el idioma en las familias; y pienso en la interferencia de los medios de comunicación masiva, y pienso en el poder, que vino minando el progreso cultural de los pueblos.

 

  Porque en qué piensan en su mayor tiempo los padres, sino en sus hijos. En qué los hijos sino en sus padres. Y hay misterio, zonas prohibidas, muchas veces error al que induce el desborde de la imaginación. Andrés Di Tella dice en Ficción privada, que no se sabe quiénes inventan a quiénes: si padres a hijos o hijos a padres. La existencia en cada uno es, por cierto, una ficción privada.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Scoopnest (c)


Es también insoslayable ...


 

182.

  Es también insoslayable la referencia al Poema de los dones, porque: Nadie rebaje a lágrima o reproche/ esta declaración de la maestría/ de Dios, que con magnífica ironía/ me dio a la vez los libros y la noche  Y me pregunto si este dios borgeano, capaz de regir a la vez sentidos y bibliotecas, fue concebido a imagen y semejanza de los hombres –como predicasen los griegos–, o si acaso el donado fue vástago del dios, aquella existencia a la que Occidente premió con mayúscula y exclusividad.

  Tan grave cuestión, tanto como gravita el peso de aquel año 1955 en Borges, en Indoamérica toda, y en mí, que fui parido en el mismo serpentario.

 

  En 1955 yo tenía ocho años, y aún vivía en el puerto militar del que procedía la flota que extorsionó a la nación bombardeando los depósitos YPF del Puerto de Mar del Plata, y amenazó con hacer lo propio en las refinerías de Dock Sud. Mi padre era un liberal, Borges procedía de una estirpe militar y oligárquica a la vez.  Sin embargo, todo peso ideológico vuelve al valor de una pluma, cuando el maestro nos lega su escritura.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Jorge Luis Borges

 


Pienso hoy en la palabra ...


 

181.

  Pienso hoy en la palabra entrevista. Aquella de la entrevista parra del patio vecino.  Escucho ahora un tango instrumental, que suena por igual de uno y otro lado. Y esa palabra, utilizada por el maestro en su poema El Tango, me pone en condición de vencido por esta lengua que alumbraran en Rioja.

 

  Así, la belleza del idioma se aprecia en el espejo. Y por tan apalabrado, me deja sin palabras.


 (c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Pablo Brescia (c)


Mi cuaderno diez ...

 


180.

  Mi cuaderno diez –cuenta de apuntadores que se iniciara en 2011–, arranca hoy. Es una fecha clave, que muy pronto dejará de serlo en mi existencia. Tengo por seguro que a lo largo de las notas de este cuaderno develaré alguno de los misterios con que, siempre imperturbable, me somete el oleaje en cercanías.

  Llevo un promedio de un cuaderno por año, aunque ya perdí la cuenta de cuántas respuestas formularon para mí los poemas dichos, escritos o leídos. El instante, por mínimo que resulte en la existencia, cobra importancia cuando encierra un vuelco, al formular la cuestión vital, una respuesta, la prueba de amor.

 

  La búsqueda de la verdad está en las notas; también la de un idioma que defina con precisión y sugerencia a la vez. La confesión de amor, el pulso de un deseo; donde palpita el arte.


(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Vicio de poesía (c)


 


Jamás el ojo podría ...

 


179.

  Jamás el ojo podría ver el sol si no fuese de alguna manera semejante al sol; ni un alma podría ver lo bello, si ella misma no fuese bella. 

 

  He aquí la sentencia de Plotino que categoriza la visión del hombre.

(c) Carlos Enrique Cartolano "Scherzo", 2021

Ilustración: Jorge Luis Borges


Finalmente, al leer...


 

178.

  Finalmente, al leer a Plotino, comprendí razones del culto que le rindiese Jorge Luis Borges. La permanencia del color amarillo en la mirada del maestro, obedecía a la existencia del sol tras ella. Su memoria, prodigiosa como ninguna otra que yo conozca, combinó perfectamente las lecturas anteriores y posteriores a 1955, cuando declaró su ceguera –paradójicamente año en que fuera designado Director de la Biblioteca Nacional–. Y esa mirada, que jamás oscureció por completo, dictó el concepto borgeano de belleza, reflejo del espíritu maestro que heredamos.

  Borges viene a mi encuentro siempre, sea lo que sea que escriba o lea. No existe tal artificio con ningún otro texto o escritor. Porque lo que otros han escrito, pasó previamente por el cedazo borgeano, aun en tiempo previo al paso del maestro. 


(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Mundo oculto (c)

20 de julio de 2022

Breve como su propia...

 


177.

  Breve como su propia vida, Ren Hang –el fotógrafo chino cultor de la doble exposición–, supo expresar en imágenes tanto calma como movimiento. La obra contiene el devenir; lo sujeta en solo una palabra que, en intenso pasmo, pronuncia la mirada.

  Tan lejos y a tantos puede llegarse con el arte: una palabra solamente, y antes de cumplir los treinta años.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Ren Hang (c)


La brevedad antes ...



176.

  La brevedad antes; la síntesis intrauterina. Revisar cada palabra y cada línea muchas veces, como el cabello al peinarlo, o la dentadura tras cada comida. Que el poema supere el tiempo, aplique a letras un hombre primero y reciente a la vez. Que el poema sea un arco, reveló Miguel Veyrat –siempre consonante–, porque arco en griego suena igual que vida, dijo. 

  Y el arco impulsa, atrasa la edad, acerca el arte.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: La mente es maravillosa (c)

Poesía es una palabra...


 

175.

  Poesía es una palabra a tiempo, dijo alguien en redes sociales días atrás. Rescato la reflexión, en este momento mío de espera. Cuando floto en libertad sobre el abismo, cuando contemplo desde la línea del poema los puentes, los ríos incesantes, el tiempo que echa yodo al mar. El poema suspende el tiempo y viene en mi auxilio, como si fuera una de aquellas alfombras voladoras de Las mil y una noches. El marco y cuanto a su través transcurre; otro génesis y el lector a mi encuentro.

  Lo del lector es del sueño; lo del abismo refiere a la pandemia. El tiempo hiere al unísono cuerpo y amor, por eso detenerlo.

 (c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Unix Tumblr (c)


El cuerpo me despierta...


 

174.

  El cuerpo me despierta a las 2:30. Es un récord el de hoy. Antes del amanecer encuentro a una jovencita de Paz Bardi –plástica, que a mi vez descubro– con su brazo derecho pendiente, como si no esperara más que un roce o su color. Hay pigmentos rojos en la mano: ¿sangre o pintura? Da lo mismo: el arte nos transpira por igual con su primer tinte: el colorado.

  El arte siempre: en sueño y vigilia. Paraíso de los vivos, a la vez destino inapreciable.


(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Paz Bardi (c)


Polifonía en los estantes ...

 


173.

  Polifonía en los estantes más cercanos: un coro de voces se integra en orden inesperado, y lo supongo irrepetible. Lo cercano entonces es cuanto alcanzó de distancia a cercanías. Lo que queda y cuanto llevo: esta de hoy es una mirada diferente. Acaso haya un mundo de certezas tras el humo: este del abdomen, con dos años de espesor.

  Son las certezas de mi hermano cuerpo: deseo y belleza; y las certezas de mi hermana muerte: senda y destino. El arte como la única expresión auténtica del espíritu.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Jackson Pollock (c)


10 de julio de 2022

¡Pero cuánto está más ...!



172.

  ¡Pero cuánto está más cerca que antes! Lo que hasta hace poco no comprendía, esto que me guiña como viejo conocido, otra suavidad en superficies, la húmeda lengua que hasta mí extiende cada cosa.

 

  Las razones de corazón y mente son claras; lo que el otro escribe acaba siendo propio casi simultáneamente. Es solo este hedor del cuerpo, la herrumbre en herramientas.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Eugenio Recuenco (c)

Aunque pretenda poco ...

 


171.

  Aunque pretenda poco, haya acomodado deseos a mis posibilidades, cedo cuando me enfrento a la belleza. Tratándose del arte todo es posible en propias manos, aunque nada sea completo. La experiencia en la escritura consiste en acomodar la forma al sueño; sucede cuando las imágenes se afirman bajo las yemas, como si fueran piedras sobre las que vadear el río. Desatada la corriente, el poema puesto de pie se endereza e intenta el roce de su coronilla con los cumulonimbos.

  Estos últimos poemas míos son notables en intención, pero no tienen la mejor salud. Compruebo por eso que no son completos, ni llegarán a viejos; me cercan palabras de medio pelo.

 

  ¡Ah, la dificultad de mi decir, ha descendido hasta puño y teclados! Antes seleccionaba una palabra entre tres o cuatro posibles; ahora dejo a mi alcance etimologías y sinónimos. Hasta emprendo ejercicios para superar minusvalías y armo un diccionario.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Francine van Hove (c)

Entrar y salir...

 


170.

  Entrar y salir: adónde, hacia dónde. Aun hoy, la existencia es fractura de sorpresas y bodegón de misterios. Los abismos son ahora más profundos y la distancia vuelve a definirse con cuanto desconozco. Como durante la infancia perdida.

  Entrar y salir, y los cardenales malbec en brazos y piernas. Es tiempo de golpear con los marcos; esta casa mía de seis recintos monta horcas caudinas en sus aberturas. Es tiempo de atravesar barreras; cuento con solo un par de ojos que no se acostumbran al paso de luz con oscuridad y han ido debilitándose en los últimos meses.

 

  Es la historia común, dicen. Los músculos se debilitan, gravitan obedeciendo a fuerzas superiores. Las encías se retraen, los ojos sufren alguna de varias afecciones de visión –en mi caso el astigmatismo, que favorece los encandilamientos; huyo de los reflejos de mediodías y atardeceres soleados–. Las articulaciones se endurecen y el paso se vuelve corto. El tiempo se reduce por la necesidad de descanso. Pero, contra toda razón de envejecimiento, la necesidad de dejar concluido tanto testimonio escrito como se inició, escuece. Y aquí voy, actualizando y corrigiendo por segunda vez.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Hermes Ludovisi

En este tiempo...

 


169.

  En este tiempo prefiero dejar las ventanas abiertas; el sol hace lo suyo en las paredes y una brisa tenue desordena mis papeles sobre el escritorio. Antes me hubiera preocupado competir con los elementos. Ya no; gozo al observar libertad en las energías exteriores, seguramente porque comencé a desconfiar de mis fuerzas. La juventud agota en mi pequeñez; y por primera vez la aprecio en otros.

 

  Cómo y cuándo llegué hasta aquí, pregunto. El ayer y el hoy son en mí tan diferentes, que a veces me siento engañado. Me proyecto fuera del ventanal que diariamente me enfrenta con la luz, y soy del viento, del estruendo del mar a quinientos metros, de las voces en coro del dodecafonismo ciudadano. Comprendo que todo eso ya está en mí, y va poniéndose rancio con el correr de los días.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Stefan von Reiswitz (c)


Los anaqueles ...


 

168.

   Los anaqueles repletos de lecturas, y una nómina de estantes que en breve necesitaré. La caja forrada donde apilo papeles con lecturas que extraigo de la red, e imprimo para usos múltiples. El conjunto es la biblioteca dicha –Jorge Luis Borges–, porque el acento está en la voz, y solo después llega la escritura. Ida y vuelta en la oralidad, el oído atento a cuanto suena en derredor: los recitales, las grabaciones, una moda del audio libro, que aquí esperamos todavía.

  Aunque muchos no lo crean, primero hacía fe la palabra; mucho después dijo el latino verba volant, y los documentos nos esclavizaron.

 

  Acaso ahora, cuando me confino, la tecnología me propone un vuelo de palabra que alcance gloria al compartirse. Algo, digo, que supere perezas del lector, precios de impresión, descrédito de editores. La compañía de imágenes me convence; todos necesitan ver antes que escuchar.

 (c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Artesanas Chilenas (c)

Imaginate...



167.

  Imaginate: cumple años en enero, e incrédulo de que la fecha de nacimiento figure en el documento de identidad, lo mira para cerciorarse. ¿Y qué descubre? La fecha figura escrita sí, pero en un idioma que no es el del identificado. Jan dice, por January, ¿o será por Janeiro?, pregunta, y yo pregunto. ¡Qué mal voy si desde la identidad quedo colonizado!, dice. Si por January, somos deudores del norte angloparlante y no tardarán en apestillarnos; si por Janeiro, nos parece que renacen los bandeirantes. Imaginate. ¿Acaso podremos liberarnos?

  Libres primero, justos y soberanos por añadidura, dijeron.

 

  El mayor problema que tenemos con la historia es el olvido.  Y ese orín en las páginas del libro, los lomos de cuero saqueados, las expediciones interrumpidas, las búsquedas que se abandonaron, herencias recibidas que sirven al pretexto, el intento de satisfacer deseos individuales, la injusticia, el soborno.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilusttración: Globedia (c)



 

Quien comunica ...



166.

  Quien comunica, continúa diciendo Miguel Veyrat, siempre es hombre que se quitó su dios de encima. Quiere decir: quien suelta de sí la historia, este que no reconoce el límite y cree posible sujetar el tiempo. El hombre que flexiona la rodilla derecha, a punto de franquear umbrales porque ha cerrado el libro.

  Como Bahman Mohassess sangrando sus pulmones en el baño, cuando gritaba que sin dudarlo ya moría.

 

  El paso final al otro lado del espejo, en el caso de Miguel Veyrat, es un vuelo: Mi cuerpo es todo mi lenguaje, mi mente/ las palabras y mis hijos/ serán todos los vientos (…) ¿Qué será de ti cuando yo vaya creciendo/ ya sin luz y ya sin sombra, / sobre una lengua de aire viejo, tan solo/ hecha de tiempo?

–de Tenebrae, en Poniente, 2012–

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Eugene Delacroix (c)

La fecha se hunde ...

 


165.

  La fecha se hunde y el presente adensa. Como dice Joanne Kyger, llego con la dulce apreciación/ de un futuro extinguido, y tanto como a la poeta me urge el orden del extremo opuesto, ese que otros aprecien al notarme existente todavía. No el futuro de lunes y propuesta, no aquel que agota su tarde en almanaques de peluquería, ni el sagrado que en vano supusieron Ulises, Romeo o Gagarin, de regreso a puerto y mesa familiar.

  El tiempo es piedra pómez y el amor perdido escama, endurece pieles y mirada. Solo recuerdos cuando se ha vuelto infranqueable la noche. Soñadas fragancia y humedad de palmas sobre genitales del paraíso.

  Y el muro levanta sombras desprendidas del cuerpo.

 

  Hasta aquí llegué, hermano y hermanita. Solo ausencias en sagrarios que levantaron los mayores, y un sabor a cosa inacabada, el humo que me gana espacios hasta ahogarme, los que creyeron porque no dije, lo que interpretaron bien o mal en cuanto dejé escrito. Todo eso es mi vida; el diario será parcial cuando lleguen a buscarme.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Bahman Mohassess (c)


Corazón de carne y piedra ...



164.

  Corazón de carne y piedra, ha dicho Miguel Veyrat, siempre cercano, hermano en lengua, preguntas y esperanza. Y recuerdo a mi maestro de primera hora, Joaquín O. Giannuzzi, de corazón sangrante, arrojado a tumbos sobre el adoquinado. Son las condiciones de la época; nos piden la carne sensible, pero también la piedra avezada en resistencias. Empedrado el corazón entonces; la historia atestigua, como en tantos más.

  Nuestra experiencia, maestros -vivo uno y muerto el otro-, es la de páramos y jungla, impotencia en la palabra y fortaleza menguante, de muros sin escalas; al fin, la del silencio.

 

  Es que fui educado con el mito de lo eterno, y termino de espaldas al muro, frente al pelotón de fusilamiento. No callaré, no permitiré que se los olvide, me subiré a cuanto permanezca, y con ello haré el amor.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Hateshepsut (c)

 

La mujer que camina...

 


163.

  La mujer que camina por la playa mira sus pies; contempla la humedad, cuando se expande bajo presión del paso. Los recuerdos que abrillantan tesoros ocultos en la arena empapada, marchan luego a cadalsos del olvido. Hay selección indescifrable en pérdidas y encuentros. Porque hay dos miradas inconciliables, dos tiempos en distracto.

  La mujer que camina por la playa ignora qué o quiénes la preceden, o siguen tras sus huellas, quién la observa, qué la espera. Pero de ambos lados, el recuerdo, si bien imperceptible en soledades, apareja.

 

  Así, mi espera no tiene nombre o es para muchos peregrinos. Una mujer, una palabra siempre olvidada, un brillo que por momentos me cegó, la confianza en quien traiciona, la llaga que abrió en mí algún recelo, mensajes a los que fui insensible. Amores de largo, tanta vida ignorada.


(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Freepik 

 

 


6 de julio de 2022

Hemopalabra...

 


162.

  Hemopalabra: no hay fluido de curso más sutil que mirada y habla. Una dice; la otra contempla. Ambas son de provisión crítica, su ciencia finca en la escasez. El torrente lleva vocación oceánica, aunque es arroyo de múltiples efluentes.

  Así va el destino del hombre: con dos ojos, una boca, y la delgada hidrografía que no basta. Y cuando, por añadidura, el torrente es cero negativo, habrán de buscarse donantes entre atlantes sobrevivientes, o alienígenas de visita.


  ¡Ah, los goteos! Lágrimas y sangre, al gravitar, transparentes unas, cargada de rojo oxígeno la otra. Así, las palabras pueden transparentar, colorearse, gotear en vertical o en versos, revelar el nombre, denunciar la lengua. Y las tres son resistencia a muerte.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Ecodiario (c)


Un ser aparte vive ...

 


161.

  Un ser aparte vive en cada cual; el estar minotauro que espera ser abatido. La conciencia del fin, al cabo del laberinto, con alaridos del héroe al que el acero teme. La piel gruesa también tiembla, cuando se vela en propio espectador y el cuello es frágil.

 

  Así, los reinados tienen fin, y existen héroes de solo un día. ¿Qué se gana con eludir la espada? ¿Cuánto se pierde al ansiar el vientre perfecto, si ya no es tiempo para hallazgos?  ¿Dónde abandoné las promesas de una noche en que subí mi hoguera a las estrellas? Acaso su mirada, fija en mí, aún existe.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Bahman Mohassess (c)

 


Acabé voceando ...


 

160.

  Acabé voceando sólo cosas que mi corazón decía. Y las palabras cargaron nombres, los recuerdos fechas; entonces, mis ansias extrañaron torsos que abrazar y bocas para volver a besar. La existencia es nudo apretado de lágrimas y alborozos, placer y muros medianeros. Porque cuanto acaba gotea, y lo que se me anuncia es invasión y desborde.

  Eso dice Bahman Mohassess–el Picasso persa–, y esto me digo en soledad, o a mitad de cúmulos sinfín.

 

  Acaso ver más allá sea un vicio del artista. Cuánto gozo quebrado, cuánto placer pendiente por dejarse llevar tras profecías de lo desconocido. Entonces: soledad y distancia, el dolor más intenso.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Schezo", 2021

Ilustración: Bahman Mohassess (c)


Vuelvo al papel...



159.

  Vuelvo al papel mirándome la cicatriz por mirarte. Soy la marca de tu amor, soy una cicatriz, y cuando escribo te asomás a tu propio recuerdo por mirarme. Somos la mirada simultánea, somos un dúo irrepetible de cicatrices; somos heridas del agua, del aire, del fuego y de la tierra. Volvés al papel mirándote en espejos de tu propia cicatriz, y escribimos. Por instantes se establece el diálogo, aunque el vórtice del ápeiron muy pronto diluye el sucedido y vuelve a la indefinición.

  Ahora escribo –y escribís, escriben– por sostener el inédito verbal del 12 de enero, cuando dije: la literatura es un diálogo de cicatrices, con mi sorpresa al sorprenderte, y sorprenderlos. Sergio, Bibi, Fabio, Rubén, Sebastián, Silvina, gracias por mantener el diálogo que fundó Borges –una vez amé, y ahora recuerdo–. Maestro Oteriño: comprobamos la andadura de tu conversación infinita, y es la gloria.

  La literatura, en fin, asegura sobrevida, se impone a lo indefinible, responde y carga vocación de infinito.

   Ojalá así sea, y que alguna vez se llame eternidad a la literatura. 


(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Herchii (c)


12 de enero de 2020...


 

158.

  12 de enero de 2020. Ya estoy próximo a cumplir diez años escribiendo en la ciudad; aquí vivo por libre elección, y siento que es mi mundo. Presento en sociedad un libro, con seguridad digo: el más sincero de los que llevo publicados. En este tiempo estoy parado en una esquina –de Mar del Plata, aunque intersección presente en cualquier pueblo– donde se encuentran lo escrito con lo que me resta escribir, el proyecto con el transcurrido. Es lugar de lectura, un carrusel de lectores –algunos con rostros amigos, otros incógnitos, todos estimables– a quienes he dedicado cada línea desde hace sesenta años. Alguien dijo que todos somos inéditos; es verdad, pero agregaría hoy: se nos edita con cada lectura. 

  En este día alzo una plegaria terrena: que mi palabra sea semilla de nuevas palabras; las de resistencia, las de sobrevida, las del verdadero amor.

 

  ¿Quién, puesto a leer o escribir, no ha pensado en todo ello? El libro es cima del arte y la cultura. Para él nací, él me educó, y con él vivo. Tuve mi primera biblioteca a los siete años, aunque entonces compartida con mi hermana. Después, itineré con algunos o muchos libros a cuestas por diversos caminos; y tras múltiples mudanzas, siempre me resultaba definitorio el lugar para escribir, y las posibilidades de armar mi biblioteca.

  Y a propósito de biblioteca –y diccionarios de la lengua–, se me veda la conjugación de itinerar, y me proponen rutear, un verbo incómodo para oídos y preferencias. Considérese neologismo a mi anterior itineré.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Inmortales

 

Y ese día quedará ...

 


157.

  Y ese día quedará tanto poema huérfano. Habrá de abrirse un orfanato rico en librerías para guarecerlos; la incubadora de sorpresas pendiente de las bocas echará a andar sus locomotoras azules, lilas y amarillas. Otro transiberiano, se preguntarán, y te preguntarán a vos, Blaise Cendrars. En esa égida bajo los cuatro vientos, se respirarán aires borgeanos, huidobrianos, pizarnikianos, gianuzzianos, paolantonianos. ¿Qué digo? Es un disparate la adjetivación; todo sustantiva otra vez, renace y gobierna desde la palabra. Los maestros transcurren en mí su curso de húmedos heráclitos, y escriben todavía.

 

  ¡Y cómo escriben! Soy Adán, víctima propiciatoria, y al tiempo Abel de copiosas primicias. Mi religión, son ellos.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Apeiron 


Con la palabra de Vicente ...


 

156.

  Con la palabra de Vicente Zito Lema va el cuerpo, que entonces era también mi cuerpo, aquella tapa de Talismán que desnudó a Vicente y su familia. Asimismo don Jacobo era un cuerpo retenido en el hospicio, para después, recuperado en espíritu, eternizarse. Siempre el cuerpo, al infinito en caídas, al que restauro, envidio, reflejo en otros ojos y bruño en espíritu, la usina de temperaturas, la fábrica de amor y fiesta; este, del que no son dignos los verdugos.

 

  La tapa de la revista Talismán, que hacía Vicente Zito Lema, mostraba a la familia completa: él mujer e hijos, como los trajo al mundo la endiosada cigüeña de la común infancia. Ese fue el segundo número, después prohibido y decomisado en los puntos de venta por La Revolución Argentina de Onganía, Levingston y Lanusse. La primera entrega nos había traído la poesía en hospicio, de Jacobo Fijman.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Pablo Picasso (c)


Y esta voz ...


 

155.

  Y esta voz que suena al otro lado, en vientre líquido de espejos, en la edad del muro, en esa escala que desciende a los abismos –que es salto y uno a uno por sobre cinco mares–, ¿qué dice, y con cuál de tantas lenguas habla?

  Hablo de una voz que solo se aproxima a la sinceridad, quizás al mayor dolor que vive tras goces, cuando resucito en cada paso. Esa voz está próxima al mensaje en los demás, quiero decir al lector completo, al que armoniza en ritmos y color de la mirada. Próxima al tiempo y su pausa, que es distancia. Próxima a este libro, y seguramente mucho más cercana al que ahora escribo.

 

  El dichoso tema de la comunicación. Cuando nadie está obligado a comprender lo que diga o escriba, y solo encontraré el polo inverso en quienes sientan e imaginen como yo siento e imagino. Varias amistades y hasta un matrimonio fueron al matadero por este conflicto tenaz entre el otro que escribe y yo, propietario del plano a decodificar con la lectura.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Fotorevista (c)