CONTENIDO DEL BLOG


8 de febrero de 2022

El poema llega ...


 

19.

  El poema llega mientras me ducho, o antes, al levantar la persiana de mi habitación. Es como alzar un muerto, o descolgar un ángel,  girar la roldana cuando tira la correa. O después, al escuchar el chasquido de explosiones fragmentarias, cuando los chorros de agua golpean sobre mi cuerpo, el piso y las paredes. Supongo que estos hechos son palabras sin lengua, un idioma adánico al que alientan los chirridos y que todavía desconozco. El poema llega también con el corcho, con la lágrima o el chorro, con un silbido, o aun con los tres o cuatro últimos ladridos del can lejano, antes de que me tumbe el sueño. Y al soñar: llega el resto del poema. Mis barras gráficas son cuchillos que guillotinan, tronchan pies y tiempo. Es cuando ata en blanco la memoria, y yo desciendo por una escalera de carrara donde cada escalón lleva un nombre. Por debajo la noche, ese océano que sobrevive gracias a comer sus bordes, me habla.

  Es el otro, que habla una lengua diferente a la mía.  Ese que impulsa el sueño, como si fuera una muestra cinematográfica u operística, o un texto multisensorial, para que mi amanecido conozca y en consecuencia diga.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Arno Brecker (c)

 


Ex nihilo ...

 


18.

  Ex nihilo, la fotosíntesis recorta mis azules, mis negros, y otra vez otorga el verde. Ante mí crece un jardín. Cada mañana celebro la primavera, soplo tentempiés de la renovación, aunque amarilleen y caigan las hojas, aunque suceda el más crudo invierno. En interiores un niño nace, descubro lenguas del origen, y todos vuelven a la vida. La escritura funda alquimias que la razón ignora.

 He aquí el arte. La escritura puede completar el ciclo vital, y asumir un puesto de combate contra el tiempo. Como la plástica, la música, el cine.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Micofora (c)

 


Aunque tantas veces ...

 


17.

  Aunque tantas veces lo he cambiado, el espejo del tocador es siempre el mismo y envejece conmigo. La nada se adelanta, revisa las manchas de la piel en mi frente; lo confirmo: ellas se reflejan antes que el resto. Y Jean Paul Sartre ha dicho: la nada persigue al ser. Detrás del brillo la bruma envuelve, profundiza, absorbe. Hay una agenda, garras del precipicio clavadas en la espalda. Brillo de frente; una antorcha establece mi jornada, tiembla y amenaza.  

 Cuando ha costado tanto mantener encendido el fuego, es necesario protegerse del viento. Entonces, otra vez, se me impone buscar el interior de la caverna.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Correo del maestro (c)


Acaso queda aquí...

 


16.

  Acaso queda aquí algo con sentido. Una palabra al menos. Hay un desfile de finadas certezas, el triunfo de la incertidumbre. Piel ajada, tacto áspero, desborde de cintura, huellas perdidas, el portazo vulgar, y el vacío cuando adopta rostros, o nombres propios. Geografías del desierto, cuando sólo se existe en el reflejo. Oblivion, yesca y pedernal.

 Más acá de la melancolía, la edad nos muestra una realidad para la que no estamos preparados, si no leímos ni razonamos lo suficiente. El encuentro con la nada nos somete al vacío, y el tiempo vuelve a ganar la partida.


(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Hello Creatividad (c)


¿Y si este recuerdo fuera...?


 

15.

  ¿Y si este recuerdo fuera solo un ser mental? Si la piel hubiera extraviado su experiencia, la memoria hiciese con el tiempo cuanto hizo con mi cuerpo: pura cosmética. Retoques que suman hasta vuelta de campana. Si ocupar el centro, mi protagonismo, la belleza, alguna autocompasión me engañaron. Si no estuvo el amor sino un antojo, si el placer se antepuso a toda entrega, si enmudecí cuando llamaba. Si es con razón que llora.

 Es que el placer es la más engañosa de las experiencias. Puede presenciarse lo que ocurre en superficie, pero descubrir lo subterráneo con el detalle necesario, puede requerir meses de relación. A veces es de necios o suicidas, declarar que se sigue al corazón sin reparar en razones.


(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Janet Toro (c)

 


Desde el más digno recato ...

 


14.

  Desde el más digno recato –¡oh, la sagrada, hechicera feminidad! –, ella susurró pidiendo que no le quitase el sostén. Él, esclavo del propósito, no la escuchó, y desprendió la última prenda que restaba al cuerpo para presenciar una gloria imaginada muchas veces. Los pechos eran delgados y por cierto no se sostenían, pero en aquel paraíso reinaban atezados los pezones, los retoños más turgentes de cuantos antes fueran vistos, que adornarían labios de él durante las siguientes horas.

  Entre otros triunfos del lenguaje, este de armar la memoria, para que todo vuelva a suceder. El tiempo, sujeto por sus cuernos, resiste.


(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Enoc Perez (c)


Esperanza y temor...

 


13.

  Esperanza y temor son inseparables, dice George Steiner. Asistimos al eclipse de lo mesiánico, agrega, y las gramáticas del nihilismo parpadean en el horizonte. Reconoce que los poetas somos concisos al expresar la sensación de extrañeza frente al vacío, y ante una nada que ni siquiera es nada.

  Llevo el libro conmigo y lo abro en el transporte público. Voy atado a mí cuando pienso en el placer de la interpretación, y nada se mueve en el entorno. La escritura es lo más cercano, y al mismo tiempo cuanto más dista del dolor y del olvido.

  Así, lectura y escritura son dos caras de la misma moneda, o sendos extremos de la soga que nos vincula al universo. Con la lengua conocemos y pensamos.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Nueva Acrópolis (c)



19:50 del domingo ...


 

12.

  19:50 del domingo, Vieytes e Independencia. Expira el feriado, termina setiembre, y espero final de impresión de mi último libro. Me paro en el refugio del transporte público. Atrás, aprovechando alguna sombra, una joven pareja expresa sus sentimientos con un abrazo; él apoyado en una saliente del muro abre las piernas y ella penetra el ángulo para alcanzar el vértice. Sopla viento marítimo, ese del que me protejo en el refugio, y que ahora sacude el vestido suelto de ella revelándome formas de cintura y caderas en progresión perfecta.

   Es la brisa que arrastra el tiempo y recuerda otras imágenes, similares formas, potencias del deseo, la permanente comprobación de belleza al paso. La existencia es inspección de escaparates que a poco se hunden entre niebla y fronteras del cuerpo. Con cada imagen se renueva el único poema, y sé que ya no acabará este desfile de comprobaciones. Del deseo al sueño, de la ensoñación al manotazo de la realidad. Confieso mi total incapacidad de síntesis totalizadora; la crítica me acompaña y traigo a colación desbordes varios, tras cincuenta y cuatro años de carne enamorada.

 

Esa cuenta me coloca en la ocasión de entrega de mi virginidad.  Porque se entrega; de ninguna manera se pierde. Comprender cabalmente esto supone darle el mayor crédito al deseo, y embarcándose en él, vivir amando.

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Egon Schiele

Otra cosa es el cuerpo ...

 


11.

  Otra cosa es el cuerpo, representación física de la virtud que fluye sin fín. No son de aquel dolores y placer, diga cuanto dice la ciencia. El sentido se mueve en aire, en agua, es idioma entre nosotros. Nadie sabe del ocaso final; por lo tanto, en torno no hay certezas. Así dice Steiner: para nada fueron la clausura de jardines del Oeste, durante las crisis del orden imperial romano, durante los temores al Apocalipsis cuando se aproximaba el Año Mil, en el comienzo de la Peste Negra y en la Guerra de los Treinta Años. Y agrego: tampoco en la decadencia que supuso entrar al tercer milenio, con múltiples prevenciones materiales, aunque ignorantes del significado cultural que supuso ese momento.

  El cuerpo es mayúscula que sólo propone destacar el texto prosiguiente. En hiladas del verbo se apoya y renace la existencia.

   Podríamos decir que el cuerpo es mayúscula del nombre, que prosigue desbrozando el idioma tras la única palabra que acierte a imaginar lo que vendrá.


(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Amy Karle (c)



Es así, Jorge Luis Borges ...



 

10.

   Es así, Jorge Luis Borges de la memoria: mi materia es el tiempo/ soy cada solitario instante. En mí, tiembla la existencia, esta madeja de recuerdos que triunfan sobre el olvido cada día y cada hora, cuando con tus ojos me mira Jacqueline du Pré, y en manos que prodigó el jazmín se levanta la batuta de Barenboim enamorado.

  Porque nada muere. Somos finitos nosotros, cuando languidece-mos en pendiente y desguace. Jacqueline sigue viva, no deshojan los jazmines aunque tiemble la batuta, y quien la enarbole crea haber perdido su amor. Ahora, cuando otra vez suena el concierto para cello de Antonín Dvorák, todo vuelve a comenzar. Aunque los íncipit de occidente se vuelvan críticos advierte George Steiner (*). No habrá crepúsculo triunfal sin alborada de amor, donde el conjuro de dos anide, y alumbre un amor sin tiempo, evanescente.

  Suena la música mientras escribo. Bendigo a la tecnología que me permite fondo y figura, ámbito y protagonista. El sonido surca, mientras la furia desafía con atajos a la lengua. Quizás con ellos pueda atravesar espesores del intervalo, y entrever algunas cosas que solo al final comprendería.

(*) George Steiner. Gramáticas de la creación

(c) Carlos Enrique Cartolano. "Scherzo", 2021

Ilustración: Nina la luna (c)


27 de enero de 2022

A las siete ...

 


9.

  A las siete, el cóctel de drogas. Cuatro específicos, y uno se agrega solo por un día a comienzos de cada mes: esa metralla, dicen, que combate a los enemigos. Todas las mañanas, la munición de cuatro píldoras se mezcla en mi torrente y besa parte por parte azulejos de interior. Lleva la dirección que imprime el bombeo, conduce al estuario de los años. Hablo de gotas del mismo río, lágrimas que el tiempo acuña.

 

Algunas cambian, cesan, o se reemplazan ahora, tras la doble cirugía y con un cuerpo al extremo diferente. La sensibilidad fue hundiéndose en la carne, como si fuera arena; pero afortunadamente el hálito insiste en compensarla.


(c) Carlos Enrique Cartolano. Scherzo, 2021

Ilustración: Hiram Montalvo (c)

Confirmo el puente ...

 


8.

  Confirmo el puente; yo veo el mío; los demás –si lo tienden– lo ven distinto. Cada cual su transporte al otro lado, lenguaje y forma ajustados a piel y sangre, con vínculo al punto donde se funden –en uno– cinco sentidos.

  Confirmo el puente; paso sobre él varias horas cada día; en él siempre encuentro la comprensión y el cobijo de lo indecible, esas fuerzas, esa luz. Sobre él escribo cuando lo dibujo en mi cuaderno de notas, o él se sostiene bajo el teclado en que digito.

  Confirmo el puente, aunque jamás pude dibujarlo por completo. De uno a otro lado sólo caben sospechas, distancias del lenguaje poético, una metáfora más atrevida y sonora cada día. Vivo con él, mientras el resplandor pregunte.

 

Por eso la fusión; mi permanente búsqueda de llaves, el intento de hacer pie en la bruma, la necesidad de certezas. Y la piel como prioridad, donde la ansiedad florece, donde hace patria el deseo, y amor nos prodiga a tontos y locos suena mejor esta expresión, una vez modificada.

(c) Carlos Enrique Cartolano. Scherzo, 2021

Ilustración:  La olma de Colmenar (c)

Arquímedes se habrá sentido propietario...


 

7.

  Arquímedes se habrá sentido propietario de la historia, cuando sus espejos levantaron llamas sobre los bajeles de Marcelo, en costas de Sicilia. Como me creí amo del contorno, con mi cristal de aumento del mismo efecto, cuando apuntaba su espejo ustorio sobre la columna de hormigas.  Una por una, iban arrugándose al arder, y quedaban reducidas a una pequeñísima esfera negra.

  Así la realidad hizo de nosotros atados irreconocibles de condena y desventura. Los nuevos espejos ustorios son billetes y asientos de deuda. Se ha restaurado el crédito en su trono, mientras pastan inconscientes los rebaños.

 

En 2018 abrí la pajarera tras descubrir que todavía mis alas podían sujetarme en vuelo. 2020 me ha encerrado en una jaula de cristal; sobrevivo porque desde el interior veo, y me ven desde afuera; pero el oxígeno se agota rápidamente. Ahora transparenta la guerra sinfín.

(c) Carlos Enrique Cartolano. Scherzo, 2021

Ilustración: Wordpress (c)

Estoy en una mesa ...




 

5.

  Estoy en una mesa del fondo. Un dios de sangre y huesos infla odres con alcohol. Este cuerpo es mío aunque a veces no lo sepa. Ojos y oídos intoxicados, cuando la realidad multiplica espejos en los que no logro contemplarme. Yo, este que así me llamo, no fotografío: pertenezco a una magnitud de manchas blancas o negras, con la más completa escala de grises en medio.

  Un hombre me habla a la distancia; está en la mesa vecina y no lo escucho. Como yo mismo, este hombre es abrasivo y progresivamente fungible. No se mira; no me miro. Se pierde; me pierdo. No ve un dios en él; a veces me cuesta verlo en mí si no bebo.

  Ahora su dios, parecido al mío, se asoma al peligro de los despeñaderos. Su cabeza cuelga de la silla y sus pies están arriba. Los poderosos se aprovechan de los desequilibrios; de los del hombre que sigue a mi lado y de los míos. Es que ellos tienen un dios aparte, dicen: un dios que los acompaña por fuera de sus cuerpos, como simple sombra. Mata por ellos, miente por ellos, esclaviza y viola por ellos. Lo veo venir hacia mi mesa: es, y son Asmodeo, Belfegor, Mors, Macaria, Dis Pater en solo uno; lleva pelucón amarillo.

  Entonces le pregunto a gritos al otro, si acaso me tomó por tonto.

Los líderes me resultan extemporáneos. Son imagen de la irrealidad, monigotes peligrosos, así los pienso. Debemos rebelarnos. Cuando comunico estas valoraciones, resulta habitual que me quede solo.

(c) Carlos Enrique Cartolano. Scherzo, 2021

Ilustración: The dreaming metal museum (c)

26 de enero de 2022

Volver a las fuentes...


 

3.

  Volver a las fuentes; eso es rescatar fluencia original, inundarme e inundarte con belleza de leches de adolescencia. Una existencia dediqué a quitar bordes y borrar fronteras a la palabra. Y al extremo de mordazas conquistadas, comprobé que nunca se pusieron límites al amor.

 Él es monarca absoluto; sin término en mandato. Cuando un amante muere, él sobrevive en el abandonado y corona reina en nuevas alegrías. Tiene el rostro y las manos del Buda, siente en mi carne y transita en el poema. Son de él todas y cada una de las sendas.


(c) Carlos Enrique Cartolano. Scherzo, 2021

Lola Mora en Costanera Sur, CABA

 


Mi escritura sensualiza ...


 

4.

  Mi escritura sensualiza. Es cierto, aunque primero lo hace conmigo, y quizá después lo haga con otros. Mueve. Descubre que no hay contenido que endulce hasta que no se lo vuelque en alguien especial; el que merece ser amado, digo. Aunque sin nombre, sin previo conocimiento, con la posibilidad desnuda existo y penetro. Porque soy pájaro y el mismo disfraz de pájaro. Todo lo que la y supone, me parece escucharle a Jorge Marín, admirable, desbordado escultor, un dios de gigantes, dos alas de sombra. Sus cuerpos sensualizan multitudes, dibujan seducción de serpientes en la carretera. ¿Por qué no un préstamo del portugués, si no tenemos verbos que describan algo que no es justamente erotizar? Sensualicemos entonces.

  Sobre el gigante de Jorge Marín, puedo volar hasta la Villa de los Misterios, en Pompeya, catedral de la sensualidad. Allí, finalmente, nos reconoceríamos. 


(c) Carlos Enrique Cartolano. Szherzo, 2021

Helmut Newton (c)

Centro mi compás...


 

2.

  Centro mi compás a mitad del Atlántico, y pregunto si el círculo que trace podrá besar mi arena, y así alcanzarme. Hasta aquí no llegan las gaviotas y solo escucho las voces de ahogados cuyos cuerpos cautivó el océano. Son relatos de batallas con el mar y enemigos, penas de amor y búsquedas del paraíso perdido, con sus tesoros de carne, gemas, el oro y las certezas. Porque la vida es una, la misma en mar y continente. Para ella fuimos puestos en el planeta, como fundadores y eternos refractores. Solo se nos vedaron memorias de vidas previas.

  He clavado un extremo del gigantesco compás de sombra sobre las aguas. Me sorprende la firmeza del terreno, pese a tanta oscilación y cambio. Entonces, cuando concluyo el viaje diario, encargo a la amante que dicte poemas a mi noche.

 

El mar de noche es diferente. Se lo sospecha, como al amor durante el día: lo posible y misterioso es doble estímulo para el deseo. A partir de él,será conquista cuanto someta al tiempo, sorprendiéndome.

Y siempre se sospechan las gaviotas, ha dicho Elena Vizerskaya, mientras la mecía el mar intangible que en todos existe por igual. Allí arriba patas sujetas con acrílico asomaban anunciando a tanto profanador, la propiedad de sus nidos terrestres.


(c) Carlos Enrique Cartolano. Scherzo, 2021

Ilustración: Rob Gonsálves (c)


Huye la luz...


 

1.

  Huye la luz en lámparas y pantalla, pero resta un reflejo.  No hay certezas en la disolución; con nada se sostiene la obviedad. Así en los vínculos, un resplandor alumbra en profundidades y arma la boca, propicia los sentidos, trama futuras recaídas. No ha sido suficiente el dolor; tampoco se conformó mi piel, ni letras que alguna vez tracé en tanta oquedad. Lo vacuo queda.

  Se interrumpe el suministro eléctrico digo, y la metáfora va de pie por veredas y pasillos cuando intenta encontrarle punta al desperfecto. Es una oportunidad, les digo. Una ocasión más, te digo. Enciendo mi velador de baterías sólo para ver en torno; como si no fuera suficiente el reflector que late y relee tentando en una línea el único poema. Y arranca vendas al olvido.

  Mañana no alcanzará el agua, reflexiono. Pero ni yo ni nadie sabemos del futuro.

 Estoy acostado cuando la energía vuelve. Aunque cansado, me tienta la oportunidad del recomienzo, puesto ante la entrevista añoranza de una patria equitativa.


(c) Carlos Enrique Cartolano. Scherzo, 2021

Ilustración: Arturo Rivera (c)

21 de enero de 2022

azul de violinista



((Lo primario en el lenguaje es el uso, no el significado

Ludwing Wittgenstein))

 

heme aquí en doble extremo/ por fin de unidad y término

soy mi escritura pretenciosa cuando asaltan memorias

del exceso/ sensaciones de falta y debilidad/ continúo 

fatuo: nube de humo de sojeros/ o piquete del trayecto 

tabacos del retiro cordobés /tintín de copas 

preferiblemente rojas / hasta encontrar una palabra

 

la esencia digo/ mi bulbo/ el brote sin género del hombre

la verba única y terminal/ por extraña a mí

connubio urgente/ soy amante junto a espumas

de la oceánida  que emerge/ el resto de la progenitura

mi nacido mayor a punto de verdad/ el horror más ancho

y la piel dentro de la que Heracles ardió sin tiempo

 

porque el dolor no cupo en la palabra/ decir desde mí 

entonces con el lenguaje que el coro espera/ entrar al libro 

como época/ coincidir Marc en color e instrumento

porque en 1947 subiste tu violinista azul al rellano

de una ventana de París/ y a partir de entonces vivimos

en la palabra evolutiva: en mí suena el color

 

digo/ dijiste y la realidad es obra de artesanos  tal como 

el viento cuando acentúa las vocales (*)

 

(*) Rafael Felipe Oteriño, en Poemas escondidos

(c) Carlos Enrique Cartolano. "La imitación de Marc Chagall", 2020

Ilustración: Marc Chagall (c)

ella



 

no alcanza con imponer reglas a la memoria

frente a sus puertas/ nos confunden pull y push Marc

así como Pound-Ezra vivimos desgarrados por la belleza

bajo pétalos nos ciega la rosa del modelo/ el amor

es océano de dos márgenes y siempre esperamos

que nos abran canal a la saliva/ espacio a la pincelada

 

el arte pone en pie y mueve decís/ el color sobrepone

motoriza un idioma que comulgan todos/ él dice neutro

la vida por fuera de nosotros decís/ esa corona

de jilgueros en torno a jaula vacía/ él contiene el tiempo

antes de que muera el temblor/ antes de que el líquido

cuele definitivo/ sin que la pluma del cabo caiga

 

antes de que ella muera en bocanada de vapor


(c) Carlos Enrique Cartolano "La imitación de Marc Chagall", 2020

 Ilustración: Marc Chagall (c)


cuatro teros



((18 de agosto: día de la

Insurgencia Cultural, recordando el asesinato

de Federico García Lorca))

 

cuatro teros comunes/ tero-tero por cuatro/ una bandada

de queltehues patagónicos sobre mi cabeza al volver

qué gritan sin calmarse/ porque el peligro acecha

y el aviso no demora/ qué gritan/ dicen en su lengua

de alarma sobre la plaza/ muy cerca

 

del humedal/ acaso a mí/ los vecinos o la ciudadanía

a tantos que nadie cuida/ ellos los teros leques

pellares teiles conocen: las heridas se repiten/ sobre piel 

maltrecha no cierran/ hay sangre en la mesa

y en torno a tanto plato vacío/ hay silencio/ hay

 

un silencio patagónico de avefrías o alcaravanes

porque esperamos el color/ que en la tela recrees

el mundo/ Marc / tu pincel es amor

de romántico gitano / bautizá a tu enamorada

decí azul Chagall porque los gendarmes avanzan

y cuatro teros claman su indefensión


(c) Carlos Enrique Cartolano "La imitación de Marc Chagall", 2020

Ilustración: Pescado en la red ...

reencuentro


 

... ... ... ... tras propias huellas/ soy este cuerpo que recuerda

al cabo monigote de la forma y diseño del origen/ pienso 

con él/ soy rama y fruto/ corteza y limo

de lluvia frecuente/ fui para estar en tu pincel/ llegué

cuando mi boca gritó tu nombre

 

... ... ... ... yo soy por vos/ mi naturaleza es complementaria

se empapa en sudores del verano/y  apoya en tu piel 

cristales borravino/ escarlatas en líneas

del idioma descubierto/ estoy

 

... ... ... ... te miro Marc porque me ves/ yo digo

en tus modelos la desviación del trazo/ invasiones

del color/ mezcla y ruptura/me eternizo cuando soy

tu rebeldía y entonces nos confunden

(c) Carlos Enrique Cartolano. "La imitación de Marc Chagall", 2020

Ilustración: Marc Chagall (c)

 


19 de enero de 2022

noticias


 


cada línea del diario desnuda el mundo/ un arsenal es

papeles en que el poder anida y pone huevos

esta carnicería: poco cicatriza y es costumbre

sangrar de lágrima y lastimadura

 

que el ártico deshiela/ y sirios mueren de pequeños

sin pausa es dinamita el horizonte y en todo extreman 

mechas encendidas/ aquí un conductor alcoholizado mata 

con alevosía/ una vieja cabaña de madera arde en ausencia

de sus dueños y muere en soledad el perro

 

allá los fuertes vientos vuelan techos/ y como

quien pronostica el tiempo se anuncian despidos

por millares en la industria / pero el diario ignora

voces de la resistencia/ y calla toda alusión

a la trama silenciosa del dinero/ que separa

llaga y discrimina

 

por eso evita mencionar las miradas que esperanzan

el fomento a los débiles/ tus cuadros Marc: tanta puerta

al otro lado/ aquel de justicia y sanidad aún posible

que en azul embriaga a multitudes

 

ni dice nada de quienes suben altavoz en los poemas

y por algo devuelven militancias del amor


(c) Carlos Enrique Cartolano. "La imitación de Marc Chagall", 2020

Ilustración: Marc Chagall (c)

 


fotografía con modelo

 


tu postrer pincelada y el primer trazo/ la modelo

en ellos detenida cuando el mundo en sus ojos

da una vuelta de campana/ porque lleva y dibuja

la forma de tu mano/ el largo del pelo en tu pincel

la saciedad de formas/ ves Marc/ y ella mira

para el sinfín apetito social de cada tela

 

sus pies y sus manos rezuman tiempo/ apoyan

en conocimiento del pasado/ aunque de vos sepa

poco ve tu entraña enamorada/ y así sujeta blandos

en alto sus dos pechos

                    

                   aunque solo la conozcas en poses a pedido 

sabés todo sobre ella en intemperies/ porque es modelo 

carga tus pajarerías

 

                   y entonces luce más azul en la pintura


(c) Carlos Enrique Cartolano. "La imitación de Marc Chagall", 2020

Ilustración: Con su modelo, 1955

 

 


Poemamar

 


((a Ana y Juan, enamorados))

 

por ser tal todo poema nos refiere/ nace y vuelve tras 

convocarles ciencia-luminaria a existentes y aspirantes 

ellos/ alumbradores de cuanto queda en poeta y derredor: 

el cuerpo/ la idea/ el mar-amor sin cortapisa   

 

en 1930 dijiste: el tiempo es un río sin márgenes

y alumbraste un reloj/ espacio a ocupar/ un pez

que nombra el agua/ las alas sobre el violinista

otra vez emparejado tu amor sobre la aldea/ todo

en su palabra nos refiere

 

a él nacemos y por su letra morimos en miríadas

de sombra y llanto/ azul letra a letra/ palabra por palabra 

desnudas sobre el marco/ te convoco Chagall-Marc

vamos de entraña a colores y alarido/ al orgasmo de dos

 

algo más alumbrados que ayer/ un poco más muertos

más muertos sí

                   aunque siempre enamorados


(c) Carlos Enrique Cartolano. "La imitación de Marc Chagall", 2020

Ilustración: Marc Chagall (c)

 


Un ars transfronteriza

 


un ars transfronteriza

 

dijo Valéry-Paul son de piel las profundidades/ y

nos lo dijiste desde el extremo azul de tu pincel Marc

vos-a-nos lectores de azul en pinceladas/ aunque 

vivimos un tiempo diferente:  corporizan espacio

y palabra sobre imprenta y galería/ ahora

 

         el libro cruza fronteras con su autor y tus cuadros 

Marc/ ponen huevos en fondos de pantallas/ los exponen

 wiki galerías de internet/ porque somos migrantes 

devoradores del límite/ los estados territorio

se desgranan/ y a través de muros de Berlín resucitados

los subibajas comunican nacionalidad

          con infancia amenazada/todo muta

 

menos mi silla de estar-decir-latido tras latido/ ella

amenaza ruina y habré de cambiarla

por una de París-el-Sena respaldar al este

donde el Atlántico murmure evapore el papel 

y tus cuadros vuelen para alcanzar estos originales 

Marc/ para que escribas vos mientras yo pinto

(c) Carlos Enrique Cartolano. "La imitación de Marc Chagall", 2020

Ilustración: Marc Chagall (c)


15 de enero de 2022

amantes



 

mientras me ahíja el agua/ mi piel trepa en temperatura

y pienso/ este diálogo con Chagall-Marc nace

en hermandad de artistas/ aunque antes en oficios

del amor/ porque dónde cultiva la forma y dónde el color 

él/ menos surreal que extrovertido/más del cubo

que fauvista/ sino en abrazo y pertenencia/ en fidelidad

y beso/ convivencia y fruto

         la ducha del domingo en la mañana esclarece:

 

el artista me digo/ es amante profesional y no pienso

sólo en goces de la carne/ del amor son idiomas

por pinceles y poemas/ eso reúne: un oficio de hacer 

hijos que rescaten el mundo de odios e hipocresía/ por 

quitar del remate potestades sin precio/ encender cuanto

no consume y así apagarle al fuego las miserias

         amante Marc/ y yo de él por debajo: amante

(c) Carlos Enrique Cartolano. "La imitación de Marc Chagall", 2020

Ilustración: Marc Chagall (c)