///… toda comunicación de contenidos espirituales es lenguaje. La comunicación mediante la palabra constituye sólo un caso particular, el del lenguaje humano y del que está en la base de éste o fundado en él (como la poesía) (...) ... El problema originario de la lengua es su magia... Walter Benjamin -Sobre el lenguaje en general y sobre el lenguaje de los hombres///
Quisiera que me recuerden
sin llorar ni lamentarse,
quisiera que me recuerden
por haber hecho caminos,
por haber marcado un rumbo,
porque emocioné su alma,
porque se sintieron queridos,
protegidos y ayudados,
porque nunca los dejé solos,
porque interpreté sus ansias,
porque canalicé su amor.
Quisiera que me recuerden
junto a la risa de los felices,
la seguridad de los justos,
el sufrimiento de los humildes.
Quisiera que me recuerden
con piedad por mis errores,
con comprensión por mis debilidades
con cariño por mis virtudes.
Si no es así, prefiero el olvido,
que será el más duro castigo,
por no cumplir con mi deber de hombre.
En: “Joaquín Areta. Siempre tu palabra cerca”, Libros de la talita dorada / Colección Los detectives salvajes, 2010
Joaquín Areta fue un poeta, secuestrado y trágicamente desaparecido en La Plata durante la última dictadura. Este poema recuerda también la lectura que de él hizo Néstor Kirchner y que algunos canales de TV pusieron al aire hoy viernes 29 de octubre de 2010.
Tomado por nosotros de la acertada publicación que también hoy hizo el poeta JOSÉ MARÍA PALLAORO, en su inefable AROMITO (http://aromitorevista.blogspot.com)
No era un fantasma quien surgió entre la niebla, sino Fuegia Basket oscura como la noche en su vestido azul con estrellas muertas. Detrás el teniente y luego York Minster, Jemmy Button y un par de sirvientes con menores privilegios que los tres niños de los mares del sur. Volvían de palacio, por eso la niña llevaba el vestido azul que le había obsequiado Adelaida. Es que la reina insistió. Fuegia, que lloraba, se amparó en la oscuridad para no ser vista y dejó pasar adelante a Fitz Roy. Entonces, el mayor de los yaguanes, que el navegante bautizara como York, atenazó a la niña por la cintura y reclamó propiedad a cambio de consuelo.
La pareja se propuso despojar a Jemmy de sus regalos y de las preferencias. Vueltos a la isla de los fuegos, terminaron con la misión anglicana, y empujaron al tercero excluido al bandidaje y condena en falklands.
Una cesura entre palabras
Una cadena de plegarias.
Horizonte.
Antes el pintor en su inconsciente
Después las bombas.
Una bandera/ Un escenario
De sombras gesticulantes salidas
De la sombra:
Iluminadas.
Artista en su estudio
Como cualquier otro
Despierto a la ducha matinal
Desde la confusión
O el sueño. Pero él:
Él primero
Antes de la muerte desde el aire.
Un trazo ondeante. Un alarido:
Una señal puesta a brillar
Para las generaciones.
Cenit. Origen. Materia estelar
Línea gris. Frontera de la vida
Con las bombas.
Donde es terreno Dios
Y Guernica santifica.
Segundo poema. Lenguas con punta
Habla. Canta metralla y explosivo
Sordina el llanto. Esparce polvo
Suena alarido y musical.
Es brutal y oscuro
Confuso: nadie es lo que fue
Todo se parece a lo demás.
La picadura divide/ Infecta
Necroparasita.
El pintor evoca a Rubens
(en Los horrores de la guerra. El demiurgo
que apila condena/ ejecución
y muerte atea):
Pero Pablo invierte su tiempo
Es subversivo:
Guernica avanza a contramano.
Su destino es el pueblo
Ese toro velado entre escombros
Gesto fiero. Él / Indiferente
Parche de tambor
Rabo u oreja de tanto vencedor
Prosaicamente existencial.
La escena transcurre hacia él
El toro nos contempla
Triunfa en la desolación
De polvo. Olor de muerto. Apagado
Ardor. Sofocación y amnesia.
Él espera. Sabe esperar.
Todos llevan lenguas
Puntiagudas. Como bombas:
El pueblo incendiado
Bajo el ronquido alemán.
El brazo opresor de sueño
Y mentiras de Franco.
El pueblo parecido al toro
El toro encarnando a Marte
El pintor habitando el toro
Y la esperanza.
Pablo nos levanta porque cree.
Poema tres. Incertidumbre y bruma
Es afuera y es adentro
A una vez. El sentimiento y el gesto
Exterior es íntimo. Negro
Y gris aunque es la tarde
Ancha gama de grises el infierno
De las bombas incendiarias.
Apenas si una mancha de azul
O pardo en los extremos.
Es de día. Es de noche.
Han probado el poder de fuego
De los mosquitos letales
Y es de noche.
Las bombas siguen cayendo:
Caen en Guernica
Y la ciudad vasca crece detrás
Y por delante en la historia
Del hombre. Es Guernica
Hoy porque luchamos
Con la confusión/ Con su noche:
Velos densos de las dictaduras.
Siguen cayendo las bombas
Y los soles se extinguen
En todas partes. Continúan apagándose
Sus grandes ojos vigilantes.
Es de noche. Impotencia
De las bombillas eléctricas.
¿Quién traerá el quinqué
Quién iluminará esta noche eterna
Qué amanecerá qué día y para qué?
También es Guernica entre nosotros
Mientras tensan los hilos
Y nos malarrean.
Mientras caen bombas
Muerte que gravita
Por primera/ Por última vez.
Cuarto poema. Fraguas
El lienzo es universo:
Lleva una vida recorrerlo
Comprenderlo. Meterlo dentro
Repetirlo. Es un gatillo
Y una flor. Es imagen
De Dios y es reflejo en el hombre.
Guernica sucede y no concluye.
Uno:
A la derecha la mujer llameante
Conocido el horror
Desde el primer periódico
Es devorada por bocas
De odio y esterilidad.
Dos:
La conciencia despierta
Al dolor del hijo muerto
-no hay mayor infamia
que la guerra- repite
La madona bajo el toro
Vencidos pechos: lágrimas vacías.
Tres:
Debajo la furia
Herida y sangrante
Henchido el vientre/ Arrastrada
Hasta el centro de la imagen
Por encarar al enemigo ausente.
Sus pezones ansiosos
Son cascabeles doloridos.
Cuatro:
Y por encima Venus
La amante Dora del quinqué
Ilumina y rescata y resucita
Glorias terrenas
Eternidades y coronas.
¿Qué es lo que se ve?
Cuatro mujeres: cuatro fraguas
Hacedoras.
Son cuatro principios
Ignorantes de la muerte.
Poema cinco. Otra vez el engaño por caballo
Aquí el caballo al centro es la pasión
Aunque herida y con golpe letal.
Nunca más impropio ardor
Que el moribundo.
Arma mortal es la impotencia:
Termita en la corteza cerebral.
Al caballo lo atraviesa una lanza
¿La del jinete?
¿O es cabalgadura de tirano
Corneada por el pueblo?
¿Qué se lee en su grupa
En sus hijares. En sus carnes
Descendentes/ Ya raídas?
Es caballo inocente. Preso
Del sueño y mentiras de Franco
Propietario de aviones y de bombas
Fuentes del estallido
Verdugo del artista. Incendiario.
Domesticador de caminantes
En el Reina Sofía.
Pasión herida. Débil y corrupta:
Caballo asesino del jinete
O guerrero esculpido. O descuartizado
Pintor o héroe monumental
El de espada rota. Él roto
Él: un muñeco florecido.
Sexto poema. Lírica es la herida
Antes maceró sus labios
Esponjó la carne
Preparando sus profundidades
Al aguijón
La intimidad al explosivo de aceite
El fuego eterno.
No hay carnes más arrasadas
Que las del artista
Ni herida menos lírica
Que la de Pablo.
Las bombas lo despedazan
Armándolo. Lo descuartizan
Volviéndolo comprensivo
Del conjunto
Al centro del testimonio.
Pablo es la señal
Él es Guernica.
Vino por la defensa. Destapó
Tantas miradas.
Cerró la diáspora
Concentró y espesó
Desde angustias claridades.
Y todos fuimos Guernica
Todos fuimos Pablo:
Tanto creció la herida
Para tamaña alegría.
De la sombra emergen
Sombras iluminadas.
Porque costuras de días
Con noches
Laten humanizadas.
Lírica es la herida.
Poema siete. En esta Guernica
Tierra criolla es tehuelche
De comienzos del diecisiete
Cuando éramos colonia
Y el franciscano Bolaños se entendía
Con Tubichamini. Entonces
No había bombas ni antiguo roble:
Las libertades eran anchas
Para vascos conquistadores
Aquí y allende.
La laguna de San Vicente
Amanecía francamente. Estaban lejos
Los tábanos incendiarios.
Tres años antes del primer bombardeo
Aéreo tuvimos nuestra Guernica
Réplica de la predestinada.
Si los nombres significan
Ella fue símbolo argentino
De sangre inocente derramada.
Fue tierra de tangos y después
Jorge Antonio apacentó caballos
Cuando era fuerte Perón.
Y porque no hay casualidades
Sus calles se llamaron
Con nombres de artistas
Siempre supo de corceles y toros
Populares.
Después cuando en junio
Cayeron más bombas que
En la original Guernica
Esta tierra argentina iconoclasta
Demoró sometimiento
Y pactos.
Conociendo la traición
No traicionó
Mantuvo limpias sus mañanas.
Dicen que las madres son más madres
Aquí y en la Guernica vasca.
Que los artistas como Pablo
No se venden
Ni transigen con poderes asesinos.
Octavo poema. Epílogo
La poesía es caballete
Si se trata del artista herido:
Ganar su llanto. Tomar la espina
Dulcemente sentados a la mesa.
Y compartirlos.
El poeta y el artista son
Ocho personajes. Aquí están
Todavía. Guernica sucede
Aún Pablo nos pinta las pupilas
Y ahora de pie cantamos.
La poesía es caballete
Carreta. La siempre rueda
Fumigando traiciones y odio.
La pintura fluye. Mana la poesía.
En las manos cruces
Del Cristo diario.
Rosarios del dolor que salva:
Es el amor que vence
Única ametrallada la muerte.
Una paloma emerge de la niebla
Dibuja su contorno
Rehaciéndose en el aire
Primero un ala/ Después la otra
Es el anuncio final:
Eterno triunfo.
(c) Carlos Enrique Cartolano. De A ojo y de oídas, 2010-2011
Eugenio Montale. De Huesos de jibia – Las ocasiones. Traducción de Horacio Armani. El autor nació en Génova el 12 de octubre de 1896 y murió en Milán el 12 de setiembre de 1981. Fue poeta, ensayista y crítico musical. Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1975.
donde el algarrobo tiembla en el vaho del rastrojo,
he olvidado el paso de los airones y las grullas
en el aire de los verdes altiplanos
por las tierras y los ríos de Lombardía.
Mas el hombre grita doquiera la suerte de una patria.
Ya nadie me llevará al Sur.
Oh, el Sur está cansado de arrastrar muertos
a orillas de pantanos de malaria,
está cansado de soledad, de cadenas,
está cansada su boca
de las blasfemias de todas las razas
que han gritado muerte con el eco de sus pozos,
que han bebido la sangre de su corazón.
Por eso sus muchachos retornan a los montes,
empujan los caballos bajo mantas de estrellas,
comen flores de acacia a lo largo de sendas
nuevamente rojas, aún rojas, aún rojas.
Ya nadie me llevará al Sur.
Y esta noche cargada de invierno
aún es nuestra, y aquí te repito
mi absurdo contrapunto
de dulzuras y furores,
un lamento de amor sin amor.
(De La vida no es sueño. Poemas 1946-1948)
Salvatore Quasimodo (Modica, Sicilia -Italia-, 20 de agosto de 1901 – Amalfi, 14 de junio de 1968). Poeta y periodista miembro del movimiento hermético italiano, recibió el Premio Nobel de Literatura en 1959.
BASE NAVAL, los tres represores encausados se negaron a declarar
Primero pasaban los acreditados: representantes de organismos de derechos humanos, abogados, periodistas… Después nosotros, el público. La limitación impuesta por cincuenta y cinco lugares disponibles obligó a los policías de la dotación a realizar algunas cuentas mientras nos hacían pasar. Se trataba de la segunda audiencia de la CAUSA BASE NAVAL, que se celebraba en el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata. La primera jornada, cumplida el 17 de agosto, estuvo dedicada a las cuestiones preliminares. Una de ellas, la posible acumulación de esta causa (llamada UNO) con la otra (llamada DOS) no ha prosperado por el momento, según se aclaró hoy. Tampoco la postergación ni la pretendida prescripción opuestas por los abogados defensores de los tres militares puestos frente al juicio oral.
Nos hicieron dejar los celulares y los llaveros en bandejas individuales y nos pidieron que abriésemos nuestras camperas. En esta situación de virtual entrega a los vigiladores, nos pasaron un peine detector (de armas u otros objetos metálicos) por todo el cuerpo. Fuimos ingresando al salón sin interrupciones, no bien quedó claro que cada uno de los que llegábamos para asistir a la audiencia donde se recibirían declaraciones indagatorias a los represores, lo hacíamos por legítimo interés, o quién sabe, por curiosidad, y sin que existiesen indicios de que hubiésemos planificado atentados terroristas para ese día.
En primera fila, dos Madres de Plaza de Mayo –Línea Fundadora- nos recordaron quiénes convocaban: MEMORIA, VERDAD, JUSTICIA. En realidad –pensé- esa convocatoria tiene muchos más años que los que nos separan de la última dictadura militar. Casi tantos como doscientos, o más…
Una gran filmadora apuntaba a la mesa de los magistrados y al escritorio en el cual declararían los procesados. Se trataba de una grabación oficial, claro. Estaban presentes las cámaras de los canales de televisión 8 y 10 de Mar del Plata y algunos cronistas gráficos que se hicieron notar permanentemente con sus obturadores. Nosotros, los asistentes comunes, los que logramos sobrevivir a la voracidad de estos señores de la vida y de la muerte, treinta y cuatro años después no teníamos permitido utilizar ni celulares, ni cámaras fotográficas (digitales o de las anteriores…, daba igual), ni por supuesto filmadoras.
Los primeros en mostrarse fueron ellos, los que seguramente serán condenados. El ex capitán de navío Justo Alberto Ignacio Ortiz (78 años); el ex contralmirante Roberto Luis Pertusio (76 años) y el ex general de brigada Alfredo Manuel Arrillaga (77). Hago gala aquí del uso de mis minúsculas, arte que me enorgullece porque me permite referirme a un capitán igual que a un carnicero, o a un pescador, o hasta a un médico. ¡Ninguno de todos ellos se adjudica mayúsculas! ¡Y éstos, que son ¨ex¨, las merecen menos todavía! Del lado de los acusados –era a la derecha de los jueces, y muy cerca de donde yo pude sentarme- primaban los colores oscuros, la sobriedad en las corbatas. Ortiz lucía risueño, aunque su jocosidad no convencía de nada a nadie. Pertusio impecable: un saco azul cruzado, con escudito de rigor sobre el bolsillo y un pantalón gris de raya bien marcada. La mirada clara y casi transparente de este marino especializado en estrategias para la muerte, me produjo sensaciones de zozobra y mareo. El militar Arrillaga era el único que revelaba cansancio, cierta desprolijidad en el vestir, comprimidos los maxilares con aparente violencia, ausencia o extravío en su mirada. Era el único que vestía campera.
Cabe aclarar desde aquí que los dos pescados más gordos de la causa quedaron al margen del juicio oral. Uno: el ex contralmirante Juan Carlos Malugani, quien fuera jefe de la base naval Mar del Plata en 1976, y sellaba su papelería como comandante de fuerzas de tareas; el mismo que continuó su misión diabólica en la Esma y al que el Juez español Baltasar Garzón acusó del secuestro de 42 personas, la privación ilegítima de libertad y torturas a 68 personas y la desaparición forzosa de 15 personas, llegando a librar orden internacional de captura y solicitando extradición en octubre de 2001. El segundo: el ex teniente coronel Alberto Pedro Barda, que comandó la represión en la zona de Mar del Plata y Necochea y que ya ha sido condenado a prisión perpetua en causas previas. En ambos casos, no concurren ante el tribunal penal oral por sufrir una enfermedad mental degenerativa (algunos dirán, no sin razón, que tal enfermedad es de nacimiento. Yo creo firmemente que la de éstos, y la de todos los demás, es una enfermedad moral degenerativa).
Vuelvo a la sala de audiencias. Los únicos destellos de color se advertían en la mesa donde se sentaban los abogados defensores y del lado opuesto, donde se apiñaron el Fiscal General, fiscales adjuntos, secretarios y abogados querellantes (Gloria del Carmen León, Alejo Ramos Padilla y César Sivo). En lo que respecta a la mesa de la judicatura, los magistrados (Doctores Nelson Jarazo, Alejandro Esomoris y Jorge Michelli) se presentaron una vez que estuvieron instaladas las notebooks desde donde siguieron la lectura de las resoluciones previas, así como la individualización, identidad, acusaciones, encuadre jurídico de conductas y pruebas existentes para los tres encausados. También aquí primaban la formalidad, los colores oscuros, sólo una corbata roja delató la esperanza de una nueva primavera a menos de treinta días contados desde la fecha.
Los hechos
Como destacase Carlos Aurelio Bozzi en su libro (1), en numerosos artículos publicados en internet y en diversos medios gráficos durante los últimos años ¨… en la ciudad feliz, incorporada al paisaje del turismo, existió un centro de exterminio de personas que funcionó hasta después de la asunción del presidente Raúl Alfonsín, habiendo alojado posiblemente en sus últimos días a la joven Cecilia Viñas hasta su desaparición definitiva (…) La Base Naval se estructuró como centro clandestino de detención creando compartimentos distintos según fuera el carácter o la militancia del secuestrado y la división de inteligencia que requería a cada persona. Así funcionó un sector en el mismo edificio de la base, otro en el área de buzos tácticos, uno en el sector del arsenal y otro más en la Escuela de Suboficiales de Infantería de Marina (…) De todos ellos, la zona de buzos tácticos, ligada a la base de submarinos fue tan cruel e inhumana que una sobreviviente llegada al centro clandestino La Cacha le confesó a su amiga: esto parece el Sheraton, comparado con lo que padecí en Mar del Plata…¨ (2).
De la multitud de casos expuestos en el libro antes mencionado, vienen ahora a juzgarse las causas que por su potencialidad probatoria han llegado a juicio oral. Tales, las privaciones ilegítimas de libertad de Nelly Carricabur, Stella Maris Nicuez, Liliana Iorio, Patricia Lazzeri, Liliana Retegui, Omar Tristán Roldán, Delia Garaguso, tormentos a detenidos, agravados por su condición de presos políticos, robos, homicidios doblemente agravados de Liliana Iorio (22 años), Liliana Retegui (22 años), Patricia Lazzeri (21 años), Omar Tristán Roldán (20 años) y Delia Garaguso (22 años y embarazada de tres meses). Omar y Delia habían sido detenidos el 19 de setiembre de 1976, en un operativo en el que actuaron una docena de efectivos. La mujer había sido herida de un balazo en una pierna.
¨… El jefe del grupo ordenó dejar todo como estaba, mientras se llevaba la llave de la casa, manifestando que iban a regresar. Y efectivamente, cuarenta y ocho horas después volvió un camión militar con soldados y gente de civil que ingresaron al domicilio de los jóvenes utilizando la misma llave que el anterior grupo había sustraído. Cargaron todo el mobiliario y enseres de la vivienda, haciendo comparecer como testigo a la esposa del dueño de la casa delantera, que observó que el vehículo ya traía otros muebles de anteriores procedimientos (…) El comandante de la base naval, Juan Carlos Malugani, en nota dirigida al padre de Omar, en fecha 26 de noviembre, desconoció la detención de la pareja, alegando ignorar las causas de su desaparición. Pero, en cambio, Pertusio comunicó a los familiares el 25 de enero de 1977, lo siguiente: Personal perteneciente a esta Fuerza realizó un procedimiento en la vivienda que habitaba su hijo juntamente con una persona de sexo femenino. Al presentarse el personal militar en la casa, esta se encontraba deshabitada, procediéndose a requisar entonces los muebles y demás enseres en busca de documentación, armas o cualquier otro tipo de material comprometido (sic!), dichas pertenencias fueron trasladadas a dependencias militares donde personal especializado las hizo objeto de un detenido estudio (…) Esta Fuerza desconoce el paradero de su hijo y su amiga, ya que el procedimiento que usted menciona, y en el que habrían sido detenidos, de haber ocurrido, no fue protagonizado por personal de la Armada... (…) Similar situación se planteó frente al secuestro de Nora Inés Vaca (24 años) ocurrido el día 16 de setiembre de ese año. El padre de Nora reclamó en la base por los elementos robados del departamento en que habitaba su hija. Otra vez respondió Pertusio: 1) Es falso que su hija haya sido detenida por efectivos de la Armada 2) Ante la denuncia de que había ocurrido un secuestro de personas jóvenes, personal de esta Fuerza se hizo presente en el lugar encontrando la casa deshabitada; la concurrencia de las Fuerzas Legales respondió a su responsabilidad de velar por las vidas de todo ciudadano… La compañera de Nora era Lidia Elena Renzi (24) años y ese mismo día la había ido a buscar un grupo de hombres, pero como no la encontraron dejaron a la propietaria del departamento que alquilaba la joven, un teléfono para avisar si la veían. El número era 8-0070 y casualmente correspondía a la base naval Mar del Plata. Lidia fue posteriormente secuestrada y aún permanece desaparecida…¨(3).
También se les han imputado a los encausados los casos de Juan Raúl Bourg y Alicia Rodríguez de Bourg (desaparecidos), de Alicia Carricabur y Stella Maris Nicuez (secuestradas), así como de Luis Salvador Regine (privación ilegítima de la libertad y tormentos agravados). Con respecto a este último caso, los hechos se remontan al 24 de marzo de 1976, cuando personal militar irrumpió en la casa del matrimonio Regine y retuvo en el lugar a la pareja, a su hijo y a la suegra del propietario. Regine fue trasladado a la base naval y torturado mediante inmersión en un recipiente con agua hasta su sofocación. Más tarde, Regine fue liberado tras informársele que el operativo había sido producto de una confusión, ya que buscaban a Diego Ibáñez, un dirigente ya fallecido del Sindicato Unido de Petroleros (SUPE), quien habría vivido en la misma casa algunos años antes.
¨… Hasta el mes de setiembre de 1976, la lista de personas vistas por testigos en la base naval, a más de las nombradas, era la siguiente: Carlos Alberto Oliva, Susana Laura Martinelli de Oliva (4), Rosa Ana Frigerio, Fernando Francisco Judi, Alberto D´Uva, Omar Alejandro Marocchi, Susana Valor de Marocchi, Jorge Audelino Ordóñez, Adalberto Sadet, Lidia Álvarez de Sadet, Enrique Daniel Nario y Liliana Pachano de Nario, todos con edades que no superaban los 24 años…¨(5).
Orgullo represor. ¿Quiénes son los que una vez más se callaron la boca?
El día de la fecha iban a recibirse las declaraciones indagatorias de los tres acusados. Sin embargo, ninguno de ellos declaró. Primó su orgullo de represores, de militares a los que la justicia civil no puede alcanzar, de patriotas que pelearon una guerra ganándola. Reservaron la posibilidad de declarar más adelante… ¡Hipócritas! Prefirieron mantenerse ante la opinión pública como iluminados impunes, antes que –de una buena vez- ponerse de rodillas frente a Dios y a la nación. Se los invitó una vez más a la redención, llamándolos en el siguiente orden:
Justo Alberto Ignacio Ortiz. Hace 34 años, en 1976, tenía 44 años; ahora tiene 78. Camina apoyándose en un bastón; se lo ve perfectamente consciente y ensayando permanentemente una sonrisa despreocupada. En la época en que se cometieron los hechos por los que se lo acusa era subjefe (segundo de Juan Carlos Malugani) de la base naval donde funcionó un centro clandestino de detención, tortura y exterminio de personas. Se lo acusó de más de trescientos cincuenta delitos de lesa humanidad y su nombre –junto al teléfono de la base- figuró en el papel que el grupo de tareas dejó en la casa de una joven que secuestraron y que aún permanece desaparecida. Cumple arresto domiciliario, pero con la particularidad de que el domicilio donde el juzgado se encarga de efectuar controles –calle Los Pájaros- pertenece a un complejo de cabañas entre los cerros de Merlo, San Luis. El mismísimo administrador del centro turístico parece ser Ortiz; su emprendimiento turístico figura en la página oficial del municipio, y está incluído en la oferta hotelera.
Roberto Luis Pertusio. Hace 34 años tenía 42 años; ahora tiene 76. Entonces era capitán de fragata y jefe de la Fuerza de Submarinos asentados en la base naval Mar del Plata. ¨… Varios testimonios lo sindican como el encargado de los operativos en los que la marina, bajo directivas del Grupo de Defensa de Artillería Antiaérea 601, secuestró a diversas personas en la citada ciudad, con posterior desaparición de las mismas (…). En 1984, según registros de la propia armada nacional, aún era jefe de la fuerza de submarinos. Lo extraño de su ubicación en el esquema de la base naval era que no aparecía con escalafón oficial alguno, porque cuando el estado mayor de la armada informa al Tribunal Federal Oral de Mar del Plata, las autoridades de esa unidad militar por el período 1976-1983, (Pertusio) no figura con cargo alguno en el listado (…) Es probable que la fuerza de submarinos haya operado en ese entonces con la de buzos tácticos, que para 1976 tenía como jefe al capitán de fragata Raúl Alberto Guiñazú, y en 1977 al capitán de fragata José Omar Lodigiani (…) Ya retirado, Pertusio se dedicó a la investigación y difusión de sus trabajos…¨(6).
En él se nota más que en los otros el orgullo que lo inflama. ¿Por qué? Por su trayectoria. Por su docencia… ¿Docencia? Nos declama hoy que no sólo es ex contralmirante, sino que ha sido –¡durante 10 años!- Profesor de la Universidad de Belgrano, en postgrado y en las carreras de Ciencia Política (sic!) y Relaciones Internacionales. También que ha sido integrante del Comité de Estudios de Estrategia Militar y Organización Superior del Centro Naval Argentino. Que se especializó en estrategia nacional e internacional, participando en paneles auspiciados por la Escuela de Defensa bajo el temario de Seguridad Hemisférica y Defensa en Espacios Regionales… Por supuesto, que ha sido también Profesor de la Escuela de Guerra Naval.
¡Tanto orgullo cuando tanto ha lastimando, dañando aún a generaciones posteriores a la del genocidio, este peculiar docente Pertusio! Y pensar que se le suspendió la prisión domiciliaria y se lo alojó en Marcos Paz cuando se comprobó que abandonaba su vivienda para concurrir a las reuniones de asesoría de la Armada… Pueden encontrarse –inclusive on line- algunos libros de este señor, tales como Una Marina de Guerra ¿para hacer qué? (7); Entre la guerra y la paz: ese corto trecho (8) y Estrategia Operacional (9).
Alfredo Manuel Arrillaga. Tenía 43 años en 1976. Ahora tiene 77. Pero este general de brigada retirado viene arrastrando otras historias posteriores a las marplatenses. Con los grados de mayor y de teniente coronel ejerció funciones como jefe de operaciones de la agrupación ADA 601. Alguna vez dijo ante un juez: No tenía a mi cargo, ni a mi mando, ni bajo mi responsabilidad, ninguna fracción orgánica del ejército… Admitió entonces que hubo detenciones de personas que quedaban a disposición del poder ejecutivo, pero negó haber participado en esos procedimientos. Se le adjudicaron cuarenta y siete privaciones ilegales de la libertad agravada, treinta y siete imposiciones de tormentos agravados, cuatro imposiciones de tormentos, un hecho de lesiones y dos homicidios calificados por ensañamiento y alevosía. Estos últimos, los asesinatos de los abogados Centeno y Candeloro. Fue también responsable en 1989 por las torturas y ejecuciones de militantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP), secuestrados luego del intento de copamiento del cuartel de La Tablada, ocasión en que se lo encausó. Asimismo, registra participación en otra causa marplatense, la que juzga los delitos de lesa humanidad cometidos en La Cueva. En su momento hizo estudios profesionales en Alemania y en Francia, así como se especializó en agregaduría militar… ¿Estudios para matar mejor? ¿Para que ninguna clemencia pueda distraerlo …?
Escasa una hora de permanencia en la Sala de Audiencias. Total: que los tres acusados omitieron declaración indagatoria, prometiéndola para más adelante… Cuando salíamos me pregunté si a ellos no les habrían pasado ese peine detector de elementos extraños que pueden comprometer la seguridad de los demás. Si lo hicieran –concluí-, y si esos aparatitos pudieran detectar ideologías destructoras de la nacionalidad, sonarían todas las alarmas del planeta.
Mañana no habrá audiencia, ya que las partes recorrerán las instalaciones de la Base Naval. Volveremos el lunes 30 de agosto.
(1) BOZZI, CARLOS AURELIO. Luna Roja –desaparecidos de las playas marplatenses-. Mar del Plata, Ediciones Suárez, 2007.
(2) BOZZI, CARLOS AURELIO. Luna Roja …
(3) BOZZI, CARLOS AURELIO. Jefe Navales detenidos en Mar del Plata. www.elortiba.com, 23.02.2007.
(4) Sobre este matrimonio de desaparecidos, véase mi artículo ¨De qué se reirá Racedo¨, en http://diasporasur.wordpress.com. El encausado Racedo llegará a juicio oral en algún tiempo más, ya que es uno de los procesados en la denominada CAUSA BASE NAVAL DOS. En esta misma segunda causa se procesó a Rafael Guiñazú, Mario Fórbice y Juan José Lombardo, entre otros.
(5) BOZZI, CARLOS AURELIO. Jefes Navales…
(6) BOZZI, CARLOS AURELIO. Jefes Navales…
(7) Instituto de Publicaciones Navales, Buenos Aires, 1989
(8) Hardcover, Instituto de Publicaciones Navales del Centro Naval, Buenos Aires.
(9) Hardcover, Instituto de Publicaciones Navales del Centro Naval, Buenos Aires.
Siempre me (nos) ha cercado la misma pregunta, a la vez inquietud y acusación. ¿Por qué no sacaron fotos…? ¿Teníamos respuesta? Varias o una sola. Que una cámara incordia, que sacar fotos distrae y no aprovecharíamos el momento, que si todos sacáramos fotos ciertos lugares turísticos parecerían una carrera de obstáculos (yep, eso acaece)… Pero la respuesta más sólida es la que no necesitábamos una foto para llevar incorporado hecho alguno. La vida está en la memoria, gracias a Dios.
Pero hay una foto (no sacada por nosotros) que me gustaría tener. Primero, unas pinceladas sobre la Fuente de Saint Michel. Ubicada en un recodo de Saint German des Pres, luce como una continuación de Notre Dame, sobre la rive gauche. Es una hermosa fuente, obra del escultor Daviudor, emplazada en 1860. Tiene una historia libertaria, significativa para los parisinos: cinco meses después de la ocuparación ciento y pico de franceses se reunieron para planear una ilusoria, entonces, liberación. Casi todos los autoconvocados desaparecieron. Viven hoy en la historia del heroísmo.
No es raro, entonces, que la fuente sea un centro de protesta. Grupos minúsculos se reúnen, sobre el mediodía, o próxima la caída de la tarde, para reivindicar sus causas, variopintas, inagotables, etc. Los circunstantes siempre escuchan, muchas veces con la intención de superar la propia ignorancia de no conocer “una injusticia de la sociedad”.
Por supuesto (y esta expresión es una apelación a quienes lo recuerdan a Javier), era nuestro punto de reunión. Nos sentábamos sobre el borde de la fuente, un panini en la mano de ambos. Venía algún grupo. Javier asumía su posición de tercer dragón alado. Y, fuera cualquier fuese su protesta, la apoyaba con todo, con cánticos, repartía volantes, aplaudía. Para Javier, libertario de cuna y de tumba, la protesta siempre, era invariablemente, un síntoma de que la sociedad no lo debatía todo, que los outsiders del mundo, en consecuencia, se reunían en San Michel y que-sumárseles-era-un-imperativo-ético.
Estoy sentado en un borde de la fuente. Principio de julio. Pienso en lo relativo de las fotos para recordar (un mail de la querida Vivian) cuando viene un grupo de nicaragüenses que reivindican la libertad de compañeros en un embajada (no entiendo demasiado). Son seis (tres nicaragüenses) y tres franceses que acompañan con un macarrónico EL PUEBLO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO. Por supuesto, percibo la presencia incorporal de Javier entre ellos…y sonrío. ¿Para qué necesito una foto…?
De repente, en un tris, cambio de idea: hay una que quisiera tener. Un invierno de los 90. Hacía frío. Javier con un montgomery con capucha. Todavía se vendían cds de ópera (se lo prueba a mi memoria un paquete grande de FNAC). Un grupo de aparece. Libreros del Parque George Brassens. Según ellos, se ha ejercido censura en la venta de libros. Cantos, folletos… Javier se les suma. Un fotógrafo de incierto diario los fotografía. Pero Nano el incrédulo, el escéptico, se alerta: pelo demasiado corto en los seis, una esvástica en el dorso de una mano. Busco, en forma célere, en LE MONDE. Saint Michel me ayudó a encontrar la noticia con rapidez: habíase incautado material neonazi en kioscos de libros del Parque George Brassens.
Javier no respondió a mis señas. Tuve que decírselo minutos después en una brasserie. Estupor. ¡Cómo podía ser…en el Parque George Brassens…! (Día después fuimos al parque….je,je…se vendía, incluso, material reivindicatorio de la monarquía). El pánico le ganó el alma. ¡Iba a salir en los diarios en una foto con un grupo neonazi!! ¡Cómo justificarlo…! …No hubo necesidad. Compramos los diarios importantes durante dos días…y nada, la noticia sin fotos. ¡Respiró…!
Él respiró… Hoy yo entristezco por no tener esa foto. Veo la fuente y lo veo. Es cierto. Pero me falta la prueba de la excelsa torpeza de un alma noble. Queda la anécdota…, que muchos amigos integraran a otras similares, pero no, no lo tengo a Javier, con el rostro enmarcado por la capucha del montgomery, en una situación impar. Existiría así, acaso, para mí no otra mayor certeza de que la vida es un equívoco extravagante que termina resumiéndose, siempre, siempre, en el sortilegio del encanto del imprevisto.
(*) Compañero de estudios. Afín en gustos. Hace cincuenta años que lo conozco. ¡Es un viejo pero nuevo siempre amigo! Copié este texto del facebook de Fernando. ¡Una maravilla! ¿No?
A punto de comenzar a leer un libro de ensayos de Luis Franco (Catamarqueño 1898-1988), repasé su biografía (Premio Nacional de Poesía en 1960; ¡muerto en un geriátrico del Gran Buenos Aires!) y me topé con este poema que quiero compartir.
TATUAJE
Toda mi piel está tatuada
y mi sangre y lo que lleva más allá de mi sangre.
Tatuadas llevo noches y más noches y noches
de tinieblas cerradas y estrellas ventaneras.
Y auroras desfilando en vuelo de flamencos.
Y el mar con sus mareas de ida y vuelta
como la savia de los árboles.
Y helechos publicando la pubertad primera de la tierra
y bosques cobijando sus dédalos nocturnos.
Y tardos delegados del abismo.
Y esculturales y ágiles transeúntes de los prados.
Y pájaros con su alta rima de canto y vuelo.
Y un simio entre los simios izando el chato cráneo
hasta el dintel de la conciencia
y trocando sus remos delanteros
en sus manos replasmantes de las formas del Génesis.
Y el todo en incesante emigración y cambio.
Y el viejo Adán volviéndose a medias al pasado
y el aún nonato haciendo señas desde el futuro.
Muy interesantes sus ensayos históricos, que abarcan siglos XIX y XX, aunque como puede verse fue un poeta notable. Y ahora colijo que ¨olvidado¨, a fuerza del silencio que se le impuso en vida.